Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.
Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.
Capítulo 32
Diversión, diversión, diversión
Cedric regresó a su asiento. De inmediato lo miré, esperando capturar su mirada y mostrarle todo lo que estaba pensando sobre él en este preciso instante. Parecía como si Cedric ya lo supiera pues simplemente evitó mi mirada, aparentemente enfocado en Merlín-sabe-que. Su conducta tenía el poder de hacerme querer rodar los ojos, pero estaba satisfecha de alguna manera.
Los miembros del concilio rápidamente tomaron algunas notas en sus pergaminos, y luego Fudge me llamó.
Dumbledore me dio una mirada de apoyo y torpemente me levanté de mi asiento con la ayuda de mi bastón. Luego, caminé hacia el centro de la habitación justo donde Cedric había estado minutos antes.
"Señorita Granger" habló el Ministro, "¿está de acuerdo en que su manera de actuar fue irresponsable e incluso inmadura?"
Tomé con más fuerza el mango de mi bastón ante tal afirmación.
"No, señor" respondí. Los miembros del concilio me miraron duramente, como si fuera una niña que no admitiera que ella había sido la persona que volcó un vaso con leche. "Pensé en todas las consecuencias de ellos. Yo sabía los riesgos pero también sabía que traer a Cedric de regreso valdría la pena".
"Así que usted se estuvo preparando para la poción por bastante tiempo, ¿verdad?" preguntó el hombre de la barba negra.
"Por supuesto. Definitivamente no es algo que usted pueda hacer en una tarde".
"¿Eso significa que usted mantuvo la presencia del señor Diggory en la escuela en secreto, y que no cruzó por su mente el advertir al Director o a la Inquisidora?" preguntó Umbridge con una alta nota de desdén en su voz chillona.
"Es correcto. Quería hablar y advertir al director" escupí con una desafiante mirada, "pero pensé que las consecuencias podrían ser peores".
Los miembros me miraron cuestionándome silenciosamente, obviamente esperando que continuara. "No quería causar más pena a las personas que ya estaban sufriendo por Cedric: sus padres, sus amigos. ¿Cómo habría sido anunciarles que yo quería traerle de regreso, y luego fallar? Todos habíamos llorado su pérdida, no quería que pasara otra vez. Creo… que eso fue lo que me detuvo e hizo que decidiera guardarme la verdad".
Mordí mi labio inferior nerviosamente; no podía evitar el sentirme culpable por haber guardado el secreto de la presencia de Cedric en la escuela. Realmente esperaba que los Diggory no me guardaran rencor a causa de ello.
"Usted cree" repitió Fudge con tono reticente. "¿No fue porque sentía algo de… excitación y orgullo de ser la única persona que conocía acerca del señor Diggory? Ser la única bruja que pudiera ver un espectro debe de haber sido fácilmente disfrutable".
Estaba lista para responder cuando el hombre de barba negra agregó: "Si, ¿Quién sabe si usted no lo consideraba como su atracción personal?"
"¿Mi atracción personal?" sisee, "Si yo lo hubiera considerado como un… como un juguete, ¿usted de verdad cree que lo habría traído de regreso a la vida?"
Ambos hombres compartieron una mirada.
"Tal vez usted solo se cansó de la situación y encontró mayor alegría en usarlo a él para obtener éxito y fama".
"¿Fama?" repetí sin comprender a lo que se referían.
"Señorita Granger, todos sabemos que usted es una bruja ambiciosa" habló Fudge.
"Una trepadora" agregó Umbridge, "como sus compañeros dicen. Trabaja duro para ser la mejor alumna de la escuela, y no esconde su arrogancia frente al resto de sus compañeros e incluso de los profesores. Traer a alguien de regreso de la muerte era simplemente lo más importante de su lista de cosas por hacer".
Me sentí enferma en un segundo: una repugnante nausea que simplemente me sobrepasó. Nunca me habría imaginado que Umbridge fuera tan cobarde y tramposa. Estaba segura de que esos 'compañeros' eran Slytherin, y no dudaba de que ella había escogido demasiado bien sus testimonios.
"Esto es simplemente irreal…" murmuré respirando con fuerza. "Estoy siendo juzgada. Definitivamente la presencia de este juicio no encaja con una ambición de gloria".
"Nadie podrá olvidar su nombre, señorita Granger" respondió Fudge. "Usted será conocida como la bruja que regresó a alguien de la muerte. Cualquier sea la sentencia de este tribunal, su ambición ya está completamente satisfecha".
