Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Hola, gracias por entrar n.n
Parece que el capítulo anterior disparó la catarsis jejejeje, teníamos el asunto atragantado en la garganta. De todas formas cada uno tiene su postura al respecto e insisto en señalar que Kishimoto jamás hubiera podido conformarnos a todos. ¡Tendría que haberlo dejado en suspenso!, a fin de cuentas se trata de un shonen y cada uno hubiera podido seguir soñando según sus preferencias...
Les cuento que casi me olvido de actualizar, esta semana fue una semana de esas... O nunca pasa nada, o pasa todo junto :/ Les quiero recordar que el próximo capítulo es uno de los extensos y que demoraré en publicarlo porque bla bla bla bla, ya saben. Parece mentira pero estamos entrando en el último tramo del fic.
Saludo a los amables anónimos de kds, muchas gracias por tus afectuosas palabras y por tu fidelidad a prueba de computadoras fallidas XD Julia, qué puedo decir... estoy de acuerdo en todo con respecto al narusaku, aunque no tanto en lo que atañe al sasuhina; si bien es una pareja que terminó por agradarme jamás tuve expectativas, así como jamás hubiera esperado, por ejemplo, el narusasu XD Jajaja, sí, el naruhina fue puro embobamiento, ¿pero quién no habrá experimentado esa clase de fascinación alguna vez? Muchas gracias por seguir allí n.n Fabiola-chan, me alegra que te haya gustado, con todo y naruhina monocorde XD Gracias n.n Dark Amy-chan, me alegra que te haya gustado el capi, siempre he entendido el naruhina de esa forma, aunque reconozco que he estado en el lugar de Hinata en más de una ocasión durante la secundaria XD Gracias por seguir del otro lado n.n
Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D
19 de abril
Neji
Cuando lo vio, Hinata se quedó petrificada. Como si tuviera poco con el mejunje en que se había convertido su vida, mezclando las citas oficiales con la extraoficial de Sasuke, venía a toparse una vez más con la sabiduría popular que reza que "el mundo es un pañuelo".
-¡Neji-niisan! –exclamó.
-¿Hinata? –se extrañó su primo.
Se contemplaron estupefactos. Luego, Neji se sentó del otro lado de la mesa y se tomaron algunos segundos más para asimilar la sorpresa de tan inesperado rencuentro.
-¿C-Cuándo regresaste? –le preguntó ella.
-Hace cuatro semanas –le contó él, que había estado viviendo en el extranjero.
-¿Y no p-pensabas decírmelo?
-¡Ya nunca te conectas! –replicó Neji, pues se comunicaban periódicamente por Skype-. Además, he estado demasiado atareado con la mudanza y… bueno…
-Todavía no querías presentarte con los mayores –completó Hinata, que lo conocía.
Una simple mirada bastó para entenderse. A continuación sonrieron, sinceramente contentos de reencontrarse aunque fuese en esas insólitas circunstancias.
Poco después telefoneó Ino para confesar que lo había hecho adrede con la intención de darles una sorpresa. Hacía tiempo que tenía entre sus contactos a Neji y por el grupo de amigos al que pertenecían supo que había vuelto del extranjero para asentarse definitivamente. A Hinata le molestó un poco enterarse de esa manera, pero pronto se repuso para poder disfrutar de la buena nueva.
De modo que tendría un respiro, el universo no podía haberse comportado más compasivo con ella. Un rostro querido era lo que más necesitaba en ese momento, un calor familiar, por lo que le agradeció al cielo por esa bienaventurada casualidad.
Hablaron hasta por los codos de todos los asuntos que les habían quedado pendientes. Neji era amable, sereno y centrado, la clase de compañía que Hinata necesitaba para poder anclar y despejarse. Además era lo más parecido a un hermano mayor, el tipo de refugio en el que podía guarecerse mientras la tormenta azotaba su jardín.
Aunque quizá fuese injusta con Sasuke: él no era una tormenta, sino que simplemente se había enamorado de ella. Giraba a su alrededor como un satélite no para atosigarla sino porque estaba pendiente, y Hinata lo sabía.
