Disclaimer:
Los personajes no son míos, yo solo me invento cosas raras ─muy raras─ con ellas.
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Advertencia:
*Esta historia contiene incesto, al igual que escenas de sexo explicitas si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.
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Desear a tu propia sangre
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[InuxKag]
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[Long-Fic]
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By Al3xandRa PaTT
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= Capitulo 9. Saber =
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El chico quería hablar. Eso lo tenía claro y también el hecho de que al parecer era importante, pero él simplemente se resistió.
─Quizá… pero ─acarició con suavidad la mejilla de la chica, para luego retirar la mano con un movimiento un tanto torpe─, tienes el carácter de un Taisho… ─susurró él con una sonrisa demasiado extraña en su rostro.
Kagome parpadeó confundida.
¿Qué era lo que él quería decir con eso? Realmente pensaba que esas pruebas darían positivo, aún cuando a su parecer lo mejor sería de que fuera todo lo contrario.
─ ¿Sabes? Realmente no se si quiero ser una Taisho ─comentó mientras él caminaba a su lado por la calle, ambos rumbo a la entrada del parque.
─ ¡Feh! Estas diciendo estupideces ─le espetó altivo y Kagome sonrió de forma triste al verlo recuperar su forma natural de actuar─. Todos quieren ser un Taisho. Inclusive el sarnoso lo desea y lo admitiría si no fuera tan imbécil.
Kagome lo miró.
Él nunca hablaba de sus amigos o al menos creía que hablaba de alguno de ellos. Por lo regular siempre que hablaba lo hacia de forma distante y aburrida aun si se trataba de Rin.
─Duerme en mi casa ─soltó el chico de ojos dorados de un momento a otro.
─ ¿Qué? ─preguntó ella confundida.
Ella era consiente de que no iba a ser bienvenida en ese lugar como su novia, sino que lo sería aceptada únicamente bajo el titulo de hija menor de los Taisho.
─Lo que oíste, realmente no creo que nadie me espere despierto y nunca recibo visitas nocturnas ─al decir eso ultimo se mordió la lengua, preocupado por reírse o esperando a que le cayera un rayo por tal blasfemia.
Kagome lo pensó.
Deseaba hacerlo más que nada, pero a su parecer no podía. Sabía que si iba a su casa, a dormir con él, se terminarían enfrascando en besos y caricias hasta que ya no se pudieran detener más.
Y de verdad no deseaba que su primera vez juntos fuera así.
No exactamente un día después de haberlo hecho con Souta, por suerte en esos momentos tenía una muy buena escusa.
Miroku.
─No, Inuyasha, pero ya le había prometido al pervertido que esta noche nos quedaríamos en mi bodega ─le explicó y al ver sus ojos era obvio que el joven heredero estaba al borde de la ira.
Seguramente pensaba que ella lo engañaría, pero no era capaz de hacer nada para que le creyera que solo lo hacía por amistad. Solamente podía excusarse.
─Hace demasiado frio ─comentó con rapidez─. Y no quiero que mi mejor amigo muera, al menos no de esa manera… ─musitó por lo bajo, a veces si pensaban en como morirían y él deseaba morir en pleno acto sexual a los ochenta años. Estúpido─ Lo quiero y siempre me ha cuidado, ahora quiero hacerlo yo.
La miró.
En sus ojos veía que eso era lo que realmente deseaba y que también temía más que nada su reacción, pero simplemente no lo podía evitar.
Así era él.
Él siempre defendía lo que era suyo sin importarme nada más, había crecido influenciado por su padre y su hermano y necesitaba marcar su territorio.
Simplemente no dejaría de ser celoso y posesivo.
─No ─respondió él y ella se enfureció sin poder evitarlo.
─ ¡Por Kami, Inuyasha! ¡Yo no pienso acostarme con Miroku! ─gritó desesperada y con lágrimas en los ojos. No podía hacer nada para que le creyera… Nada… ─ Yo de verdad… Inuyasha… Te juró que no te traicionaría…
Las lágrimas de Kagome le calaron hondo. Realmente no sabía porque pero no soportaba llorar a una mujer.
