Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.
Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.
Capítulo 30
¡Umbridge está de regreso!
Comprendí que el día después no podía ser tan maravilloso como el momento especial que viví en el Gran Comedor en cuanto vi a Dolores Umbridge entrar en la enfermería, seguida por Dumbledore y McGonagall, ambos con complejas miradas en sus rostros.
Ambos me miraron mientras me levantaba, Cedric me ayudo al tomar mi brazo para asegurarse de que me no cayera. Rápidamente nos detuvimos de esta especie de entrenamiento personal y me senté de regreso en la cama.
"Estoy… contenta de verla sobre sus piernas" dijo Umbridge con un molesto tono chillón (aquel tono que tomaba cuando estaba mintiendo). "Ahora que está despierta y bien, necesita saber que he informado al ministerio sobre el hechizo que realizó sobre el señor Cedric Diggory".
Asentí y rápidamente miré a Dumbledore quien estaba mirándome con expresión de disculpa, lo cual tuvo el poder de hacerme sentir nerviosa.
"Como representante del ministerio, estoy aquí para anunciarle la decisión del Concilio respecto de su caso" continuó, "Señorita Hermione Granger, será llamada a declarar sobre sus acciones".
Parpadee confundida y miré a Cedric quien estaba a punto de romper su mandíbula por la fuerza que usaba para apretarla.
"¿Quiere decir algo así como un reporte?" pregunté.
Umbridge me miró de arriba abajo y especialmente hacia abajo, tomando ventaja de su posición de pie a la mía sentada.
"No, quiero decir un juicio" respondió orgullosamente.
Mi corazón saltó en mi pecho tan fuerte que sentí que me hacía daño.
"¡Eso es basura!" siseó Cedric.
Umbridge le lanzó una dura mirada para luego volver a centrar su atención en mí.
"Ella desobedeció una de las más importantes leyes de magia, debe ser juzgada" explicó.
"Señor, ¿hay algo que podamos hacer?" Cedric preguntó volteándose para encarar a Dumbledore.
"Lo siento Sr. Diggory, el Ministerio ha tomado su decisión. Yo trabajo para el ministerio, debo apegarme a ello también".
Ignoro lo que dijo después de eso porque mi cabeza se había sumido en una neblina a la vez que consideraba mi situación. No había pensado que las consecuencias serían tan grandes y fuertes. Por supuesto que había pensado que el ministerio no estaría feliz de conocer la noticia del regreso de Cedric, pero había esperado que ellos vieran su resurrección como algún tipo de buena acción. Había estado tan orgullosa de mí la noche anterior en el Gran Comedor mirando a todas esas personas aplaudiéndome. Dudo que los estudiantes de Hogwarts cuenten a la hora de enfrentarme al Ministerio. Además no puedo decir que Umbridge me tenga en buena estima por lo que me imagino que ella va a tratar de hundirme más de lo que ya estoy.
"Por supuesto, no puede dejar el castillo" agregó Umbridge con tono desdeñoso, "Podría ser peor para usted si decide perder su presentación con el tribunal".
"Dudo que la señorita Granger tome tantos riesgos, Dolores" dijo Dumbledore con voz calmada aunque con un ligero tono de molestia.
Umbridge me consideró un momento, obviamente tratando de captar en mi apariencia lo que parecía hacer confiar tanto en mí a Dumbledore. Ella simplemente se encogió de hombros y luego se volteo hacia Cedric.
"Sr. Diggory. Por supuesto siendo la persona blanco de toda esta situación, se requerirá su testimonio".
Cedric frunció el ceño y se sentó en la cama junto a mí. Umbridge nos dio una última mirada y dejó la enfermería.
Dejé escapar el aire que estaba manteniendo atrapado en mi boca y cubrí mi cara con ambas manos. "No tengo oportunidad de ganar ese juicio" susurré. Cedric se acercó a mí y tomó mis manos.
"No todo está perdido, Srta. Granger" dijo McGonagall dando un paso hacia delante. "Usted puede persuadirlos".