Me sentí golpeada directamente en el pecho: ¿así que eso era lo que estas personas pensaban de mí? ¿Una pretenciosa y egoísta bruja, que tomaba ventaja de cualquier complicada y trágica situación tanto como fuera necesario para conseguir sus metas? Debía admitir que la visión era dolorosa e insultante: ¿había pasado mucho tiempo trabajando en mi éxito escolar como para crear lazos humanos? ¿Lucía tan inflexible e inalcanzable?"
Oh Merlín, ¿realmente las personas me veían como una chica sin corazón? Ardientes lágrimas amenazaron con rodar por mi cara: no por sus palabras sino por el miedo de que ellas fueran ciertas. Definitivamente esa no era una acusación que pudieran decir contra Harry, pero conmigo era simplemente obvia y casi… intrínseca.
"La señorita Granger arriesgó su vida para traer al señor Diggory de regreso. No podemos poner en duda que ella estaba pensando en todas las consecuencias de su acto cuando realizó el hechizo".
"Hmmm, si" habló Fudge pestañeando con fuerza. "Hemos sabido que se mantuvo dormida por un tiempo".
"No dormida" corrigió Dumbledore, "su cuerpo fue prácticamente vaciado de toda su energía; ella luchó por vivir".
Mordí mi labio nerviosa, odiaba la idea de ser el centro de atención, cuando Cedric era la persona que había estado muerta por meses. De verdad quería que esta conversación terminara; ser puesta como una mártir era definitivamente lo último que quería.
"Y estamos más que agradecidos de ver que todavía contamos con ella entre nosotros" dijo rápidamente Fudge con una sonrisa.
Un silencio embarazoso siguió a tal declaración, luego, todos los miembros del concilio compartieron una breve mirada.
"Señorita Granger" dijo la mujer con cabello gris. No la había escuchar hablar desde el principio de mi entrevista. "¿Podría usted decir que lo que hizo por el señor Diggory está bien?"
Fruncí el ceño un segundo, algo sorprendida por la pregunta.
"Yo creo que sí" respondí. "Un inocente y valiente mago que había sido asesinado injustamente fue traído de regreso con su familia. ¿Acaso cree que eso es malo?"
La mujer hizo un mohín y luego se inclinó hacia adelante en la mesa.
"No" concedió, "pero lo que creo que está mal es que usted haya salvado al señor Diggory cuando hay otros tantas inocentes y valientes personas que han sido injustamente asesinadas".
Sus palabras hirieron mi corazón.
"Lo sé" suspiré, "pero yo ni siquiera estaba segura de que la poción funcionaría, y Cedric era un compañero de escuela…"
Mi balbuceo fue interrumpido por la voz de la mujer.
"¿Quién es usted señorita Granger para jugar a ser Dios? ¿Para elegir quien merece tener una extensión en su vida y quién es definitivamente alguien que ya ha vivido su tiempo? ¿Cuántos compañeros, amigos, hermanos, niños y padres han muerto y han tenido el derecho de reclamar su vida otra vez? Aunque estoy segura de que el señor Diggory es una buena persona, ¿qué es lo que lo hace que él sea más especial que cualquier otra persona?"
Sollocé asombrada por sus palabras, las que como enormes olas tomaron poder sobre mí y me arrastraron. Comencé a hiperventilar y jadee en necesidad de aire.
Miré hacia ella quien mantenía su mirada fija en mí, levantando su ceja y mirándome con algo de desprecio. Lo peor era que no podía guardar rencor contra ella. Me odié en ese momento, porque ella tenía razón. Tantas personas que habían muerto, ¿por qué no podían ellos merecer el mismo destino de Cedric? ¿Quién era yo para decidir merecía vivir y quién no?
"El señor Diggory no es menos merecedor que cualquier otra persona" se levantó Dumbledore. "Además ella no solamente lo salvó a él, ella ayudó a su familia, amigos, parientes y también a todos los estudiantes de Hogwarts. Ellos estaban sufriendo por la pérdida de uno de ellos. Su decisión no fue egoísta, fue desinteresada y leal. No muchas personas en esta habitación pueden enorgullecerse de poder hacer lo mismo".
Nerviosamente rasqué mi brazo y luego miré a Cedric quien estaba interna y externamente humeando, como si estuviera listo para lanzar un Avada Kedabra a cada miembro del concilio.
El juicio siguió por un par de horas más, pero yo ya no me podía enfocar en ello más: no importaba cuan largo fuera el juicio, no importaba si el concilio me absolvía, yo ya me consideraba culpable.
Al día siguiente, no habría juicio. Había pasado una horrible noche: incapaz de llorar, había simplemente esperado por que el sol apareciera sin apartar en ningún momento mi mirada de la ventana. La mañana no mejoró cuando el director me dijo que Cedric y yo deberíamos ser entrevistados por Rita Skeeter. Aparentemente ahora que el mundo mágico completo había escuchado rumores sobre Cedric, las personas necesitaban tener un reporte en toda regla sobre la situación en vez de tontos y falsos rumores.