¿Qué clase de persona caminaría sobre ascuas después de descubrir un amor así? ¿Por qué no podía aceptarlo y ya? ¿No debería sentirse la mujer más afortunada del mundo por ser el objeto de esa constancia?
Evocó el beso de la tarde anterior, tan diferente del primero, pues este sí que la hizo vibrar. El otro la había sorprendido con la guardia baja, ajena, inconsciente y demasiado pasmada como para registrar otra cosa que no sea su propia desorientación. El de ayer, en cambio, fue de mutuo acuerdo, apasionado, y le había dado algo con lo que podría vivir.
A veces sentía que se movía entre universos paralelos. En uno continuaba con el plan de las citas y sonreía y se relacionaba sin mayores consecuencias con las más variadas criaturas humanas; en el otro, clandestino, sostenía encuentros absurdos, ambiguos y ahora también románticos con el mecánico del taller de enfrente. Si sus amigas lo supieran, quedarían perplejas.
-¿Hinata?
Se había abstraído tanto que por un momento olvidó su turno en la conversación.
-¿De-Decías?
-¿Por qué tartamudeas? –indagó Neji, que la conocía bien-. ¿Hay algo que te preocupa? -La joven titubeó. A su primo le bastó con eso-. ¿Quieres contarme?
Al principio, mentalmente, Hinata se cosió la boca, pero luego, al mirar el ceño contraído de Neji y percibir su afectuoso interés, por primera vez en su vida sintió verdaderos deseos de hablar de Sasuke. Quería contarle todo, abrirse con él, preguntarle qué opinaba, qué haría en su lugar, cómo resolvería lo que ella sola había convertido en un problema, pues nunca antes la habían abordado tan en serio y no sabía cómo manejarlo.
Quería contarle de sus extrañas pláticas, de su inusual relación, de sus dudas, de la fuerte determinación de Sasuke, de lo que ella siempre había esperado y de aquello con lo que al final se había encontrado. Y no era que no fuese bueno, diablos, ¡si fuese malo sería más fácil de superar!, sino que era tan… concreto, tan real, que todavía le costaba creérselo y entender que, pese a todo, quizá tuviese derecho a experimentarlo.
-Ey, ¡Hinata! –Neji volvió a llamarle la atención, nunca la había visto tan abstraída.
Por supuesto, la confesión espontánea no era la mejor virtud de Hinata, así que todo quedó una vez más, fatalmente, en su alborotado fuero interno. Sonrió con tristeza.
-Lo siento, Neji-niisan.
El chico, contrariado, terminó por comprender y suspiró. Meneó la cabeza, resignado, y extendió las manos sobre la mesa para asir las suyas con amabilidad.
-Sólo dime que estarás bien.
Ojalá hubiese podido asegurárselo, pero de sobra sabía Hinata que le mentiría. ¿Cómo saberlo? ¿Qué certezas tenía de que todo saldría bien, si vivía embrollándose más y más en sus propias tribulaciones? Había descubierto que Sasuke le gustaba, que más allá de la diferencia de carácter se sentía cómoda con él, que en el fondo le atraía la templanza retraída que a los demás quizá les generase rechazo. Le gustaba mucho, sí, y también le asustaba eso.
Más cerca de los treinta que de los veinte, aún le costaba mucho pilotear su vida amorosa. Se sentía tan torpe, alelada y ridícula que, en lugar de decidirse a enfrentarlo, lo que hacía en realidad era echarse más atrás.
Neji respetó su silencio. Sin embargo, porque sabía desde siempre hacia dónde iban sus ideas cada vez que algo la atribulaba, se permitió prevenirla.
-Sólo prométeme esto: que sea lo que sea, no serás demasiado dura contigo misma.
La joven se sorprendió. Hacía tanto tiempo que no hablaba con su primo que casi había olvidado lo sensible que era, lo perspicaz y lo afectuoso. Se sintió bendecida por contar con ese tipo de apoyo, con ese cariño incondicional que la acompañaba desde niña.
Dejándose envolver por el alivio que esas palabras le proporcionaron, le sonrió agradecida.
Neji TT_TT
¿Y SASUKE? D:
Bueno, estuvo en espíritu.