― ¡Rayos! ―gritó frustrado y la chica de ojos achocolatados lo miró confundida― Haz lo que quieras, pero mañana tienes que estar temprano en la clínica… ―le informó antes de dar media vuelta y largarse de ahí, no le gustaba ceder. Se sentía humillado y demasiado insignificante para ser un Taisho.
(…)
─Mierda… ─musitó Inuyasha marcando su celular a Totosai.
¿Cómo no se le había ocurrido antes que el quedarse ahí a esas horas y sin una manera de regresar? Pues sencillo. Había estado tan jodidamente celoso de Kagome como para prestar atención a lo que decía.
─Ven por mi viejo decrepito ─le ordenó al hombre en cuanto este contesto su celular. No estaba de humor para decir por favor, ni mucho menos gracias, por lo que colgó sin siquiera saludar o despedirse─. Estúpido Totosai ¿Quién le manda a irse así como así? ─murmuró totalmente enfurecido.
Se quedó parado un par de segundos, mirando a ambos lados esperando a que su chofer apareciera, pero entonces se dio cuenta de que ese viejo tardaría un rato en aparecer por ese lugar si ya se encontraba en la mansión o en algún antro famoso esperando por Rin.
Miró a su alrededor sintiéndose desorientado. Estaba fuera de su elemento. Por un momento empezó a creer que la mejor cosa que podría hacer sería ir detrás de Kagome y entretenerse un rato con ella, pero realmente no quería presionar en ese momento.
Si lo hacía era seguro que terminaría sacándola de sus cabales o ella a él y todo terminaría peor.
Se dejó caer en el piso totalmente enfadado por no tener más lugar donde sentarse que el asqueroso asfalto de la banqueta. Se reprendió mentalmente una vez que se encontró ahí. Un Taisho no podía haber caído tan bajo para sentarse en el piso mientras espera a que lo saquen de un barrio de mala muerte.
Suspiró.
Realmente estaba de muy mal humor.
Pasaron unos minutos y entonces una lujosa limosina Hummer blanca dio la vuelta en la esquina dejándolo un tanto molesto. Claro, Rin quería la blanca siempre que se encontraba en alguna fiesta o en algún famoso y exclusivo antro.
En cuanto esta se detuvo frente a él la puerta trasera se abrió dejando ver a su prima, con un muy ajustado vestido, totalmente despeinada y con una copa de lo que parecía licor en la mano.
Se levantó y al acercarse para subir distinguió a tres chicos más y a dos chicas. Uno de ellos era Kohaku y se veía claramente molesto, pues se encontraba sentado en una de las filas de asientos más alejada.
─Sube Inuyasha ─le dijo su prima con una sonrisita tonta y un gran sonrojo antes de girarse al chico que se encontraba a su lado y prácticamente subirse sobre él.
El Taisho la obedeció sin hacerle mucho caso y se sentó junto al novio de su prima. Frente a ellos se encontraba el otro chico que tenía a dos chicas besándole el cuello. Giró la cabeza hacia su prima en el momento en que por su mente paso la idea de ir y quitarle ambas chicas, en cualquier momento el podría ir y hacerlo. Y lo haría, pero hace unos momentos él había estado reclamándole a Kagome sobre fidelidad. Lo menos que podría hacer sería ganársela, pero la imagen de su prima sentada a horcajadas sobre el chico no era una de las mejores cosas para mantener su mente ─y otras cosas─ fría.
─No se porque no la dejas ─le preguntó a Kohaku mientras se inclinaba al mini-bar y tomaba una botella de cerveza de raíz. Una de las cosas que no toleraba en nada además de la infidelidad era el alcohol.
─No es culpa de Rin tener problemas con el alcohol… Es el maldito rollo genético de parte de la familia de tu madre que no lo aguante como debería ─respondió él sin quitarle la mirada de encima a la chica que en esos momentos besaba con descontrol al tipo mientras se frotaba contra él de manera insistente.
─Pero eso ella ya lo sabe, debería de conformarse con bebidas menos fuertes o ya de plano dejarlo, tienes que admitirlo, más que sea intolerante es una alcohólica ─musitó y bebió un trago de la botella mientras su mirada se perdía en algún punto de la ventana.
─Trata de decírselo tú, tal vez a ti te escuche y no te castigue sin sexo por un largo tiempo.
─Créeme, quien estará sin sexo por mucho tiempo es posible que sea yo, al menos hasta que Kagome acepte hacerlo conmigo ─gimió Inuyasha dejando caer la cabeza hacía atrás.
