Internado Forks para Chicos Rebeldes

Capitulo 24

Te amo...

-Crees que hayan muerto? –me preguntó Alice.

-No por ahora, pero cuando se despierten quizás si –le respondí. Eran Edward y Jacob que ahora no solo estaban durmiendo juntos, sino que también abrazados.

Alice comenzó a picarlos con un palito hasta que conseguimos una respuesta por parte de Edward. Fue algo así con un gruñido, pero por lo menos era señal de que seguían vivos.

Los demás se habían levantado hace un rato, todos menos Emmet que aún no soltaba el pie del pobre Embry que tuvo que quedarse sentado cerca. Le pregunté a Quil si no los iban a buscar por no haber llegado a casa un día de semana y me contestó que cuando no llegaban sus padres siempre asumían que estaban en la casa del otro, así que no había problema.

Salí unos segundos de nuestro lugar para ver si ya había movimiento en las otras carpas, pero parece que nada… talvez todos habían tenido una noche de diversión.

-Sácame las manos de encima! –escuché a lo lejos. Perfecto, los chicos ya se habían despertado.

-Qué hacías durmiendo cerca de mí! –gritó la voz de Edward.

-No, qué hacías tú durmiendo cerca de mí? –le respondió Jacob.

-Chicos ya cálmense –dijo Alice.

Creo que todo el alboroto despertó a Emmet quien también grito algo asqueado.

Caminé lentamente hacia el ojo del huracán por decirlo así.

-Qué tal durmieron? –pregunté. Ambos me miraron con cara de "no molestes" y yo solo me reí. –Tuve que dejarlos durmiendo así… se veían adorables. –dije aun riendo.

-Bella, no es gracioso –me dijo Edward.

-Que gruñón! Apuesto que a Jake le pareció adorable.

-Si, claro –me dijo el chico algo mosqueado. Se sacudió un poco la ropa y luego miró a todos lados buscando a sus amigos. –Es hora de irnos.

-Si… y creo que hoy si debemos ir a la escuela. –Respondió Embry.

-Estás loco? Yo opino que vayamos a casa de Seth y durmamos –dijo Quil.

-Perfecto! Me encanta cuando piensas Quil –lo felicitó Jacob. –Bien chicos, fue una… agradable noche pero es hora de irnos.

-Vendrán hoy en la noche? –pregunté.

-Talvez… depende de que tanto nos descubran o no… -el chico me dirigió una sonrisa y luego hizo un adiós general al igual que sus amigos. Se marcharon de inmediato.

-Creo que nunca más haré caso a algo de lo que diga Bella –dijo Rose tomándose la cabeza con las manos.

-Rose, esto no deja jaqueca –le dije.

-Si, pero al parecer me golpeé con algo… además estoy bastante confundida.

-Les dije que era mala idea –dijo la pequeña vocecita de Alice desde atrás.

-Alguien me quiere decir por qué raigo esto en la cabeza? –preguntó Emmet sacándose la corona de hojas.

Todos subimos los hombros en forma de "no lo sé".

Comenzamos a movernos lentamente para ordenar un poco el desastre y Edward se me acercó.

-Estoy bastante seguro de que ayer me acosté a tu lado.

-Lo hiciste –le respondí yo.

-Y… entonces? –me preguntó algo confundido.

-si me quedaba durmiendo a tu lado la gente sospecharía… -le susurré.

-Sospecharía qué?

-Tu sabes…

-No, no lo sé –me dijo juguetón. Otra vez haciendo que me pusiera nerviosa.

-Ya! Detente antes de que alguien nos escuche. –le dije empujándolo un poco y para variar, totalmente sonrojada.

-Creo que necesito una ducha –dijo Alice perezosamente.

-Si, yo también –dije yo evadiendo al chico.

-Bueno, pues les informo que aquí no hay duchas –dijo la voz del señor Molina.

Las tres chicas miramos con espanto.

-Disculpe, creo que le entendí mal… pero dijo que no habían duchas?- preguntó Rosalie desesperada.

