La saga de Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer
Mi hermanastro
Resumen:
Su extremada arrogancia e individualismo hacían de él un ser amargado y apartado de la sociedad. Y a pesar de todo, algo sentía en mi interior, por él, por mi hermanastro. Porque él no es lo que aparenta, o eso quería creer.
ExB
Este sentimiento
Di lo que sientes y haz lo que piensas
POV EDWARD
Miré, de nuevo, la hora, solo había pasado un minuto, y mi nerviosismo crecía conforme pasaban los segundos. Me crucé de brazos e intenté pensar en positivo, en cambio, lo único que pasaba por mi cabeza, era, que algo malo le había pasado en las solitarias y oscuras calles de Forks. Me levanté de un salto del sofá, y agarré mi chaqueta. Iría a por ella, ahora, cada vez me preocupaba más, y la culpa de todo la tenía esa muchachita de ojos chocolates. Me acerqué a la puerta, pero, nada más dar un paso hacía ella, escuché el timbre, sonar estrepitosamente. Con el corazón en un puño, me acerqué velozmente, y la abrí queriéndome encontrar a esa chica de cabello marrón y con sus adoradas mejillas sonrosadas. Pero, en vez de encontrarme con la imagen que había formado en mi cabeza, una chica rubia con reflejos rojizos me abrazó con desespero, empujando la puerta hasta cerrarse.
- Ta-Tanya... - susurré, mirando a la chica que me tenía abrazado fuertemente.
- E... Edward - sollozó, en mi pecho.
Cerré los ojos intentándome calmar, sin embargo, la imagen de Bella, sola y perdida por las calles de Forks, aumentó mi deseo de deshacerme de Tanya e ir en su busca. Estaba ansioso por saber si se encontraba bien.
- ¿Podemos hablar un momento? - aunque me muriese de ganas de negarme, asentí, yo, ante todo, era un caballero.
Nos dirigimos al comedor, y me distancié unos tres pasos de Tanya, quien lucía hermosa, tal y como la recordaba, ella me miró con sus profundos ojos, y frunció los labios.
- ¿Qué quieres, Tanya? - pregunté fríamente con los puños apretados, ella permaneció callada -. Sino vas a decir nada será mejor que te vayas... tengo cosas que hacer.
Me acerqué a ella invitándola a irse de mi casa, en esos momentos, una chica de ojos chocolates ocupaba toda mi mente, pero Tanya se lanzó a mí, rodéandome con sus brazos, y encajando sus labios en los míos, movía sus expertos labios sobre los míos, incitándome a corresponderle. Bella volvió a aparecer en mi mente, y correspondí el beso, ¿Cómo besaría Bella? ¿Sería inexperta y tímida? ¿O profesional y pasional? Besé con más pasión a Tanya, pensando en los labios rosados de Bella, me fui separando de Tanya, cuando, me di cuenta, de que yo no quería besar sino a Bella, no estaba bien besar a otras chicas, cuando alguien ocupa tu mente y solo piensas en esa persona.
- Edward... por favor - volvió a acercarse a mis labios, pero coloqué mis manos en sus hombros y negué con la cabeza.
- No, Tanya... No puedes aparecer como si nada en mi vida y besarme... - comenté alejándola varios pasos de mí.
- Pero, Edw-
- Tanya, por favor, vete - mi voz sonó más segura de lo que quería, pero, eso estaba bien, ¿No?
- Edward, mi amor, todo fue un error, si me dej...
- Tanya, vete, no quiero estar contigo, ¿Qué no lo entiendes?
- ¿Qué piensas ser un amargado toda tu vida? - preguntó mordazmente -. Conmigo no ser...
- No estoy amargado, al menos, ahora, no - y era verdad, desde que ella apareció en mi vida, todo cambió.
- ¿Has encontrado un nuevo pasatiempo? - preguntó Tanya con burla en su voz.
- No, Tanya. No es ningún pasatiempo, esa chica a llegado más a fondo de lo que tu jamás llegarías.
- ¿T-Te has enamorado? - su voz se quebró, y sus ojos se cristalizaron.
- Quizá - la miré directamente a los ojos y cogí aire -. Encuentra a alguien que te quiera, y no entres en heridas del pasado, hazlo por ti... y por mi - mi voz se suavizó, y en ese instante Tanya dejó escapar un sollozo y salió corriendo.
Me pasé una mano por mis cabellos desordenados, y me tapé la boca ahogando un suspiro. Comencé a caminar en silencio hasta la puerta, debía buscar a Bella, tenía la absurda necesidad de convencerme que nada le pasaba y que se encontraba segura, solo era para asegurarme, nada más. Cuando llegué al recibidor, la vi acurrucada entre el hueco de la pared y el paraguero, como una niña pequeña, y para qué mentir, un gran peso de angustia se me quitó de encima.
