Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Hola, gracias por entrar n.n
Creo que estas citas, más que los gustos de Hinata, terminarán por delatar los míos XD Y antes de que empiecen a especular, aviso que Sasuke no está ofendido ni enojado, habrá que esperar y ver que se tomará el asunto con más calma y naturalidad, como todo un hombrecito.
Hoy tampoco cuento con tiempo para agradecer como se debe, tengo trabajo pendiente y ya es de noche por estos lares. Saludo y agradezco a los anónimos kds, Fabiola-chan, PrincessOFKonoha (¡tampoco es ése! XD), melisa y Dark Amy-chan.
Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D
7 de abril
Iruka
A Hinata le bastó con que le dijera que era profesor de gimnasia para simpatizar con él. Iruka se desenvolvía con dulzura y amabilidad, cualidades muy poco comunes entre los jóvenes.
-Educar se ha convertido en una aventura bastante extraña, ¿verdad? –dijo él-. Los principales necesitados en ocasiones son los menos interesados. ¿Cuántas veces te has preguntado sobre el sentido de tu trabajo?
-Trato de no contarlas, todavía tengo fe.
-Es verdad, si perdiésemos también la convicción nada valdría la pena. Y muchos de nuestros alumnos aún nos requieren.
Hinata afirmó con una sonrisa. Nada mejor que un colega para compartir la incertidumbre, los temores y las inseguridades propias, aunque sus disciplinas sean distintas. Hablaron de la escuela, de los chicos, de situaciones especiales, e intercambiaron pareceres y consejos para combatir la apatía característica de la adolescencia. Y al final rieron recordando sus propios itinerarios escolares, tan diferentes a los actuales.
Cuando pidieron más café, Naruto les trajo además sendas porciones de pastel.
-Invitación de la casa por ser una de mis mejores clientas –arguyó cuando le sirvió a la joven-, y por ser mi profesor favorito –agregó cuando le sirvió a Iruka.
-¿Se conocen? –preguntó Hinata, asombrada.
-Naruto fue uno de mis alumnos más rebeldes –comentó Iruka, guiñándole un ojo.
-¡No exageres! –se defendió Naruto.
-¿Por qué no se saludaron antes? –Hacía más de una hora que estaban allí, por lo que el asunto a la chica le pareció de lo más incómodo.
-Iruka me hizo señas para que disimule –explicó Naruto con cierto rencor.
-Estoy en una cita, y no hay nada más inconveniente para un profesor que uno de sus alumnos sea testigo de tal circunstancia –alegó Iruka-. Le pedí que sea discreto, pero tratándose de Naruto no iba a durar.
El susodicho se rascó culposamente la nuca y se carcajeó nervioso. Hinata por fin comprendió el punto y tuvo que admitir que lo habían resuelto de la mejor manera. ¿Y cuántos años tenía Iruka en verdad? Se veía tan joven que ni siquiera había reparado en ello.
El mundo era un lugar maliciosamente pequeño. Se sintió apenada por Iruka (a fin de cuentas era ella la que fijaba el lugar del encuentro), pero también, para variar, le afectó verse así de expuesta ante Naruto.
Desde luego, a esas alturas el tipo por fuerza tenía que saber que sostenía citas diarias con un propósito determinado, pero eso no significaba que se sintiese menos avergonzada, sino todo lo contrario. ¿Qué estaría pensando de ella? Si es que acaso, alguna vez, Naruto pensaba en ella.
El dueño del café fue admitido en la mesa y Hinata se encontró nuevamente en una cita de tres. Sin embargo, a diferencia de la anterior, sus compañeros eran tan locuaces y divertidos que en poco tiempo se dejó envolver por la cálida espontaneidad de ambos. Platicaron y rieron de viejas anécdotas y de inmediato se sintió tan atraída por el más joven que casi olvidaba con quién se había reunido primero.
-o-
Al anochecer Iruka se ofreció a acompañarla y ella aceptó. Caminaron bajo la luz de las farolas, una postal demasiado romántica para desentenderse.
A Hinata le gustó él y él también se mostró interesado. Ahora que Naruto no rondaba, la chica se sacudió la fascinación que solía generarle para enfocarse en su cita original.
-Este pasaje es encantador –comentó Iruka.
-Es un lugar maravilloso –concordó Hinata, sonriente-. Hay una atmósfera muy peculiar, como si aquí pudieses hallar lo que buscas.
-¿Y qué estás buscando?
Hinata se lo pensó un instante.
-Quizás… un fundamento.
Al llegar al edificio, Iruka le dijo algo a modo de réplica que Hinata no pudo oír. Sasuke pasó a su lado, intercambiaron miradas y un escueto saludo de buenas noches, él tan adusto como siempre y ella asombrada por esa infrecuente falta de interés.
Perpleja, se quedó mirándolo aun cuando sólo podía ver su espalda alejándose. Giró por reflejo y casi se enredó con sus propios pies, e Iruka, advertido de su distracción, la sujetó del brazo para evitar que tropiece. Sólo entonces Hinata logró volver en sí.
-¿Estás bien?
-Sí, lo-lo siento –se apresuró a decir ella, que apenas podía explicarse tal reacción.
-¿Qué fue eso? ¿Lo conoces?
-Es mi vecino.
-¿Tienes algo que decirle? ¿Quieres alcanzarlo?
Hinata enrojeció. Se sintió bastante tonta. Le extrañó demasiado que Sasuke apenas la saludara, que siguiera de largo sin hacer aquellos absurdos e inoportunos abordajes sobre sus encuentros, incluso le pareció ridículo que de pronto se mostrase tan frío.
Era la primera vez que se limitaba a seguir su camino después de cruzársela sin atinar siquiera a preguntarle sobre su día. Insólito… ¿Quién se creía que era?
-¿Hinata? –Iruka volvió a notar su distracción. Luego, perspicaz, entrevió cierta turbación, una confusión muy honda que tal vez todavía tenía que madurar-. ¿De verdad no quieres ir a buscarlo?
-¿Eh? –Al comprender por fin en dónde y con quién estaba, Hinata volvió a enrojecer y a sentirse estúpida-. Ah, n-no, sólo es un ve-vecino.
-Parece que los vecinos de este pasaje tienen la capacidad de desestabilizar a las personas.
-Me tomó por sorpresa, eso es todo –insistió Hinata, que empezó a sospechar que había arruinado su primera cita buena.
-¿Su saludo te sorprendió? –indagó Iruka, incrédulo. Nada más alejado de su naturaleza que herir a alguien, pero tampoco pudo evitar sentirse algo molesto y decepcionado. Hinata le había gustado-. ¿O tal vez fue su indiferencia lo que te perturbó?
-Iruka-san…
-¿Aquí es donde vives? –la interrumpió él con amabilidad, dando el asunto por zanjado.
-Sí –musitó ella, sinceramente apenada.
-Entonces he cumplido mi misión, te traje sana y salva –bromeó con dulzura. Luego se inclinó y la besó en la mejilla-. Espero que encuentres el fundamento que estás buscando.
Hinata se sintió tan abrumada y culpable que no supo qué decir. Iruka sonrió una vez más y se marchó, mientras que ella sólo pudo contemplar su figura alejándose, consternada.
Su primera cita buena…
¿Identificada/os con buenas citas echadas a perder? XD