Herví de rabia, sabiendo de antemano que la mujer no respetaría las reglas de Dumbledore. Ella era letalmente curiosa, y nada podría detenerla de buscar chismes en la historia.
Cedric, quien se había mantenido en silencio casi todo el día anterior, llegó a buscarme a la sala común y ambos hicimos nuestro camino hacia la oficina del director.
Encontramos a Rita sentada en uno de los asientos, su pluma mágica tomando notas mientras ella iba dictando algunas cosas. Se volteó hacia nosotros y rápidamente miró hacia nuestras manos, como si hubiera esperado encontrarlas entrelazadas (algo que nos habíamos prohibido nosotros mismos hasta que ella estuviera a 45 millas lejos de la escuela).
"Y aquí están ellos" exclamó a la vez que batía sus palmas, "vengan aquí, no muerdo" rió a la vez que palmeaba una de las dos sillas que se encontraban frente a ella.
Cedric y yo nos estremecimos: ambos la conocíamos demasiado bien y habíamos experimentado su sentido de periodismo antes.
Tomamos asiento a la vez que Cedric aclaraba su garganta expresando desde ya su molestia.
"Increíble, eres exactamente el mismo que cuando eras un competidor del torneo de los Tres Magos el año pasado" dijo con tono fascinado. "Voy a entrevistarte primero".
Cedric se encogió de hombros y escondió una sonrisa afectada.
"Ok" dijo ella enderezando sus hombros. "¿Eres diferente a nosotros?" preguntó con un patético tono de gravedad.
"Sí, definitivamente" respondió Cedric con voz natural "Puedo romper ladrillos a manos limpias, puedo masticar granito y puedo… quedar embarazado" concluyó.
Abrí mis ojos por la sorpresa y miré a Skeeter esperando que ella pudiera pasar esas respuestas.
La pseudo-periodista parpadeó dos veces y luego explotó en risas.
"Oh Merlín, no perdiste tu sentido del humor" exclamó con algo de molestia.
"No, yo lo decía en serio" respondió Cedric con un susurro, sonriendo.
"Silencio" murmuré regañándole.
Cedric se volteó hacia mí y me dio su maravillosa sonrisa de orgullo, esa seductora que yo no podía resistir.
"Por favor, ahora con seriedad" dijo Rita, "Cedric, ¿qué se siente estar de regreso con tu familia?"
"Bien" respondió rápidamente.
"Y tus padres, ¿cómo se sienten?"
"Felices".
"Y ¿cómo se sintió el proceso de resurrección?"
"Regular".
La pequeña sonrisa de Rita desapareció, para rápidamente convertirse en una mueca.
"No eres una persona muy habladora" trató con una supuesta sonrisa genuina.
"Sus preguntas no son muy originales" respondió con tono inocente, "Prometo hacer lo mejor posible para responderle correctamente".
Rita rió y mirando a la inflexible cara de Cedric y a sus brazos cruzados, juzgó que no podría obtener más respuestas de él en ese momento.
"Así que, Hermione" dijo volteándose hacia mí. "¿Qué fue lo que sentiste cuando viste a Cedric respirar otra vez?"
Encontrando el juego de Cedric bastante divertido, decidí hacer lo mismo pero de otra manera.
"Merlín, sentí tantas cosas: primero me sentí como… como usted sabe" dije con tono entusiasmado, "y luego tuve esa sensación, ese sentimiento extraño… y también algo más como… no sé… y por supuesto… bueno, creo que ya lo entendió" concluí con voz satisfecha.
Rita estaba totalmente perdida; miró hacia su libreta y luego aclaró su garganta.
"Bien" murmuró. "¿Y qué hay sobre su relación? ¿Cómo se conocieron? ¿Qué fue lo que pasó?"
Rasqué mi mejilla y miré a Cedric quien me dio una reconfortante sonrisa, como dándome valor para responder francamente.
"Usted sabe, es complicado. Lo conocí por primera vez en ese lugar… y luego él me dijo eso, y yo le respondí aquello, y luego simplemente… siguió adelante".
Miré a Cedric quien me estaba regalando una sonrisa de diversión; él pronto comenzaría a jugar también.
"¿De verdad?" dijo, "¿De verdad te gustó cuando dije eso?"
"Sí" respondí.
"¿Incluso aunque fuera ahí y ese día?" continuó.
Asentí.
"¿Y recuerdas cuando te dije eso sobre…" comenzó.
