Internado Forks para Chicos Rebeldes
Capitulo 14
Celos? Que tontería.
Me desperté con una extraña sensación. Por lo menos no estaba en el estúpido internado, aunque si teníamos que volver hoy.
-Adiós libertad… -dije cuando me senté en mi cama.
Miré el vestido y los zapatos regados en la habitación. Sacudí mi cabeza para no tener que acordarme de nada de anoche.
Miré la hora en mi celular: las 10 de la mañana. Era hora de levantarse. Pero antes de pudiera siquiera levantarme de mi cama entraron Rose y Alice corriendo, en pijama y se tiraron sobre mi.
-Hay sol! -gritó Alice.
-Sin ninguna nube! -dijo Rose.
-Y si se salen de arriba mio para poder verlo? -dije tumbada sobre mi cama.
Ambas salieron de encima mio y Alice corrió a abrir la cortina. Los rayos de sol me golpearon y tuve que entrecerrar los ojos.
-Wow... si hay sol -dije.
-Vamos a desayunar para que aprovechemos el día antes de volver- dijo Rosalie y me sacó de un tiròn de mi cama.
Bajamos en pijama a la enorme cocina a preparar algo para comer. Había una variedad enorme de comida, realmente si querías comer comida de la india era posible prepararla...
-Bella qué quieres?
-Hm... cereales y leche está bien -dije vagamente.
-Perfecto, pero tenemos muchos cereales -y abrió una de las puertas del mueble donde aparecierón a lo mínimo 10 cajas de dereales distintos. Sorprendida le dije:
-Dame de los Lucky Charms.
-Enseguida! - y 2 minutos después yo comencé a comer de mi tasón de cereales apoyada sobre el mesón y esperando que las chicas terminaran de prepararse lo suyo.
-Buenos días chicas -dijo Emmet entrando ruidosamente en la cocina.
-Bonitas pantuflas -le dije divertida. El chico estaba con pantuflas de conejito.
-Hey! Son cómodas! -me dijo y luego se dirigió a Rose, la tomó por la cintura y la levantó en un abrazo.- Buenos días amor.
-Buenos días grandulón. -le dijo Rose sonriendo.
Emmet la dejó en el suelo nuevamente y fue hacia el refrigerador de donde sacó una botella de jugo y comenzó a bebérsela.
-Delicioso -dijo cuando terminó.
-Hola gente- dijo Edward cuando entró.
Se me hizo un nudo en el estomago. Por un lado me acordaba de lo de anoche y lo conectaba con la visión de ahora del chico en boxers y una sudadera, pero después recordaba que le había dejado muy en claro que eso de los besos furtivos no iba a ocurrir nunca más.
Seguí comiendo mi cereal intentando evitar contacto con el. Aplasté las bolitas contra la leche y miré fijamente el plato.
-Acaso tu no saludas? –me dijo al oído. Yo permanecí quieta.
-Buenos días… -dije con mis ojos clavados en el cereal.
Casi pude ver sus cejas fruncidas ante mi vaga respuesta y luego siguió su camino hacia el fregadero para beber un vaso de agua.
Eran momentos como esos que me hacían pensar en la situación que me encontraba. Por un lado mi mente me decía… no, me gritaba que me alejara, que dejara el capricho de niña que tenía con Edward o su cuerpo o quien sabe, pero mi cuerpo me decía ríndete.
Tranquilamente se puso a beber su agua a mi lado. Me miraba de reojo de vez en cuando, pero yo no comía n nada, solo revolvía el tazón.
Ni siquiera sé en que momento nos quedamos solos en la cocina. Yo seguía sumida en mi desastre y el seguía a mi lado pensando quizás que cosas.
Decidí que irme de allí sería lo mejor. Necesitaba ducharme para poder pensar mejor.
Subí a mi habitación dejando a Edward en la cocina y me tumbé sobre la cama. Tomé mi iPod del bolsillo de mi bolso y me puse a escuchar música. Solo sería un momento. Puse play y Kiss me de New Found Glory comenzó a sonar.