- ¿Qué haces ahí sentada? - pregunté mirándola desde arriba, esperando ver sus alegres ojos chocolate, sin embargo no levantó la cabeza ni me miró, simplemente se encogió de hombros y siguió jugando con sus manos.
Aparté el paraguero de su lado, y me senté ocupando el sitio libre que había dejado, ella seguía cazbijada, una cortina de su pelo me obligaba a no poder observar su rostro, quise hablar de algo, emitir alguna palabra, pero nada salió de mi garganta, su olor a fresas me inundaba todos los sentidos, y tenía el pequeño impulso de abrazarla, ¿Y quién no? Parecía una niña desprotegida, alguien a quien aportar calor, y quería, deseaba ser la persona que pudiera aportarle calor. Suspiré frustrado y me pasé mi mano por mi cabellos desordenados, no podía pensar en Bella como alguien especial en mi vida, sino, ella era mi hermanastra, solo eso, de mi propia familia, no podía encapricharme por ella. Me levanté, intentando alejar esos pensamientos de mi cabeza, y le ofrecí la mano caballerosamente. Sus ojos chocolates me miraron sorprendidos, y luego la fijaron en mi mano estendida, dudó un poco al tomarla, pero la aceptó.
La levanté suavemente, que, al parecer, ella no se lo esperaba, ya que, se tropezó con sus propios pies y chocó contra mi pecho, contuve la respiración, y sentí mi corazón pararse para comenzar a latir rápidamente, su mano cogida a mi camiseta, me hacía desearla más. Alzó su cabeza y pude ver su adorado sonrojo cubrirle sus pálidas mejillas.
- Lo siento - musitó y me miró, directamente, a los ojos. Podía leer en sus ojos que algo le pasaba, se denotaban tristeza y alegría mezcladas, desvió la mirada, dejándome sin ver aquellos hermosos pozos chocolates.
- No pasa nada - fue todo lo que pude decir.
Miré largo rato su rostro, aún sonrojado débilmente, seguí el recorrido de su mirada, fija en nuestras manos entrelazadas, la escena se vería bien, bonita, incluso romántica, sino fuera porque somos familias, y nadie aceptaría la relación.
- Lo siento - solté su mano velozmente, pensando en lo que me diría, pero no emitió sonido, ni si quiera levantó la mirada del suelo, podría jurar que si me iba a dormir, ella se quedaría allí cavilando entre sus pensamientos. Pasé mi brazo alrededor de sus hombros, y la obligué a caminar -. Vamos a dormir - dije, al tiempo que comenzábamos a subir las escaleras.
Intentaba por todos los medios ir lentamente, se sentía bien tenerla al lado, parecía tan frágil, que, aún, me costaba creer que Jacob, según lo que me contó Renée cuando estuvo de visita, la dejó allí con un "espérame", y nunca volvió, ella intentaba hacerse la valiente sonriendo, aunque por dentro no estaba bien, cuando mi padre me suplicó que la dejara venir a primeras me negué, ninguna mujer iba a pisar, de nuevo, mi casa, pero, tras contarme, que ella había pasado similarmente las mismas situaciones que yo, acepté. Cuando estuvimos delante de la puerta de su habitación, deslicé suavemente mi brazo, dejando su pequeño cuerpo desprotegido. Antes de desearle las buenas noches, elevó la mirada y, se podía ver, claramente, que algo quería decir.
- Edward... - susurró, y intriga aumentó -. ¿De...? - cerró la boca, pensando en seguir la pregunta o no - ¿Quién era esa chica?
Fruncí levemente el ceño, cuando me di cuenta de quien hablaba de Tanya, quien casi había desaparecido de mis pensamientos. No quería pensar en Tanya, no deseaba decirle que la quise, que casi nos casamos, y que ella se fue. Realmente, no quería.
Suspiré y la atraje en un abrazo, apretándola fuertemente cotnra mi pecho, posicioné mi mano en la parte trasera de su cabeza, y la otra en su pequeña espalda, apoyé mi mejilla en su cabeza, obligándola a no levantar su rostro. Sentí como sus pequeños brazos rodearon mi cintura, mientras su cabeza se hundía en el hueco de mi cuello. Me quedé un rato en silencio a sabiendas que ella quería una respuesta, así que cogí aire, y contesté.