"Por supuesto" interrumpí. "Ahí fue cuando supe que podría traerte de regreso. Me habías convencido con eso".
"Hermione, ¿ya no sales con Harry?" atacó Rita.
Elevé una ceja hacia ella.
"¿Y tú ya no eres un secreto escarabajo?" respondí con una sonrisa.
"¡Un animago!" Cedric gritó sorprendido.
Rita y yo estábamos en otro mundo en ese momento, peleando con la fuerza de nuestras miradas.
"Tacha eso" le ordenó a su pluma.
"¿Ustedes dos están enamorados?" preguntó luego de una pausa.
"¿Lo estamos?" repitió Cedric enviándome una mirada interrogativa.
"¿Esa respuesta significa que si?" habló Skeeter con una extraña expresión hambrienta, como un perro frente a un hueso.
"No, eso significa '¿lo estamos?', en realidad" respondió Cedric genuinamente.
"No importa cuál sea la respuesta, usted pronto hará la suya de todos modos" me encogí de hombros.
Rita bufó y luego miró a Cedric.
"Ahora que estás vivo otra vez, pienso que puedes hacer todas esas cosas de chicos otra vez, ¿verdad?" Cedric elevó una ceja en señal de interrogación. "Jugar quidditch, bromear, tener citas y… oh" su cara se iluminó como si tuviera luces de Navidad en ella "¿Puedes tener relaciones con tu novia?"
"¿Relaciones?" repitió Cedric, obviamente tan sorprendido como yo.
Rita meneó sus cejas, orgullosa de haber obtenido nuestra atención. "Sí, intimidad… sexo" susurró. "Tú sabes, todas esas cosas que los chicos no pueden evitar desear".
Cedric se sonrojó instantáneamente al tiempo que yo tenía la misma reacción.
"Hermione, ¿cómo te sentirías si tu pareja fuera sexualmente incompetente?" preguntó Skeeter, vengándose de nosotros.
"¡Se acabó la entrevista!" gritó Cedric y luego se volteó hacia las puertas.
En ese momento, lo inesperado ocurrió bajo la forma de un chico con expresión sonriente. Scott llegó a nuestros asientos y luego le dio una ojeada a la libreta de Skeeter.
"¿Sexualmente incompetente?" repitió Scott con una risa. Miró a Rita de arriba abajo y bufó. "Dudo que incluso usted tenga experiencia con la 'cosa'" dijo, enfatizando la última palabra, "como para saber qué es lo que significa sexualmente incompetente".
Rita tosió en shock, tornándose roja.
"¿Sabes quién soy yo?" preguntó.
"Bueno, obviamente el tipo de chica que le andaba rogando a los chicos para que salieran con ella, y ahora tratando de tomar venganza con el mismo tipo de encantadores chicos que no tenían la gracia de mirarla a usted" respondió evasivamente.
"Soy Rita Skeeter, una muy conocida periodista" siseó levantándose de su asiento.
Scott formó una sonrisa en su rostro y luego se encogió de hombros. "Nunca he oído sobre usted".
Rita golpeó el suelo fuertemente con su pie.
"¡Me voy!" prácticamente gritó a la vez que empacaba sus cosas y se encaminaba hacia la salida.
"Que mal. Estábamos recién empezando a divertirnos" dijo Scott con un tono de voz falsamente desilusionado "en fin, pregúntele a su marido, si es que lo tiene, que aprenda a ser sexualmente competente. Quizás eso le haga muy bien a usted".
Rita dejó la oficina con un chillido enrabiado y corrió al bajar las escaleras.
Durante todo ese tiempo, me mantuve en silencio, incapaz de encontrar algo que me impidiera largarme a reír.
"Oh Merlín" exclamé, "ella va a arruinar tu vida".
Cedric estaba riendo
"Tú sabes, Scott puede ser muy provocativo cuando se trata de ese tema" explicó, "una pícara alusión al tema y ya no puedes detenerlo".
Dejamos la oficina de Dumbledore y caminamos a lo largo del pasillo.
"Bueno, gracias… creo" dije incómodamente a la vez que colocaba uno de mis rizos en su lugar.
"No hay problema" dijo Scott. "Ced, debo decir que estoy desilusionado" agregó mirando a su mejor amigo. "¿No recuerdas aquella vez cuando estábamos haciendo alusiones especiales cada dos oraciones acerca de cualquier chica que pasara cerca de la mesa Hufflepuff?"
Miré a Cedric fijamente a la vez que elevaba mi ceja. Mi novio nerviosamente aclaró su garganta.
"Ese era tu juego" dijo lanzando dagas a Logan y luego mirándome con expresión inocente.
