Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

Hola, gracias por entrar n.n

Antes que nada les deseo a todos unas felices Pascuas. No coman mucho chocolate porque después hay que volver a trabajar :(

La mala noticia es que después de éste sólo quedan dos capítulos, la buena es que estamos en abril! O al menos hagamos de cuenta que es una linda noticia... o ilusionémosnos... o algo XD A propósito de las múltiples alusiones a este mes en particular, les recomiendo Shigatsu wa kimi no uso, por si todavía no lo han visto.

Tal como anticipé en alguna ocasión, hoy toca cita repetida. Y como soy muymuymuy generosa y considerada con los lectores, utilicé el único personaje que nunca solicitaron para segunda vuelta XD Lo sé , lo sé *se cubre con un brazo de los tomatazos que le arrojan*

Saludo y agradezco siempre a los anónimos lizeth uchiha, sólo con Suigetsu me animé a una cita en la que fuese rechazada, él es bastante mal llevado de carácter. Me alegra que te haya gustado n.n laidy, has comprendido a la perfección la broma y la ironía contenida en la viñeta. Me alegra que lo hayas disfrutado n.n kds, Suigetsu la hizo pensar y ayudó a que estreche aún más sus lazos con Sasuke. Para algo tenía que ser bueno, así que perdonémosle XD

Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D


28 de abril

Naruto otra vez


Tuvo que admitir que había nacido para las citas extrañas. Recordó que en ocasiones anteriores se habían dado las mismas circunstancias, con Gaara e Itachi precisamente, aunque lo de ahora se llevaba los laureles en el podio de la estupidez.

A su derecha, Naruto. A su izquierda, Sasuke. ¿Cómo llegaron a eso?

La cita original tuvo un inconveniente del que Ino la notificó a último momento, cuando ya había pedido un café mientras esperaba. Al igual que aquel lejano día en el que la habían plantado, el dueño del bar se dispuso a hacerle compañía y darle conversación, y Hinata jamás rechazaría semejante compañía. Pero, casualmente, Sasuke pasó por la acera y desde afuera los vio mientras tomaban asiento.

Con la fuerza arrasadora de un torbellino, con la velocidad del piloto que es eyectado del caza derribado, con la rotundidad de una mortífera bala de cañón, Sasuke disparó hacia adentro y se sentó también en la mesa mientras ambos lo miraban con estupor. Hinata temió que quisiera acarrearla consigo como otras veces, pero parecía que dentro de todo la criatura había madurado, porque se quedó con ellos silencioso, adusto, vigilante… y tenebroso.

La joven no sabía en dónde meterse, Naruto hablaba sin parar y Sasuke tenía los ojos fijos en ella por si hacía algún movimiento delator. Hubiera dado cualquier cosa por deshacer la situación.

-¿No ti-tienes que trabajar, Sasuke-kun? –preguntó en un momento de la conversación.

-¿Y tú? –retrucó él.

-Corregí antes de venir –se ufanó ella.

-Muy conveniente, Hyuuga.

-¿Q-Qué tratas de decir? –replicó Hinata entre dientes, clavándole la vista con intención.

Como toda respuesta, Sasuke bufó con ironía y le echó un vistazo a Naruto, desconfiado.

-Yo no tengo trabajo pendiente –terció Naruto con inocencia-. A esta hora nunca vienen muchos clientes y ya he preparado todo para abrir el bar por la noche.

-¿A la noche tienes mayor c-concurrencia? –indagó Hinata, cortés.

-¡Ni te imaginas! –repuso él alegremente-. Hombres solteros, trabajadores cansados, personas solitarias, chicas lindas… Deberías venir un día a tomar un trago.

-Oh no, no lo hará –dictaminó Sasuke, lapidario.

Hinata se cubrió los ojos con una mano a causa del bochorno.

-El que hace mucho que no viene por aquí eres tú, Sasuke –comentó Naruto con tono casual-. Antes venías a beber todas las noches, ¿por qué desapareciste?