"¿Y qué si no lo hago? ¿Me enviarán a Azkaban?" le grité. Viendo su mirada confusa mordí mi labio inferior y me disculpé con ella.
"El juicio comenzará en dos semanas" habló Dumbledore. "Vamos a organizar su defensa y quizás a encontrar algún soporte en el Ministerio".
Suspiré, asombrada de lo que estaba escuchando. ¿Realmente voy a ser juzgada? Ni siquiera puedo creerlo; me sentía como cuando Harry estuvo en problemas por realizar el hechizo Patronus durante el verano pero peor. Esto no era sólo sobre usar magia fuera del mundo mágico, yo había traído a alguien de regreso a la vida. Supongo que eso es como un evento histórico: todos en el mundo mágico pronto sabrán acerca de la resurrección de Cedric. Las personas estarán interesadas en saber que es lo que ocurrirá con la bruja que ha hecho lo que todos pensábamos imposible, y tal vez prohibido. ¿Quién era yo para decidir quien vive o muere?
El director me dio una mirada confidente mientras McGonagall palmeaba suavemente mi hombro.
"Se está haciendo tarde, debería descansar un poco" terminó McGonagall y ambos dejaron la habitación.
Esperé a que las puertas se cerraran para soltar un suspiro exasperado.
"Me está comenzando a enfermar el tener que 'descansar un poco'" sisee. Cedric me miró con expresión preocupada. "Siento como si todo el mundo estuviera fraguando planes afuera… tal vez contra mí, y yo solo puedo pasar mis días tirada en esta cama".
"No te preocupes. Todo irá bien" Cedric trató de calmarme y se paró frente a mí. "Estaré ahí para ti. Siempre".
Levanté mi mirada y observé sus ojos que me estaban asegurando el hecho de que yo había tomado la mejor decisión posible esa noche en el cementerio.
"Sé que así será" murmuré. Supongo que no puedo pelear contra el Ministerio o hacerles cambiar su decisión. Cedric estaba vivo y conmigo: lo vale frente a los demás. Sacudí mi cabeza y me rehusé a seguir preocupándome: sería estúpido pensar que yo podría ser asesinada solo porque había salvado a un chico inocente.
Estiré mis manos para poder tomar las suyas; Cedric tiernamente las apretó y lentamente me levanté de la cama. Un escalofrío atravesó mi cuerpo en el momento en que sentí la fría piedra contra mis pies. Internamente celebré mi progreso y di un paso adelante. Cedric extendió sus brazos esperando por mí para abrazarme contra él. Presioné mi cuerpo contra el suyo y lo abracé fuerte enlazando mis brazos alrededor de su cuello. Sonreí un poco cuando le sentí respirar en mi pelo.
"Por fin solos" susurró en mi oído, "Weasley no está alrededor para arruinar nuestro momento".
Me separé un poco y me encogí de hombros.
"Cedric. No me digas que crees que Ron se siente bien interrumpiéndonos".
"Por supuesto, que no se siente bien" respondió con una sonrisa amistosa, "definitivamente se divierte haciéndolo".
Rodé mis ojos a causa del tono de queja que había tomado su voz. Cedric se dio cuenta de mi expresión y comenzó a justificarse.
"Yo sé que no es el momento adecuado y… por favor no pienses que es algún tipo de queja contigo, pero ese sujeto ha estado trabajando en hacerme enojar" dijo, obviamente molesto "estoy bastante seguro de que todas las noches cuando está en su cama piensa en algunos planes para separarnos".
Dejé salir una risa de sorpresa. No sé si ese era el plan de Cedric pero funcionó: pronto me olvidé de las malas noticias y me enfoqué en el caso de Ron.
"¿Ron? ¡Es ridículo! ¿Por qué haría algo como eso?" pregunté confundida. Cedric me miró considerando mi expresión por un par de segundos, adoptando una cara confundida.