"Si probablemente, pero recuerdo a aquella chica que dijiste que tú…"
Apreté firmemente mis labios mientras Cedric nerviosamente se rascaba la parte posterior de su cuello.
"Merlín, Scott. ¡Cállate!" dijo en voz baja. "¿Realmente quieres meterme en problemas?"
Scott se quedó en silencio y luego hizo el gesto de cerrar su boca con un zipper mientras Cedric lo miraba como un papá regañando a su hijo.
"Oh no, yo quiero saber. ¿Qué dijo él acerca de esa chica?" pregunté interesada.
La cara de Scott pareció iluminarse con su gran sonrisa y luego se volteó hacia mí. En ese instante Cedric bloqueó su camino.
"Di una palabra y te juro que perderás algo que realmente te importa".
Fruncí el ceño un poco y divisé a mi novio gesticulando hacia abajo, a los pantalones de Scott.
"Deja de amenazarlo" hablé empujando a Cedric y parándome frente a Scott. "Dímelo".
El chico rápidamente miró a Cedric quien firmemente sacudió su cabeza hacia él.
"Hay tantas cosas que podría decirte sobre Cedric pero…" habló a la vez que miraba cuidadosamente a su amigo.
Mordí mi labio inferior medio divertida y asustada de lo que podría escuchar sobre Cedric.
"Por favor" dije con voz dulce.
Scott pareció encontrarse en un enorme dilema; le dio una última mirada a Cedric y luego murmuró.
"Está bien" exclamó, "pero no aquí, él está demasiado cerca".
Antes de que pudiera reaccionar, se inclinó y cruzó su brazo tras mis rodillas para luego levantarme y descansar el peso de mi cuerpo sobre su hombro. Dejé salir un chillido de sorpresa y mecánicamente me afirmé con fuerza de su túnica. Se levantó con fuerza y me acomodó en una posición segura para luego comenzar a correr por los pasillos.
"¡SCOTT!" gritó Cedric al que logré divisar cruzando los brazos sobre su pecho.
"Lo siento" Logan gritó de regreso. "Soy el esclavo de la dama. No pude resistirme a su mirada".
Miré hacia arriba y vi a Cedric rodando los ojos, obviamente acostumbrado a ese tipo de respuestas.
En la carrera dejé caer mi bastón que golpeó el suelo con un sonido parecido a un chillido.
"¡Recoge el bastón en el camino!" gritó nuevamente Scott.
Escuchamos a Cedric gruñir y jurar mientras que simplemente me largaba a reír.
El fin de semana que seguía al juicio era como un descanso antes de continuar el día lunes. Pasé el sábado por la mañana con mis amigos (menos Ron que seguía en su estado de estoy-enojado-con-el-mundo): Harry me preguntó por todos los detalles acerca del juicio, y aunque incluso yo odiaba hablar sobre eso tuve que responder a todas sus preguntas.
Él había tratado de hacerme sentir mejor, diciéndome que la conducta del concilio no significaba nada en la sentencia del juicio y que yo necesitaba seguir teniendo fe. Yo había asentido con una sonrisa: no necesitaba que mis amigos se deprimieran también.
Luego, llegaron las mejores noticias del fin de semana, Cedric y yo habíamos obtenido la autorización de Dumbledore y del ministerio para salir de Hogwarts. Mientras ambos nos estábamos preguntando que uso le daríamos al permiso, Rose nos envió una lechuza, invitándonos a comer y a pasar los siguientes dos días en su casa.
Al principio me sentí muy avergonzada, pero Cedric insistió en que era una magnífica idea y que además sería como la presentación oficial con sus padres. Sus últimas palabras tuvieron la gracia de hacerme sentir más nerviosa.
"Okay, no una reunión oficial. Sólo una visita porque sí… por diversión" corrigió él.
Así que no pude menos que estar de acuerdo porque sabía que Cedric estaba emocionado y feliz con la idea de regresar a su casa y compartir un momento especial con su familia, y sabiendo que él no iría sino lo hacía yo… pues la decisión era obvia.
Empaqué algunas ropas, un neceser, y como Cedric me pidió, un traje de baño.
Ginny y los demás me abrazaron al despedirse, mientras Ron miraba la escena como si me estuviera preparando para ir al infierno.
Cedric ya estaba esperándome fuera de la sala común de Gryffindor. Saludó a Harry y a Ginny y luego nos dirigimos a la oficina de McGonagall.
