Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.

Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.


Capítulo 31
Una obvia decisión


Cedric, Scott y yo seguimos hablando, apoyados contra la muralla hasta que vi a Ron y Harry caminando hacia nosotros. Ron rodó los ojos (creo que fueron tres veces) y escuché a Cedric suspirar cansinamente.

"¡Hey Cedric!" Exclamó Harry con una sonrisa. "Logan" añadió educadamente hacia Scott.

"Potter" respondió Scott con el mismo tono neutral.

Sonreí suavemente: nunca hubiera pensado que yo, algún día, podría reírme de algo tan infantil, pero con Scott no podía evitarlo: él era naturalmente hilarante.

"Weasel" (*) continuó, volteando hacia Ron quien automáticamente enrojeció.

"Es Weasley" respondió apretando los dientes.

Scott fingió estar arrepentido a la vez que se encogía de hombros, "Nunca puedo recordar los nombres".

Rodé mis ojos cuando divisé que él y Cedric compartían una mueca de diversión.

"Así que, ¿qué tal estuvo la sorpresa?" preguntó Harry con una sonrisa genuina.

"Estuvo… fantástico" Respondió Cedric pasando sus dedos a través de su cabello. "Es maravilloso poder verla finalmente parada sobre sus dos piernas".

"Tres piernas" corregí en un murmullo mientras balanceaba mi bastón.

"Oh, por favor" se quejaron Cedric y Scott. "Mira el lado brillante de las cosas, Hermione. Serás capaz de patear el trasero de cualquier persona" sugirió Scott a la vez que alzaba sus cejas.

"¿Incluyendo el tuyo?" bromee con un tono de voz falsamente molesto.

Scott bufó en respuesta.

"Hmmm, ¿por qué no? Podríamos pasarla bien con ello" comenzó a musitar.

No pude hacer más que sonrojarme con fuerza.

"¿Podrías dejar de hacer eso?" interpuso Cedric. "No coquetees con ella… en frente mío".

Scott se largó a reír y levantó sus manos en un gesto de defensa.

"Ok, me callo. Pero es algo desilusionante ver cuán tenso estás".

Cedric no pudo responder a eso mientras Scott le regalaba una sonrisa de victoria. Rápidamente miré hacia mis dos amigos: Harry estaba sonriendo silenciosamente.

Sacudí mi cabeza. "Está bromeando" gesticulé hacia él con una sonrisa reconfortante.

"Así que… hmmm. ¿Es oficial entre ustedes dos ahora?" me preguntó Ron, mirando a Cedric y la mano que él tenía alrededor de mi cintura desde el comienzo de la conversación.

"Bueno…" musité. Tímidamente miré a Cedric quien afianzó su agarre de modo posesivo.

"Si Ronald" dije en voz baja. "Lamento no haber hecho un anuncio propiamente tal a ustedes pero yo…"

"Está bien, Hermione" interrumpió Harry con un tono de voz confortante. "Se podría decir que ya lo habíamos descifrado nosotros".

Sonreí, sintiéndome aliviada como en un montón de toneladas. Mis amigos eran importantes para mí, y significaban mucho en mi vida. Quería compartir con ellos todos los grandes momentos y creo que presentarles a mi novio estaba en esa lista.

"Pero ¡él es mucho mayor que tú!" gritó Ron tornándose rojo en el proceso.

Escuché a Scott reírse suavemente, y asumí que él se estaba imaginando que yo salía con un hombre mayor. La idea era ridícula y completamente loca, tanto que simplemente me hizo suspirar de cansancio.

"Ronald, ¡No exageres! Y definitivamente este no es el momento para hablar acerca de ello" le recriminé.

Cedric estaba tranquilo, en silencio, actuando justo como Ron estaba haciéndole parecer: invisible, perdido.

