Internado Forks para Chicos Rebeldes

Capitulo 19

Bella está... QUÉ?

-Bella tranquilízate y cuenta bien los días!

-Alice ya los conté casi 20 veces! Es 1 semana de atraso!

Dios mío como pudimos… digo pude ser tan estúpida! Mi mamá siempre me dijo "Si vas a tener sexo, cuídate" y que hago yo? Voy y me acuesto con Edward sin condones ni nada. Maldita sea, qué iba a hacer si estaba embarazada!

Si se preguntan por lo que pasó más tarde ese sábado… pues bien, Alice me dejó dormir en su alcoba y me cuidó lo que quedaba de día. Al otro día ni siquiera mencionó mi confesión, es más, teníamos algo así como un pacto de omisión silencioso: ambas sabíamos lo que había pasado, pero ninguna lo comentaba.

Había pasado algo así como un mes desde el… incidente y la vida había vuelto casi a la normalidad, sin contar que con Edward la comunicación era más menos nula. La mayoría de las veces tratábamos de no toparnos y cuando lo hacíamos no nos hablábamos más del "Hola" y "chao". Me resultaba bastante incomodo decirle algo más… pero a la vez me dolía un poco su indiferencia. Muchas veces tuve la tentación de decirle "Hablemos", pero mi cobardía o mi vergüenza eran más fuertes que yo y me callaba.

En el fondo creo que el también quería arreglar las cosas, pero había algo más. Esa frase que me dijo al final: "Lo Siento"… dos palabras que me habían confundido totalmente. A menudo tenía sueños sobre Edward diciéndome lo siento y me despertaba algo agitada y sudando, pero por supuesto que eso era producto de mi paranoica mente adolescente que de seguro se estaba imaginando que la maldita frase tenía un significado más profundo que un típico "Lo siento".

Alice me miraba perpleja. Era la primera vez que veía a la chica tan sorprendida y sin ningún plan. Quise ponerme a chillar en ese minuto.

-Solo hay una manera de averiguarlo… una prueba de embarazo.

-Pero es Domingo y son las 11:30 de la noche Alice! No podemos salir hasta el sábado y después de que me sorprendieron fumando en los baños no puedo arriesgarme a nada.

-Bien –decía la chica caminando de un lado a otro en la habitación- podríamos pedir un permiso especial considerando la situación…

-Oh, si claro. "Señorita Beckett, necesito con urgencia una prueba de embarazo, así que podría dejarme hacer una visita a Forks?" –dije sonando sarcástica- Alice no puedo arriesgarme a nada de eso! Después de este internado solo me queda la militarizada y mis padres no dudarán en matricularme si me expulsan de aquí!

-Tienes razón. Debemos ser racionales –aún no paraba de caminar. Yo estaba sentada sobre su cama. Sentía su respiración algo agitada e inesperadamente se acercó a mi y me sacudió pro los hombros- PIENSA BELLA BIENSA!

-Alice YA! Si tu no te calmas menos lo voy a hacer yo. –dije parándome de mi asiento y sentándola a la fuerza en el borde de su cama. Respiré hondo. – Solo nos queda esperar al sábado…

-Cinco días… lo lograrás?

-Si… y si tenemos suerte, dejará de ser atraso uno de estos días –dije intentando sonar esperanzada.

Alice me devolvió una sonrisa que intentaba ser alentadora pero más que nada mostraba compasión.

Y así comenzó la semana más sobresaltada de mi vida…

Lunes 10 am.

Las ansias me estaban matando. No paraba de morder el lápiz y nada en la clase de cálculo me hacía sentido. Miré el reloj: 5 minutos y se acababa la clase. No podía quedarme quieta, tenía que estar moviéndome.

-Bella podrías parar de mover ese lápiz… me estás desconcentrando.

-Lo siento Jazz… -dije y dejé de mover el lápiz, pero enseguida comencé a mover la pierna. Volví a mirar el reloj: 3 minutos.

-Bella… la pierna…- me volvió a decir Jasper.

-Ah, si perdón.- y dejé de moverla.

Comencé a morderme la yema del dedo pulgar.

Embarazada… sonaba tan asquerosamente… responsable. Yo no podía cuidarme a mi misma e iba a cuidar un bebé! No podía ser, no debía ser y no lo sería…

-AY! CON UN DEMONIO MALDITO DEDO! – y todo el mundo volteó a verme. Emmet y Jasper con cara de asustados y de interrogación.