Viajamos por red Flu y pronto me encontré en una cómoda casa de campo. La casa no era nada parecida a la de los Weasley. La última era rústica; mientras que ésta era más 'distinguida'. Los muebles combinaban con las murallas pintadas en colores claros. No café, ni nada de beige, simplemente un tranquilizador y suave celeste. Las ventanas eran grandes y dejaban pasar ampliamente al sol. Las cortinas no eran pesadas y enormes como en Hogwarts pero si de suave algodón. Las habitaciones eran más grandes que las que estaba acostumbrada a ver donde los Weasley, pero no eran extravagantes de ninguna manera. Todo era armonioso pero sin llegar a ser pretenciosos: era exactamente como eran los Diggory.
"Bienvenida a casa" sonrió Rose avanzando hacia nosotros.
Nos abrazó a ambos y luego tomó nuestras bolsas.
"Gracias por invitarme" dije.
"Eres parte de la familia ahora" respondió con una sonrisa. "Tu presencia significa tanto como la de Cedric".
Le regalé una agradecida sonrisa y Cedric tomó mi mano libre guiándome hacia el medio de la habitación.
"Tu papá todavía está trabajando. Debería llegar para la hora de la cena" dijo Rose desde la cocina. "Dale un tour a Hermione".
Cedric asintió y pronto me guió por todas las habitaciones de la casa. Como la sala de estar, todas ellas eran hermosas y pronto disfruté de caminar por alrededor de la casa.
Cedric disminuyó la velocidad a la vez que nos acercábamos a la entrada de una puerta aislada en el corredor del primer piso.
Su mano alcanzó la manilla de la puerta y le siguió un largo silencio.
"¿Quizás quieras estar solo para esto?" pregunté.
Cedric frunció el ceño. "No. Es sólo que…" comenzó con un tono algo herido. "No sé si me gustará lo que hay adentro: como si hubiera una fría y siniestra habitación sin alma. Un mórbido museo".
"Es tu dormitorio, Cedric. Te sentirás como en casa rápidamente" murmuré.
Cedric asintió y dio vuelta la manilla. Lentamente empujó la puerta y entró en la habitación.
Las paredes eran de un suave beige y verde oliva. Los muebles eran 'básicos': un escritorio, una repisa, un estante para libros, un sillón y una cama doble.
Fruncí el ceño frente a la última visión.
"Me gusta moverme cuando duermo" explicó con voz avergonzada.
Asentí y caminé hacia una de las murallas donde estaban afirmadas con chinches su playera de Quidditch y un par de fotografías: el equipo de Quidditch, luego él y Scott luciendo más como si estuvieran peleando que molestándose. Sonreí cuando me fui hacia su escritorio.
Un par de cartas llamaron mi atención: estaban cuidadosamente selladas y envueltas con una cinta roja. Las mismas tres palabras resaltaban: Para Cho Chang.
Esas simples palabras tuvieron el poder de hacerme sentir como si me hubiera caído un chorro de agua helada en el cuerpo.
"Lo siento" Cedric aclaró su garganta mientras rápidamente las tomaba y las ponía en un cajón. "Olvidé que las había dejado aquí".
Su tono fue de disculpas.
"Está bien, Cedric" respondí en un susurro. "Después de todo, ella era la primera chica" continué sin mirarlo.
"Tú eres la única chica" respondió Cedric corrigiéndome.
Escuchamos un golpe en la puerta y a Rose de pie allí.
"Hermione, te he preparado la habitación de invitados. Tus bolsas están sobre la cama. Cedric traeré la tuya para acá".
Asentí y le agradecí. Miré a Cedric que había compuesto una expresión molesta: él estaba asustado de lo que yo pudiera estar pensando, pero determinado a convencerme sobre sus últimas palabras.
"La cena está lista" gritó Rose.
Le di a Cedric una rápida mirada y salí de la habitación.
Veinte minutos después estábamos todos reunidos en el comedor. Amos era todo sonrisas desde que nos había encontrado a ambos en casa.
Comimos, hablando sobre todo excepto el juicio: cada vez que Amos trataba de expresar su indignación, Rose lo cortaba aclarándose la garganta.
"¿Qué tal estuvo la entrevista de Rita Skeeter?" preguntó Amos durante el postre.
"Especial" respondí, "Estoy bastante segura de que ella la recordará por algún tiempo".
"¿Por qué?" preguntó Amos.
"Scott apareció en el camino" dijo Cedric simplemente, sin agregar más explicación.
Amos soltó unas risitas mientras Rose rodaba los ojos.
"Scott terminará causándote algunos problemas. Siempre lo he dicho" bufó Rose.
Fruncí el ceño un poco cuando vi a Cedric y Amos compartir una sonrisa.
"La última vez que Scott vino a visitarme a casa, el casi consigue explotarla con un hechizo. Desde entonces ella piensa que él es letal" explicó mi novio rápidamente.
