Internado Forks para Chicos Rebeldes

Capitulo 21

Monster Trucks

Más nos valía pasarla bien, ya que me había pasado los dos últimos días escuchando a Alice y a Rose hablando de toda la ropa que comprarían para ir.

-Chicas, es un campamento –dije por enésima vez.

-Eso no es excusa para ir feas –dijo Alice sin dejar de mirar la revista de modas que llevaba ojeando una hora.

-Oh vamos! Es viernes! –dije levantándome de la cama de Rosalie. – Deberíamos estar de fiesta! O emborrachándonos! O no sé… -las chicas hicieron caso omiso de mi comentario.- Pues bien, yo me largo del aburrimiento! –y me fui de la pieza.

Los pasillos estaban más vacíos de lo normal y casi no había ruido.

Cuales eran mis opciones? Emmet?... Bueno, era del que estaba más cerca así que fui hacia su cuarto.

Golpeé la puerta y escuché como se armaba un gran alboroto dentro de la habitación.

-Ya… ya voy! –gritaron desde adentro.

-Vamos Emmet, soy Bella.

-Si, si ya voy –y escuché como tropezaba con algo y luego abría la puerta algo agitado. –Hola Bella –dijo desordenándose el cabello con la mano.

-Hola –dije algo extrañada- qué hacías?

-Yo? Este… nada.

-No suenas como si…

-Bueno si! Estaba… ordenando.

-Ajá… -le respondí aún sin creerle nada.

-Y ahora debo seguir ordenando así que si no te importa – y sutilmente me expulsó de la puerta y la cerró.

-Gracias –dije levantando la mano.

Derrotada subí un piso más para ir a la habitación de Jazz. Jazz nunca me echaría de su cuarto.

Toqué la puerta un par de veces, pero nada… Giré la perilla de la puerta y estaba abierto. "Entrar o no entrar, he ahí el dilema" me dije a mi misma. "Bueno, que va… si está desnudo no será nada que no haya visto antes…" y abrí la puerta.

La imagen era incluso más divertida que ver a Jasper desnudo… el chico estaba bailando frente al espejo y cantando una canción de Five, pero tenía la música tan alta que no me escuchó entrar.

Yo me apoyé en el marco de la puerta aguantándome la risa.

No pude contener más la risa y se me escapó una carcajada que hizo que el chico se volteará y me mirará impactado.

-No, no te detengas… sigue con tu show - el me miró entre avergonzado y enojado. Fue y apagó la música. –No te enfades, yo toqué antes de entrar.

-Le dices a alguien y te mato! –me advirtió.

-Seguro Backstreet boy, tranquilo. Además, yo no venía a eso… quería saber si ibas a hacer algo o qué se yo? Ya que todos me rechazan…

-Si bueno…

-Podríamos jugar videojuegos o…

-Si bueno... este, ahora no puedo- y bostezó muy falsamente- tengo sueño y me voy a acostar…

-Pero si son las… 7 de la tarde –dije mirando la hora en mi celular.

-Ah si? Mira que tarde! –y otra vez fui empujada fuera del cuarto.

-Pero qué demonios? –dije en voz baja afuera.

Qué le pasaba a todo el mundo? Por qué nadie quería estar conmigo?

Comprobé que tuviera buen aliento, que no trajera dos zapatos distintos, pero no, todo normal… entonces qué demonios pasaba?

Subí de mala gana las escaleras hacia donde la única persona que esperaba no me rechazara.

Ya no me molestaba en tocar, solo entraba a su cuarto.

-Tengo algo mal hoy? Por qué nadie parece tener intención de hablarme… Qué estás haciendo? –dije cuando lo vi metiendo un par de cosas a una mochila.

-Yo?- dijo soltando la mochila.

-No, yo… por supuesto que tu!

-Bueno yo…

-Que estás guardando en es mochila –dije apuntándola.

-Nada –dijo escondiéndola tras el.

-Y por qué la escondes?

-No la escondo.