"Creo que estas equivocada. Este es definitivamente el momento adecuado para discutir este tema" respondió Ron. "¿Acaso sabes lo que estás haciendo? Eso sin contar el hecho de que él estaba muerto y que perdió un año completo de su vida, ahora tiene 18 años. ¿Qué es lo que piensas que él va a querer hacer contigo cuando comiencen a llenar su tiempo de actividades? ¿Jugar a las cartas?"

Me quedé petrificada y enrojecida por sus insinuaciones.

"¡Ron!" gritamos al mismo tiempo Harry y yo.

Rápidamente miré a Cedric quien apretaba con fuerza la mandíbula, ofendido.

"¿Cuál es su maldito problema?" siseó Scott a su mejor amigo. "¿Acaso tiene alguna mejilla deformada que quiere que se la arreglemos con nuestros puños?"

Ron le lanzó una mirada feroz a Logan y volvió su vista hacia mí.

"Hermione. Ellos no han sido una buena influencia para ti. Tengo que mantenerte alejada de él" disparó a la vez que señalaba a Cedric.

Antes que yo pudiera reaccionar, Cedric había perdido su paciencia. Soltó el agarre que sostenía sobre mí para avanzar hacia él.

Lo tomé por la manga de su sweater y me planté frente a él.

"¡Hermione!" se defendió, "esto no es sobre mí. Él está también insultándote con sus arrebatos".

Lo miré directamente a los ojos, los cuales brillaban con rabia, indignación y la necesidad de protegerme.

"Por favor, no lo hagas. Lo prometiste" le rogué en susurros.

La mirada de Cedric se suavizó y suspiró frustrado (bueno, supongo que fue eso). Solté un 'gracias' y lentamente me voltee para enfrentar a Ron quien se había posicionado como alguien que está a punto de pelear.

"Ron" le contesté cortantemente. "No te estoy pidiendo tu opinión ni tampoco tu permiso".

Ron me miró con expresión herida. Sus labios se cerraron en una tensa línea y me dio aquella mirada que tanto me temía obtener.

"Bueno, está claro entonces" dijo con voz fría y determinada, "lo elegiste a él".

Mi corazón saltó bruscamente en mi pecho a la vez que me sentía sobrepasada por la tristeza.

Utilizando todas mis fuerzas corrí tras él tan rápido como era capaz usando un bastón. Habíamos alcanzado un pasillo vacio ya cuando conseguí que me escuchara.

"Por favor, no" le pedí casi sin aliento. Ron se detuvo y me miró.

"He estado para ti desde el principio, Hermione. Tú no puedes decir lo mismo sobre él". No podía darme cuenta de lo que él estaba implicando. ¿Cómo podía sentirse más merecedor que Cedric solo por cuánto tiempo hemos pasado juntos? ¡Amistad y amor no podían ser comparados tan fácilmente!

Sentí lágrimas bajando por mis mejillas cuando de pronto comprendí a lo que Ron quería llegar.

"Por favor, no me pidas esto" susurré.

Por el rostro de Ron ni siquiera pasó un poco de piedad hacia mí. Conservaba su calmada y seria expresión mientras vocalizaba las crueles palabras.

"Es él o yo".

Balbucee tratando de encontrar algún escape a mi dilema.

"No tenemos que llegar a esto" murmuré rogándole tal cual como lo había hecho hacía un par de minutos con Cedric.

Y en ese momento me di cuenta de cuan diferentes eran ellos. Mientras Cedric era tan tierno y comprensivo, Ron era más determinado y posesivo. Mientras él me quería solo para él, Cedric estaba dispuesto a compartirme con las personas que yo amaba porque él entendía que eso era lo que yo necesitaba para crecer.

"Si tenemos" insistió con expresión firme.

Sentí más lágrimas caer por mi cara mientras la respuesta a su pregunta aparecía instantáneamente en mi mente.

"Es él" concedí incluso cuando esa frase me hizo sentir como si me partieran en dos. Lo maldecía por hacerme elegir. Lo odiaba por lo que me estaba haciendo. Él sabía que no podía perder a ninguno de ellos, pero de todos modos me hizo elegir.

Lo miré alejarse y escuché rápidos pasos resonando a mis espaldas.

