Disclaimer:
Los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, ya que si lo fueran desde la primera temporada Inuyasha y Kag hubieran tenido cachorros.
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Advertencia:
*Esta historia contiene incesto, al igual que escenas de sexo explicitas si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.
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Desear a tu propia sangre
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[InuxKag]
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[Long-Fic]
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By Yasaku Uch1ha-Patt1nso0on
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= Capitulo 8. Carácter =
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La tarde pasó demasiado rápido y pronto ya había obscurecido. Kagome sabía que tenía que regresar al templo temprano si no quería que Souta se enfadara, pero sencillamente le resultaba un tanto molesto el pensar que tenía que quedar bien con él.
Miroku la rodeaba por los hombros con un brazo, mientras caminaban hasta la salida del parque. Ella le había prometido dejarlo dormir con ella en la bodega si se comportaba y la abrazaba durante el resto de la noche, pues a su gusto, el invierno se estaba volviendo cada vez más crudo.
─Espero que no muramos congelados ─comentó alegremente y ella lo miró con una ceja alzada─. Todo este rollo contigo me hizo pensar que me gustaría dejar un hijo antes de morir ─se encogió de hombros y Kagome lo miró sin comprender─, piénsalo. Sí dejo uno al menos habrá vestigios de que existí ─susurró él con una sonrisa que no le llegaba a los ojos.
La chica de ojos achocolatados asintió, pero a pesar de todo no le gustaba pensar que tal vez él tenía razón. Si un par de ratas callejeras morían a nadie le importaría demasiado, aunque estaba segura de que las múltiples conquistas de Miroku lo recordarían, como un maldito pervertido, sí, pero lo recordarían de alguna manera.
─Pues yo creo que… ─se calló de golpe al sentir que Miroku apretaba su hombro obligándola a detenerse a su lado. Le miró el rostro y notó que estaba un tanto tenso, pero aun así distinguía un brillo fanático en los ojos.
─Inuyasha ¿Qué te trae por estos lugares? ─preguntó y Kagome abandono el rostro de Miroku, para fijar su vista en las dos figuras que se encontraban en la acera juntó a una limosina negra.
─Vengo por Kagome ─contestó con un tono que a todos les pareció demasiado relajado dado todo lo que había pasado entre ellos.
Kagome tomó como pudo la mano de Miroku y la apretó con fuerzas, aunque quisiera negarlo el que él estuviera ahí la ponía de nervios.
─Ven ─la llamó el chico de cabellera plateada con voz suave como terciopelo al notar lo tensa que se encontraba─. Solo quiero pasear un rato contigo.
La chica de ojos chocolates se sonrojó ligeramente al notar lo apuesto que se veía a la luz de la luna, pero sacudió su cabeza al darse cuenta de que se estaba desviando del tema que trataba.
─Lo siento, pero ella tiene una cita conmigo y una frazada ─informó Miroku buscando una forma de sacarla de ahí en ese momento. La pobre estaba demasiado confundida todavía como para ser capaz de afrontar lo que pasaba sin culparse después por haber hecho alguna tontería.
Inuyasha apretó los puños, preparado para abalanzarse cobre Miroku. La respuesta que este le había dado lo enfureció. En su mente aún tenía muy claro que Kagome le pertenecía y el hecho de que ella se pudiera dirigir a quien-sabe-que-lugar a hacer quien-sabe-que-cosas con otro tipo de verdad lo enfermaba.
La chica de ojos achocolatados miró como el Taisho se tensaba y como Rin le ponía mala cara, entonces fue cuando por fin entendió lo que Miroku había dicho.
─Iré con él ─respondió y se maldijo en el momento en que se le quebró la voz.
Tres pares de ojos se fijaron en ella y no pudo evitar sonrojarse y sentirse incomoda por ello. La mano de Miroku la tomó con más fuerza, seguramente queriéndose asegurar de que ella estaba bien, pero ella no fue capaz de girarse a verlo, pues solamente era capaz de perderse en dorada mirada de Inuyasha.
Aflojó el agarre en la mano de su amigo, dándole a entender que estaba bien, pero el chico de ojos azules la retuvo unos segundos más, antes de inclinarse sobre ella y darle un casto beso en los labios que la sorprendió demasiado.
─Cuídate… ─susurró para darle una sonrisa.
─Pero… ¿Yo…? ¿Tú…? ─tartamudeo ella de manera torpe que obligó a Miroku soltar una gran carcajada.
─No te tomes las cosas tan enserio como ese Baka… ─le recomendó, para luego dar media vuelta y adentrarse de nueva cuenta en el parque.
Una ligera sonrisa apareció en sus labios, pero al sentir una mirada asesina clavándosele, decidió que era momento de enfrentar al chico.