- Ella es alguien del pasado... un pasado enterrado - respuse con calma, esperando que, con eso, se conformara. La estreché entre mis brazos, recordando cada curva, línea, estructura de su cuerpo. Su olor volvió a inundar mis sentidos y cerré los ojos, quedando, prácticamente, mi mente en blanco.
No sé cuanto tiempo estuvimos abrazos, que, a mi parecer, resultó ser muy poco, podría pasarme ahí toda la noche, sin lamentaciones. La sentí apoyar su peso en otro pie, y poco a poco, queriendo evitar el momento, me separé levemente de ella, quedando aún presa de mis brazos. Alzó poco a poco su cabeza y me miró con sus ojos brillando, y me sonrió tímidamente.
- Hasta mañana, Edward - se deshizo de mi agarre, sin mucho esfuerzo, y se adentró a su habitación. Me quedé por algunos minutos mirando la puerta, esperando que se abriera, cosa que no resultó.
- Hasta mañana, Bella - susurré, sabiendo que ella no iba a oírme. Suspiré con frustración y me dirigí a mi habitación. Nada más entrar me dejé caer en mi cama, y sentí como su olor se había impregnado a mi cuerpo. La sensación de tenerla entre mis brazos por siempre, se aumentaba a a cada segundo que pasaba, como una necesidad. Sentía aquel sentimiento de mariposas en el estómago, y el corazón acelerarse, cada vez que la veía, eso era un sentimiento que había enterrado hace tanto tiempo, que hasta había olvidado como se sentía uno. Pero, ella, era de mi familia, así que, a mi pesar, debía borrar ese sentimiento, dejarlo en el olvido, en fin, llevaba media vida haciéndolo, ¿Sería tan difícil con Bella?
Los rayos de sol golpearon mi cara, y me maldije por no haber bajado la persiana. Giré en mi cama, y hundí mi rostro en la almohada, cinco minutos, total, era domingo, día de dormir, descansar y no salir de casa. Volví a caer a los brazos de Morfeo, por no sé cuanto tiempo, hasta que unos golpes en la puerta de mi habitación me alertaron que alguien se hallaba fuera de mi habitación, y sabía quien era ese alguien. Me levanté de mi cama, arrastrando los pies, abrí la puerta, y la imagen que vi, me dejó, totalmente atónito, y todo pensamiento coherente se me fue de la mente.
Allí, delante de mí, estaba Bella con su cabello mojado enganchado a sus hombros descubiertos, una toalla le cubría parte de su cuerpo mojado, su cara estaba totalmente sonrojada, y, sus labios fruncidos. Su mano sujetaba firmemente la toalla, mientras, la otra, estaba transformada en un puño.
- B-Bella - su sonrojo aumentó más, y agachó la cabeza.
- E-El agua s-sale f-fría - murmuró, cerrando por varios segundos -. ¿P-Podrías m-mirarlo, por favor? - asentí como un estúpido, más no me moví. Mi mirada seguía puesta en el cuerpo de Bella, su toalla, no le cubría hasta más de medio muslo, dejando ver sus piernas bien formadas, su pequeña toalla se enganchaba a su cuerpo, exponiendo sus curvas a través de la tela -. ¿Ed-Edward? - preguntó sacándome de mis cavilaciones. Moví mi cabeza de un lado a otro, y pasé por su lado, en un intento de no tocarle, pero fallé estrepitosamente.
- Voy a... mirar la caldera... - Bella asintió. Bajé corriendo las escaleras, y me dirigí a la caldera, seguramente, tendría sueños impropios ante la imagen de mi hermanastra. Una vez puse que el agua caliente saliera, me giré para verla unos pasos más atrás que yo, con la curiosidad en el rostro.
- ¿Y-Ya esta puesta? - preguntó acercándose un poco más a mí, por inercia me alejé otros dos pasos, y, en su rostro se denotó la tristeza.
- Bella - la llamé, ella alzó mínimamente sus ojos -. ¿Podrías... no pasearte por... la casa en... toalla y sin ropa?
- ¿Te molesta? - todo rastro de tristeza que pude haber existido en su cara, desapareció, mostrando una expresión que no supe descifrar.
- Si, digo no... me refiero a... - me pasé mi mano por mi pelo más desordenado de lo habitual, a causa que, aún no había ido al lavabo -. No me molesta, lo que pasa es que... - busqué alguna cosa que decir, pero, en esos momentos, mi mente estaba en blanco, pensando en cómo sería el cuerpo de Bella, bajo el mío.
- Sé que mi cuerpo no es tan expectante como el de Tanya, pero tampoco hacía falta que actuarás de esa forma - me quedé atónito en mi lugar, viendo desaparecer a aquella chica de la pequeña sala, cuando reacioné, la seguí, a caso, ¿Estaba loca? ¿Cómo podía compararse con Tanya? Bella superaba por millas a Tanya, eso, era seguro.