Cedric y Harry llegaron a mi lado en unos segundos, Scott algo más atrás, no queriendo imponerse o lucir curioso.

Cedric estaba furioso pero trataba de calmarme. Me tomó por la cintura acercándome hacia él. Harry maldijo para sí mismo y comenzó a correr también.

"No lo hagas tú también" lloré, desesperada ante la idea de perder a mi otro amigo.

Harry apretó mi mano. "Iré a ver si consigo razonar con él y volveré" susurró terminando por besar mi frente.

Asentí esperando que Harry pudiera ayudarme a resolver la situación incluso aunque yo supiera desde ya que no funcionaría. Ron había hecho su elección así como yo había hecho la mía.

Cedric acunó mi rostro entre sus manos y me forzó a mirarlo. Posé mi mirada en sus ojos grises a la vez que sentía como los míos quemaban a causa de las lágrimas. Las facciones de Cedric se tensaron e incluso se distorsionaron un poco con el dolor que él estaba sintiendo por mí. Secó mis lágrimas con sus pulgares y apartó el cabello de mi rostro.

"¿Qué ocurrió?" preguntó.

"Tuve que elegir" sollocé sin romper nuestra unión de miradas.

Cedric suspiró y besó mi cabeza. Me abrazó con fuerza prometiéndome que todo iría bien, aunque me pareció escucharle murmurar un 'idiota'.

La semana pasó lentamente. Por supuesto que Harry no había sido capaz de convencer a Ron para que se retractara. Ron simplemente era una persona con una sola línea de pensamiento: si yo quería tener una oportunidad de que él regresara yo tendría que dejar a Cedric primero y luego ponerme de rodillas para rogarle que me perdonara. Y yo no quería. Estaba cansada de siempre tener que realizar el primer movimiento cada vez que nos peleábamos. Ron era incapaz de hacer concesiones. Lo extrañaba, si, pero no podía imaginarme lejos de Cedric. Si Ron no había entendido ese punto aún, bueno, no había nada que yo pudiera hacer para cambiar su forma de pensar.

Cedric había estado algo borde desde mi pelea con Ron. Incluso aunque él se estaba comportando con más delicadeza y ternura estos últimos días, yo sabía que él se sentía algo culpable por lo que había ocurrido.

En realidad él no era el único que se sentía de esa manera: Scott estaba comportándose muy tranquilamente. Cuando lo encontraba con Cedric, él sonreía, bromeaba, pero con un grado de contención, como si temiera provocar que yo volviera a perder alguien a quien quería.

Pero yo tenía otras preocupaciones: el comienzo del juicio se acercaba, y había pasado prácticamente todos los días con Dumbledore trabajando en mi defensa. El director estaba tratando de lucir confiado acerca de lo que se determinaría con el juicio y yo trataba de creer con todas mis fuerzas de que él se encontraba en lo cierto.

La noche previa al juicio, Cedric me acompañaba de regreso a la torre de Gryffindor (Madame Pomfrey me había dado permiso para regresar a mi Casa hacía un par de días). Ambos íbamos acompañados por un pesado silencio, caminando a través de los corredores vacíos.

"Por favor, deja de estar tan nervioso, ¡está matándome!" murmuré a la vez que miraba hacia el piso.

Cedric pasó sus dedos a través de su cabello y adoptó una expresión de disculpas.

"Lo siento. Soy probablemente la peor compañía estos días. Deberías haber estado acompañada por Harry, Ginny, o Scott, los gemelos o bueno, cualquier otra persona excepto yo" musitó con una pequeña mueca.

Sonreí suavemente y seguí caminando en silencio. Estábamos cerca de llegar a la Dama Gorda, cuando Cedric tomó gentilmente mi mano libre para quedar frente a mí.

"Hermione, necesitamos hablar acerca de lo que pasó con Weasley".

El hecho de escuchar su nombre era como golpear mi cara con violencia.