"Hermione, ¡eres demasiado inocente!" dijo suspirando y tomando mis mejillas en sus manos, "eso es porque el chico obviamente tiene algunos sentimientos por ti"
Mordí mis labios mientras sentí mi cara comenzar a calentarse. "Ya habíamos hablado sobre esto antes y ya te había dicho que Ron es mi amigo" comencé a explicar.
"Eso ya lo sé, pero obviamente el niño no entiende esa parte del trato de amistad" me cortó Cedric. Fruncí un poco el ceño cuando me di cuenta de que a medida que Cedric más hablaba sobre Ron, sus palabras se tornaban más aniñadas respecto de él haciéndolo sonar más infantil.
Siempre rechacé el considerar esa parte de la relación entre Ron y yo: siempre lo he visto como un amigo, tal vez no el más maravilloso, pero de todas formas soportaba mi personalidad bastante bien al menos durante los últimos años de la escuela. Cuando otros estudiantes me rechazaban por ser del tipo sábelo-todo que a ellos no les gustaba, Ron y Harry se habían acostumbrado a mi y pronto se habían transformado en mi lugar seguro en la escuela. Por supuesto, el año pasado me di cuenta de que su forma de ser se había puesto bastante peor mientras yo estaba 'saliendo' con Víctor Krum, pero pensé que simplemente Ron estaba siendo sobreprotector conmigo.
"Ok, tal vez él es un poco posesivo conmigo" dije. Cedric me miró frunciendo el ceño. "Ok, muy posesivo" corregí, "pero eso no cambia nada: no lo amo. No así. No como lo que siento por ti". Levanté mi mirada hacia él y acaricié sus mejillas con mis pulgares. "Pero Ron también es mi mejor amigo y lo necesito a mi lado. Por favor, trata de ser paciente… la última cosa que quiero es tener que elegir entre mi amigo y mi novio".
Suspiré internamente culpándome por hacer sentir culpable a Cedric, pero no podía contar con Ronald para realizar tal esfuerzo: él simplemente era muy inmaduro y cerrado de mente como para hacerlo.
"Lo siento" susurró Cedric, "por supuesto que no quiero que tengas que hacer ese tipo de elección. No quiero hacerte sentir mal, eres demasiado importante".
Sonreí y deslicé la punta de mis dedos a lo largo de la línea de su mandíbula. Mis ojos sumergidos en sus grises pupilas tan llenas de ternura y sentimiento. La envidia de poder devolverle tal sentimiento a él me sobrepasó, así que me acerqué y acaricié sus labios con los míos. Lo besé haciendo durar un poco más el momento mientras pasaba mis manos rodeando su cuello.
Ya era de noche y la fatiga estaba comenzando a vencerme. Separé nuestros labios y sentí las manos de Cedric sujetas a mis caderas. "Por favor quédate conmigo esta noche" susurré sintiendo su cálido aliento cosquilleando en mi boca. Cada vez que me despertaba las noches anteriores, veía a Cedric dormido a tres camas de distancia para no herir la susceptibilidad de Madame Pomfrey o la de otras personas para mantener nuestra relación en secreto. "Necesito tu apoyo".
Cedric tenía ese divertido reflejo de mirar alrededor de la habitación como si estuviera esperando encontrar una muchedumbre espiándonos para atraparnos con las manos en la masa. Miró de regreso hacia mí y acarició mi cabello. "Está bien. Me quedaré contigo" susurró.
Asentí sintiéndome increíblemente agradecida y antes de que pudiera siquiera darme cuenta me encontré sobrepasada por la presión. Estallé en silenciosas lágrimas refugiándome en el pecho de mi novio.
Cedric me abrazó con fuerza tratado de animarme; nunca rompió nuestro abrazo, lentamente nos guió hasta la cama y me acostó de regreso en el colchón. Me cubrió con la manta y luego se acostó a mi lado. Mecánicamente me abracé a él como recordaba haberlo hecho aquella primera noche juntos después del hechizo.
Cedric acarició mi espalda de arriba abajo, silenciosamente, pacientemente esperando a que me calmara.