-Escuchó perfectamente bien señorita Hale. Y ahora ya vístanse… aunque parece que ya están vestidos…

-Para qué hay que vestirse? –preguntó Jazz.

-Uno: para ser personas decentes y dos: porque nos vamos de excursión hacia la playa.

Hubo un "no" general.

-Qué creían? Que esto era para pasarla bien nada más? Los quiero listos en 5 minutos. Y señorita Cullen, póngase zapatos cómodos.

Alice le sonrió falsamente.

Con toda la flojera del mundo nos dirigimos a nuestras tiendas de campaña y nos cambiamos de ropa. Fuimos hacia donde estaba el resto de la gente.

-Como llegaron tarde y somos impares, yo elegiré a sus parejas. –dijo la otra profesora que nos acompañaba.- Jasper Hale usted irá con… Su hermana. Y Señor Emmet usted con la señorita Swan. Alice Cullen… y Eric. Y Edward con Jessica.

Creo que Alice intentó alegar, pero fue callada inmediatamente por la profesora que empezó a dar explicaciones de lo que teníamos que buscar y las anotaciones que teníamos que hacer.

A mi en realidad no me importaba ir con Emmet, nos llevábamos bastante bien así que la íbamos a pasar de lo mejor, pero al parecer a Jessica le encantaba la idea de ir con Edward ya que no paraba de darle esa mirada de… no lo sé… parecía que se lo estaba devorando.

-Lista compañera? –dijo Emmet tomándome por sorpresa.

-Ah? –dije apartando la mirada de Jessica- Si!

Comenzamos la excursión bastante animados. Había que buscar un tipo especial de flores y algo de un musgo, no escuché realmente. Iba pasándomela bastante bien con Emmet, aunque de vez en cuando me distraía la estúpida risita de Jessica cuando Edward decía una broma. Qué le pasaba? El chico no era tan gracioso después de todo, es decir…. Ya olvídenlo.

-Auch! –Dije sacando rápidamente la mano de la planta que había tocado –Esta porquería me clavó sus espinas –y me chupé el dedo.

-Si, a mi igual –admitió Emmet imitando mi gesto.

-Cuidado… esa tiene espinas- le dijo Edward a Jessica.

Tuve una mezcla de sentimientos en ese minuto, fue como… si se me apretara el estomago.

Por supuesto la idiota solo se rió. Fruncí el ceño… estaba algo confundida. En el fondo de mi corazón sabía perfectamente que mi estado de "confundida" eran celos, puros y legítimos celos. Edward era mío… si, ahí lo tienen, estaba celosa.

Hora del almuerzo.

Me senté con Emmet a comer el miserable sándwich que había traído mientras observaba como la señorita-granes-pechos más conocida como Jessica compartía su asquerosamente delicioso almuerzo con Edward.

-Esto no sabe nada bien –dijo Emmet.

-Nunca debimos dejar a Alice preparar los bocadillos que traeríamos. –admití.

Miré a Alice que estaba sentada unos metros más allá forcejeando con el almuerzo de Eric ya que se veía bastante más delicioso que el de ella.

-Creo que voy a ver unos minutos a Rose… no te molesta verdad? –me preguntó el chico.

-Para nada… ve. –y después de dirigirme una sonrisa de grandulón se levantó de su asiento en dirección a los Hale. Yo me quedé ahí comiendo sola.

-Que expedición más tonta, no crees? –me dijo el chico Cullen sentándose a mi lado.

-Ahá…- fue todo lo que le dije mientras seguía comiendo. Edward me miró algo extrañado pero yo seguí comiendo.

-Además aquí el clima es peor que en el internado… hace un frío horrible.

-Ahá…

-Me vas a decir que te pasa o voy a tener que seguir diciendo cosas sin sentido para intentar mantener una conversación?

-Estoy comiendo –fue todo lo que le dije.

-Pareces molesta.

-No lo estoy.

-Mentirosa.

-No.

-Si.