"Yo sabía que el tema iba a salir tarde o temprano" hablé antes de que él pudiera agregar algo. "No deberías de sentirte culpable. Yo tomé mi decisión: eres tú y siempre lo serás".

Cedric dio un paso, acercándose, y acarició mi mejilla.

"Pero tú lo extrañas, ¿verdad?" preguntó en voz suave.

Esquivé su mirada al tiempo que sentía que las lágrimas pronto cubrirían mi rostro. Tomé un profundo respiro. Quería que esta conversación terminara, y pronto.

"Él tomó su decisión, y yo tomé la mía". Respondí con voz firme aunque temblorosa. Levanté la vista hacia Cedric y vi la poca tranquilidad que le dejaban mis palabras. "Por favor" agregué en un susurro.

Él asintió y se inclinó para besar mi mejilla. Atrapé su barbilla y acaricié sus labios con los míos.

Cedric se retiró y luego esperó a que entrara en la sala común antes de voltearse para regresar a la suya.

Rápidamente me fui al dormitorio de chicas. Me cambié a mi pijama y me acosté en la cama.

Miré hacia el techo pensando en Cedric, Ron, el juicio, Umbridge, el ministerio y tantas otras cosas que pudieran evitarme el llorar. De verdad que creo que cuando hay muchas cosas por las cuales preocuparse, simplemente no puedes encontrar más lágrimas. Te quedas en silencio, y das vueltas y más vueltas hasta que consigues un dolor de cabeza enorme o te quedas dormido. Me mantuve un par de horas en esa situación, silenciosa, hasta que por fin me quedé dormida.

A la mañana siguiente, me desperté temprano. Me levanté y me puse mis ropas muggle. Ginny, Harry y los gemelos no tenían autorización para acompañarme al Ministerio. Silenciosamente caminamos hacia el Gran Comedor y tomamos nuestro desayuno.

Los gemelos estaban tratando de entretenerme pero no estaban esforzándose lo suficiente esa mañana. Después de algunos minutos, decidieron quedarse en silencio y comer.

Harry y Ginny me regalaban amistosas y comprensivas sonrisas de cuando en cuanto y cometí el error de mirarles a los ojos. Ron estaba, por supuesto, en ningún lugar a la vista, y decidí simplemente olvidarlo. No tenía tiempo para dedicárselo a ese tema.

Después del desayuno, Dumbledore que estaba comiendo en la mesa de los profesores lentamente se levantó de su asiento y asintió en mi dirección.

Me voltee hacia la mesa de Hufflepuff y miré buscando a Cedric quien había decidido quedarse con los de su casa para dejarme pasar algo de tiempo privado con mis amigos. Finalmente divisé un chispazo de él: estaba silenciosamente 'no-comiendo' (obviamente demasiado ansioso como para sentirse hambriento).

Compartimos una seña y nos levantamos de nuestras mesas para ir a la oficina de McGonagall donde el director estaría esperando por nosotros.

Rápidamente abracé a mis amigos quienes me desearon suerte y lentamente tomé mi camino por los pasillos junto a Cedric.

Llegamos a la oficina y encontramos a Dumbledore y McGonagall silenciosamente de pie en el centro de la habitación.

La profesora preparó el polvo Flu con clara ansiedad. Luego se volteó hacia mí para apretar suavemente mi hombro.

"No se preocupe, señorita Granger. Todo saldrá bien". Me dijo a la vez que componía una sonrisa.

"Gracias".

Luego rápidamente se volteó hacia Cedric y palmeó su brazo.

Tomé un puñado del polvo mágico y entré en la chimenea. Mi corazón estaba latiendo a toda velocidad en ese momento, y rápidamente miré a Cedric quien simplemente asintió en mi dirección (incluso aunque ambos sabíamos que yo no estaba nerviosa de usar este medio de transporte).

Lista para enfrentar a Umbridge y a todas las personas que estarían juzgándome por haber cometido el peor error trayendo a Cedric de regreso tomé una profunda inspiración y vocalicé las palabras.

"Ministerio de Magia".