"Lo siento" murmuré en medio de un sollozo. "Usualmente no soy así de… débil. Siempre me he mostrado a las personas como alguien fuerte y valiente. Pero contigo es diferente. No necesito pretender. Me enseñaste como abrir mi corazón. Contigo, soy simplemente yo".
Miré arriba sólo para encontrarme con los brillantes ojos de Cedric. Su mano buscó la mía y luego entrelazó nuestros dedos gentilmente.
"Sé que eres fuerte y valiente. No tienes nada que probarme, nada que cambiar. Te quiero como eres" dijo.
Suavemente se inclinó sobre mí y secó mis lágrimas con sus pulgares.
A la mañana siguiente tuve la visita del director y McGonagall seguido por Rose y Amos Diggory. Miré al padre de Cedric y lo encontré diferente a como lo vi la última vez: el dolor, la pena, la angustia, la infelicidad y el horror que se veía en cada parte de sus ojos y su rostro esa noche en la arena habían sido reemplazados por la serenidad y la felicidad.
Lo observé abrazar con cariño a su hijo, palmeando su hombro y sonriéndole como si el sol estuviera apareciendo en el cielo por primera vez.
Su expresión feliz decantó en una gran sonrisa cuando me miró.
"¡Y aquí está la maravillosa bruja que trajo de regreso a mi hijo!" exclamó. Caminó hacia mí y me abrazó con tanta fuerza que dejé de respirar.
Rose suavemente aclaró su garganta y tiró del brazo de su marido.
"Amos, por favor. Estás ahogando a la chica" le regañó.
Eché un vistazo a Cedric que tímidamente mordía su labio, obviamente un poco avergonzado por la reacción de su padre.
El hombre se echó un poco hacia atrás y me dio una mirada de disculpa. Le sonreí calidamente, asombrada por su genuina espontaneidad.
"Buenos días" murmuré.
"Me sentí tan aliviado y agradecido cuando Rose me dijo que habías despertado" dijo Amos.
Difícilmente lo había visto algunos segundos, y me di cuenta de cuan correcto estaba Cedric preocupándose por su padre: él era mucho más físico en sus expresiones y abierto que su esposa. Por supuesto, Rose era una buena y justa mujer, pero ella era del tipo de otorgar menos atención y ternura comparado con su esposo.
"Amos, si les pedimos que vinieran esta mañana es porque Dolores le informó al Misterio sobre la resurrección de Cedric" habló Dumbledore. "Aparentemente, un Concilio se reunirá y decidirá si impone o no alguna sanción".
Mecánicamente tragué con fuerza.
Amos tomó una expresión confusa y asombrada. Miró a Rose y tomó su mano.
"¡Quieren juzgarlo!" exclamó.
"No a mi. A Hermione" escupió Cedric.
Amos acarició su mandíbula a la vez que dibujaba una expresión de descontento.
"La Srta. Granger necesitará de su apoyo durante su… juicio. Algún soporte dentro del Ministerio. Ya me he contactado con Arthur y él por supuesto se ha mostrado de acuerdo en…"
"Hermione puede contar conmigo" Amos le cortó. Me miró con expresión confiada. "Tú has salvado a mi hijo y a toda mi familia. Haré lo mejor que pueda e incluso todavía más para ayudarte, pero asumo que el Ministerio no considerará mis protestas sabiendo que estoy directamente conectado con el tema".
"Eso es verdad, Amos. Siendo el padre de Cedric eso inhabilita tu posición, pero eso no significa que no necesitaremos de tu ayuda".
Amos asintió, imitado de cerca por Rose.
"Haremos lo mejor que podamos para ayudarla" dijo ella después de mirar a Cedric con expresión calmada pero llena de preocupación.
Mi novio me dio una mirada plena de confianza desde el otro lado de la habitación. Suavemente le sonreí de regreso y no pude ignorar el temor que lentamente estaba carcomiéndome.