-Entonces déjame verla…

-No… no puedo

-Edward no seas tonto, déjame verla –si, talvez yo era la tonta, pero la curiosidad ahora si me estaba matando.

-No no no! – y empezamos a forcejear con la mochila.

-Ya déjame verla!

-No, Bella NO!

De la mochila salto una mano gigante, de esas que se compran en los eventos deportivos y cosas así.

-Qué haces con una mano gigante? -le pregunté algo confundida.

-Nada… lo tenía de hace tiempo y …

-Y por qué no me lo querías decir? Aquí hay algo raro…

-Oh vamos Bella no hay nada raro, no seas paranoica…

-Edward ya vamonos! Está Chuck afuera con la camioneta y si no nos apuramos vamos a llegar tar… Bella… -me dijo un atónito Emmett.

-Está bien! Ya! Vamos a los Monster Trucks! Pero no te lo podía decir porque Alice y Rose los odian y odian que estos dos… novia-dependientes –dijo refiriéndose a Jazz y Emmet que estaban cabizbajos en la entrada del cuarto- vayan.

-Por favor, POR FAVOR no les digas! –dijo Emmett juntando las manos para suplicarme.

-Quiero ir –dije.

-Qué! –me preguntaron todos a la vez.

-Quiero ir …me gustan los Monster Trucks .

-Pero Bella… los Monster Trucks… son para chicos… -me dijo Jasper. Luego hubo un silencio.- Está bien vamos.

-Si! –dije sonriente. – Solo tengo que ponerme zapatillas! –corrí a mi cuarto me puse mis converse negras favoritas y bajé las escaleras con los chicos.

Nos escapamos por el mismo lugar que antes nos habíamos escapado con Edward, pero bajamos las escaleras con mucho más cuidado para que las chicas nunca supieran que nos habíamos ido.

Afuera nos esperaba el monstruoso jeep de Emmet, pero conducido por otro chico que nunca había visto.

-Hola amigo –dijo Emmet y chocaron las manos en forma de saludo.

-Qué tal? –dijo el chico de cabello rubio. Saludo a Jasper y a Edward también. –Vaya… tenemos compañía –dijo mirándome; yo le sonreí vagamente…

-Soy Bella…

-Chuck – dijo Edward adelantándose al chico quien iba a darme la mano o algo así.

-Ok ok ya entendi- dijo Chuck. Al aprecer era una especie de codigo masculino que yo no entendia.

El camino al espectaculo fue largo, el estadio quedaba bastante lejos del internado, pero me moría de ganas de ir así que lo soporté sin ningún problema.

Llegamos, compramos un ticket extra para mi y entramos. El lugar estaba repleto, pero de mujeres ni hablar, habían muchos viejos con cara de motoristas y otros que simplemente parecían camioneros. Edward me tenía sujeta de la cintura para guiarme.

Nos sentamos casi en primera fila y comenzó el show. Wow! Adoraba esos monster trucks y como pasaban por sobre esos indefensos autos. Comimos unos hotdogs y nos divertimos mucho, hasta quesin querer deje caer mis lentes de sol y tuve que agacharme para recogerlos.

-Oh si nena – y seguido de esa asquerosa voz de viejo pervertido sentí alguien me daba una nalgada. Sorprendida me levanté y me di vuelta apra ver quien había sido; un asqueroso hombre de polera blanca grasienta que me miraba con cara depravada. Era más de lo que podía aceptar.

Lo miré con cara de amabilidad forzada, le hice una señal con l dedo de que se acercara a mi y le di un gran puñetazo en la cara.

-A QUIÉN LE DICES NENA EH! -le gritaba mientras seguía golpeandolo.

-Bella! Qué haces! -dijo Edward- Sueltalo! -me tomó pro la cintura para alejarme.

-Este hombre es un degenerado! Me tocó el trasero! - me soltó- Entonces es todo tuyo.

Después de darle su merecido y que me implorara perdón, decidimos irnos porque se hacía algo tarde y al otro día los chicos habían prometido acompañar a las chicas al centro comercial a comprar ropa para la tonta excursión.