Kiss me out of the bearded barley
Nightly beside the green green grass
Swing, swing, swing that spinning step
You wear those shoes and I will wear that dress
Genial, lo único que no necesitaba era una canción acerca de besar. De todos modos la dejaría porque ni siquiera estaba de humor para apretar el botón de Next.
Oh kiss me beneath the milky twilight
Lead me out on the moonlit floor
Lift your open hand strike up the band and make the fireflies dance
Silver moon's sparkling so kiss me
Me di cuenta que comenzaba a quedarme dormida sobre la cama así que me levanté. Fui en busca de unas toallas para dirigirme a la ducha. La canción cambió. Era "Just Dance" y a decir verdad me gustaba mucho esa canción. Realmente me daban ganas de bailar. Además me recordaba mucho a mi la letra… solo pasarla bien y divertirse.
Tomé las toallas y cantando exageradamente me fu hacia el baño.
I've had a little bit too much, much
All of the people start to rush, start to rush by
How does he twist the dance? Can't find a drink, oh man
Where are my keys? I lost my phone, phone
Llegué a la entrada del baño y abrí la puerta mientras cantaba y hacía como si mi iPod era mi micrófono. Estaba con los ojos cerrados, la verdad me debo haber visto bastante ridícula.
What's going on on the floor?
I love this record baby but I can't see straight anymore
Keep it cool, what's the name of this club?
I can't remember but it's alright, a-alright
Just dance, gonna be okay, da da doo-doo-mmm
Just dance, spin that record babe, da da doo-doo-mmm
Just dance, gonna be okay, d-d-d-dance
Dance, dance, just, j-j-just dance
Me percaté del vapor que salía al momento que me costó un poco respirar y abrí los ojos, todavía con la música en mis oídos.
-Se te perdió algo? – Claro que se me había perdido algo… había perdido la cordura! Solo yo entraría a un baño con los ojos cerrados, con música en los oídos, actuando como idiota y sin tocar la puerta.
-Lo siento! –dije sacándome los audífonos e intentando mirar a cualquier lado menos hacia su parte de abajo.
-No estoy desnudo, sabes? –me dijo emitiendo una risita.
Me sentí realmente idiota cuando volví a mirarlo e instintivamente desvié la mirada a su parte baja.
-Vuelvo a ducharme en otro momento… -dije.
-Ah no, tu no te vas de aquí hasta que hablemos seriamente.- me dijo tomándome bruscamente del brazo y atrayéndome hacia el.
Quedé a menos de 5 centímetros del chico que solo estaba cubierto con una toalla, así que como podrán sospechar, estaba casi hiperventilando.
-Qué… qué quieres? –dije intentando sonar desafiante, pero creo que me hizo lucir más aterrada.
El chico me dirigió una mirada entre seria y otro sentimiento que no supe interpretar y comenzó a avanzar hacia mi. Lentamente me empujaba hacia la ducha. Tomó una de mis manos; al principio no sabía para que, pero luego descubrí que sacó el iPod que estaba apretando fuertemente con mi mano derecha y lo dejó sobre el mesón del lavabo. Creí que se alejaría, pero solo se acercó más a mi.
-Edward ya basta… -le dije.
-De verdad?
Juro que mi cerebro gritaba "Pégale un puntapié y aléjate" pero mi cuerpo no respondía. Parecía que apenas Edward se proponía ponerme nerviosa, yo dejaba de tener decisión sobre mi. Así fue como cuando ya había retrocedido lo suficiente sentí que mis piernas tenían una barrera: la tina. Pero Edward no retrocedía! Y si, la ducha estaba prendida. Toqué a tientas la cortina de baño que estaba cerrada.
Dudé un poco, solo para ver que el chico no se daba por vencido y seguía con esa mirada en sus ojos, así que metí un pie a dentro de la tina y luego el otro. Para mi suerte, la cortina aun seguía cerrada, por lo que actuaba como barrera entre yo y el agua. Escuchaba como as gotas de agua golpeaban en al cortina y caían a mis pies.
Se me abrieron los ojos como platos cuando vi que el chico también entraba a la ducha y no se en que minuto corrió la cortina y el agua comenzó a caerme de lleno en el cuerpo.
