Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

Hola, gracias por entrar n.n

Bueno, después de aquel primer intento fallido veremos si Sasuke será tan constante como aparenta y si Hinata será tan indiferente como pretende ;D

Como de costumbre quiero agradecer los anónimos de: PrincessOFKonoha, me alegra que hayas disfrutado del capi n.n Hinata sólo necesita de un empujoncito y nos encargaremos de dárselo jejeje Los rechazos son momentos feos, pero supongo que una persona que es capaz de ofrecer sus sentimientos debe ser alguien maravilloso; en mi caso, pertenezco al grupo poblacional que ni siquiera se arriesga a tenerlos, menos que menos a confesarlos, por lo que tu experiencia, aunque dura, me genera admiración y respeto, y de seguro esa persona también lo sintió. Gracias por estar ahí n.n kds, momento dramático del fic, qué le vamos a hacer u_u Dark Amy-chan, sí, Hinata ya conoce los sentimientos de Sasuke, veremos cómo lidiará con ellos n.n

Gracias también a todos aquellos que han favoriteado el fic, espero que la lectura les agrade. Antes de que me olvide, felices fiestas para todos!

Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D


16 de abril

Lee


Estaba un poco distraída, por eso Lee tuvo que preguntar:

-¿Todo está bien?

Hinata reparó por fin en su compañero.

-Lo siento, me quedé tildada.

Era un muchacho de aspecto singular, pero desenvuelto y sonriente. Hablaba con indoblegable optimismo de su trabajo actual y de sus aspiraciones, haciendo gestos con las manos por si con sus palabras no fuese suficientemente expresivo. Proclamaba el esfuerzo como valor fundamental en la vida y Hinata tuvo que admitir que envidiaba un poco ese tipo de confianza.

Lee era todo ánimo, positividad, empuje, una avalancha de dinamismo, voluntad y resolución, los atributos que ella necesitaba reforzar en ese preciso momento de su acontecer. Y ahí estaba él, que los derrochaba a diestra y siniestra como si le llovieran del cielo mientras que Hinata ni siquiera sabía en dónde mendigarlos. Era lamentable.

-Si algo te preocupa, Hintata-san, recuerda que aún eres joven y no hay nada que no puedas conseguir si tienes tenacidad –afirmó Lee.

Ella no pudo menos que sonreír ante su férrea convicción.

-Ojalá fuera así de fa-fácil.

-Nadie dice que sea fácil –aseveró él-, nunca lo es, y eso es lo bueno. Si las cosas fueran fáciles no habría que hacer ningún esfuerzo, jamás aprenderíamos ni mejoraríamos como personas.

-Entiendo lo que dices, Lee, pero…

-Nuestros triunfos adquieren el tamaño de nuestra determinación. ¿O eres de las personas que se desinteresan apenas advierten la dificultad?

La joven se apresuró a aclarar que ella no era así, entonces Lee continuó alentándola a reponerse y a resolver el problema que la estuviera preocupando. Una mujer tan bonita como ella, según sus palabras, debería vivir con una sonrisa en la cara y con el optimismo a flor de piel.

Hinata admiró su fuerza de voluntad y trató de contagiarse aunque sea un poco. Ese día se había levantado de la cama inquieta, apesadumbraba, y le asustaba la idea de que su cita fuese molesta o aburrida. Sin embargo Lee fue como un bálsamo, un soplo de frescura que le renovó las ganas de seguir conociendo gente nueva.

Aunque bien sabía ella que ese día sus pensamientos y sentimientos marchaban en una dirección diferente. Se sentía agradecida por esa bienaventurada inyección de energía positiva, pero la espina que por sí misma se había clavado la noche anterior al espantar al único chico que se le declaró con franqueza continuaba aguijoneándole por dentro.

Ni siquiera la cercanía de Naruto la despabiló. Cuando hacia el atardecer se despidió de Lee, en su interior lamentó profundamente no haber pasado más tiempo con un muchacho tan entusiasta del que podría haber aprendido mucho. A una mujer insegura le basta que un hombre decidido le diga que la desea para que, en lugar de sentirse dichosa, sienta que el mundo se le cae encima.

En verdad que era lamentable… Y vergonzoso.

-o-

Volvió a su casa cabizbaja como en otras tantas ocasiones, sólo que esta vez su melancolía nada tenía que ver con la cita cotidiana. Caminó con la ilusión de que quizá, por una vez, se salvaría del encuentro con Sasuke, y calculó que incluso para él se volvería difícil buscarla en esas circunstancias. ¿Para qué granjearse una situación incómoda al día siguiente de haber sido rechazado?

No obstante, se equivocó completamente. Faltando pocos metros para llegar a su edificio, levantó la vista y allí estaba él, apoyado en el vano de la puerta, esperándola con su indolencia habitual. Hinata vaciló durante unos instantes, contrariada, y luego se armó de valor.

Para Sasuke también fue difícil, pero decidió que sería peor si ponía distancia cuando en realidad eso era lo que sobraba entre ellos. Que Hinata trazara una línea le cayó como una patada en el estómago, de nada le valdría negarlo, pero lejos estaba de permitir que ese primer revés fuese concluyente en una relación que ni siquiera había comenzado.

Su hermano lo habría tildado de terco. Su padre, tal vez, de idiota. Sin embargo, por lo que había podido entender de ella tenía en claro dos cosas: que como hombre no le resultaba indiferente, y que debía seguir demostrándole, de alguna u otra manera, el interés que sentía. Podía ser terco e idiota, pero nadie podría acusarlo de ser inconstante.

-Hyuuga –saludó.

Hinata sacó la llave, abrió la puerta y entró. Él se quedó afuera, las manos en los bolsillos, los ojos fijos en su rostro apagado. Le apenó verla alicaída y preocupada, pero esa era la prueba de que sentía algo por él y que él tenía que aferrarse a ello para conquistarla.

-Hoy conocí a un buen chico –comentó Hinata del otro lado del umbral-. Hablaba con tanta c-convicción que por un momento hubiese q-querido ser él.

Sasuke comprendió.

-Siempre creemos que hay alguien mejor que nosotros.

-O más sorprendente.

-O más capaz.

-O más inteligente.

Un vecino del edificio que venía de la calle los cortó, saludó con educación, pasó entre ellos y entró apresuradamente. Hinata se puso más ansiosa y hubiera querido irse tras él.

-D-Debo irme, ha sido un largo día –se excusó.

-Sabes que mañana volveré, ¿verdad?

A pesar de sus inquietudes ese empeño, esa renovada revelación de su temperamento, a Hinata le provocó el asomo de una sonrisa. Parecía una amenaza, aunque bien podría haber sido otra declaración de sus intenciones. Creyó que Sasuke, de algún modo, se parecía a Lee, y que una mujer de su carácter nada tenía que hacer junto a ellos.

-No lo dudo –respondió, y empezó a cerrar la puerta.

-Tú también tienes convicción, Hyuuga –le dijo Sasuke, atajándola con la mano. Al verla sonreír se sintió aliviado y se animó a dar el paso-. Eres mejor que yo, eres mejor que todas las personas que conozco, o nunca me hubiera fijado en ti.

La miró fijamente y selló sus palabras con un gesto, luego soltó la puerta y se alejó. Al oír esa contundente refutación de sus pensamientos, Hinata se quedó allí clavada viéndolo regresar a su taller.