-Señorita Swan qué significa ese vocabulario?

-Lo siento… es que me… corté el dedo –dije observando la sangre que salía de mi yema del dedo pulgar. Sonó el timbre.

-Salvada por la campana… para mañana quiero los ejercicios que les dí- dijo la profesora y tomé mis cosas para por fin irme.

-Con esa boca besas a tu madre? –me preguntó Emmet. Yo le sonreí sin emoción.

-Pareces nerviosa… estresada… -me dijo Jasper mirándome algo más serio.

-Son cosas de chicas –dijo la voz melodiosa de Alice que venía para salvarme en el pasillo.

-Ufff… mejor ni meterse –dijo Emmet haciendo un ademán gracioso a Jasper.

Alice le sacó al lengua y me tomó del brazo para llevarme a otro lado.

-Creo que deberías decírselo a Edward.

-TE VOLVISTE LOCA! –le grité. Otra vez esa sensación de que todos me miraban. Bajé la voz.- No puedo decírselo Alice…

-El sería el padre Bella –me dijo mirándome con mirada de reproche.

-Ni lo digas…- dije mirando al suelo.

-Pues creo que es tu responsabilidad y tu deber decírselo – esta vez tenía una sonrisa algo reconfortante en su cara.

-Si… debería hacerlo. –dije vagamente aunque sabía que si no me llegaba el periodo rápido iba a tener que hacerlo.

Martes

-Aun nada? –me preguntó Alice mientras recogíamos nuestro almuerzo.

-Nada- le respondí afligida- creo que moriré de incertidumbre.

Caminamos hacia la mesa donde estaban los de siempre.

-Escucharon el rumor chicas?- dijo Rose. Alice y yo nos miramos confundidas y negamos con la cabeza.- Escuché a Hayley diciendo que había escuchado de Lindsay que una de las chicas de nuestro grado estaba embarazada.

Creo que palidecí en ese mismo segundo… además de atorarme con el pedazo de apio que me había metido a la boca. Alice me pegó un codazo bajo la mesa.

-Y no escuchaste quién? –preguntó Jasper.

-No seas metiche Jazz… pareces niña- le dijo Edward bromeando.

-Embarazada… que terrible. –dijo Rosalie. –Te imaginas amor… un hijo… debe ser terrible… además engordas y a los 17! Ni pensarlo!

-Si… debe ser terrible –dije yo con la voz hacia adentro.

-Vamos Bella qué te pasa! Ni que fuera tu, eh? –dijo Emmet.

-Ni de broma –dije intentando sonar relajada, pero parecía todo menos eso.

Se pasaron todo el almuerzo hablando de bebés y embarazos y maternidad y cosas así… a mi ya me estaban dando nauseas. Cada vez que me preguntaban algo a mí, me sonaba como a que me estuviesen acusando de estar embarazada.

Terminamos de almorzar y casi tiritando de tanto miedo que había pasado me fui a mi última clase: Literatura.

Debía leer un libro llamado Cumbres Borrascosas, pero no sabía donde lo había dejado, así que no había leído nada.

Me llevé un enorme sermón de parte del maestro y llegué a mi cuarto a buscarlo por todas partes; hasta que recordé que se lo había prestado a Edward.

-Maldición –me dije a mi misma. Aunque talvez esta era la oportunidad que tanto había estado esperando…No habrían evasivas ni nada, debíamos hablar.

Caminé llena de valor hacia su cuarto; levanté mi mano para golpear la puerta y… la puerta se abrió antes de que mi mano llegara siquiera a rozarla.

Me encontré frente a frente con el chico que al parecer se disponía a salir.

-Hola –dije intentando poner una sonrisa que parecía más algo así como… una cara de sufrimiento.

-Hola –me dijo algo extrañado Yo m quedé callada esperando a que dijera algo más. –Pasa… algo?

-Si, es que… tienes mi libro… Cumbres Borrascosas y lo necesito para…

-Oh, si…. Pasa, en seguida te lo devuelvo.

Entre a su cuarto, mis manos habían empezado a sudar y estaba respirando agitadamente. El chico revolvió entre sus cosas y luego sacó el libro.

-Toma –me dijo pasándomelo en las manos y no se si fue el nerviosismo o mis sudadas manos, pero lo dejé caer sin querer.

-Lo siento –dije agachándome a recogerlo.