Empapó mi cabello, mi pijama, mi piel, todo.
El vapor no me dejaba ver muy bien a mi alrededor, pero si podía distinguir cada gota que caía por su cobrizo cabello que era casi la única parte de su cuerpo que se estaba mojando ya que me tenía arrinconada en la pared.
-Tu y yo tenemos algo pendiente… -me dijo mirándome directamente a los ojos. No le respondí nada del solo impacto que causaron las palabras en mi.- Y a puesto que quiere continuarlo… -me dijo con voz de invitación.
Le respondí casi sin aliento.
-S... no –mi voz sonaba como si intentara convencerme a mi misma.
-Pues no suenas nada convencida –me dijo poniendo su boca a centímetros de la mía.
Sentía mis mejillas arder, pero no desvié mis ojos de los suyos. Casi por instinto me acerqué a el para besarlo, pero algo había cambiado. El chico se alejó de mi como si fuera un acto reflejo.
-Creí que no querías…
En ese minuto me sentí humillada, estúpida, perdida, todo…
Súbitamente el semblante del chico se puso serio.
-No voy a perder el control contigo…
Qué demonios me estaba diciendo! Si yo lo único que quería era que perdiéramos el control! Es decir yo no, mi cuerpo, las hormonas y… BAH! Ustedes saben…
-Entonces por qué haces todo esto! –demandé saber. Volvió su sonrisa torcida.
-Y por qué te molesta tanto que lo haga?
-Porque yo no soy de piedra… -le dije algo enojada, no entendía el sentido de esta discusión.
-Sabes qué creo… creo que te gusto. –me dijo de nuevo con la maldita sonrisa esa. Las palabras fueron como una bofetada. Cayeron en mi cerebro como pesados pedazos de roca.
-Te volviste loco! Jamás me podría gustar un mujeriego, pesado, con actitud de niño de Kinder!- Pero el no parecía enojarse, sino que seguía sonriendo! –Deja de reírte! No me parece divertido!
-Me resulta realmente fascinante verte enojada… -Cada palabra me hacía enojar más…
-AGH! YA DETENTE! –pero no pude seguir discutiendo porque me calló con un suave y delicado beso de sus labios de terciopelo.
Y qué había pasado con eso de no perder el control? Qué era todo este espectáculo?
Sus labios se sentían tibios sobre los míos., pero a pesar de que yo sentía que el quería profundizar el beso, había algo que lo detenía, porque no pasó a más de eso: un suave beso.
Cuando se separó de mi yo seguía atónita, pero pude descubrir que había algo de color en sus mejillas. De seguro era por el vapor y yo solo estaba pensando tonterías.
Volvió a sonreír y se inclinó hacia atrás.
Lentamente se salió de la ducha y comenzó a caminar hacia la puerta.
Me quedé desesperada ahí. Parada en la ducha con el agua mojándome y la mano en mis labios.
-Vas a dejarme así? –le grité al momento que sus manos tocaban la manilla de la puerta.
-Hasta que seas tú la que me lo pida y no tu cuerpo… -me dijo sin darse la vuelta. Abrió la puerta y salió.
Qué demonios significaba eso? Cómo se lo iba a pedir yo y no mi cuerpo si mi cuerpo es parte de mi!
-Mierda! –dije y me golpeé la frente contra la pared.
Me tomó otra media hora salir del seudo shock y bañarme de verdad. De hecho no salí hasta que Emmet casi hecha abajo la puerta porque creía que me había ahogado.
Fue un suplicio ir a mi habitación y vestirme, todavía con el caos de mi cabeza.
De todas maneras lo superaría… Edward solía decir muchas cosas, pero nada importante.
El día no era frió, pero si corría una brisa así que me puse unos jeans pitillos, una camiseta blanca de mangas largas y encima una remera negra de la banda From First to Last. Me puse mis zapatillas Vans slip on con cuadritos rojos y negros y salí de la habitación cuidando que no hubiera nadie en el pasillo.
