Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Hola, gracias por entrar n.n
Y aquí vamos con la historia. Sean pacientes, recuerden que nuestros protagonistas teóricamente se conocieron "ayer" XD Primera viñeta de una serie de tres, por lo que actualizaré semanalmente. El capítulo cinco será más extenso.
Agradezco los anónimos de: kds, me alegra que te guste el fic, gracias! Julia, muchas gracias por tu afectuoso review, dudé durante un largo tiempo sobre escribir otro sasuhina, pero finalmente me decidí. Sos muy generosa conmigo, gracias por seguirme otra vez n.n PrincessOFKonoha, gracias por tus palabras. Coincido con vos, la cuestión de los reviews es complicada, polémica e incluso desesperante a veces, pero siempre aparecen lectores generosos como tú que pueden aportar su granito de arena. Espero que la historia siga siendo de tu agrado n.n Julieta, gracias por leer y comentar!
Dark Amy-chan, tenés desactivada la opción de pm y por eso no pude responderte. Gracias por volver a leerme, espero que disfrutes de este sasuhina también aunque sea T XD
Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D
2 de abril
Chouji
El café resultó ser tan acogedor como había creído y su primera cita arribó con puntualidad. El joven parecía de carácter llano y cordial, por lo cual Hinata, que por lo general tenía dificultades para socializar, de inmediato se sintió muy cómoda con él.
Chouji no podía ser más sencillo y espontáneo. Después de presentarse e intercambiar algunas palabras, procedió a ordenar una suculenta y variada merienda para esa hora de la tarde, y ante tal evidencia de estimación culinaria Hinata no pudo menos que sonreír. El tipo pidió, además de las correspondientes tazas de té, una porción de cada tarta y pastel que se ofrecían en el menú. Y no hizo más que hablar de comida.
-Pocas cosas son tan gratificantes como una apetitosa mesa dulce –comentó alegremente.
-Tienes razón, Chouji-kun –corroboró Hinata, pues no le quedó más alternativa.
-Nada nos hace tan felices, al menos unos minutos al día.
-Es verdad.
-Ah, ¡con cuánta ilusión uno espera el momento de saborear el manjar que nos reponga de otra agobiante jornada!
-Con mucha, sin duda –sonrió ella.
A pesar de que sólo podía ratificar sus dichos, a Hinata le pareció muy simpático. Su rusticidad bonachona y su franca predilección por la comida la inclinaron rápidamente a su favor, al menos hasta que se distrajo con la presencia aún más sencilla, cálida y campechana del dueño del café.
Desde la primera vez que lo vio, cuando les dio la bienvenida y su propio nombre para "cualquier cosa que se les ofrezca", Naruto se le antojó una especie de candelero brillante que irradiaba luz y calidez adondequiera que fuese. Mientras hablaba con su compañero, de vez en cuando, y sin que pudiera evitarlo, por el rabillo del ojo espiaba sus maniobras tras la barra, su actitud al atender las mesas, su inagotable sonrisa. Nunca había conocido a alguien así.
-Debes probar un poco de cada una –le explicó Chouji una vez que Naruto terminó de acomodar sobre la mesa la tercera tanda de porciones de pastel-. Si sólo pides la de chocolate, te perderás la de frutilla, la de limón, la de crema, la de hojaldre… ¿Para qué conformarte con un favorito si puedes disfrutar de todas las variantes?
-Tienes razón, Chouji-kun. Tratándose de estos asuntos, escoger nos limita –reconoció Hinata, que gracias a esa espontaneidad se permitió exteriorizar su parte golosa.
-Eso es lo que pienso. Fíjate que hasta en una cita se da por sentado que iremos a comer, porque la comida nos une.
Tal sencillez filosófica a una persona de la sensibilidad y afabilidad de Hinata le pareció casi un apotegma, y fue sincera cuando respondió:
-Una comida es la mejor excusa para compartir algo bueno con aquellos que nos importan.
Chouji asintió con una gran sonrisa mientras engullía su ración de tarta de manzana. Hinata, que se sentía algo culpable por estar tan pendiente de alguien más que de él, lo imitó. En determinado momento miró a través del cristal y vio pasar a Uchiha Sasuke, que sin detenerse en su camino, también la miraba. Luego se alzó de hombros y lo olvidó.
Con Chouji se sintió a gusto y disfrutó de cada delicioso pastel. Hablaron con erudición, tecnicismo e inagotable fervor de sus comidas favoritas, de sus restaurantes favoritos y de sus cocineros de televisión favoritos, hasta que los sorprendió la noche y se dispusieron a marchar.
-o-
Se despidieron en la puerta del café sin que nada indicase que irían más allá. Hinata enfiló hacia su apartamento con paso lento, evaluando los resultados poco significativos de la reunión. La noche se veía apacible, los automóviles circulaban de vuelta a sus hogares y la gente caminaba con su acostumbrado trajín.
Uchiha Sasuke bajó la gran persiana metálica dando por finalizadas sus actividades del día. Al igual que la noche anterior, prefirió ir a beber unos tragos antes de regresar a su casa, hasta que la vio pasar con su andar pausado. Sin pensarlo mucho, cruzó.
-Hyuuga –saludó.
Hinata se detuvo, algo sorprendida.
-Ah, hola.
-¿Vas para tu casa?
-Sí, voy de regreso.
-Tu día ha terminado.
-Ha terminado, sí.
-¿Todo normal?
-Todo normal, Sasuke-kun.
Y luego la nada misma. La joven intuyó que el tipo no era muy hablador, y aunque ella tampoco fuese la reina de los dicharacheros, según la teoría de los turnos de la conversación ahora le tocaría a él intervenir, pero al igual que la noche pasada, se quedó mirándola sin reaccionar.
-Vengo del café de la esquina, te lo recomiendo –dijo por decir.
-Lo sé –respondió él-. Estabas en una cita.
Hinata lo miró extrañada. Recordó el cruce fugaz de sus miradas esa tarde y que se presentó con ella nomás el día anterior, pero de ninguna manera recordaba haberle dado dicha información ni la confianza para comentarlo.
-Sí, bueno…
-No es asunto mío.
Ahora ella se sintió contrariada, inquieta con su repentina perspicacia.
-No, no lo es -corroboró.
-Entiendo.
¿Qué diablos entendía?
-S-Sólo es una cita.
-Ajá.
-Me gusta co-conocer… gente nueva –repuso, insegura. ¿Qué tipo de conversación era ésa? ¿Y por qué tenía que darle explicaciones a un desconocido?-. Es cierto, no es asunto t-tuyo –repitió con la esperanza de reivindicarse.
Y optó por cerrar la boca. Pero entonces, de forma irremediable, volvieron a caer en la nada, y así permanecieron durante unos incómodos instantes más. Hinata carraspeó, irresoluta, hasta que sin poder soportarlo le hizo un torpe gesto de saludo con la mano y se dirigió con paso firme hacia su edificio. Ese incógnito sujeto, definitivamente, la ponía nerviosa.
Sasuke le correspondió con un simple movimiento de cabeza y se quedó parado en la vereda sin voltear siquiera para verla entrar, analizando lo acontecido. Supuso que su actuación en la escena fue bastante patética, pero hacía tiempo que esas cosas dejaron de importarle, sobre todo cuando sabía muy bien lo que quería.
En todo caso, con haber corroborado su hipótesis de la cita se sintió satisfecho. Y más interesado que antes.