Le habían dicho que el sexo con la persona indicada era maravilloso, claro que él sabía de sexo increíble, pero aún más una estrecha y totalmente apretada virgen le resultaba un tentación incomparable a cualquier otra cosa que pudiera siquiera pensar.
Escuchó la carcajada de Kohaku y por un momento pensó en darle un golpe, pero realmente no se sentía de humor. Sus propias palabras habían tomado sentido en su mente, pero lo que realmente le preocupaba era que al parecer se creía capaz de esperar por Kagome, así pasaran semanas antes de que ella se decidiera.
─Deberías de preocuparte más porque tu novia no contraiga SIDA o algo parecido… ─susurró tratando de desviar una conversación que él mismo había iniciado.
─Por el momento la dejare… Lo juro, en cuanto lleguemos al "Dark Yukai" será cuando de verdad se ponga como la chica difícil y empalagosa que es… ─Inuyasha se enderezó de golpe.
─ ¿A dónde se supone que vamos? ─preguntó incapaz de creerlo.
─ "Dark Yukai" ─respondió Kohaku fastidiado. Tal parecía que la falta de sexo si afectaba las capacidades cognitivas del Taisho, pues había ido tantas veces a ese lugar y con Rin, y aún así parecía que no había ido nunca.
─ ¡Yo no puedo ir a ese lugar! ─gritó el heredero logrando que una de las chicas y los dos tipos lo miraran con las cejas alzadas. En ese momento los reconoció. Todos ellos iban al mismo instituto que él y su prima, pero no le importaba en lo más mínimo lo que pensaran de él en ese momento, tenía problemas más grandes que solo ellos─ ¡Cada que voy termino en una orgia! ─soltó claramente consternado.
A su parecer ir a ese lugar era algo que no se podía permitir, al menos que quisiera socavar con su auto control y lo que él deseaba era mantener su verga donde debería de estar. Bien guardada dentro de sus pantalones y lejos de cualquier coño que no fuera el de Kagome.
Se sentía frustrado. En más de un sentido, pero no podía hacer más que dejarse arrastrar por su prima a ese lugar y luego de que todos bajaran, ordenarle al viejo que lo llevara a casa antes de cometer cualquier estupidez.
Se quedó callado y totalmente quieto mientras pensaba como demonios iba a ser capaz de resistirse a la tentación. Él no era precisamente una persona que se resistiera a sus impulsos, por lo regular si sentía la necesidad de hacer algo ya fuera razonable o no, simplemente lo hacía y nunca había llegado a sentir culpa o remordimiento por cualquier cosa ocurrida, pero en esos momentos el solo pensar que se podría llegar a enrollar con una extraña le hacía sentir una de las personas más despreciables del mundo.
El camino al antro le pareció de lo más largo y duro de lo que jamás le había parecido cualquier otro recorrido en automóvil y cuando al fin llegaron se encontró totalmente tenso en el asiento, pero en cuanto todos se bajaron de la limosina encontró demasiado sencillo el quedarse sentado.
─Inuyasha ¿No vas a bajar? ─preguntó Totosai mirándolo por el retrovisor, mientras se sacaba la cerilla del oído con aire distraído.
─ ¡Feh! Cierra ya esa bocota y llévame a casa ─le ordenó el joven Taisho dejándose caer en el asiento mientras suspiraba muy satisfecho de si mismo.
Al parecer el serle fiel a Kagome no era un gran reto para él mientras no se tratara de Rin y su insistente boca.
Claro que solo había sido cuestión de no moverse en lo más mínimo, simplemente había tenido que quedarse sentado esperando a que la tentación se alejara mientras él pensaba en la chica de ojos achocolatados, eso no era un gran logro para alguien que lo viera de fuera, pero para él había sido casi como una señal divina de que tenía que mantenerse fuerte y soportar.
Al llegar a casa se sentía extraño, por lo que bajó de la limusina sin siquiera preocuparse en agradecer o despedirse de Totosai, aunque de cualquier manera era seguro que no lo haría por ningún motivo.