Lentamente caminé a través de los largos corredores del ministerio, entre Cedric y Dumbledore, pero no pude evitar sentirme algo sola y asustada. El edificio con sus altas paredes e interminables pasillos estaba apretándome, como la más tortuosa cárcel que he leído en libros: el Laberinto de Dédalo. No podía evitar sentir como si el Minotauro anduviera por ahí, condenado a ser un prisionero de este laberinto para siempre.

Después de varios minutos caminando a través de varios y llenos laberintos, capté un grupo de cinco personas que parecían estar esperando por alguien más.

Cuando estuvimos lo suficientemente cerca, reconocí a los padres de Cedric pero también a los Weasley y a su hijo Bill.

"Oh cariño" exclamó Molly en tono de reproche. Se adelantó a los demás y me abrazó con fuerza.

"Sentimos tanto que todo esto te esté pasando. Desearíamos haber podido visitarte en la enfermería".

"No se preocupe señora Weasley" respondí con voz temblorosa. Estaba tan emocionada de verla aquí. Era como una segunda madre para mí.

El señor Weasley caminó hacia mí y también me abrazó, con menos fuerza, pero de modo más paternal.

"Hermione. Estamos aquí, ahora. Y te prometo que haré lo máximo posible para ayudarte".

Asentí y le sonreí suavemente.

Bill me saludó también, y luego los tres voltearon y miraron a Cedric.

"Increíble" susurró Arthur, asombrado.

Molly quedó sorprendida por un segundo, luego miró a Rose y Amos antes de abrazar a Cedric.

"Verte aquí es solo… más de lo podríamos haber esperado. Más de lo que podríamos haber imaginado jamás" dijo con voz tomada.

Ella y su esposo me miraron con sorpresa y admiración.

"Hermione" habló Arthur, "lo que hiciste por Cedric y sus padres es un prodigio. No tienes nada por lo que sentirte culpable, nada de lo que arrepentirte".

"Estamos tan orgullosos de ti" agregó Molly con tono dulce.

Sonreí genuinamente y compartí mi súbita alegría con Cedric. Era maravilloso escuchar que habían personas que finalmente me felicitaban por lo que había hecho, y que no estaban juzgándome o recordándome las consecuencias de mis actos.

Amos y Rose se acercaron a mí, me abrazaron y luego se voltearon hacia su hijo.

"El concilio está preparado. No podemos hacerles esperar más" habló Dumbledore.

La realidad me golpeó directo en la cabeza.

"Señor Diggory" agregó el director, "¿está seguro de que quiere venir con nosotros ahora? Es su primera aparición oficial en público".

"Estoy seguro, señor" respondió con tono determinado incluso aunque se demostraba una nota de ansiedad en su voz.

Dumbledore asintió y ambos lo seguimos hacia la vuelta en la esquina del pasillo. Él abrió una gran puerta y la atmósfera que me había acompañado por los últimos minutos cambió. Disparos y flashes explotaron por todos lados a nuestro alrededor, habían periodistas que nunca se detuvieron tomando fotos a Cedric y a mí.

"Señorita Granger" gritaban las voces, "¿Cómo lo consiguió? ¿Sabía que funcionaría? ¿Cómo se siente ahora?"

Bajé la cabeza y seguí caminando a través de la multitud con la ayuda de Arthur, mientras Cedric era protegido por su padre.

"Cedric Diggory, ¿cómo se siente estar vivo otra vez? ¿Eres exactamente igual que antes? ¿Qué se siente estar muerto?" gritaron las mismas voces. "Señor Diggory. ¿Qué se siente abrazar a su hijo perdido otra vez?"

Otro flash me golpeó en los ojos. Dejé salir un gemido estrangulado mientras frotaba mis ojos con la mano que tenía libre.

Unas grandes puertas se abrieron y todo corrimos dentro del silencioso-y-enorme hall con alivio. Los Weasley y los Diggory tomaron sus asientos en los bancos libres. Cedric se volteó y apretó mi mano antes de sentarse en el mismo puesto.