-Te ves… algo… angustiada, te pasa algo? –me preguntó.

Bien, este era el momento. El momento de decirle que existía una posibilidad, un tanto alta, de que fuera a ser padre. Bueno, quizás no era el momento… NO! No podía acobardarme…

-Si… en realidad… -dije y luego me quedé callada.

-Si…?- Dijo él algo ansioso. Era como si ya supiera que le iba a decir algo con respecto a el.

-Yo…-tome aire- parece que yo estoy…

-Tú estás… -dijo con más curiosidad en la voz.

-Yo podría estar…

-TÚ PODRÍAS ESTAR…..!

-Em…

-LOS DESTROZAMOS HERMANO! Deberías haber visto a esos enanos… no tienen oportunidad en el campeonato… ah, hola Bella… -Era Emmet. Había interrumpido toda mi confesión y ahora no había forma de decirle a Edward lo que tanto me había costado.- Interrumpo…

-Si

-No –dije yo y Edward me miró extrañado. –Creo que mejor me voy… debo hacer ejercicios de… cálculo y bueno… adiós chicos –dije saliendo rápidamente del cuarto.

Entré al mío con la respiración agitada.

-No se lo dijiste, verdad?

-ALICE! No me asustes así –dije sobresaltada al encontrarme a la pequeña Alice sentada en mi cama.- Y no… no se lo dije… llegó Emmet…

Miércoles

Edward POV

Sentía como si Alice me hubiese estado observando toda la semana… como si me… espiara, no sé. Bella también actuaba más extraño de lo normal; pasamos de no hablarnos, a que ella sencillamente se escondiera de mi. Y todo eso después de la conversación que habíamos tenido ayer.

-Donde te dejé? –dije en voz alta buscando el condenado papel por toda mi habitación.

Buscaba un papel donde había anotado el nuevo número de teléfono de papá, ya que necesitaba decirle algo urgente, pero no podía encontrarlo por ningún lado. "Así se hace Edward…" pensé mientras sacudía un par de cuadernos.

Súbitamente tuve un flash back: yo usando el maldito papelito de marcador de libros.

-Cumbres Borrascosas… - ahí lo había dejado. Ahora tenía que volver al cuarto de Bella y pedírselo.

Sería raro ir hasta allá… aunque solo quedara a algunos pasos del mío, la última vez que había entrado había sido esa noche y se me hacía bastante raro y doloroso tener que revivirlo.

Salí de mi cuarto dispuesto a hacer esto rápido y llegué a la puerta del de Bella. Estuve a punto de tocar cuando escuche a la chica hablando con mi hermana.

-Alice no es como decirle que me va a salir un grano o que… no sé, reprobé cálculo. –le reprochaba Bella.

-Lo tengo perfectamente claro, pero el está igual de implicado que tu. O qué… vas a esperar a que engordes para hablar?

-Ni en broma Alice!

-Pues entonces! Bella hablo en serio… o le dices tú o le digo yo.

-No puedes hacerme esto Alice! Eres mi amiga…

-Y también soy su hermana y creo que estás siento totalmente irresponsable.

Estaban hablando de mí? Qué tanto era lo que tenían que decirme? Quise entrar de golpe y demandar una respuesta, pero sabía que no me dirían nada, así que, aunque sea muy feo, me quedé escuchando detrás de la puerta.

-Solo espera al sábado… el sábado me hago la prueba y lo sabremos con certeza –suplicaba Bella.

-Y planeas pasar por eso sola! De veras te volviste loca Bella, Edward tiene que saberlo… tiene derecho a saber si va a ser padre!

Derecho, padre, Bella, derecho, padre, Bella, derecho, padre, Bella…

Creí que me daría un ataque al corazón. Bella estaba embarazada? EMBARAZADA! Cómo! Por qué!Qué?... ni siquiera podía asimilar lo que acababa de escuchar. No podía ser…

Me arrastré hacia mi cuarto y casi sin respirar me senté en el borde de mi cama.

Yo… iba… a… ser… PADRE!

Jueves

Bella POV

Solo un día más y lo sabría. La verdad estaba aterrada. Pensé repetidamente en lo que me dijo Alice acerca de Edward, pero no podía encontrar el valor para decírselo.

Además, hoy se había pasado el día mirándome con cara de asustado. A veces hasta llegaba a pensar que ya lo sabía, pero Alice no podría habérselo dicho, había estado conmigo todo el día.

