Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Hola, gracias por entrar aquí n.n
Nueva cita y nuevo candidato, y como podrán apreciar no discriminamos a nadie XD
Agradezco los anónimos:
kds, gracias por seguir del otro lado n.n Guest (supongo que sos la misma persona porque ambos rr. terminan con "xoxo" XD), gracias por volver a leerme! Para responder a tu pregunta, Sasuke lo intuyó, lo dijo y Hinata lo corroboró. Verás que este Sasuke es muy perceptivo con respecto a ella, precisamente porque le interesa mucho. Julia, sí sí, en realidad soy yo proyectando mis sentimientos por Naruto XD Todos los que mencionás tendrán su oportunidad, pero Sasuke pronto sacará ventaja. Gracias por seguir del otro lado! PrincessOFKonoha, comprendo lo que decís, me pasa lo mismo. Qué bueno que te esté gustando, ya verás que Sasuke hallará el modo de conquistarla. Gracias por leer! Dark Amy-chan, ok, entiendo, qué disgusto. Te mando un abrazo y gracias por seguir estando allí n.n Akane Hyuga, gracias por leer y comentar! Fabiola-chan, jejeje, he vuelto, sí. Concuerdo con tu forma de ver a los personajes y aspiro a que el fic refleje precisamente eso. Muchas gracias por volver a leerme n.n
Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D
3 de abril
Deidara
Parecía que Ino no quería perder el tiempo y por eso al día siguiente se encontraba en el mismo café, sentada en la misma mesa a la misma hora de la tarde frente a un curioso sujeto llamado Deidara. De todas formas había terminado ya con sus obligaciones cotidianas, por lo que Hinata decidió relajarse y darle una oportunidad.
Lástima que el tipo fuese bastante… ¿cómo decirlo?... inconforme.
-¿Te das cuenta? Todo en este mundo es efímero, fugaz, transitorio. ¿En dónde podrás hallar alguna clase de satisfacción?
El planteo, excesivamente filosófico para los primeros cinco minutos de cita, la descolocó.
-Bu-Bueno, tal vez no sea…
-Sólo veo basura, canallada, injusticia. Y como somos simples mortales, ¿tiene algún sentido tanto condenado padecimiento?
-Si lo p-piensas de ese mod…
-Maldita existencia ruin llena de patanes que sólo saben rascarse los piojos de su putrefacta mezquindad. ¿Por qué no vuelan en pedazos?
Hinata se quedó pasmada. ¿De dónde sacaba Ino sus candidatos? El tipo desvariaba, era un psicópata en potencia y ejercía el anarquismo con una demora de más de cien años, sin contar el evidente sadismo de resolver los problemas mundiales a través del sencillo y módico acto de la destrucción masiva. Era espeluznante.
-¿No crees que sería genial? –insistió sonriendo con malicia-. El grisáceo trasfondo de un cielo tormentoso sobre una civilización devastada, aniquilados sus defectos para siempre gracias al arte de una bella y creciente explosión.
-D-Deidara-kun…
-Sí, lo sé: sería alucinante –se regodeó él-. El tiempo se acerca.
Hinata sonrió con nerviosismo. La condición de Deidara era la insatisfacción y su ética acababa en el exterminio liso y llano. Trató de escuchar con paciencia –ya que no con opción de opinar- toda esa arrolladora ponderación del estallido reformatorio de iniquidades humanas. Por lo visto, aún tenía muchas clases de personas que conocer… o aniquilar.
Tal vez algo de su turbación se le notase en la cara, porque sin que lo hubiesen llamado Naruto se apersonó hasta la mesa.
-¿Más café? –indagó mirándola con una sonrisa. Para Hinata fue como si le ofrecieran el último salvavidas del barco que se hundía a causa de la detonación de una bomba destructora de vilezas sociales-. ¿O más pastel? ¿Tal vez un jugo de fruta? A esta hora del día debes reponer energías.
