Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

Hola, gracias por entrar n.n

Y otra tanda de viñetas que se nos termina, el próximo es un capi largo que espero poder publicar lo antes posible. Estoy escribiendo otro long-fic y no puedo con dos a la vez durante mucho tiempo.

Ya que el personaje de hoy es muy especial para mí, si me lo permiten y me lo disculpan, anticipo que el fic en cuestión será un shikatema. Sí, lo siento u_uU Si se fijan en mi perfil comprobarán que tengo cuatro publicados y que ya han quedado algo desactualizados por los motivos que son del dominio público. Y por motivos que son del dominio público necesité volver a esta pareja XD

Quiero saludar a los anónimos Natimo, me alegro que disfrutes de la historia, muchas gracias por leer y comentar n.n Hinata H, aquí la conti, gracias por leer y comentar n.n

Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D


24 de abril

Shikamaru


Cuando Naruto se acercó hasta la mesa, Shikamaru le cedió el puesto a ella.

-Ordena tú –la instó, y Hinata hizo los honores con cierta sorpresa, pues por lo general dejaba que el hombre se ocupe. No por machismo ni por feminismo, sino por simple hábito.

-Dos cafés –pidió, dubitativa.

-Dos cafés –repitió Naruto alegremente.

-Dos cafés –corroboró Shikamaru una vez que el otro se alejó-. Simple, me gusta.

Hinata sonrió.

-¿Por qué dejaste que eligiera? –indagó con curiosidad.

-Porque elegir es problemático –suspiró el joven, somnoliento.

-¿Mala noche?

-Tal vez.

-¿Mucho trabajo?

-Puede ser.

-Pareces… cansado.

-¿Sí?

Esa escueta conversación fue, por mucho, la más ambiciosa que pudo sostener con ese perezoso muchacho. No sólo prescindía de cualquier tipo de esfuerzo para presentarse, para agradarle o para conectar, sino que ni siquiera se esmeraba por emitir más de dos o tres vocablos seguidos. Fue así que Hinata se encontró haciendo todo el trabajo para mantener el diálogo cuando en realidad era la menos interesada en sentirse atraía por un hombre así.

Shikamaru era atractivo, enigmático, amistoso e inteligente, pero también vago, desinteresado y definitivamente muy poco apto para tener una cita de esa naturaleza. Sus bellos ojos oscuros le ganaban en apatía a los de Sasuke, su agotamiento existencial competía con el de una tortuga y su apocada forma de ser atentaba contra el equilibrio emocional del vivaracho más convencido. Ese chico era la abulia personificada.

-Un día bello el de hoy –comentó Hinata, intentándolo de todos modos.

-Eso parece.

-El café de aquí es delicioso, ¿no crees?

-Lo creo.

-Hay mucha gente en la calle.

-Hum.

Así fue toda la tarde. Mejor que los mensajes de texto, mejor que Wassap e incluso mucho mejor que un tweet, Shikamaru era concreto, sintético, lacónico y preciso, haciendo que el titular de una noticia periodística parezca uno de los gruesos volúmenes de En busca del tiempo perdido junto a sus afirmaciones. Hinata, que ya bastante tenía con las acotadas respuestas de sus alumnos cuando el inciso evaluativo requería desarrollo, estuvo a punto de colapsar ante esa tacaña muestra de expresividad.

La culpa la tenía Ino, como siempre. Desde determinada perspectiva, esa perezosa personalidad podía resultar desopilante, podría bromear sobre ella días enteros y todavía le quedaría material para escribir un artículo burlesco hasta la exageración, pero en un intercambio social podía ser una patada. Simpatizaba con la vagancia de Shikamaru, pero se apiadó de la pobre chica que se enamorase de él.

Hablaron –o lo intentaron- de algunos pocos temas más, Shikamaru parecía proclive al reposo más que a la actividad requerida para una conversación. Era tan vago que ni siquiera se dignó a pensar en una excusa para marcharse hasta que la propia Hinata, resignada, se tomó la molestia de proponer una.

-o-

Excepto por Sai, las últimas citas habían sido realmente bizarras. Si lo comentase con Sasuke tal vez se burlaría de ella, así que procuró ocultar sus impresiones al respecto.

Esta vez lo encontró atendiendo a un cliente. En ese preciso momento revisaba el automóvil, por lo que esperó a un lado hasta que se percatara de su presencia. Cuando lo hizo la saludó con un gesto y con otro le dio a entender que todavía tenía para un rato.

Hinata, discreta, decidió aguardar en la parte de atrás. Tomó asiento en la única silla que había por allí y se entretuvo contemplando el desorden de la mesa mientras evocaba tímidamente lo sucedido la tarde pasada y el domingo anterior, cuando se besaron como poseídos. Sólo eso le bastó para elevar su autoestima y alegrarle el día.

Había tanto de Sasuke allí que no se cansaba de examinarlo. Descubrió su letra, la pluma con la que escribía, los paños con los que se limpiaba. Vio su reloj, su móvil, una chaqueta colgada y una fotografía de él junto a su hermano que la hizo sonreír. Los dos miraban fijamente a la cámara, sólo que Sasuke lo hacía con una mueca de disgusto mientras que Itachi parecía disfrutarlo. Esos dos no tenían remedio.

Luego, entre los papeles, registros y recibos, divisó una hoja cuyo texto representaba la evidente forma de un soneto. Hinata se asombró. Estiró la mano para tomarla, pero la mano de Sasuke fue más rápida y la apartó.

-¿Eres fisgona, Hyuuga?

-Me aburro –corrigió ella.

-¿Entonces por qué me esperaste? Deberías haberte marchado.

-En mi casa también me aburriría.

-Y no podrías verme.

-Sasuke-kun…

-Ni hablar un rato conmigo.

-Sasuke-kun…

-Ni esperar que algo suceda…

-¡Sasuke-kun!

Se paró y lo encaró ruborizada, esforzándose por parecer ofendida. Sasuke le sostuvo la mirada, inmune a la acusación.

Se veía tan hermosa enfadada que ni el seleccionado completo de rugbiers de Nueva Zelanda hubiera podido frenarlo de lanzarse de nuevo sobre ella. Sin embargo, las pocas neuronas que le quedaban después de miles de años de evolución fueron suficiente contención psicológica para evitar arruinar el momento con sus apuros juveniles.

-¿Qué tal tu cita? –preguntó haciéndose el tonto.

La chica agradeció el desvío. Entre sus inconvenientes evocaciones y la penetrante mirada de Sasuke había entrado en calor y se sentía abochornada.

-Concisa –resumió emulando a Shikamaru.

-Me hubiera gustado que dijeras "insustancial."

-No quiero ser irrespetuosa.

-Puedes serlo delante de mí.

-Sasuke-kun…

-Qué, ¿te pongo nerviosa?

-¡Sasuke-kun!

Mientras hablaban, por alguna razón, habían terminado demasiado cerca uno del otro, y Hinata podía sentir el aroma a hombre que desprendía su piel. Lo inesperado de esa intimidad la confundió un poco y creyó que había sido mala idea haber pasado tanto tiempo en su territorio.

Sasuke percibió la tensión en el ambiente, tensión que él mismo había alimentado a pesar de sus verdaderas intenciones, pero aun así no retrocedió. Se moría por tocarla, por repetir lo ocurrido en los días anteriores, pero todavía podía contenerse.

-Te veré mañana –articuló.

Luego se apartó. Por el tono de voz, perfectamente reconocible para ella, supo que le aguardaba un nuevo encuentro con él. Y se sintió ansiosa.