Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Hola, gracias por entrar n.n
Waaaaaaa ya se termina, ya se termina! Me pone re triste después de tanto tiempo, nunca había publicado un fic que demandase tantos capítulos, ahora no quiero terminarlooooooooo jajajajajaja! Por suerte hoy empezó lo nuevo de Gintama, es el único consuelo que me queda XD
Les cuento que ya estuve revisando y editando el último capítulo, así que si Dios quiere lo estaré publicando el próximo miércoles para no demorarlo más. De los largos, por supuesto. Estoy muy agradecida con todos ustedes, espero haber escrito un final digno para la historia que con tanto afecto y constancia han seguido hasta aquí.
Como siempre, aprovecho este espacio para agradecer a los anónimos: laidy, Sasuke posesivo nunca falla, es muy de dorama XD kds, jajaja!, soy muy avara con los besos, lo admito, prefiero que el amor pase por otro lado. Shigatsu me gustó tanto que ya le escribí un fic n.n Dark Amy-chan, Naruto es hermoso, es uno de los personajes más inspiradores gracias a su forma de ser. Lo echaremos de menos, claro que sí n.n Julia, Sasuke es muy de dorama, no me avergüenza admitirlo. Captaste la idea, Naruto era el verdadero rival, y Sasuke, por fortuna, también se percató de ello. Naruto es lo más hermoso que puede haber, coincido en todo lo que decís, su personalidad es muy inspiradora n.n
Ya no tengo palabras para agradecer el apoyo, el aliento, el tiempo que le han dedicado a la lectura del fic. No quiero emocionarme, así que mejor me callo. Disculpen por los posibles fallos y gracias por leer :D
29 de abril
Yamato
El tipo se veía bastante simpático y amable, pero tenía un dejo escalofriante. Al principio Hinata no pudo precisar por qué, pero cuando llegó el turno de comentar cuáles eran las lecturas que cada uno prefería, lo entendió por fin.
-Me encantan las historias de terror –señaló Yamato, lo más campante.
-¿Las historias de te-terror? –se espantó Hinata, que de sólo pensarlo se estremecía.
-Las de terror, sí. ¿A ti no?
-Bu-Bueno, yo…
-No me dirás que te impresionan.
-B-Bueno…
Ese reiterado balbuceo le dio a Yamato la certeza que buscaba, y sonrió compasivo. La chica era sin dudas del tipo de personas que se sensibilizan hasta la médula con los retorcidos vericuetos de una historia espeluznante.
-¿Entonces no lees historias de terror? –indagó.
-Trato de esquivarlas –reconoció Hinata, algo avergonzada.
-¿Y películas?
-Menos que menos.
-¿Nunca? ¿Ninguna?
Hinata negó vehementemente con la cabeza. Para ella dicho género estaba fuera de sus planes, ya había tenido bastante durante su adolescencia y aún ahora, cuando arañaba los treinta, había noches en las que todavía le costaba conciliar el sueño por recordar de pronto la autopsia de un extraterrestre, los sustos de un grupo de muchachos en cierto bosque norteamericano y la sábana que había dibujado en el aire la figura de una joven cuyo cuerpo no estaba allí en realidad.
-¿Y cuáles te espantan más? –le preguntó Yamato, mirándola fijamente con unos ojos grandes y oscuros que parecían no pestañear jamás. La gente, cuando descubre a alguien tan sugestionable, tiende a aprovecharse-. ¿Acaso las historias protagonizadas por criaturas sobrenaturales, o aquellas donde priman los espíritus y las posesiones demoníacas?
El ruido de una taza haciéndose añicos al caer de la mesa vecina y la consecuente exclamación que le siguió –un agudo grito de mujer- hicieron que Hinata brincase sentada del susto y luego se cubriera el rostro con ambas manos, avergonzada. Nunca le había latido tan frenéticamente el corazón en una cita.
Yamato rió de buena gana. Hinata, enjugándose una lágrima furtiva, rió a su vez. Admitió que estaba desempeñando un patético papel con su convidado de la fecha y por dentro le agradeció al cielo que Sasuke no estuviese allí. Hubiera sido demasiado humillante ofrecerle más material para sus bromas.