La cogí del brazo antes de que pudiera subir las escaleras, la obligué a darse la vuelta, pero su ceño se encontraba fruncido y la mirada fija en el suelo.
- Bella, no quise decir eso... - su ceño se relajó, pero no levantó la vista.
- No importa, Edward. Lo entiendo - su voz sonó triste, y me maldije por haberle echo creer cosas que no eran.
- Bella - encuadré su cara entre mis manos y la obligué a mirarme-. Si, tu no tienes el cuerpo de Tanya... - sus ojos se cristalizaron, y sus labios formaron una línea apretada - ...pero, sin duda, me gustas más tu - su rostro mostró confusión e incrédulidad, mienrtas un tinte color rojo se acoplaba en sus mejillas. Me mordí la lengua ante esa absurda declaración e intenté arreglarlo -. C-Como hermana - bajó la mirada, y apartó mis manos de su cara.
- M-Me voy a terminar de duchar - se dio la vuelta y subió rápidamente las escaleras, desapareciendo por el pasillo.
Suspiré frustrado, y me intenté convencer que tapar mis sentimientos había sido bueno. Me pasé una mano por mis cabellos y me pellizqué el puente de la nariz. Pasado un largo tiempo con mis pensamientos en blanco, subí las escaleras para digirirme a la habitación de Bella, agarré el picaporte de la puerta, pero su voz del interior de la habitación hizo que aturara mi ación.
- No, Alice - sollozó -. Me ha dicho que le gusto más que Tanya, pero como una hermana... No, creo... ¿Cómo quieres que le conquiste, si ni si quiera me mira? Eso es absurdo... Si, Edward me gusta y mucho, pero... Supongo que me ve como su familia - suspiró -, nos vemos después Ali... Si, ya te llamaré.
Me quedé parado enfrente de la puerta de la habitación, debatiéndome entre si debía entrar o no, las palabras de Bella, habían provocado que mi corazón latiera rápidamente dentro de mi pecho. Dejé caer mi mano del picaporte, y me dirigí a mi habitación. Sería mejor así, que Bella pensara que la veo como mi hermana.
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OoOoOoOoO
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Me subí a mi preciado Volvo, y arranqué, llegaba un poco tarde, ya que mi querida hermana pequeña me había estado preguntando cosas como "¿Te gusta Bella?" "No es malo admitir tus sentimientos", y demás cosas para lograr sacarme algo que había prometido no decir. Conducí a máxima velocidad por las calles, y llegué en un tiempo record a la puerta de la universidad. Cuando aparqué, busqué a Bella con la vista para verla hablar algo incómoda con un tipo, el cual no conocía. Bajé del coche a grandes zancadas, hasta que podía escuchar la conversación que estaban teniendo.
- Vamos, Bella, solo es una salida de amigos, ¿Por qué no? Me prometiste que-
- L-Lo siento, Mike, pero, mi... mi hermano va a venir en cualquier momento y...
- Le digo que te llevaré hoy a casa o en todo caso mañana - fruncí el ceño, y decidí que era hora de intervenir.
- Eso no va a poder ser - pasé un brazo alrededor de la cintura de Bella, y la atrajé a mí. El tal Mike miró detenidamente mi brazo acomodado al entorno de Bella, y dio varios pasos atrás.
- Eh... N-No sabía que B-Bella tuviera novio... L-Lo siento - se dio la vuelta y comenzó a correr, hasta perderse por una de las calles de Forks. Puse mi vista en mi hermanastra, la cual, tenía sus ojos brillando fijos en mí.
- ¿Estás bien? - pregunté, perdido en sus pozos chocolates. Asintió con la cabeza, aunque la mueca que tenía de tristeza aú estaba plasmada en su cara.
- Pensé que no ibas a venir - apoyó su frente en mi pecho, y, hasta entonces, no me di cuenta, que aún la tenía firmemente sujeta por la cintura, y ella agaraba mi camiseta con sus pequeñas manos.
- Lo siento, Alice me entretuvo - le acaricié el pelo con sumo cuidado, y la apreté más fuerte contra mi pecho.
Y, me di cuenta, estaba enamorado de Bella...
...y por nada el mundo cambiaría este sentimiento.