Harry, Ron y los otros Gryffindor tomaron las noticias tan mal como yo. Todos estaban confusos, incapaces de comprender como funcionaba el Ministerio.
"¿Así que ahora ellos simplemente juzgan a las personas que salvan a alguien?" Ron gritó fuertemente.
"Así es la ley. No puedo ignorarla" respondí calmadamente incluso si por dentro estaba a punto de explotar.
"No hiciste nada malo" Harry me confortó. "No puede pasarte nada".
¿Tenía razón? Esa era la cuestión que me había estado preguntando a mi misma desde que había oído las noticias dadas por Umbridge. Ok, yo no había matado o usado alguno de los hechizos imperdonables: así respecto de ese punto, estaba segura. Pero, eso no significaba que no pudiera ser sancionada por mis acciones. Había desobedecido tantas reglas: excepto por la parte de la resurrección (que ya por si sola tomaba bastante lugar en la escala), yo había escondido la verdad a mi director, me había guardado el que Cedric siguiera rondando en la escuela, había obtenido un libro sumamente potente respecto a la magia, había usado ingredientes que estaban prohibidos para el primer ciclo de estudiantes de magia, y había dejado el castillo en el medio de la noche para ir a un cementerio. Todas estas acusaciones no me aseguraban de que pudiera ganar el juicio. Gracias a Merlín, ¡Snape no había sospechado de mí por de la Esencia de la vida!
Otro punto negativo: Umbridge me odiaba fuertemente. Estaba bastante segura de que ella haría lo que fuera por ponerme en los problemas más grandes posibles.
Para terminar de sumar al asunto, soy una pesimista. Pero por Harry, mis amigos, Cedric y sus padres debería de seguir esperado a que sucediera lo mejor. Yo sabía que perder mi juicio sería como una puñalada para Cedric. Él era sumamente protector conmigo y ya se sentía muy culpable acerca de las consecuencias de su resurrección sobre mí. Yo sabía que a él no le gustaba la idea de que yo pudiera ser castigada de nuevo por culpa de él, y me negaba a dejar que él volviera a sentirse así, así que voy a pelear y a ganar por él.
"Probablemente tienes razón" murmuré a Harry con una pequeña sonrisa.
Los siguientes días pasaron sumamente rápido, y ellos me acercaban más a la fecha del juicio. Cerca de una semana antes obtuve la autorización de Madame Pomfrey para dejar mi silla de ruedas. Pero, tenía la obligación de usar un tipo de bastón por las siguientes semanas.
"¿Qué voy a hacer con un bastón?" pregunté shockeada.
Madame Pomfrey rodó sus ojos hacia mí por quinta vez hoy.
"Ya le he dicho que no es propiamente un bastón. Le ayudará a caminar. Su cuerpo todavía no está al cien por ciento, necesita economizar sus esfuerzos" explicó otra vez. Después de una pausa, vio mi puchero y me lanzó una fuerte mirada. "De cualquier forma, no tiene opción Srta. Granger. Si quiere dejar la enfermería y caminar libremente por el colegio, tendrá que usarlo. No la dejaré ir de otra manera".
Suspiré y simplemente me resigné.
"Está bien. La usaré" me rendí. Tomé el bastón y me levanté de la cama. Di algunos pasos y finalmente me di cuenta de que podía ser beneficioso para mí. El último par de días que había pasado con Cedric tratando de caminar alrededor de la cama había sido bastante agotador. Pero entonces me imaginé los comentarios de los estudiantes, y especialmente los de los Slytherins. "Ellos van a explotar sus cabezas a causa de la risa por culpa de este… bastón" escupí en un susurro.
Madame Pomfrey quien se había levantado de regreso a su trabajo, se volteó hacia mí y me lanzó dagas con sus ojos. Mordí mi labio y le regalé una mirada de disculpa.
"Estás siendo melodramática, Hermione. No tienes el aspecto de una persona que esté a punto de morirse y que tiene un pie dentro de la tumba. De verdad" Harry me aseguró con tono amistoso.