A decir verdad, Edward tenía un aspecto terrible hoy… parecía como si no hubiese dormido en toda la noche y tenía los ojos abiertos como platos. Unas enormes ojeras hacían que pareciera un zombie.

En el almuerzo, a penas probó bocado y no dijo nada en todo el día. No es que lo estuviera observando, pero realmente estaba extraño.

Ahora solo me quedaba contar las horas para el bendito sábado. Me temblaban un poco las manos y estaba más paranoica que de costumbre. Cada vez que decían algo que tuviera que ver con bebés se me aceleraba el corazón.

Dios esto era horrible… "Resiste Bella".

Viernes

Edward POV

No podía soportarlo un segundo más. Llevaba callándomelo casi 48 horas enteras e iba a reventar.

Cada vez que intentaba cerrar los ojos para dormir un poco me veía a mi con un niño en los brazos y me despertaba totalmente sobresaltado.

Cómo, repito, cómo pudimos ser tan estúpidos de no cuidarnos! Estúpido Edward, estúpido Edward…

Golpeé mi mesita de noche con el puño. Debía afrontar la realidad… si había sido tan idiota como para acostarme con una chica sin protección, entonces debería afrontar las consecuencias.

Después de todo… la idea no era tan desagradable del todo. Creo que de tanto pensarlo y de ya haberlo asumido, no era tan malo… un bebé… Suspiré.

"Qué le voy a decir a mamá? Papá me va a matar. Emmet nunca me dejará en paz… Cómo vamos a cuidar de un niño si ni siquiera nos podemos cuidar entre los dos!" pensé.

Cerré los ojos con fuerza.

-Mierda! Ya no lo soporto más!

Y sin pensarlo caminé… bueno, corrí a paso firme hacia el cuarto de Bella. El camino aunque haya sido corto se me hizo eterno, pero si me detenía a pensar sabía que iba a arrepentirme.

Entre a su cuarto sin siquiera tocar y cerré la puerta tras de mi.

Me encontré a Bella sentada a lo indio sobre su cama con un libro en las manos.

-Edward qué te…?

-Bella, lo sé todo! Sé que estás embarazada y todo, pero quiero que sepas que no estás sola en esto…

-Edward

-Yo no voy a dejarte sola por ningún motivo! Después de todo, también es mi hijo y …

-Edward…

-Si quieres nos casamos, o no sé lo que tu me pidas. Podríamos formar una familia y así talvez tus padres lograrían perdonarme algún día. Si, eso haremos –dije levantándome, porque me había sentado al frente de ella- yo conseguiré u trabajo y viviremos tranquilos. Pero como vamos a pagar una escuela! Dios mío tenemos que comprar una casa y pagar los gastos del matrimonio y…

-Edward no estoy embarazada…

-Y los gastos de… AH? –pregunté totalmente confundido. Cómo que no estaba embarazada! Yo mismo lo había escuchado de su propia boca.

-Qué no estoy embarazada…

-Pero si yo oí…

-No sé como te habrás enterado de mi… atraso, pero no estoy embarazada.

-Estás segura? –pregunté sintiéndome un tonto.

-Segura… dejó de ser atraso hoy en la mañana… -me dijo algo avergonzado.

Me senté boquiabierto en su cama y dándole la espalda.

-Lo siento si te hice pasar un susto, pero es que tu entiendes… yo también estaba nerviosa

-No estás embarazada? –volví a preguntar. Todas las realidades paralelas que había diseñado mi mente de yo, Bella y un bebé se derrumbaron. Talvez me había hecho demasiado a la idea del niño.

Ella puso una de sus manos en mi hombro.

-No... No estoy embarazada…

Tomé aire profundamente. Bueno… por lo menos ya no tendría que explicarle nada a mamá… Aunque algo en el fondo de mi corazón pesaba…

Sacudí mi cabeza para alejar esos pensamientos y relajarme un poco.

-Estás mejor? –me preguntó.

-Si…

-Entonces… casarnos, ah? Ese era tu plan? –me dijo. Creo que no pudo evitar la risita que salió de sus labios.

-Bueno… ya sabes, uno nervioso dice cualquier cosa y…

-Ajá… cómo tu digas…

-No te burles! – Por lo menos ya empezábamos a hablarnos más. Eso hacía que todo el susto y la especie de pesadumbre de mi corazón se aligeraran.