Sonreí y sacudí mi cabeza: Merlín ¿acaso ese chico descansaba alguna vez?
La cena fue muy bien y Amos terminó ayudando a su esposa a lavar los trastos. A mi simplemente me dijeron que me mantuviera sentada en el sofá. Miré hacia afuera por la ventana para ver la hermosa noche iluminada por miles de estrellas. La vista me hizo sonreír e instintivamente metí mi mano en el bolsillo. Discretamente abrí mi puño y admiré la bola de cristal que había en él: era fascinante ver cuán brillante aún era la estrella. En realidad cada vez que la veía parecía que era más luminosa.
"Hermosa, ¿no es así?" habló una voz femenina.
Salté de la sorpresa y vi a Rose de pie tras el sofá. Me sonrojé inmediatamente.
"No tienes por qué estar avergonzada" me tranquilizó, "ambas sabemos lo que ese regalo significa para los hombres de la familia".
Rodeó el sofá y se sentó a mi lado.
No era capaz de encontrar palabras que decir. Era vergonzoso hablar de amor con la madre de tu novio que se suponía no sabía nada sobre ello.
"Lamento que nosotros no le…"
"Está bien. Cedric nunca ha sido muy comunicativo sobre eso" me interrumpió. "Además, Amos y yo ya lo sabíamos". Sus últimas palabras enviaron un nuevo torrente sanguíneo a mi rostro y me hizo inclinar la cabeza avergonzada. "Ese lazo especial que los unió todos esos meses sólo podía llevar a algo más profundo. Con la estrella, él te dio su corazón, y tú le diste parte de tu vida. Nadie puede dudar de la profundidad de sus sentimientos".
Se quedó en silencio unos segundos y luego cuando parecía que iba a continuar hablando simplemente siguió en silencio y me sonrió.
Escuchamos a Cedric bajar por las escaleras y Rose dejó la sala de estar para regresar a la cocina.
"Esos platos aún no están brillando, Amos" exclamó.
"Te he preparado la cama. Tal vez quieras darte una ducha o cambiarte" propuso Cedric.
Asentí y comencé a caminar hacia el dormitorio.
Me acosté en el medio de la cama, sin saber ni siquiera que hora era. La casa estaba en completo silencio y sólo podía escuchar los sonidos de algunos pájaros y grillos. Me levanté de la cama y, dudando, salí de mi habitación para ir hacia la cocina.
Bajé por las escaleras sin hacer ruido, tomé un vaso de agua y la bebí antes de regresar por las escaleras.
Mis ojos se quedaron pegados en la pequeña luz que salía del dormitorio de Cedric. Mordí mi labio y rápidamente miré hacia el dormitorio de los Diggory con una punzada de duda. Incapaz de esperar más, caminé a lo largo del corredor y toqué a su puerta. Luego entré en la habitación y me encontré con un sorprendido Cedric acostado en su cama. Precipitadamente salió de esta.
"¿Estás bien?" preguntó preocupado.
Cerré la puerta y asentí.
"¿No puedes dormir?" pregunté.
Cedric sacudió la cabeza. "Esto no tiene nada que ver con nuestro viaje aquí. Es sólo que… no puedo parar de pensar acerca del juicio y de la sentencia" confesó.
Tragué con fuerza. "Lo sé. No he dormido bien desde hace días. Y odio ir allí porque siento como si nos despreciaran. ¿Hicimos algo malo?"
"Fudge es un cobarde paranoico y Umbridge es… bueno, ella es Umbridge" explicó.
"No me gusta el hecho de que nos están tratando como si fuéramos criminales. Y esa Skeeter…" apreté con fuerza mis dientes. "Ella nos va a exponer como si fuéramos unos locos e irresponsables criminales".
Cedric sonrió. "Bueno, eso es lo que los criminales generalmente son: locos e irresponsables".
"Amaría ser capaz de hacer que se tragara su pluma" bufé.
Se quedó en silencio un momento y luego dio un paso hacia mí. "Okay, hagamos un trato. Yo dejo que tu le hagas comer su pluma y…"sonrió, "tú prometes que me dejarás hacer algo que hace tiempo tengo ganas de hacer".
"¿Algo que tienes ganas de hacer?" repetí a la vez que fruncía el ceño. Después de un segundo jadee. "De ninguna manera" exclamé en un susurro. "Deja a Malfoy en paz".
Cedric rodó los ojos. "¡Por favor!" rogó, "me encantaría borrar esa infecciosa sonrisa de su cara".
"Pasó hace mucho tiempo. ¿Cómo puedes seguir queriendo golpearlo?"