─ ¡Hola Rin! ─se acercó a ella con una gran sonrisa, tratando de crear al menos una charla que no fuera incomoda, pero al ver que la prima del Taisho retrocedía un paso y la barría con la mirada de manera cruel se detuvo de golpe.
La noche anterior ella la había tratado de manera cálida, e incluso con cariño y aceptación.
El dolor en su mirada fue captado por Inuyasha, quien por más que trato no pudo más que acercarse a ella y pasarle un brazo por los hombros sobresaltándola. No podía ignorar su lado sobre protector con ella por más que lo intentara.
─Regresa a casa, Rin ─le ordenó él con un tono de voz demasiado agresivo. Su prima alzó las cejas mientras se cruzaba de brazos de manera terca─. Dile a mi padre que iré en cuanto termine las cosas con Kagome.
No esperó a que ella le hiciera caso y guió a la chica por la calle lejos de la limosina. En cuanto se alejaron lo suficiente retiró su brazo. Caminaron en un silencio demasiado tenso e incomodo para ambos.
El joven heredero no se dispondría a hablar si ella no iniciaba la charla la charla. Eso Kagome lo tenía más que claro.
─Me odia… ─susurró ella tan bajo y con la voz tan cargada de dolor que Inuyasha la miró confundido.
Ella miraba el suelo.
No quería mirarlo, sabía que si lo hacia aceptaría lo que él le había propuesto sin pensárselo dos veces, porque eso era lo que deseaba. Quería estar con él sin importarle en lo más mínimo si tenían o no lazos sanguíneos, pero si era cierto, ella tendría un padre, un hermanastro y una prima… que la odiaba.
─Rin… me odia… ─musitó conteniendo como podía el dolor. En su mente pensaba que posiblemente todo el trato la noche anterior había sido por el hecho de que ella no se veía como lo que era en realidad.
La noche pasada ella se veía a si misma convertida en algo similar a una princesa. Eso era lo que Rin había visto en ella. Y esa noche ella no se parecía en nada a una, esa noche ella era la chica de la calle, que usaba ropa de chico, mientras Rin se veía deslumbrante con un vestido negro lleno de lentejuelas, zapatos de plataforma y bolso a juego, que obviamente eran de marca.
─No soy más que una ilusa ─miró a Inuyasha caminando un poco más lentamente. Él no había despegado su mirada de la figura de la chica. En el rostro de Kagome apareció una sonrisa muy bien fingida que sin lugar a dudas hubiera engañado a Inuyasha si antes no hubiera hablado con tanto dolor─. Creí que le agradaba.
─Le agradas, lo que no le agrada es que me engañes con ese pervertido ─respondió él con ira. Se contenía. No le faltaba mucho para empezar a reclamarle a gritos.
─ ¡Yo no te engaño! ─gritó ella mirándolo enfurecida.
Bien, ella se había acostado con Souta, pero a pesar de que se sentía culpable con ello tampoco era que él la hubiera tratado muy bien.
─ ¡Ja! ¡¿Entonces Souta fue en "plan de amigos" en la mañana, o Miroku te besó por "simple casualidad"?! ¡Se supone que eres mí novia! ─vociferó.
La indignación crecía en ambos y Kagome sabía que él tenía razón, pero el Taisho ─a su parecer─ no tenía porque saberlo.
─ ¡Souta es mi… amigo! ¡Y Miroku también! Yo no he tenido nada con Miroku… fue solamente un beso de amigos ─musitó sintiéndose incomoda. Eso era verdad, pero darle la vuelta al asunto de Souta era algo molesto─. Yo no ando acostándome con cada persona que se para enfrente de mi ¡Yo no busco sexo hasta de bajo de las rocas como tú! ─le recriminó tratando de que el tema se desviara en contra del chico de cabellera plateada.
─ ¡Por el amor de Dios! ¡No me he acostado con nadie en meses! ─exclamó Inuyasha mirándola a los ojos fijamente, reflejando en sus ojos dorados nada más que la verdad, de alguna forma.
Ella lo miró fijamente y sonrió de manera sombría.
Él podría firmárselo con sangre o no y estaba segura de que le creería, pero tampoco era capaz de eliminar de su mente la idea de que él le mentía. Sus ojos estaban inquietos de alguna manera y ella los sabía leer demasiado bien.
─De acuerdo… pues yo tampoco me he acostado con… ─se cortó, había estado a punto de decir "Miroku", pero mejor se corrigió─: Nadie…
El Taisho la miró receloso unos instantes, pero simplemente, por más celos que sintiera con ella no era capaz de sospechar que ella le mentiría en eso.
Ella era virgen cuando la conoció y hasta el momento nada le decía que eso pudiera haber cambiado.
Se quedaron en silencio total y en ese momento se dieron cuenta de que sin quererlo se habían detenido a mitad de la calle totalmente desierta.
Los pensamientos de ambos eran confusos, el de uno más que el de otro, pero aún así eran conscientes de que algo se tenían que decir, sin saber muy bien que era.