Tenía miedo de bajar y encontrarme a Edward, pero quedarme parada en el pasillo también era un riesgo. Tampoco podía decirle a Alice porque se burlaría de mi, ni menos decirle a Rose porque iría a buscar a Edward y haría que habláramos. Sería una chica valiente y bajaría esas escaleras.
Comencé a hacerlo y oí su voz aterciopelada.
"No l mires, no lo mires, no lo mires…" me decía mientras bajaba. No me hice caso y lo miré de reojo; esa sonrisa torcida suya seguía allí.
Me pasé el resto del día ignorándolo, evitándolo, llendo en dirección opuesta cada vez que se acercaba.
Dieron las 5 y ya estábamos arreglando las cosas para volver al internado. Me despedí de Esme y de Carlisle y les agradecí que me hayan dejado estar en su casa ese fin de semana.
Permití que Alice manejara esta vez ya que no quería que estuviera presionándome todo el camino para que acelerara.
Me quedé dormida a la mitad del camino… y soñe algo muy extraño.
La luz de la luna bañaba la habitación en donde solo había una cama en el medio. No sabía pro donde entraba la luz ni que hacía allí, hasta que por detrás mió apareció Edward. Sus ojos verdes resplandecían con la luna y sus cabellos cobrizos casi brillaban. El chico me miro seriamente mientras pasaba a mi lado y siguió hacia la cama; se sentó en ella y continuó mirándome. Había alguien más en la habitación. Alguien que se reía, una chica. Su risa casi se parecía a la mía pero era más burlesca. De pronto me tocó el hombro y sin sacar su mano de él comenzó a rodearme. Era yo, pero una muy rara yo. Traía un vestido largo y blanco de tirantes; el cabello suelto con las ondas muy definidas y mi piel blanca parecía tener brillo propio con esa luz. Mis ojos… o debería decir sus ojos marrones me miraban intensamente, pero la sonrisa no desaparecía de su rostro. Era como si se burlara de mí.
Miré a Edward y el me miró a mi. Leí en un labios un "Ven". Me estaba invitando hacia el.
Alcancé a dar solo un paso cuando una fría mano me detuvo tomándome de la mía. Me giré y era yo… mi otro yo que seguía mirándome divertida.
-Estás segura de que quieres ir? –me preguntó burlona. Dudé un segundo.
-Si… -Entonces su semblante cambió. Ahora era seria. Me soltó la mano y me giré a mirar a Edward que seguía en la cama sin expresión aparente. La chica se puso tras de mi y acercó sus labios a mi oreja.
-Pues entonces ve… Pero… recuerda que si te enamoras, pierdes. –entonces su voz volvió a ser burlona y se separó de mi para irse riendo.
Allí me desperté sobresaltada, con la respiración entrecortada y me golpee con una de las maletas que llevábamos en el auto.
-Bella! Estás bien? –me preguntó Rose quien estaba sentada adelante con Alice.
-Si… si… solo fue un mal sueño… - dije algo aturdida. – Un extraño sueño…
Llegamos al internado como 5 minutos después. La grande reja se veía más lúgubre de lo normal ya que el cielo se había cubierto de nubes y parecía que iba a llover.
Pasé lo que quedaba de la tarde haciendo deberes de cálculo con Emmet en su cuarto y a eso de las 9 y después de la cena me fui a acostar. Había sido un extraño día y quería dormir.
Me puse pijama y me metí entre las frazadas. Tomé un largo respiro y cerré los ojos… comencé a escuchar algunas gotas de agua que caían afuera. De seguro iba a ser una tormenta.
-Bella… Bella… Bella…
-Mamá hoy no quiero ir a la escuela… -dije tapándome la cara con las frazadas.
-Despierta! Está lloviendo a chuzos y las salas del primero piso están inundadas!
Me senté de un golpe y miré a Alice con emoción.
-Eso significa que no habrán clases!
-Por lo menos el primero periodo no.
-Oh como te amo lluvia! –dije abalanzándome donde Alice. En eso entró Rosalie.
-Bien, estas son las noticias. Ayer alguien dejó las ventanas de las aulas abiertas y está todo inundado, por lo que no tendremos clases en el primero periodo. Pero, nos citaron a una clase de psicología emocional el segundo periodo…
-Y eso para qué? –pregunté.