Entró arrastrando los pies y pensando en las musarañas cuando fue consiente que su padre se encontraba parado al inicio de las escaleras. Lo miró por un segundo antes de caminar hacía él, tratando con todo su ser de parecer indiferente, no queriéndole dar algún arma a Inu-No para torturarlo o castigarlo.
─ ¿Dónde estabas? ─inquirió su padre con la voz firme, pero en cuanto su el joven de cabellos dorados paso por su lado ignorándolo olímpicamente lo retuvo del brazo─ ¿Terminaste con Kagome? ─preguntó brusco, pero el rostro de Inuyasha le parecía imposible de descifrar.
─Aclaré las cosas con ellas ─murmuró el heredero tratando de mantenerse sereno y evitando a toda costa decir alguna mentira, a pesar de todo era su padre y no se sentía cómodo mintiendo de manera descarada, lo único que podía hacer era decir cosas que él podría tomar de la manera que más conveniente lo creyera
Llegó a su habitación y se tiró boca abajo en su cama en cuanto pudo sin siquiera molestarse en quitarse los vaqueros o la camiseta. Realmente se sentía frustrado. En más de un sentido y el principal era sexual.
Se giró y miró el techo.
En su mente habían mil formas en que podría encontrar mil formas de satisfacer sus necesidades más primitivas, pero ninguna le parecía la correcta, pues todas y casa una de ellos involucraba a alguna o más chicas y lo peor de pensar en eso es que dentro de sus pantalones se empezaba a formar una dolorosa erección.
Gimió desesperado.
Podría darse una ducha fría, pero eso sería como si tuviera trece años y la otra opción podría considerarse incluso más vergonzosa y patética, pero al menos eso le daría un tipo de… liberación.
─Dios… Definitivamente debo estar loco… ─musitó un tanto molesto y sus manos rápidamente se sacaron el cinturón y desabrocharon el botón y el cierre para sacárselos a patadas sin siquiera enderezarse.
Los tenis aún los tenía puestos, por lo cual los solo sacudió los pies verdaderamente desesperado. Se sacó la chamarra y después la playera con movimientos rápidos. El pensar en el placer que se aproximaba lo hacía sentir ansioso.
En cuanto se encontró solo con sus bóxers se dio cuenta de que su respiración estaba acelerada y sentía su pulso en los oídos.
Cerró los ojos y metió su mano dentro de ellos tratando de no sentirse un imbécil, pero en cuanto tomó su verga se imaginó lo que sentiría si esa fuera la mano de Kagome. Un gruñido se atoró en su garganta y sintió un enorme placer recorrerle el cuerpo en cuanto su mano se deslizo hacia arriba y hacia abajo con movimientos rápidos.
La imagen del rostro de Kagome apareció en su mente y se sintió todavía mejor, a eso se le llamaba una buena paja… Aumento la velocidad todo lo que le era posible mientras se imaginaba que la chica de ojos achocolatados lo tomaba con su boca.
─Mierda…
Apretó un poco su agarre y a cada movimiento hacía arriba rozaba la punta de su polla con los dedos. Se sentía cerca y el imaginarse a su novia chupándosela solamente lograba excitarlo más. En su mente aparecía con los ojos entrecerrados, las mejillas sonrojadas, el cabello revuelto y una expresión de placer indescriptible mientras la parte más sensible de su cuerpo desaparecía entre sus labios.
No iba a soportar mucho y eso lo sabía muy bien, por lo cual se detuvo y se sacó los bóxers para luego tomar la portátil y encenderla. Estaba desesperado. La colocó en la cama y de inmediato entró a su página porno favorita. Eso era más que vergonzoso, pero para algo se había inventado el internet y la pornografía.
Apenas logró abrirla busco desesperado algo que le agradara, no tardo más que solo unos segundos en conseguir el mejor video de la red y el cuanto lo puso en marcha los gemidos de un par de chicas llenaron su habitación. Trataba de seguir pensando en Kagome pero realmente no le quedaban ánimos de hacerlo viendo como las muy bien dotadas rubias se masturbaban entre sí y se devoraban sin compasión alguna.
Siguió con sus movimientos y pronto se derramó por completo sobre las sabanas rojas de su cama. Eso era asqueroso, pero ya se encargaría al día siguiente de que Kaede le colocara unas nuevas.