-Bueno si tú lo dices…

-Eres bastante desagradable cuando te lo propones, sabes? –me dijo levantándose de mi lado.

-Mira quien lo dice –le respondí.

-Me vuelvo con mi compañera.

-Haz eso…

Y bueno, me quedé comiendo sola otra vez. Claro que me arrepentí de haber sido así, es decir no tenía por qué ponerme celosa y menos ser así de pesada con él, pero no podía evitarlo…

Emmet volvió y continuamos buscando las malditas plantas.

-Perfecto, creo que solo nos faltan 2 especies más y podemos irnos tranquilos de aquí. –dije ya muchísimo más calmada. Había pasado bastante rato desde el incidente de Edward y ya no había escuchado la risa de Jessica, así que no había nada que me sacara de mis cabales… o al menos eso creía yo.

-Aaaah! –un gritó, más bien chillido a lo lejos.

-Tranquila, era solo una abeja- La voz de Edward.

-Lo siento- dijo la chica sonrojándose. Si, mi visión periférica se había agudizado desde hoy en la mañana ya que pasaba cada segundo observando a esos dos.- Me dan mucho miedo los bichos.

-Bella, te pasa algo? –dijo Emmet haciendo que dejara de mirarlos.

- No, nada… por qué?

-Creo que te… está saltando el ojo –me dijo bastante extrañado.

-Estoy bien –fue todo lo que pude articular.

Intenté seguir el resto de la actividad lo más calmadamente, pero para el tiempo que habíamos terminado, había tenido que soportar gritos, risas, coqueteos, cruzadas de río, etc., etc… estaba más que mosqueada.

-Bella?

-NO ESTOY CELOSA! –grité. –Ah… Alice… qué pasa?

-Hmmm… no es por nada pero… te ves terrible –me dijo. Era verdad, estaba despeinada, sucia y con cara de monstruo.

-Tu hermano tiene la culpa- dije sin pensarlo.

-Emmet? tan malo fue ser su pareja?

-No, no… es decir… ya, voy a cambiarme.

-Bueno… yo quería decirte que tenemos que ir a la fogata luego… hay otra especie de actividad de grupo o qué se yo…

Le escuché mientras caminaba hacia la tienda y le hice una señal con la mano.

-Hey! –me dijo Edward tomándome por sorpresa del brazo mientras iba a cambiarme.- Ni creas que diciéndome no me pasa nada vas a comprarme…

-Voy a cambiarme –le dije ácidamente. Él no me soltó.

-Qué demonios pasa?- me preguntó. Tomé valor y le hablé.

-Por qué no le preguntas a Jess?

-Jessica…? Qué tiene que ver ella aquí?

-Nada…

-No me vas a decir que…

-No te voy a decir nada- dije soltándome- Ahora adiós.- y caminé hacia mi carpa.

-Esto es tu culpa! Tu eres la que dijo…- me puse los audífonos y dejé de oírlo.

Pasé la media hora que me quedaba intentando verme un poco mejor de lo que me veía, porque si, estaba terrible.

Cuando llegué a la fogata, estaban todos sentados alrededor haciendo una estúpida dinámica con unas tarjetas. Me senté al lado de Rosalie, lo más alejada de Edward que pude. Ustedes pensarán "qué chica mas infantil e idiota!", pues lo siento… así reacciono frente a las cosas que son nuevas para mí… no puedo evitarlo.

-Señorita Swan, llega tarde- me dijo el señor Molina, y yo para variar, lo ignoré.- Es el turno de… Mike, su turno.

El chico sacó una de las tarjetas de una gran bolsa. En la tarjeta se leía "Yo disfruto…"

-Yo disfruto… las vacaciones porqué no hay escuela.

-Jajaja! –risa general.

-Muy gracioso… El siguiente.

La bolsa pasó a Edward.

-Yo quiero… poder entender a las chicas –dijo mirándome de reojo. Golpe bajo.

Le pasó la bolsa a Jasper.

-Yo puedo… tocarme la lengua con mi nariz –otra vez la gente riendo. Turno de Alice.