Después de subirnos al coche y conducir hasta mi casa, Bella, se encerró en su cuarto, y no salió hasta la hora de cenar. Por otra banda, yo me dedicaba a plantearme si subir o no, ¿Debería decirle lo que siento? ¿A Carlilse no le molestaría? A fin de cuentas, Jasper y Rose están con Emmett y Alice, que en teoría todos eramos hermanos, aunque la única y pequeña diferencia es que él nos había adoptado a todos, y solo podía ponerse contento, en cambio, Bella, era hija de Renée, lo cual podía enfurecerle o acontentarse. Suspiré con frustración, ¿Sería tan malo estar con Bella? Me levanté dispuesto a ir a la habitación de mi hermanastra.
Iba a hablar con ella e iba a ser ahora.
Subí las escaleras hecho un antojo de nervios, y arrepentiéndome a cada paso que daba, una vez llegué a su puerta, cogí el picaporte con seguridad, y en el preciso momento que iba a abrir la puerta, escuché un pequeño sollozo desde dentro, no lo pensé ni un momento, y abrí la puerta con el ceño fruncido.
- Bella, ¿Estás bien? - me acerqué a la cama, en la cual se encontraba ella agarrándose sus piernas con sus delicados brazos, mientras hundía la cabeza en el hueco que dejaban las piernas.
- Ed-Edward, vete - susurró, aunque su tono de voz me obligó a quedarme.
- ¿Qué te pasa? - puse mis rodillas en la cama, delante de Bella, pero esta no subió su cabeza.
- Vete, por favor - suplicó, pero no me moví.
- Sino me dices que te pasa, uno, no me voy a ir, y dos, no te podré ayudar - al parecer mis palabras tuvieron efecto y fue levantando, poco a poco, la cabeza, sus ojos estaban hinchados y rojos, mientras que sus mejillas estaban húmedas y sonrojadas. La miré durante largo rato, como aguantaba las lágrimas que aún se acoplaban en sus ojos. Me acerqué más a ella, y quité todo rastro de lágrimas, que había, cosa que logró que le saliesen más -. Bella - susurré. Sus ojos chocolates se pusieron en los míos, y fruncí el ceño, al verlos tristes y dolidos -. ¿Qué te pasa? ¿Es culpa de ese Mike? - la simple idea me ponía de mal humor, y la ira aumentaba conforme me imaginaba el rostro del chico.
Bella negó con la cabeza, y comenzó de nuevo a llorar. Miré como sus manos tapaban su rostro, y ahogaba sollozos en ellas. Estiré los brazos y la acuné en mi pecho, donde se acomodó y dejó escapar un que otro sollozo, simplemente me dediqué a acariciarle el cabello y la espalda, y depositaba pequeños besos en su cabeza. Después de algunas horas, Bella se calmó pero no le permití moverse, estaba demasiado cómodo con ella entre mis brazos, para que se apartara de mí.
- Edward - su voz llorosa, rompió el hilo de mis pensamientos, y puse suma atención en lo que iba a decirme -. Él... esta aquí - la miré en la penúmbra de mi cuarto, con cierta confusión -. Jacob esta en Forks.
Cerré los ojos, tratando de calmarme, ahora entendía el por qué de tanto llanto, ¿Se habría dado cuenta de que aún le quiere a él? Esa pregunta me provocó un vacío en el estómago, y abracé más fuerte a Bella, la simple idea de no volver a abrazarla, y tenerla tan cerca y a la vez tan lejos, me hacía sentirme solo, muy solo. Y, por primera vez, no quería estar solo en aquella casa tan grande que a cada paso que daba me recordaba lo solitario que estaba, hasta que Bella apareció, mi casa no volvió a ser la misma, estaba llena de alegrí y olor a fresas por todos lados, y, la verdad, no quería desprenderme de esta situación.
- ¿Y... qué vas ha hacer? - pregunté con temor, mientras mi corazón latía fuertemente.
Pude sentir como sus brazos me apretaban con más fuerza, y hundía su cara en mi pecho.
- Nada. Él pertenece a mi pasado... Un pasado enterrado - una minisonrisa se instaló en mis labios, al recordar que esa frase la había dicho yo, justamente cuando me preguntó por Tanya, y, por otra parte, a Bella no le interesaba Jacob.
- ¿Bella? - pregunté, después de largo rato en silencio, al no contestarme me fijé en su rostro, sus ojos estaban cerrados, mientras una sonrisa bailaba en sus labios. Suspiré -. Te quiero.
Lo siento por tardar, pero no quería comenzar este capítulo hasta que no me quitara de encima los exámenes y trabajos del instituto. Realmente no sé cómo quedó. Bueno, aquí se ven los sentimientos de Edward, espero que les haya agradado :)
Agradezco, como siempree, a la gente que deja su review y se entretiene a leer mi fic :)
Sin nada más que decir, me despido :-)
Nos leemos pronto
Cuidensee
Marinilla_14