Ahora Hinata miró al interpelado con los ojos abiertos de par en par, alevosamente interesada. Sasuke maldijo por lo bajo. Sin embargo, él era quien era y no se dejaría amedrentar por el indiscreto comentario de un idiota.

-Porque ya no me considero un hombre soltero –deletreó, mirando fijamente a la joven.

Naruto se echó a reír.

-¡Pues ahora entiendo todo! –exclamó con complicidad-. Bien hecho, amigo, me alegro por ti. Pero deja de ser tan posesivo con Hinata, ella también es amiga mía y la quiero conservar.

Vaya, pensó Sasuke, el tipo no era tan tonto como aparentaba. Hinata lo miró con tanta dulzura que le resultó empalagoso, mientras él, a causa de su afán amoroso-territorial, se había convertido de pronto en un troglodita, el eslabón perdido de la evolución humana. ¿Cómo podía ser posible? Naruto era y sería siempre el peor enemigo que podría tener.

El maldito irradiaba simpatía, exudaba optimismo y repartía alegría a diestra y siniestra sin fijarse a quién, cómo y por qué, solamente porque lo secretaba de alguna malhadada glándula y tenía que compartir. Hasta él, de haber tenido otro carácter, podría haber congeniado con "el defensor de la esperanza y la amistad", pero siendo huraño hasta los tuétanos sentía un repudio natural hacia aquella campechana espontaneidad.

Hinata, por su parte, empezó a hallar el modo de manejarse: ignorando la parquedad de Sasuke y aferrándose a la buena voluntad de Naruto. Sabía que el primero era prácticamente su novio, que se había enamorado de él y que disfrutaba de sus arranques de celos, pero el segundo tenía un lugar especial en su corazón y le guardaba tanto cariño que no podía menos que entusiasmarse al contar con su amistad.

-¿Piensas abrir otra sucursal, Naruto-kun?

-Hum, lo he pensado –admitió él-, pero por el momento me va muy bien aquí y me he apañado sin dificultad. Este pasaje es muy agradable y lo disfruto mucho.

-Es verdad, hace tres años que vivo aquí y sigo tan enamorada del lugar como la primera vez que lo vi –comentó Hinata.

-¿Te enamoraste a primera vista del pasaje? Jamás lo hubiera creído de ti, Hyuuga –dijo Sasuke con rencor.

Naruto rió y Hinata lo ignoró olímpicamente para agregar:

-A veces el espacio de la ciudad se vuelve agresivo y estresante –reflexionó-, p-por eso estos pequeños lugares apartados se vuelven un oasis, un remanso para los que de vez en cuando necesitan aire puro, tranquilidad para pasear y p-poca gente a la que ver.

-Coincido –dijo Naruto-. Y además de todo eso, este pasaje me ha dado algo mejor: amigos a los que conocer.

-En el lugar más apartado p-puedes encontrar a la persona menos esperada.

Ahora Sasuke se interesó, apoyó las manos entrelazadas sobre la mesa y volvió a mirar a Hinata con alevosía.

-Ni lo dudes –afirmó.

La joven enrojeció y Naruto rió abiertamente. A continuación anunció que invitaría unas bebidas y fue por ellas, dejándolos solos por unos instantes.

Sasuke suspiró, estiró los brazos hacia adelante para desperezarse y la miró con ligero encono.

-¿Por qué te enamoras a primera vista de cualquier cosa menos de mí? –reclamó.

Ella sonrió sin poderlo evitar. En más de una ocasión le hubiera propinado un rotundo correctivo en la cabeza, pero ese reclamo tan infantil y burlón llegó a conmoverla.

-Porque eres de-demasiado hosco, Sasuke-kun.

-Hosco.

-Hosco.

-No tendrás el descaro de pedirme que aprenda un poco de Naruto...

-Jamás lo había p-pensado –repuso ella, sopesándolo con seriedad. Ante la ceñuda mirada que le dirigieron, procedió a corregir la broma de inmediato-: No c-creo que sea necesario. Así de hosco y parco es exactamente como te quiero.