Ron, él y yo estábamos caminando a través de los pasillos. Mis amigos estaban llegando a la Enfermería cuando me vieron caminando sobre mis dos piernas por primera vez desde mi coma. Se habían puesto tan felices por mí. Ansiosa por poder caminar, les había propuesto el dar una vuelta conmigo.
"Por favor detén eso, Harry. Eres mi mejor amigo, no mi psicólogo", respondí.
Harry me sonrió a la vez que Ron tomaba una expresión de asombro.
"¿Un psico-qué?" preguntó.
"Un psicólogo es un doctor. Se supone que te ayuda a sentirte mejor cuando estás mal" explicó Harry.
"¿Y como logra hacer eso?" preguntó.
"Hablando" respondió Harry.
Ronald adoptó una expresión de confusión. "El mundo muggle es tan extraño" apuntó después de una pausa y se encogió de hombros.
Harry y yo compartimos una divertida sonrisa y retomamos nuestro camino a través del castillo.
"No puedo creer que Diggory te deje salir sin asistencia" siseó Ron después de un par de minutos.
"No lo hizo" respondí. "En realidad, él ni siquiera sabe de esto todavía. Quiero darle una sorpresa, por eso es que dejé la enfermería por mi misma".
Ron bufó y rápidamente se quedó en silencio.
Me sentía particularmente emocionada por encontrar a Cedric. No podía esperar a descubrir su sonrisa cuando me viera fuera de la silla de ruedas. Había tomado mi condición bastante mal incluso si había tratado lo máximo posible de no demostrármelo. Él sabía cuan malo era para mi el permanecer pegada a la silla y mirar a los demás caminar alrededor. Además, todos los días pasados se suponían que serían nuestros primeros momentos juntos, pero no había sido muy fácil tener algunos momentos de pareja cuando estás siempre en una cama en enfermería o en una silla de ruedas. Nuestros movimientos siempre eran limitados: no podíamos ir muy lejos del castillo y disfrutar de un momento privado. Además no podía ignorar la otra parte mala; Cedric como un hombre joven recién traído de regreso a la vida de seguro preferiría algo más emocionante que estar en la cerrada y depresiva enfermería esperando porque su novia despertara, y luego cuidar de ella, y ayudarle a moverse en una silla de ruedas cada vez que ella necesita ir a algún lugar. Estaba ansiosa por levantarme y avanzar a una fase más interesante de nuestra relación: una fase donde yo pudiera caminar por mi misma y ser como las otras chicas del castillo, como las otras novias.
Habíamos recién alcanzado el pasillo que guiaba al Gran Comedor cuando divisé un poco de Cedric, parado cerca de las puertas y parecía que estaba esperando por algo.
Les regalé una mirada avergonzada a Ron y Harry. El último me sonrió de regreso. "Ve. Ron y yo tenemos que preguntarle sobre una tarea a Dean" dijo. Le regalé una mirada agradecida.
"¿De qué estás hablando?" preguntó Ron sorprendido. "Ni siquiera tenemos algo de trabajo…"
"Cállate, Ron" le cortó Harry arrastrándolo consigo. Ron obedeció y lo siguió a pesar de que lo oí gruñir.
Miré de regreso a Cedric y lentamente hice mi camino hacia él. Miré a mí alrededor: era lo bastante afortunada de encontrarme con unos pocos alumnos alrededor.
"¿Estás esperando a una chica?" murmuré a su espalda.
Cedric se volteó alrededor con expresión de curiosidad. Abrió sus ojos sorprendido cuando me vio, luego apareció una gran sonrisa en su cara. Parpadee sorprendida por el pensamiento que me atacó súbitamente: 'él es guapo'. ¿Desde cuando comencé a pensar así?
Espontáneamente me abrazó con fuerza y esa reacción natural me hizo pensar en su padre cuando lo conocí una semana atrás. Ahora, ya sabía de donde había sacado su tierna naturaleza.
Después de algunos segundos me separó de él y me miró considerándome.
"¿Así que no más silla de ruedas?" preguntó.
