Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Querido Kishimoto-sensei:
Desde estas hermosas playas le escribo con el fin de hacerle saber la calidad de mi admiración, respeto y agradecimiento hacia usted, el creador de uno de los universos de ficción más maravillosos e inspiradores de los últimos años. Sin embargo, a pesar de todo mi aprecio, déjeme decirle sólo una cosa: esto es lo que pienso del desenlace que inventó.
Disculpe usted por los posibles fallos y gracias por leer. Atentamente, KaoruB
18 de abril
Naruto
Su cita se demoraba. Sentada en una de las mesitas del café, sus dedos tamborileaban ansiosos junto a la humeante taza que le acababan de servir.
Chequeó el buzón del móvil pero no había ningún mensaje nuevo. Luego, cansada de esperar, buscó a Ino en la agenda para pedirle explicaciones.
-Parece que hoy se tardan –dijo Naruto, sentándose frente a ella. Hinata se ruborizó y se tensó tanto que no pudo replicar nada, y apartó el dedo del Send-. Si quieres puedo hacerte compañía.
Bastó que concluyera la frase con una de sus grandes sonrisas para que la chica balbuceara una respuesta que sonaba afirmativa, aunque no pudiera distinguirse bien. Era una oportunidad única, irrepetible, fenomenal, y hubiera dado lo que no tenía por llevar consigo un espejito de esos que llevan siempre sus amigas excepto ella, que era de todo menos coqueta, y había llegado la hora de tener que lamentarlo.
Naruto se puso a hablar de lo bien que le iba en el pasaje, lo afortunado que se sentía y lo cómodo que se hallaba entre vecinos simpáticos, confiables y recurrentes, como ella misma. Hinata profería –o intentaba- devoluciones adecuadas, coherentes y honestas, aunque lo único que logró emitir a la larga fue una retahíla de torpes monosílabos complacientes. Como siempre, Naruto brillaba demasiado ante sus ojos.
-Este mes ha sido el mejor que he tenido en mucho tiempo –comentó él, y ella lo escuchó entre campanadas angelicales nimbada de hadas y querubines-. No sólo abrí mi propio negocio, sino que he conocido nuevos y grandes amigos.
-Naruto-kun… -musitó Hinata, dándole la razón tal vez, o suspirando, quién sabe...
-Parecía un pasaje demasiado apartado, pero terminó siendo una ventaja.
-Naruto-kun…
-Y por la noche, cuando abro el bar, todavía tengo más trabajo.
-Naruto-kun…
El chico, entusiasmado con la "plática", siguió departiendo alegremente sobre lo satisfecho que se sentía, mientras que Hinata se limitaba a pronunciar su nombre como en una letanía. Al menos daba señales de vida.
En ese calamitoso éxtasis amoroso la encontró Sasuke, que "casualmente" pasaba por la acera cuando, al mirar adentro del café, los vio allí sentados: la mujer de sus sueños junto al hombre que podía arrebatárselos. Entró como una tromba y luego se deslizó hasta ellos como el ninja que incursiona en el territorio del enemigo, como la siniestra sombra sobre Innsmouth, como la infame niebla oscura que amenaza devorarlo todo en una película de terror.
-Naruto –farfulló, aunque clavó los ojos sobre su compañera.
Sólo entonces Hinata volvió en sí. Lo miró con desconcierto, pues se había materializado entre ellos con la tétrica solemnidad de un fantasma del pasado. Ella titubeó, pero Naruto lo saludó sonriente.
Intercambiaron algunas frases, amenas las de Naruto, fatídicas las de Sasuke. Luego, este último arguyó que tenía que hablar con Hinata -que no había pronunciado palabra- a solas, y le hizo una seña con la cabeza para que salieran. Ella miró a Naruto, quien la miró a su vez con interrogación, y de nuevo vaciló.
Recordó un cuento de Borges, "El jardín de senderos que se bifurcan". Así era como se sentía. De pronto se hallaba ante dos inquietantes alternativas: debía elegir entre la alegría y lo luctuoso, entre lo afectivo y lo huraño, entre el espontáneo entusiasmo de vivir y el impasible retraimiento del acontecer… Vaya dilema femenino-existencial.
Pero su turbación alcanzó a durar apenas unos instantes, porque al verla en esa tesitura Sasuke puso los ojos en blanco, la tomó de la muñeca y repitió la estereotipada escena de llevarse consigo a la chica en cuestión. Ella no pudo resistirse y Naruto estaba tan asombrado que tampoco logró reaccionar, viéndolos marchar con gran estupor.
Luego se encogió de hombros y empezó a limpiar. En su interior les deseaba lo mejor. Hinata era una muchacha bella y buena y Sasuke era honesto en su amor, por lo que anheló que pronto fuese correspondido.
Afuera, Sasuke la acarreó hasta la otra calle con la firme intención de llegar a la plazoleta, pero Hinata se repuso lo suficiente para oponer resistencia. Le reclamó su rudeza, enfadada y ofendida, y se soltó de su sujeción.
-¿E-Estás loco? –exclamó sin poder dominarse-. ¿Q-Quién te crees que eres?
Sasuke la encaró ceñudo.
-¿Y qué esperabas? ¿Querías mi bendición?
-¿A qué di-diablos te refieres?
El joven, agitado, se tomó unos instantes para respirar, dio algunos pasos en derredor y volvió a enfrentarse con ella.
-Con Naruto ni lo pienses –masculló-, jamás permitiré que tengas una cita con él.
Ahora Hinata se sublevó. ¿Qué derecho tenía para decirle ese tipo de cosas? Semejante atropello removió sentimientos a los que jamás hubiera recurrido: rabia, indignación, ganas de golpear.
-Eres un… eres un… -Ni siquiera supo cómo insultarlo.
-Lo que quieras –contrarrestó él, irritado.
Luego la miró de un modo raro. Pero Hinata ya había visto esa expresión en sus ojos e intuyó lo que se proponía, aunque no fue lo suficientemente rápida para evadirse. Sasuke se abalanzó y la besó. Así, de súbito, despóticamente, la besó sin importar dónde estaban ni el nivel de la discusión. La besó y le cortó el aliento y las ideas.
Entre abrumada, asombrada e incluso herida por su actitud, Hinata se encontró sin fuerzas para detenerlo o detener lo que ese beso le provocaba. ¿Por qué nunca podía leer lo que sucedía o lo que estaba por venir? ¿Por qué nunca podía hallar un gramo de lógica en esa relación?
-Te enamoras de cualquiera –se quejó él sobre sus labios, injustamente, porque no eran esos los sentimientos que la embargaban-. Lo siento, Hyuuga, pero no puedo permitirme cederte hasta ese punto.
La joven, agitada por la vehemencia de la acción y por la sorpresa de descubrir su propio deseo, apenas logró reponerse para vislumbrar la clase de vínculo que estaba forjando, el tipo de afecto que había madurado. Hubiera querido decirle algo, pero su mirada hablaba por ella incluso a pesar de sí misma. Entonces Sasuke la estrechó entre sus brazos.
PD: Espero que lo haya entendido, mi admirado sensei. Besos.
Bueno, ahora que ya hice catarsis quiero saludar y agradecer a mis queridos anónimos: Dark Amy-chan, muchas gracias, es que es lindo imaginárselo así, para eso están los fics, para darnos los gustos que los mangakas no nos dan XD kds, qué desesperación cuando te quedás sin internet, espero que ya lo hayas solucionado y gracias por seguir pese a todo (?) Guest, me alegra que te guste la historia, poco a poco Hinata irá resolviéndolo, gracias por leer y comentar n.n
Nos vemos la próxima!