"Soy un chico" respondió Cedric, "no sé cómo funciona para ustedes, las mujeres, pero entre hombres es así".
"¿Por qué no simplemente discuten?" propuse.
"Sí, con una taza de té en las manos y algunas galletas" se mofó Cedric sentándose de regreso en su cama.
Lo miré silenciosamente sonriendo de forma indulgente.
"¿Qué?" preguntó.
"Los había extrañado" respondí con la misma sonrisa. Cedric frunció el ceño sin comprender. "Esos momentos cuando nosotros simplemente… reíamos acerca de esto y aquello, sin preocuparnos acerca de lo que pasaría después. Este momento… es exactamente lo mismo que pasó esa noche que dormimos en la Sala de Menesteres".
Cedric se quedó en silencio con expresión de ternura. "Extraño esa noche también" murmuró.
Lentamente caminé hacia él haciendo mi mayor esfuerzo en no hacer sonidos con mi bastón en el suelo.
Pronto me encontraba de pie frente a él. Levantó su mirada hacia mí, silenciosamente, como si estuviera mirando directo a mi alma. Mi mano ahuecó su mejilla mientras mis dedos acariciaban su piel. Él estaba vivo, y era todo mío aunque no había disfrutado completamente de cada íntimo momento con él porque estaba mentalmente bloqueada por el ministerio, la reacción de la gente y mis propios miedos.
Me incliné y acaricié sus labios con los míos: primero besos de mariposa y luego algunos más intensos.
"Hermione" suspiró separándose un poco. Me miró con expresión interrogativa. "¿Qué estás haciendo?"
"Creo que estoy jugando cartas" respondí escuetamente pensando en el idiota de Ron. Me incliné y nuevamente lo besé.
Cedric de primeras respondió con precaución y algo de tensión, luego lentamente se rindió. Me besó de regreso, intensificando el beso más y más. Su tacto era intoxicante, y cada vez más apasionado. Su mano alcanzó mi cintura y posesivamente la tomó mientras la otra tomaba mi bastón. Lo alejó de mí y lo dejó caer al suelo. Completamente libre de movimientos, encerré mis brazos alrededor de su cuello y Cedric me abrazó acercándome más y profundizando el beso.
Los latidos de mi corazón se aceleraron y mi cuerpo completo comenzó a arder mientras sentía las manos de Cedric correr a través de las curvas del mismo. Me separé un poco en busca de aire. Pronto la pasión del momento se desvaneció un poco y mis piernas comenzaron a temblar; demasiado débiles como para soportar el peso de mi cuerpo (el bastón era muy útil). Dudé por un par de segundos y luego deseché el pensamiento al tiempo que chocaba mis labios contra los de él nuevamente. Cedric lentamente se recostó en su espalda llevándome con él. Nos hizo rodar y pronto me encontré con la espalda pegada a su cama, Cedric encima de mí.
"No podía dejar que cansaras tus piernas" susurró en mi oído.
Sus palabras me hicieron reír.
"Oh sí, gracias por tu sacrificio" bromee señalando nuestra postura con la mirada.
"Mis padres me enseñaron a ser caballeroso con las damas" ronroneó ahora besando mi cuello.
Cedric consiguió que su tacto en mi piel fuera tanto llena de cosquilleo como íntima.
"Esas son las palabras de Scott" exclamé indignada y divertida.
Cedric quien estaba ahora besando mi garganta levantó su cabeza y me miró con expresión molesta.
"Esas eran mías" respondió con el ceño fruncido como reclamando lo suyo. "Scott las tomó prestadas de mí porque consideraba que le podían servir para conseguir que las chicas cayeran a sus pies".
Mi novio rodó los ojos y luego regresó a mi garganta mientras yo explotaba en risas (lo más silenciosamente posible) olvidándome acerca del juicio, del ministerio, Umbridge, Ron y Cho. En ese minuto, estaba completamente disfrutando de mi momento con Cedric.
Esta vez no demoré tanto, ¿verdad?
Mil gracias a quienes me dejaron un review en el capitulo 31:
lauc - Andyie Pattz - PaoTwilighter - Adriu - SALESIA - Pacita Delitah Cullen - Panic'Time
Mención especial a SALESIA porque de verdad me dejas unos reviews impresionantes :D de esos que te sacan una sonrisota ^^.
Y bueno, les aviso que ya solo falta el cap final, que espero tenerlo entre este finde y el proximo. Ojalá todo salga dentro de lo estimado y no les haga esperar mucho ^^. (OH, y gracias especiales a Miss Kathy porque a pesar de lo ajetreada que anda, se hizo un tiempito para revisar el cap ;D).
Besotes chicas!
Paz.