─ ¿Para qué me buscabas? ─preguntó ella de pronto.
Inuyasha la miró, pero luego desvió la vista.
Eso no era cómodo. Ya antes se había tragado su orgullo para decirle lo que tenía que decirle, el que ella no hubiera aprovechado la oportunidad no era su problema, por mucho que la oferta siguiera en pie.
Se quedó callado y Kagome frunció el ceño empezando a enfurecerse. De un momento a otro dio media vuelta y se dirigió de regreso al parque. Ella a pesar de amarlo no se sentía en la necesidad de soportar las cosas que pasaban. Iría a buscar a Miroku y llevarlo aunque sea a rastras a la bodega del templo. El clima empeoraba conforme se acercaba la navidad y no quería quedarse sin amigo pervertido por causa del frio.
Caminó un par de metros antes de que la mano de Inuyasha la tomara del brazo con fuerza, obligándola a girarse y mirarlo a la cara.
─ ¿Qué has decidido? ─inquirió molesto y ella se sorprendió al reconocer que era lo que él quería.
─ ¿Importa? ─inquirió mirándolo con abierta curiosidad y ladeando ligeramente su cabeza.
Ese gesto encendió a Inuyasha, no era que fuera algo sensual propiamente dicho, pero la forma en que su cabello se movió al igual que sus labios lo obligó a rendirse.
Se acercó a ella a una velocidad sorprendente y sin más la besó.
Sus labios se apoderaron de los de ella de manera brusca, abriéndose paso a través de sus labios con la lengua. Kagome se quedo estática, pero en cuanto la lengua del Taisho rozó la suya, simplemente perdió la cabeza.
Sus brazos lo rodearon del cuello mientras él la atraía de la cintura pegándola a su cuerpo todo lo que le era humana e inhumanamente posible.
Eran presos de una necesidad que desconocían.
Se necesitaban más de lo que creían.
Habían pasado seguramente pasado un poco más de veinte cuatro horas desde que se habían besado por ultima vez, desde que se habían tocado en alguna manera que no los dañara. Y ya no podían soportar más.
De manera desesperada y consciente Inuyasha la obligó a recargarse en la pared. Sus manos bajaron por sus caderas, buscando sin cesar el dobladillo de la playera de Kagome. Sabía que estaban en un lugar público, pero lo único que deseaba era el sentir su piel. Maldijo separándose de ella y mirando hacia abajo, para darse cuenta de que sus manos aun estaban lejos de cumplir su propósito. La chica soltó una risita sin poder evitarlo. Inuyasha la miró y se alejó un paso sintiéndose incomodo.
Bien, el siempre daba ese tipo de espectáculos. Lo hacia tan constantemente que incluso no era nuevo, pero Kagome de alguna manera lo descolocaba.
─Supongo que no puedo negarme a eso ─respondió ella con una sonrisa. Si bien no era algo que le agradara mucho ya no podría negarse a si misma y mucho menos a él de que no lo quería con ella─, pero de cualquier forma… dudo mucho que yo sea tu hermana… ─musitó ella recuperándose del deslumbramiento momentáneo que había sufrido por causa del Taisho.
Inuyasha la miró por un minuto en total silencio, logrando que ella se tensara ligeramente, podía ver una fiera y cruel batalla librándose tras esos ojos dorados.
El chico quería hablar. Eso lo tenía claro y también el hecho de que al parecer era importante, pero él simplemente se resistió.
─Quizá… pero ─acarició con suavidad la mejilla de la chica, para luego retirar la mano con un movimiento un tanto torpe─, tienes el carácter de un Taisho… ─susurró él con una sonrisa demasiado extraña en su rostro.
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Continuara…
Hola!
Bien… se que no hay perdón por el retraso, pero no tengo inspiración! Espero que al entrar a la escuela me la devuelva! Porque sencillamente necesito esta historia!
Se que talvez no lo he demostrado, pero de verdad amo este Fic. La simple idea del incesto e Inuyasha son suficientes para hacer que ame esto más que nada en el mundo!
Por cierto.
Tengo Face! Pazzenzzeee!!! El Link lo voy a dejar en mi Profile!!! Y tambien mi Blog... en ese voy a ir dejando Spoilers de todos mis Fics!, para los quieran saber un poco por adelantado se pazzen!!!
Atencion!
Bien, he decidido que ha llegado el momento de subir la segunda temporada de mi fic! "Un amor…" Les dire!
El estrenó esta previsto para el 14 de Febrero! Se los dejare apenas me levante! Y ya se, ya se ¿¿¿Cómo pienso seguir tantos Fics juntos???
¡Pues ni idea! Pero me jure a mi misma que este año se los dedicare a todos aquellos que amen mis historias o a mi!
Los quiero!
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Kisses!!!
"Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue"