Dumbledore y yo caminamos hacia la enorme mesa y esperamos. Una puerta en la esquina de la habitación se abrió y todos los miembros del Concilio entraron, vestidos en sus gloriosas túnicas.

Tomaron asiento en sus lugares y mis ojos se encontraron con los de Umbridge quien ya estaba estirando sus labios. Después de algunos segundos, compartieron una mirada y luego todos miraron en mi dirección.

"Señorita Granger, usted ha sido convocada para justificar sus acciones de la noche del 13 de Marzo cuando usted trajo de regreso a la vida al señor Cedric Diggory. Como usted probablemente sepa, rompió una de las leyes mágicas, pero también logró lo que nadie pensaba que fuera posible de conseguir con la ayuda de la magia. ¿Estoy en lo correcto?" preguntó el señor Fudge.

"Es correcto, señor" dije en voz baja.

"Durante los siguientes días, usted de someterá al juicio de este tribunal, y aceptará la decisión final que el concilio emitirá. ¿Está de acuerdo con ello?"

"Si" respondí nuevamente.

"Por supuesto, usted jura decir la verdad y en retribución se le permitirá llamar testigos o cualquier cosa persona que pueda ayudar en su defensa".

Asentí en silencio y miré hacia Dumbledore quien estaba fuertemente concentrado.

"¿Quién la defenderá?" habló otro miembro del concilio.

"Yo" dijo Dumbledore con confianza.

El hombre hizo una mueca y asintió.

"Bien, entonces, creo que podemos empezar oficialmente" dijo Fudge. "En primer lugar, el concilio y yo quisiéramos poder hablar con la persona implicada, el chico que fue regresado desde la muerte. ¿Cedric Diggory?" alzó la voz, llamando a Cedric para que se acercara.

Cedric tragó con fuerza (o al menos eso creo), se levantó de su asiento y caminó lentamente hacia el altillo en el centro de la enorme habitación. Se sentó en la enorme silla dispuesta allí y mecánicamente buscó mi mirada.

"Primero que todo" una mujer con cabello gris habló, "¿Cómo te sientes?"

Cedric nerviosamente se rascó la frente.

"Creo que vivo es la respuesta más apropiada".

"¿Te sientes… diferente?" preguntó Fudge.

"No, señor" respondió Cedric con una nota de asombro. Yo estaba tanto o más sorprendida que él: ¿Qué es lo que esperaban? ¿Algún monstruo babeante y con colmillos?

Los miembros del concilio compartieron una silenciosa mirada y luego rápidamente miraron en mi dirección.

"¿Sientes algún tipo de resentimiento contra la señorita Granger?" un hombre con barba negra preguntó de repente.

"¿Perdón?" dijo Cedric a la vez que fruncía el ceño con fuerza.

"No temas decirnos tus verdaderos sentimientos. Tú fuiste sacado de un tranquilo y eterno descanso, tienes el derecho de protestar" explicó el mismo sujeto.

Cedric dejó escapar una pequeña risa desdeñosa.

"¿Un tranquilo y eterno descanso?" repitió ácidamente. "Yo estaba atrapado al castillo. Solo. Sin que nadie se diera cuenta de que estaba allí. Viviendo sin existir. No puedo decir que fuera un tranquilo y eterno descanso"

Mordí mi labio cuando vi el dolor en su mirada.

"¿Eso quiere decir que no guarda ningún rencor contra ella?" preguntó Fudge.

Cedric miró a los miembros del concilio y luego de regreso hacia mí.

"No podría jamás guardar algún tipo de rencor contra ella" dijo y con esas palabras me recordó las muchas veces que me las había dicho durante los últimos meses. "No podría ni siquiera hablar de gratitud: ella me salvó tanto física como emocionalmente. No hay nada que yo no haría por ella".

Sus últimas palabras consiguieron que se acelerara mi corazón. Mantuve a raya mis lágrimas con algo de dificultad, e incluso pelee con más fuerzas contra la necesidad de abrazarlo.