-Yo deseo… darme una ducha por favor.

Y así, hasta que llegó a mi.

Saqué la tarjeta de la bolsa: "Yo odio…"

-Yo odio… a la gente con risa estúpida, que no entiende las indirectas y que culpa a los demás de las cosas…- y claro que estaba mirando a Edward.

Touché.

Ni siquiera me molesté en escuchar lo que decía la gente, solo me concentré en la mirada de desprecio hacia Edward. El ambiente entre nosotros estaba tan tenso que podía ser cortado con cuchillo de mantequilla.

Habiendo terminado el juego me levanté rápidamente. Quería desaparecer de ahí.

Caminé un poco internándome en el bosque, era mí momento de estar sola. No me apetecía ver a nadie en ese minuto.

Encontré un lugar bastante alejado y bastante solo en donde me senté y encendí un cigarrillo.

Qué diablos me estaba pasando? Me estaba convirtiendo en una amargada por un chico! Esa no era yo! En realidad creo que estaba más enojada conmigo misma que con Edward. No era natural en mí pasar más de un mes interesada en un chico, pero cada vez que veía a Edward otra chica se me ponían los pelos de punta.

-Aquí estabas –me sobresalté un poco cuando lo oí.

-Quiero estar sola…- me levanté del suelo.

-Vamos Bella, no puedes ser tan idiota…

-Me estás diciendo idiota? –dije poniéndome al frente. Aspiré mi cigarrillo.

-Deja de fumar –me dijo quitándomelo de la mano.

-Oye qué te pasa! –le dije enojada.-Me voy de aquí. Estaba decidida a irme, pero la fuerza de u chico no se compara a la mía. Edward me empujó hacia el árbol más cercano y me aprisionó contra él.

-No te vas a mover hasta que me expliques qué pasa.

Miré al suelo algo avergonzada, pero bastante enojada.

-Tú! Tu eres el problema, ok?- me miró n poco confundida.- Tu y la idiota de Jessica que se la pasaron riendo todo el día.

-Estás celosa de Jessica? –rió por lo bajo.- Jessica no es nadie…

-Siempre dices eso… pero si no es Jessica, es Tanya y si no es Tanya es Hayley y si no es Victorya…

-De qué me estás hablando Bella! Tú misma me dijiste que no teníamos nada! No tienes derecho a ponerte celosa…

Se me estaban llenando los ojos de lágrimas y no tenía idea por qué.

-No estoy celosa!

-Oh si lo estás! Pero eres demasiado testaruda para aceptarlo, no! De todos modos, tu tienes la culpa… se supone que no habían sentimientos de por medio aquí verdad! –Sentimientos?...-Si estás celosa significa que sientes algo! Pero no puedes exigirme que esté siempre contigo si no tenemos nada! Lo dejaste bastante claro cuando hablamos! Esto es solo sexo, nadie iba a enamorarse de nadie!

Enamorarse? Qué…? Cómo?... Las palabras del chico me arrollaron como un camión… Y por fin lo entendí… entendí lo que pasaba por mi cabeza, por mi corazón, por mi cuerpo, por mis venas… Entendí porqué estaba molesta, porqué me aterraba que se fuera con otra chica, por qué me convertía en un desastre cuando no estábamos juntos…

-Te amo…- Qué me está pasando? Porqué se están escapando estas palabras de mi boca… yo no…

-Y TU SIN EMBARGO SIGUES EXIGIENDOME COSAS Y…

-Te amo-dije más fuerte…

-PERO YO NO PUEDO….qué? –me dijo deteniendo su discurso.

-Yo… te amo… Te amo… te amo.

El chico se quedó boquiabierto. Yo estaba hecha un desastre, no entendía qué estaba haciendo, pero si estaba segura de lo que estaba diciendo… Yo lo amaba.

-Lo siento… yo… tengo que irme- dije liberándome de mi prisión y caminando rápido hacia más adentro del bosque.

Edward se quedó ahí… parado… yo caminé muy rápido, asustada de lo que acababa de decirle.