Dejó caer la portátil en el piso y él se acomodó debajo de las sabana que aún se encontraban limpias sin siquiera preocuparse por vestirse. Solo tres personas entraban en su habitación; Kaede, Rin y Sango y no es como si ellas no lo hubieran visto desnudo ya varias veces. En esos momentos necesitaba descansar. Al día siguiente tendía un hermana nueva, la cual también sería su novia ¿Acaso su vida podría complicarse aún más?
(…)
─ ¿Miroku estas despierto? ─ preguntó Kagome en un susurró mientras se removía un poco en los brazos de su amigo tratando de ver su rostro.
El chico suspiró al abrir los ojos y luego soltó un bostezo descomunal, estaba realmente tentado a darse media vuelta y volver a dormir. Hacía tanto tiempo que no dormía en un lugar tan cómodo y cálido como ese que sentía que era un desperdicio de tiempo en el cual no se encontrara dormido, pero su amiga llevaba un buen rato demasiado inquieta y estaba visiblemente nerviosa.
─No… ¿Qué sucede? ─se talló los ojos y trató de enfocar sus ojos en los de ella, pero no le era posible con tanta oscuridad, aunque en realidad no lo necesitaba, pues era consiente de donde estaba cada parte de ella al tenerla firmemente rodeada con los brazos mientras ella hacía lo mismo con él.
Al parecer la calefacción humana era algo más que efectivo en ciertos casos.
─Voy a volver con Inuyasha ─musitó acurrucándose más contra el cuerpo de su pervertido amigo─ o al menos creo que seguiremos estando juntos… ─el chico de ojos azules poco a poco iba cayendo inconscientemente cuando sintió que Kagome se sacudía con suaves sollozos.
La apretó con fuerza preocupado por ella.
─ ¿Qué rayos sucede Kagome? No creo que sea tan mala noticia, después de todo que más da si son o no son hermanos. Yo no creo que todo ese ro…
─No soy virgen ─susurró y el chico calló de pronto.
No se esperaba una confesión como esa, aunque tampoco le veía el lado malo. Solamente había pasado un poco antes de lo que esperaba, pero realmente él ya sabía que en algún momento Kagome e Inuyasha iban a terminar uniendo sus genitales y estaba seguro que ella también, por lo cual le parecía una estupidez.
─Vamos Kag, solo lo hicieron y ya ─una risita salió de sus labios queriendo contener lo que diría a continuación, pero realmente le parecía que era un buen momento para una confesión─. Yo perdí mi virginidad a los once y no es tan malo, además tú lo hiciste con tu novio y eso…
─ ¡Es que no fue con él! ¡Anoche me acosté con Souta! ─confesó sollozando. Se arrepentía de verdad de haberlo hecho y de haberle mentido a Inuyasha, pero en esos momentos lo que más le preocupaba era que posiblemente Inuyasha la terminara odiando si se enteraba de lo que había pasado.
Miroku no sabía que decir para consolarla. Él era solamente un tipo que había defendido a una niñita inocente en la calle y había logrado establecer una amistad nada sexual con ella, no se sentía capacitado para charlas de ese tipo. Él no era nadie para aconsejar alguien sobre sentimientos de amor y esas cosas, tal vez podría dárselos acerca de cómo era mejor dar una mamada o ese tipo de cosas, pero en el aspecto sentimental era algo parecido a un niño de cinco años o incluso uno supiera más que él.
Solo sabía que lo más probable era que su amiga se metería en muchos problemas cuando el heredero se enterara de lo sucedido. Hasta donde había llegado a observar, estaba seguro de que Inuyasha era muy celoso y posesivo con lo que le pertenecía y era un hecho que la chica que se encontraba en sus brazos le pertenecía.
─Solo olvídalo ─le recomendó tratando de escapar de la obligación de decirle algo realmente coherente─, ya mañana se solucionaran algunas cosas ─susurró con voz suave y sensual en el oído de Kagome, tratando de crear un suave arrullo con sus palabras el cual de manera sorprendente fue funcionando.
(…)
─ ¡Oh! ¡Inuyasha eres un cerdo! ─exclamó la voz de una chica muy cerca de él, pero se encontraba demasiado cansado para atender a cualquier cosa que pasara a su alrededor.
Sintió como alguien se acercaba a él, pero lo ignoró, hasta que sintió que las sabanas abandonaban su cuerpo, para luego escuchar un chillido.
