Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

Hola, gracias por entrar n.n

Bueno, cerramos esta tanda de viñetas con otro personaje bastante peculiar. El próximo shot será uno de los extensos así que recuerden que demoraré un poco más en publicarlo.

Agradezco los anónimos de kds: Itachi era de lectura obligatoria XD Fabiola-chan: me alegro que lo hayas disfrutado. ¿Fue la mejor cita? Mirá que faltan muchas todavía XD PrincessOFKonoha: Hinata tiene de dónde escoger, no cualquiera :'/ Julia: me alegra que te guste, suerte en el trabajo!

Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D


9 de abril

Juugo


Había conocido a mucha gente estrafalaria, pero Juugo se llevaba el premio mayor.

-Esta noche lloverá –aseveró.

-¿Cómo lo sabes? –le preguntó Hinata.

-Por el canto de las aves.

Esta vez la cita se desarrolló en la vereda. Naruto tuvo la gentileza de prepararles café para llevar y ella se quedó con Juugo afuera, de pie, conversando de todo un poco, hasta que el chico se detuvo a escuchar embelesado el típico gorjear de las aves cual San Francisco de Asís. Según él –y el Santo- transmitían un mensaje.

Aquella seguridad interpretativa a Hinata la descolocó pero trató de ser respetuosa, al fin y al cabo para raros estaba hecho el mundo. Aunque se sintió confundida. Juugo le pareció un sujeto amable, sensato y sensible, incluso inofensivo; que de repente saque a relucir sin pudores semejantes dotes extrasensoriales hizo tambalear peligrosamente la esperanzadora imagen de "chico normal" que se había formado de él.

-Ja-Jamás imaginé que se pu-pudiese prever la lluvia de esa ma-manera.

-Ya nadie se toma unos momentos para escuchar el canto de los pájaros.

-Tal vez suceda así porque vivimos creyendo que estamos apurados –comentó ella, sensible a aquella apreciación.

-Me pregunto si alguien disfruta de algo en verdad –suspiró Juugo.

-Supongo que cada quien a su manera.

El joven sonrió.

-Sólo tartamudeas cuando te pones nerviosa, o cuando te desconciertas –le dijo-. Cuando sabes de lo que hablas, te expresas con seguridad.

Hinata le devolvió una sonrisa tímida.

-Es verdad –admitió.

Muchas personas le habían hecho antes la misma observación. Cuando era adolescente le costó entenderlo y lo negaba siempre que podía, pero con el paso de los años tuvo que aceptarlo. A esas alturas, que alguien lo note y describa con tanta precisión y gentileza uno de sus más penosos defectos le hacía sentir especial.

Le preguntó a Juugo si le molestaba la tartamudez y él respondió que en alguien como ella era un rasgo encantador.

-Si te hubiese cruzado por la calle habría creído que de seguro tienes novio y no me molestaría en seguirte. Pero si además te hubiese oído hablar, habría lamentado la falta de oportunidad.

-Pues n-no tengo novio –aclaró modestamente ella.

-También tartamudeas cuando te cohíbes –señaló Juugo, sonriente.

-Y cuando se enfada –intervino Sasuke emergiendo de la nada, materializándose entre ellos como el espeluznante espectro de una película de terror. Hinata se sobresaltó y casi vuelca su café-. Y cuando la pones en un aprieto, cuando la desafías o cuando la contradices.

-¡Sasuke-kun!

-Uchiha Sasuke –se presentó él, tendiéndole la mano al asombrado amigo de los pájaros.

-Juugo –le correspondió.

-Si terminaron con su cita, me gustaría hablar con ella a solas.

-¡Sasuke-kun!

-Eh, bueno, no sé…

-Entonces buenas tardes –lo cortó Sasuke. A continuación la tomó de la mano y se la llevó de allí.

Hinata forcejeó cuanto el pudor le permitía, pero al final tuvo que contenerse para evitar hacer una escena en plena calle. Juugo se les quedó mirando estupefacto, contrariado por la falta de complicidad de la fauna del pasaje.

-o-

Cuando llegaron a la puerta del edificio Hinata logró liberarse.

-¿Qué diablos crees q-que haces?

-Averigüé lo que es un dorama y no, no creo que nos encontremos en una de esas estúpidas tiras televisivas –dijo Sasuke-. Te aseguro que obro según mi voluntad.

-¡Arruinaste mi-mi cita!

-Si se arruinó entonces no valía la pena.

-¡Sasuke-kun!

-Siento lo de la otra noche –la cortó él. Hinata todavía se sentía demasiado ofendida como para entender a qué se refería y le lanzó una retahíla de reproches. Sasuke la cortó de nuevo-. La noche pasada me crucé contigo sin detenerme a saludar debidamente, perdóname por eso.

La ofuscada joven trató de respirar para serenarse. Lo miró con el ceño fruncido, irritada, pero de a poco su cerebro se estabilizó.

-No puedo c-creerlo –se quejó-, ¿p-para eso me-me arrastraste de ese m-modo?

-Ayer con mi hermano tampoco hallé el momento.

-¡Pues no debiste tomarte t-tantas molestias!

Siempre era igual, aparecía de la nada y reflotaba asuntos que no venían a cuento. Además, ¿era ésa una forma de disculparse? Había sonado tan brusco que parecía que lo hacía por obligación. Era un sujeto insufrible.

-Quiero que tengamos otra cita –dijo él de súbito.

Y descarado.

-No quiero volver a tener una cita contigo.

-¿Qué diferencia habría con las que tienes arregladas?

Y terco.

-¿No me-me oíste?

-No respondiste a mi pregunta.

¡Y maleducado! Hinata decidió tomar el toro por los cuernos.

-Sasuke-kun, ¿p-por qué querrías tener otra cita co-conmigo?

Pero el chico no se dejó desestabilizar por el contrataque. Caminaba al borde de un precipicio, lo sabía, Hinata podía ser tímida pero para nada débil o ingenua, por lo que una palabra más dicha a destiempo podría echar a perder cualquier tipo de oportunidad.

-Necesito un consejo –adujo. Hinata lo miró con incredulidad-. En serio.

-Por favor, co-conozco a los de tu clase.

-¿De veras? –Ahora Sasuke sintió curiosidad. Se cruzó de brazos y la miró con fingido interés-. ¿Y cuáles son los de mi clase?

-Los que sólo saben mo-molestar.

-Tendrás que hacerlo mejor, Hyuuga. ¿Nos vemos mañana?

Hinata profirió una indignada exclamación. O estaba sordo o no le irrigaba la sangre al cerebro en cantidad suficiente para entender su negativa.

¿Acaso pensó que con ese pedido de disculpas se ablandaría o que olvidaría la afrenta de cada día cuando la interceptaba en sus mejores citas? ¿Por qué demonios tenía que lidiar con un vecino tan fastidioso y arrogante?

Itachi había sido tan dulce y amable… Pero parece que la genética fue tacaña con el mecánico. La tarde anterior había sido amena, agradable, pero ahora Sasuke se comportaba de nuevo de esa manera extraña con una determinación chocante. Una amistad se cultiva con confianza y ella aún no lo conocía lo suficiente para confiar.

-He dicho que no.

-Vendré por ti a las seis –se limitó a responder él, y se alejó dejándola con la palabra en la boca.