-La verdad no sé… escuché al señor Molina decir que muchos maestros no habían podido llegar por el trafico y todo eso así que el psicólogo de la escuela hará una de esas clases. Por suerte es solo a los de tercer año… los demás tendrán otras actividades especiales, excepto los de cuarto que están en el paseo anual de biología.
-Pobres tipos… tienen tanta mala suerte con el clima… -dijo Alice y luego me miró- el año pasado se fueron y esa misma tarde comenzó a nevar.
Estuvimos conversando unos minutos hasta que decidí que debía levantarme; que no tuviéramos clases no significaba que iba a morirme de hambre, así que me vestí y bajamos a desayunar.
Como ya era algo tarde solo quedaban algunas pocas personas en el comedor. Ni rastro de los chicos.
Tomamos lentamente el chocolate caliente que nos habíamos servido y seguimos conversando. Nos reímos un rato de Tanya que ya nisiquiera se acercaba a nuestra mesa. Creo que me tenía miedo ya que cada vez que nuestras miradas se topaban ella la desviaba. Era bastante gracioso.
-Disculpen chicas…- nos dijo una señora de aspecto amable.
-Si maestra? –dije Alice con su típica voz musical.
-Necesito que salgan de la cafetería, ya que como saben se hará una charla con el psicólogo escolar y será aquí.
-Por supuesto, no se preocupe –respondió Rosalie.
-Disculpe… -dije yo. La mujer me miró – la charla es…. Ya sabe, obligatoria?
Sin sacar la sonrisa de su rostro la mujer asintió.
-Por lo menos lo intentaste –se burló Rose mientras salíamos del comedor.
Seguía lloviendo a cantaros y las chicas querían ir a visitar a sus novios así que me quedé abajo. Me senté en una banca que estaba bajo un techo y saqué mi celular.
Solo había una persona que estaría dispuesta a hablar conmigo hasta que las chicas se desocuparan… Jacob Black.
-Hola…? –me respondió una voz somnolienta.
-Estabas durmiendo? –le pregunté riendo por lo bajo.
-Qué crees? –me respondió el también con tono risueño.- Me llamó Quil para decirle que las clases se habían suspendido por lluvia… de todos modos no pensaba ir…
-Qué? Te están molestando en la escuela o qué?
-Me daba flojera la verdad –me dijo y sentí como sonaba su cama así que debía estar sentándose. Me reí unos instantes.
-Y, qué traes puesto? –le pregunte aguantándome la risa.
-De veras quieres saber? –me respondió bromeando.
-Puerco…
-Oye por qué no te has aparecido por aquí? Digo, no me has llamado para que salgamos… empiezo a creer que solo eres mi amiga porque mi patineta es bonita.
-He estado ocupada… deberes, salidas, ya sabes. Pero este fin de semana podemos salir. Podríamos ir al cine o algo así.
-Cómo una cita?
-No… como amigos –le dije riendo.
-Que bueno, porque me sonaba como si me estuvieras invitando a salir.
-Ya cállate Jake.
-Tú me llamaste- me recordó.
-Y te puedo colgar en cualquier minuto –le recordé yo.
-Vale, vale… pero te paso a buscar en mi nueva motocicleta.
-Pero tú no puedes conducir…
-Si, si puedo…
-Ni siquiera quiero saber como conseguiste el permiso…
-No te lo iba a decir de todos modos…
Seguimos charlando por largo rato hasta que alguien me tapó los ojos desde atrás.
-Adivina quién es!
-Alice…
-Bella? Bueno? –me decía Jake al teléfono.
-Cállate Jake! Alice ya!
-Bueno, bueno … -dijo Alice quitándome las manos de los ojos.- Bella! Te has fumado casi 10 cigarros! Y solo te dejamos por media hora! –me reprochó alice mientras apuntaba a las colillas que había botado a mis pies. Como estaba lloviendo no esperaba que nadie se apareciera por allí así que me puse a fumar mientras halaba con Jacob.
-Estabas fumando! –me gritó pro el teléfono- Un día de estos vas a morir Swan y será por culpa del cigarro.