─ ¡Podrías al menos haberte vestido! ─trató de hilar dos pensamientos, pero aún seguía pensando en el hecho de que esa voz le era muy familiar.
Su cerebro trabajaba de manera lenta, pero el tonito mandón y un tanto afectado eran fáciles de reconocer una vez que recordaba lo sucedido la noche anterior.
─Mierda… Rin, podrías no gritar… ─se quejó, pero de inmediato se arrepintió. No podrían ser más de las ocho de la mañana y ella seguramente tenía una gran resaca, no por haber bebido tanto, sino por simplemente haberlo hecho.
─ ¡Solo levántate y dúchate! ¿Cómo me dejaste en sola? ¡Mi tío estaba furioso cuando llegué! ¡Sabes que solo puedo ir a esos lugares contigo! ─le reclamó a gritos y el joven heredero se pregunto como demonios podía hacerlo sin sentir su cabeza partirse por la mitad. Él sencillamente no podía en lo más mínimo.
─Es tu problema… Yo no puedo ir al "Dark Yukai" mientras tenga novia… ─confesó levantándose lentamente y perdiéndose por las escalerillas mientras se dirigía a su baño totalmente desnudo.
(…)
Como el día anterior todos los Taisho se vieron arrastrados por Inu-No hacía la clínica.
El patriarca se encontraba totalmente ansioso y deseoso de que cuando les dieran las pruebas todos se alegraran y aceptaran a la chica como un miembro más de la familia, pero era consiente de que posiblemente solo a él le alegrara la noticia que les esperaba.
En cuanto llegaron a la sala de espera vieron a la chica de ojos achocolatados sentada en las piernas de Miroku, quien la acunaba a su cuerpo como si de un bebe se tratara y ella se aferraba a su cuello con toda la fuerza que le era posible. Era un cuadro demasiado extraño para todos, pero curiosamente en esa ocasión dos personas se morían por hacer que ese hombre de ojos azules la soltara.
Durante la noche ella había sollozado sin parar mientras su pervertido amigo le susurraba palabras de consuelo. Había sido difícil para ambos el salir de la bodega para dirigirse a ese lugar, donde Kagome estaba decidida a decirle al heredero lo que había sucedido.
─Kagome ─la llamó la voz de Rin fría como el hielo, logrando que ─de alguna manera─ Sesshomaru se sintiera orgulloso de ella.
La aludida elevó la mirada aturdida y todos pudieron notar los surcos que las salinas gotas habían dejado en sus mejillas al igual que sus ojos ligeramente. Era evidente de que hasta hace unos minutos había estado llorando, lo cual preocupaba a Inuyasha y perturbaba a Inu-No.
─Soy…una Taisho… ─susurró ella hundiendo de nueva cuenta su rostro en el pecho de Miroku, el cual solo atino a darle un apretón cariñoso.
Durante la noche no solo se había preocupado de sobremanera por la confesión que haría, sino que también se torturaba pensando que posiblemente su relación con Inuyasha no sería lo que ella desearía si resultaban positivas las pruebas. Incluso llegó a pensar que de ser así lo mejor sería dar todo lo romántico con él por terminado, pero el saberlo… el saber que todo en su vida había cambiado y no precisamente para bien era algo que sin lugar a dudas era sumamente doloroso.
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Continuara…
Hola!!!
Sorry!!! Pero estoy tan idiotizada con my boy que pierdo la onda de todo, pero juro no tardar tanto ¡¡Me esfuerzooo!! Acabo de poner la segunda temporada de "Un amor…" Aunque creo que ya todos se han pasado por ella xD!
Ahora, no solo es cosa de mi novio, también esta el asunto que publique en mi perfil y que creo que ya son consientes de lo sucedido.
Si bien, mi mamá no ha dicho nada más y le he dejado claro de que es muy mi rollo lo que escriba, me quiero tomar las cosas con calma, pero al parecer no puedo hacerlo xD! Entre más trato más enserio me lo tomo!
Esten al pendiente, pues voy a publicar un par de O-S. Uno SasuNaru y otro de FMA! Hasta el momento creo que el único R: M será el de SN un poquito fuerte, pero hermoso igual!
Espero no haber perdido a mis lectoras!
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Kisses!!!
"Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue"