Fue tan considerado que Hinata dejó de estar al borde del estallido para pasar a sentirse a salvo.
-Un jugo, por favor –terminó por pedir.
Naruto fue por él, se lo trajo ipso facto y todavía se quedó un rato más bromeando con cualquier tontería. Pero a pesar de ese despliegue de alegría, Deidara no pudo reconciliarse con el mundo y persistió en una serie de localizaciones posibles para dar inicio a la exterminación disciplinaria. Hinata, dejándose envolver por la espontaneidad del dueño del café, se guareció en el refugio más cálido que pudo hallar.
-o-
Caminando cabizbaja hacia su edificio, Hinata sólo tuvo pensamientos para Naruto. Por supuesto que la cita había sido un fiasco, pero gracias a él logró reírse de lo bizarro de la situación.
-¿Otra cita, Hyuuga?
La joven, a pesar de que iba mirándose los pies, casi tropezó del susto.
-¡Sasuke-kun! –le reprochó.
El mecánico, una vez más, se apareció de la nada. Todavía vestía su desgastada ropa de trabajo, sólo que sobre la musculosa se había puesto una camisa desabrochada. Si bien la noche se presentaba apenas fresca, se preguntó cómo hacían los hombres para tomarse siempre con tanto relajo el clima más destemplado. Luego se encogió mentalmente de hombros. A fin de cuentas, estaban en abril.
-Parece que vienes del mismo plan de ayer –comentó él como si fuesen amigos de toda la vida-. ¿Qué tal te fue con el rubio?
-Su nombre es Deidara –corrigió ella con tono de maestra, turbada por su semblante aplomado, el halo indolente que le conferían las manos en los bolsillos y la desenvoltura con la que le habló.
Luego lo miró con extrañeza. ¿En qué momento la había visto en el café? Pero cuando iba a preguntar, Sasuke la cortó.
-Parecía bastante locuaz.
-Sí, bueno…
-¿Te gustan las personas locuaces?
-¿Qué?
-Prefiero las de pocas palabras.
¿A qué venía todo eso?
-A veces las personas te-tenemos cosas importantes para decir –indicó Hinata, irritada sin saber por qué-. Ojalá todos pu-pudiéramos contar las palabras que utilizamos, p-pero como es mejor pensar en lo q-que decimos y no en cuánto… -concluyó con sarcasmo.
Sasuke la miró con una ceja levantada. Hinata, repasando la conversación, cayó en la cuenta de que el sujeto había logrado atraerla a una zona absolutamente absurda e incómoda, tanto que la hizo tartamudear. ¿Por qué tenían que hablar siquiera de algo? ¿Acaso eran amigos? Apenas si se conocieron dos días atrás.
Además, ¿por qué tenía que darle explicaciones sobre sus citas o justificar a sus candidatos? ¿Quién se creía que era? ¿Don Corleone?
-T-Tengo que irme.
-Te veré pronto –repuso Sasuke, lo más campante.
Crispada por ese nuevo exceso de confianza, Hinata ensayó un saludo y se alejó taconeando. Sasuke, impasible, la dejó marchar sin hacer ningún comentario más.
Había sido otro intercambio torpe, fluctuante, raro, de esos que no le surgían desde hacía mucho con una mujer. Tanto que no pudo moverse de la vereda hasta que la vio entrar en su edificio, y aún permaneció estático un rato más, pensando en ella.
Después, sentado en la barra del café que a esa hora se convertía en bar, bebió de un solo trago su vaso de cerveza. Naruto, admirado de tal sed, volvió a servirle y comentó:
-Existe un único motivo para que un hombre beba de ese modo. –Y como Sasuke, adusto, se limitó a sostener el vaso mientras lo llenaban, se vio obligado a completar-: Se trata de una chica, ¿verdad? ¿Cuándo la traerás para beber juntos?
El joven mecánico tomó algunos tragos más. Luego depositó el vaso, hizo un mohín y por fin se dignó a replicar:
-Me temo que llevará algo de tiempo.