-Habla el chico que no fuma nada –le recordé.
-Por lo menos la marihuana es más natural!
-Excusas Jacob, excusas –le dije riendo. –Bueno, ya te voy a cortar ahora porque Alice me está mirando feo. Adiós Jake, nos vemos el fin de semana.
-Chao…
Y colegué.
Comencé a caminar hacia el comedor con Alice quien daba pequeños saltitos y tenia las dos manos cogidas atrás.
La chica caminaba como si nada estuviese pasando y eso no estaba bien…
-Qué pasa Alice? –le pregunté sin parar de caminar.
-Nada… -"Bien…"- Aunque… -"Demonios" – Fue él el que te hizo ese chupón? –me preguntó con su voz angelical.
-Qué! –le dije yo parando en seco.
-Vamos Bella es solo una pregunta…
-No! De ninguna manera!
-Entonces aceptas que era un chupón…
-No!
-Era un moretón entonces?
-No! –comenzaba a ponerme histérica.
-Entonces sí era un chupón?
-Alice basta!
-Bueno, bueno… solo digo que si era un chupón sería bueno saber con quien andas… - Andar? Yo no andaba con nadie y menos con Edward.
-Olvídalo quieres?
-Bueno… -y seguimos caminando.
En el camino se nos unieron los demás y Jasper se veía realmente divertido con su chaqueta con gorro peludito.
Caminamos hacia el comedor donde las sillas estaban arregladas para que nos sentáramos mirando hacia una sola silla que había en el centro.
Éramos los primeros en llegar así que nos sentamos en los primeros asientos y nos servimos café de la maquina que había en una de las mesas.
Poco a poco comenzó a llegar al gente y cuando estuvimos todos sentados apareció un hombrecito de cabellos rizados de caminaba entre las sillas hasta que llegó al frente.
-Buenos días alumnos, yo soy el psicólogo escolar. Mi nombre es Steven Oliver y seré el mediador de esta charla.
Dijo todo eso en menos de 10 segundos y me dejó algo mareada.
Miré a Alice y a Rose de reojo y ambas estaban conteniendo la risa.
-Hay algo que le parezca gracioso señorita? –dijo el hombre acercándose mucho a mi. Cómo una persona tan pequeña podía ser tan intimidante? Ah, bueno… eso me recordó a Alice…
-No… nada…
-Entonces, ya que parece estar deseosa de participar, por qué no nos explica qué son los celos?
Me quedé helada… celos, celos… si, había escuchado muchas veces de eso, pero la verdad es que de ahí a sentir celos, jamás…
Era hija única, por lo que no había hermanos de los que sentir celos; de chicos ni hablar… así que estaba realmente perdida…
-Yo…la verdad es que…
-No sabe lo que son los celos! –me preguntó entre sorprendido y desafiante, casi como si esperara que yo saltara con una respuesta que para su mala suerte no tenía. Cuando se dio cuenta de que no iba a decir nada se dio la vuelta y siguió hablando.- El diccionario define celos como: "Sospecha o inquietud ante la posibilidad de que la persona amada nos reste atención en favor de otra. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona" , pero, lógicamente los humanos siempre tenemos sensaciones diferentes, por ejemplo usted! –dijo apuntando a una chica que estaba sentada en la tercera fila. Se llamaba Mary y estaba conmigo en la clase de literatura.- Dígame, que siente usted cuando está celosa!
-Bueno… los celos para mi son… es como…
-No seas tímida! Nadie se reirá de ti.
-Es como si algo me quemara… el pecho, sabe? Como si se me oprimiera el corazón… es rabia, pero rabia muy interna. Es… doloroso y triste…
Doloroso y triste… jamás había experimentado eso, pero me pregunto qué puede ser tan grave para causar esas cosas…
El resto del periodo siguió la discusión acerca de los sentimientos: rabia, amor, tristeza, alegría y un montón de sandeces que la verdad no estaba dispuesta a escuchar así que me puse uno de los audífonos del iPod.
Pero, lo de los celos se me quedó grabado en la cabeza…
"Celos… que tontería más grande…"
