Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Hola, gracias por entrar n.n
Con tanto spoiler sobre el final del manga es imposible desentenderse de las novedades y de las parejas que Kishimoto canonizó. Sin embargo, sabíamos desde el principio que esto es una ficción y como tal debemos tomarla y disfrutarla, en este y todos los fics, porque el mundo que vive en nuestra imaginación tiene eso, vida, y vale tanto como la historia original. A seguir jugando entonces.
Ahora sí puedo decir que el capítulo anterior fue la bisagra de la historia. Como ocurre con las series se llega a un momento en que o la cosa se hunde o la cosa mejora, y por supuesto que a partir de ahora ocurrirá lo segundo. Además Sasuke está demasiado enamorado y Hinata es demasiado buena como para seguir peleados por mucho tiempo más XD
Un saludo y un agradecimiento a los anónimos kds: me alegra que lo disfrutes n.n Julia: verás que la perseverancia de Sasuke comenzará a rendir frutos. PrincessOFKonoha: te salió raro el review XD, pero sí, los sentimientos irán aflorando poco a poco. Dark Amy-chan: jajaja sí, pero sabrán resolver las cosas n.n
Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D
11 de abril
Kakashi
Era demasiado guapo. Aunque la luz del atardecer declinase de modo tal que velara una buena parte de su rostro, Hinata contemplaba embobada al ejemplar masculino que tenía sentado frente a sí con más atolondramiento que de costumbre.
-De modo que eres profesora de Literatura –comentó Kakashi, interesado-. Me encanta leer.
Y con esas palabras selló para siempre la admiración que la joven le profesaría hasta el último segundo de su vida. Cabello tempranamente cano, voz profunda, cierto aire despreocupado, una figura que parecía esculpida por un artesano y su afición a la lectura fueron cualidades suficientes para que se declare enamorada de Hatake Kakashi para siempre.
-En estos días, los avances tecnológicos le han ganado terreno a los libros, pero creo que…
Ni siquiera sabía de qué hablaba. Hinata se limitó a mirarlo con arrobo, a memorizar sus detalles, a ilusionarse con su simpatía. Desde el momento en que se presentó, cuando se ubicaron en la mesa, cuando Naruto les sirvió algo que alcanzó a registrar como café, cuando empezó a platicar sobre algún tema determinado y hasta el instante en que le guiñó el ojo con picardía, Hinata sintió que se deslizaba por un brillante y cálido arco iris.
-Es un bello pasaje este en el que vives…
La joven estaba colorada, acalorada y obnubilada, más persistente que nunca en la contemplación del hombre de sus sueños materializado en ese encanto de sujeto. Su cabeza reposaba en una mano mientras ideaba mil y una formas de seducirlo, conquistarlo y llevárselo consigo para guardarlo en su mesita de luz.
La cita se le fue en risas tontas, afirmaciones complacientes y oraciones de sintaxis cuestionable, demasiado aturullada para pensar en algo mejor. La estampa del Hombre Perfecto, su príncipe azul, resplandecía del otro lado de la mesa. Sólo tenía que estirar la mano…
Hasta que Kakashi anunció la hora fatal de su partida. La dragonboleana nube voladora en la que se había montado fluctuó en torno a ella, pero conservó suficiente consistencia para acompañarlo afuera, balbucear una despedida y quedarse clavada en el suelo saludándolo.
La tarde de Hinata brilló con esa sola presencia, con esa bendición de la naturaleza. Hatake Kakashi… Su nombre seguía resonando como el eco de una campanada mientras persistía en saludarlo meneando maquinalmente la mano, idiotizada.
Pero el milagro se produce una única vez y es tan efímero como una estrella fugaz. Hinata siguió contemplando maravillada y extasiada el aura que dejó detrás, aunque el hombre en cuestión hacía rato que había girado en la otra esquina.
-¿A quién saludas?
La voz de Sasuke la espantó hasta el punto de hacerla tambalear y maldecir.
-¿Hace cu-cuánto que estás ahí parado?
-¿Y hace cuánto que estás tú saludando a nadie como boba?
-No es asunto tu-tuyo –replicó Hinata, que de inmediato recordó la espinosa situación en la que estaban y se dio la vuelta para regresar a su casa.
-Se enamora de cualquiera menos de mí –suspiró Sasuke, resignado. Estuvo parado a su lado durante un minuto completo sin que se digne a acusar su presencia, hasta que él mismo lo señaló.
-¿Decías? –preguntó Hinata.
-Nada –masculló Sasuke.
Caminó detrás de ella. Jamás la había visto tan alucinada con alguien, por lo general se conducía más bien de forma racional, así que ese nuevo aspecto de su personalidad le intrigó bastante. Incluso Hinata era sensible a la belleza.
Al fin y al cabo se trataba de una mujer normal. Podía ser despistada en su relación con él, podía desconocer sus sentimientos y hasta ignorar olímpicamente las razones por las que, como en ese preciso momento, la seguía, pero eso no significaba que el género masculino le resultase indiferente, y tal vez tendría que conformarse con eso. Al menos por ahora.
¿Qué pasa por la mente de una joven cuando se queda suspirando por una ilusión imposible en lugar de procurar el amor que la requiere? Ése es sin duda uno de los grandes misterios del universo y vaya si Sasuke se devanaba los sesos tratando de dilucidarlo.
-¿Se te ofrece algo? –indagó ella deteniendo su marcha de golpe.
Sasuke se detuvo a su vez y se quedó algo alelado, pues de pronto recordó sus motivos para ir a buscarla. El día anterior las cosas entre ellos no habían terminado bien y deseaba repararlo.
-Nada en particular, Hyuuga, sólo acompañarte.
-No necesito tu compañía.
-¿Y hacer las paces?
-Tampoco.
-¿Y qué tal dar una vuelta por mi taller? Ayer no pude mostrártelo como es debido.
Hinata vaciló. Por fin entendió lo que su vecino intentaba y tuvo que admitir que en el fondo tenía tanto interés como él en solucionar el entredicho. Incluso había pasado una mala noche pensando en ello, analizándolo y reanalizándolo, además de que nunca podía resentirse con las personas durante más de veinticuatro horas.
Siempre había sido todo muy extraño con él, pero ahora Sasuke le ofrecía una buena forma de volver a la normalidad, si es que la normalidad tenía algún valor para ellos. Además logró entrever su ansiedad por arreglar las cosas y eso la sensibilizó.
Sasuke aguardó la respuesta con la impasibilidad de costumbre, sin insistir ni argumentar. Si se sentía nervioso o preocupado procuró reprimirlo, porque prefirió conservar el autodominio. De todas formas, la decisión era suya.
-Tengo exámenes para co-corregir… No podré quedarme mucho –concedió tímidamente ella.
-Sólo será un momento –le aseguró él, interiormente aliviado. Fue el único modo que halló de pedir disculpas y agradeció que Hinata lo hubiera entendido.
La tomó gentilmente del codo y la condujo hasta el taller. Allí recorrieron las instalaciones y departieron durante algunos minutos, pero sólo eso le bastó a Hinata para comprender cuán importante era ese lugar para Sasuke y cuán orgulloso se sentía de su independencia.
Por fin conoció sus ojos iluminados... Se sintió tan inusitadamente cómoda compartiendo todo aquello que ahora lo que la sorprendió fue lo natural que le resultó de pronto pasar parte de sus días con él.
Lo sé, yo y mi fangirlismo por Kakashi u_uU