"No, sólo un bastón. ¿No te sentirás avergonzado de estar saliendo con una abuelita?" respondí.
Cedric corrió sus dedos a través de su pelo y miró a su alrededor. Luego dio un paso hacia delante y me tomó firmemente por la cintura.
"En realidad, lo encuentro incontrolablemente sexy" ronroneó en mi oído para luego besar ligeramente mi cuello.
El tacto de sus labios me provocó cosquillas en la piel. Sonreí un poco para luego sobresaltarme cuando me di cuenta de sus palabras. Juguetonamente lo empujé.
"Juega tu pequeño juego con alguna otra chica. No funcionará conmigo" dije, "yo sé que luzco de cualquier manera menos sexy".
Cedric abrió su boca listo para responderme cuando lo escuchamos.
"Woow, ¡eres sexy!"
Me sobresalté, más sorprendida y shockeada por lo que había escuchado que por el efecto mismo de la sorpresa. Cedric y yo miramos hacia donde escuchamos la voz y vimos a Scott, orgullosamente de pie a algunos pies de distancia.
Fruncí el ceño mientras Scott se largó a reír y Cedric componía una discreta sonrisa.
"Tan cansada de mirar a las personas para hablar con ellas, ¿huh?" preguntó.
Rodé los ojos y bufé. Scott dio algunos pasos hacia nosotros con una orgullosa sonrisa que rápidamente se trasformó en una amistosa. Me abrazó y me levantó del suelo.
"Es bueno verte de regreso" dijo.
Luego me puso de regreso en el suelo y antes de que tuviera tiempo de agradecerle me descolocó con sus comentarios.
"Oh tú" exclamó, "coqueteando durante todos estos pasados meses con Ced y ni siquiera pensaste en decirme sobre él. Traidora".
Miré a Cedric quien simplemente rodó los ojos.
"Lo siento" comencé a explicar. Era verdad que yo había elegido no informar a Scott sobre Cedric, pero finalmente pensé que lo hice para protegerlo del dolor. No quería que el sufriera por segunda vez de la ausencia de Cedric si yo fallaba con la poción.
"Está bien" me cortó, "Cedric ya me hizo saber tu mea culpa".
Asentí y suspiré de alivio.
"Te he estado extrañando" Scott comenzó a hablar apoyándose contra la muralla, al lado mío. Ahora me encontraba entre ambos chicos.
"¿Por qué ni siquiera me fuiste a visitar?" pregunté con tono de reproche.
"Yo quería pero tu novio me lo prohibió" dijo encogiéndose de hombros.
Miré a Cedric quien estaba retándolo con la mirada a causa de su acusación.
"¿Tú hiciste eso?" exclamé. "¿Por qué?"
"Porque él no quería que yo te molestara hasta que estuvieras más repuesta" respondió Scott encogiéndose de hombros. "Como si yo fuera algún tipo de niño tonto".
Lancé dagas con la mirada en dirección a Cedric.
"Bueno, puedes serlo cuando estás muy motivado" respondió con voz casi irritada.
"¡Despierta hermano!" exclamó Scott. "Yo cuidé de ella mientras tú estabas jugando a las escondidas por la escuela".
Abrí mis ojos sorprendida.
"¿Acaso ustedes los chicos son siempre así?" pregunté.
"No" respondió Cedric. "Sí" saltó Scott al mismo tiempo.
Ambos compartieron una mirada sorprendida y luego se largaron a reír.
"Oh Merlín. Y yo que pensaba que podría encontrar algo de paz con ustedes dos" suspiré.
Vamos por la recta final chicas! :) y espero que me sigan acompañando en este fic con sus comentarios y alertas. Sólo os quedan 3 caps y se termina la historia. Espero ir posteando uno por semana así que no se desesperen.
Besos para todos quienes me siguen acompañando en esta aventura! Y gracias por sus reviews. Saben que los leo uno por uno, lamento no responderles como debiera, pero mil gracias!
Paz.