El concilio se mantuvo en silencio un par de segundos hasta que Umbridge aclaró su garganta.

"Señor Diggory" ella preparó pícaramente mis palabras. "¿Está usted enamorado de la señorita Granger?"

Un jadeo escapó de mis labios en asombro. Cedric me dio una alarmada mirada que escondía algunos sentimientos de culpa.

"No veo el punto de la pregunta" trató de desviar Dumbledore.

"Estoy seguro de que lo ve" respondió a Dumbledore con una sonrisa. "Si el señor Diggory en realidad tiene fuertes sentimientos por la señorita Granger –de lo cual estoy bastante segura-, entonces es completamente obvio que él se mantendrá a favor de ella, no importa qué". Ella hizo una pausa mientras miraba a los demás miembros del concilio. "No tengo más opción que denegar esta evidencia".

"¿Qué?" exclamó Cedric así como Arthur y Amos.

"Perdón pero, como usted dice el señor Diggory es la persona implicada de este caso. Su evidencia cuenta tanto como la de cualquier otra persona, e incluso más".

Umbridge hizo una mueca y se movió incómodamente en su puesto.

"No te preocupes, Albus" cortó Fudge. "El concilio no olvidará tener en consideración la opinión del señor Diggory".

Bufé interiormente sabiendo que Umbridge estaba solo empezando con su plan de voy-a-destruirte-y-lo-haré-bien.

"Señor Diggory, puede retirarse, a menos que quiera agregar algo" dijo el hombre con la barba negra.

"Me gustaría señor" respondió Cedric con determinación. El hombre asintió instándolo a continuar. Mi novio rápidamente miró en mi dirección y luego de regreso al concilio. "Quisiera ser juzgado en lugar de ella". Abrí mis ojos en shock. "Este no es su lugar. Yo le pedí a ella que me regresara a la vida. Quiero tomar la responsabilidad de las consecuencias de mi regreso. Ella no hizo nada malo. Yo soy el responsable de todo".

Agarré mi bastón, lista para levantarme y protestar pero fui prevenida de ello por la objeción de Fudge.

"Señor Diggory" comenzó, luego realizó una larga pausa y compartió una mirada con los otros miembros del concilio. "Usted puede haberle pedido a la señorita Granger que lo regresara, pero ella tomó la decisión de hacerlo. Además, fue ella la que consiguió los ingredientes de la poción y fue ella de nuevo quien realizó el hechizo, así que es ella, en frente de la ley, la única responsable" explicó con voz firme.

"Su petición es denegada" dijo con voz autoritaria el hombre de la barba negra.

En ese preciso momento mi corazón se llenó de alivio, rabia y mucho amor.

Alivio porque nunca hubiera estado de acuerdo con que Cedric fuera juzgado por estar vivo (era simplemente ilógico).

Rabia porque no podía creer que él tuviera la estúpida idea de hacer tal tonta petición sin discutirlo conmigo primero: me había tomado por sorpresa sabiendo que yo no sería capaz de intervenir si el concilio aceptaba.

Y luego amor, porque incluso si era la cosa más estúpida que Cedric había hecho jamás, era también la más hermosa prueba de amor. Estaba molesta con Cedric tanto como deseaba besarlo completamente.


(*) Weasel: juego de palabras con el apellido de Ron.


Seguramente ya ni se acuerdan de mi, pero sigo aquí ¿eh? No se cual es la idea de enviarme reviews diciendo como que poco menos ya olvidé la historia y que si ya la dejé abandonada y nunca sabrán de el final. Les dije al final de uno de los caps anteriores que no pensaba dejar abandonada la historia ni mucho menos, así que podría demorarme pero el final estará. Ya solo quedan dos caps para el gran final :D así que simplemente queda disfrutar lo que reste de la historia.

Espero que les haya gustado este cap, y ojalá no me demore tanto para los proximos dos.

Un beso & abrazote para todas.
- Pazandlove.