Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

Hola, gracias por entrar aquí n.n

Seguimos en esta loca loca loca serie de citas acompañando a la paciente Hinata y al acechador Sasuke-kun. El próximo capi será uno extenso -demoraré un poco en actualizar por cuestiones de edición y obligaciones cotidianas- y hacia el final de esta viñeta tendrán un significativo adelanto del mismo, así se harán una idea de por qué los capítulos indicados en las Notas Preliminares del fic son los más largos ;D Aprovecho para remarcar con orgullo y emoción contenida que en las viñetas nunca excedo las mil palabras.

Quiero agradecer brevemente a los anónimos:

Akane Hyuuga, jajaja! Sasuke acosador! Ni yo misma me había dado cuenta. Gracias por leer! kds, me alegra que siga gustándote, gracias n.n Fabiola-chan, los Akatsuki tendrán su oportunidad, pero no todos. Sabremos más de Sasuke con el devenir de los acontecimientos, gracias por seguir ahí n.n Julia, de vez en cuando las citas son un desastre, suele pasar u_u Gracias! Guest, ¿Sasori? ¿Qué comes que adivinas? Pero falta. Gracias! PrincessOFKonoha, a veces las citas se vuelven extrañas, sep, hay mucha gente rara en este mundo XD Gracias! Dark Amy-chan, tal cual, pero tenemos todo el tiempo del mundo, ¿verdad? XD Gracias por seguir del otro lado! free, me alegra que te guste la propuesta, seguro habrá algún otro Akatsuki. Gracias por leer y comentar n.n

Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D


4 de abril

Gaara


Al contrario de Deidara, para Gaara lo más importante era proteger a las personas. Tal ideología, expresada de forma escueta pero convincente, a Hinata le resultó de lo más peculiar.

-Es muy loable, pero también muy difícil en los tiempos que corren –observó.

-No requiere de grandes esfuerzos –arguyó él.

-¿Cómo sería entonces?

-Simplemente te abstienes de hacerles daño.

Hinata sonrió. Gaara hablaba con pocas palabras, la mayor parte del tiempo sólo escuchaba y bebía su refresco, pero su mirada cristalina y la seguridad de su apostura le agradaron. Aun así, la impasibilidad de su rostro le generó una confusa mezcla de atracción y desconfianza, pues cuando una persona es poco demostrativa se vuelve dificultoso discernir su verdadero carácter. Y además, para su disgusto, ese defecto le recordó a Sasuke.

-Es verdad –concedió-, a veces no medimos nuestras actitudes o nuestras palabras y terminamos por dañar un vínculo importante. Luego lleva mucho tiempo recuperarlo, si es que lo logras.

-¿Te ha sucedido?

-En ocasiones.

-¿Lo resolviste?

Hinata demoró algunos instantes en responder. Pensaba en su padre.

-Lo intento.

Gaara asintió en silencio. A Hinata le pareció muy extraño que una chica tan extrovertida como Ino hiciese amistad con alguien tan taciturno como él, pero a la larga lo aceptó. Al fin y al cabo ella misma tenía bastante de ese temperamento y entre ambas habían forjado una muy bella amistad, por lo que no vio impedimentos para relacionarse con él también.

El joven le preguntó por sus lecturas favoritas y ella se lanzó a una apología de los clásicos. No podía sentirse más cómoda con un tema de conversación, y como Gaara sólo escuchaba y asentía, Hinata pudo hablar despojada de cohibiciones.

Pero todo se cortó cuando, de pronto, Uchiha Sasuke apareció junto a ellos.

-Gaara –saludó.

-Sasuke, tiempo sin verte.

Hinata los miró confusa.

-¿Se conocen?

-Somos amigos –respondió Sasuke, sentándose sin que lo invitaran.

La muchacha se quedó pasmada. Sí que era atrevido. Tan azorada estaba por su conducta y por esa increíble casualidad que no supo cómo reaccionar, hasta que el propio Sasuke la rescató de la zozobra entablando conversación con su cita lo más campante, si es que puede denominarse conversación al lacónico intercambio entre esos dos.