Se disculpó con Yamato y éste se disculpó con ella también. Reconoció que su forma de mirar generaba inquietud en las personas y que, a veces, acentuaba el rasgo adrede para corroborar que siempre, con cualquiera, resultaba perturbador. Que la gente se impresione y llegue a tenerle miedo le divertía enormemente.
Entonces Hinata, al oír tales razones, procuró hacerle algunas observaciones sensatas al respecto, como que jamás conseguiría novia jugándoles a las chicas esas malas pasadas. Su compañero, que la escuchó con atención, asumió la culpa y prometió enmendarse.
No obstante, cuando se despidieron, le dio tal susto suministrándole información indeseable que la pobre Hinata se sobresaltó hasta la taquicardia. Luego enfilaron por rumbos diferentes. Yamato se fue tranquilo, satisfecho de haber vuelto a corroborar su infantil teoría, en cambio ella se fue con el pulso acelerado sabiendo que esa noche, la siguiente y quizás una tercera le costaría bastante ponerse a dormir.
-o-
Cuando llegó al taller, se abrazó a Sasuke con la misma demanda de afecto de días atrás.
-¿Te rechazaron otra vez? –le preguntó él, realmente indignado ante la mera posibilidad. Hinata negó con la cabeza-. ¿Entonces qué pasó?
-Me asustaron.
-¿Qué?
-Me di-dijeron que había una se-señora de vestido b-blanco sentada junto a mí, mi-mirándome.
-¿Eres de las que se impresiona? –indagó Sasuke antes que nada.
-¡Sí! –gimoteó ella.
Mientras algunos se aprovechan del carácter temeroso de la gente para jugarle bromas, otros lo hacen para abrazar más fuerte, y Sasuke era de estos últimos. Hinata se percató de ello, esa vez y el día anterior, pero lejos de molestarle, la hacía sonreír. El mundo real a veces podía ser mucho más apacible que el universo de la fantasía.
No sólo dejó que la estrechase sino que se aferró aún más a él para sentir su cariño mezclado con los aromas típicos de su trabajo. Quizás a otra le hubiese disgustado, pero a ella tenerlo tan íntimo y definido, tan reconocible y cercano, le generaba la sensación de familiaridad cuya dosis diaria empezaba a requerir, además de corroborar que se trataba de Sasuke y no de una fantasmagórica señora de blanco mirándola insistentemente.
-Te tengo noticias –anunció él para distraerla de sus tribulaciones-: estamos a veintinueve de abril y hoy, como que me llamo Uchiha Sasuke, habrás asistido a la última cita preparada por la casamentera de tu amiga.
Ella sonrió sobre su hombro.
-De acuerdo –aceptó sin más.
Sasuke se quedó de piedra. Por un momento sospechó que se trataba de una jugarreta de su imaginación, que esas palabras las había pronunciado él mismo mentalmente debido al intenso deseo de escucharlas. Sin embargo, podría jurar que la voz provenía de afuera, de más allá de su trastornado cerebro de joven enamorado.
La apartó de sí y la miró a los ojos, ceñudo, sin podérselo creer aún. Hinata, que entrevió su ansiedad, procedió a asentir con la cabeza para ratificar lo que había dicho, sonriendo con sinceridad. Sasuke volvió a estrecharla contra sí, tal vez con más fuerza de la necesaria.
La impelida muchacha, que se sintió un muñeco de felpa manipulable, chocó contra él. Antes de que pudiera quejarse, el otro la apartó de nuevo tomándola de los hombros sin prestar atención al contraído mohín de su rostro.
-Más vale que sea cierto –le advirtió.
Entonces Hinata, para desquitarse de su rudeza primero y de su desconfianza después, señaló:
-No creas que con esto ha terminado todo. –Sasuke la miró con ironía. Sabía, sabía que tenía que haber una complicación. Además no había tartamudeado, signo que reforzó su creencia de que lo hacía para molestarlo-. Mañana tengo un nuevo compromiso, y te aseguro que no es contigo –continuó ella, implacable-. Espero que te comportes.
Como toda respuesta, Sasuke bufó, molesto.
Pero por todos los diablos, ¿cuál será el compromiso que tiene ahora esta chica? u_úU
Es broma! Recuerden cómo comenzó todo...