Gaara notó la turbación de su compañera, y si bien veía inapropiado hablar con alguien más, no advirtió en ella ninguna señal definitiva que le indicase que debería deshacerse del intruso. O bien, como hombre que era, tal vez no supo verla.

Así, de buenas a primeras, y con unas cervezas que les sirvió Naruto de cortesía "en honor a la amistad", terminaron en una extraña cita de tres. La única dama, fastidiada, se limitó a soportarlo llena de encono.

-o-

Cuando comenzó a anochecer, Gaara se levantó para retirarse. Hinata atinó a imitarlo, ya que había venido con él, pero el chico la detuvo.

-Ustedes quédense –pidió. Y esa fue la conclusión del diálogo, la última línea para Hinata y el saludo de despedida para ambos, todo junto y a la vez de acuerdo a su parquedad comunicativa. Después fue hasta la barra y pagó la consumición.

Hinata no lo podía creer. Primero fue obligada a transformar su reunión en un reencuentro entre viejos amigos y ahora estaba siendo cordialmente invitada a permanecer con el entrometido. ¡Parecía una broma!

-Siento lo de tu cita –dijo Sasuke, aunque nada en su semblante indicase que así fuese en verdad.

La muchacha lo miró con ironía. Después tomó su bolso, su abrigo y de nuevo se levantó, pero la mano de su vecino la contuvo.

-Sasuke-kun…

-Todavía hay cerveza en tu vaso.

-Es tarde.

-No es de noche.

-Tengo cosas que hacer.

-Necesito consultarte algo.

-No creo que pueda ayudarte en nada.

-Quiero preguntarte por unos títulos –dijo él-. Tengo en mente leer algunas cosas y deseo que me orientes en la elección.

Hinata examinó su rostro con atención. ¿Cómo diablos se había enterado de su profesión? ¿Y por qué tenía que esgrimir tan impunemente la única arma que podía apaciguarla? El muy ladino… El tipo, sin saberlo, conocía su debilidad. Porque por sobre cualquier otro tema, asunto, motivo o cuestión, Hinata adoraba los libros.

Así quebrado su autodominio y vulneradas sus defensas, se dejó caer poco a poco sobre la silla. Lo miró de reojo, insegura, y al final suspiró con resignación.

-¿Cómo supiste?

-Te he visto andar con libros.

-¿No tienes me-mejores cosas que hacer que espiar a las p-personas? –le reprochó ella, que se ruborizó y se sintió extrañamente ansiosa ante la sola idea de ser observada quién sabe con qué propósitos y asiduidad.

-¿Me ayudarás o no? –replicó él.

Hinata trató de deshacerse de las molestas sensaciones que le generó la novedad de su interés. Después, resignada, se dispuso a ayudarlo.

-¿Qué clase de libros quieres leer?

-Prefiero la ciencia-ficción.

-Hay mucha variedad al respecto.

-Por eso quería consultártelo.

-¿Interrumpiste mi cita sólo para hablar de ciencia-ficción?

Sasuke bebió unos cuantos sorbos de cerveza desentendiéndose por completo del planteo. Luego, satisfecho, la miró con las cejas levemente alzadas.

-¿Tanto te importan las citas? –indagó fingiendo indiferencia.

La otra se turbó. Sin embargo, reconoció la sensación de inmediato: la estaba llevando de nuevo hacia ese incómodo y absurdo terreno donde parecían conocerse de siempre cuando en realidad no sabían nada en absoluto de sus vidas. Esta vez, haciendo acopio de valor, trató de manejarlo.

-Eso es asunto mío –dijo en voz baja, aunque firme.

Entonces, por primera vez desde que lo conociera, Sasuke esbozó una semisonrisa. A Hinata esa inesperada reacción la descolocó, no supo cómo interpretarla y le puso los pelos de punta.

-Veo que no eres tan frágil como aparentas, Hyuuga.

-Mi manera de ser tampoco es de tu incumbencia.

-Pero me interesa –aseveró él con tanta franqueza que Hinata, estupefacta, ya no pudo replicar-. Tengamos una cita, mañana. Pasaré por ti a las cinco.

Y antes de que ella pudiera reponerse de la sorpresa, Sasuke se marchó sin esperar contestación.