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El bar La Comadreja ebria

— ¡No, Harry!

— Hermione, ¿Acaso hay otra manera de ir hasta allí?

—Per…

Hermione mordió su labio inferior resignada, ella sabía que era el único medio por el cual podrían viajar de la manera más rápida, aunque no le entusiasmaba la idea de volar y mucho menos en aquella vieja motocicleta. La cual se veía muy golpeada, tenia años de uso, incluso se veía pálida su pintura. Era cierto que la última vez que se usó respondió bien, pero eso no calmaba las dudas y el temor que Hermione sentía.

— ¿Estás seguro de que funciona? —preguntó la chica dubitativamente.

—Espero que sí —respondió Harry.

Eso no ayudaba mucho, pero a esta altura no podía dar marcha atrás.

Harry subió a la habitación y sacó de su cama dos mochilas que armó para aquel viaje. No sabía cuánto les llevaría, pero creía haber puesto todo lo necesario para él y Hermione. Bajó las escaleras hasta al salón donde encontró a su amiga con una fotografía en sus manos, él se quedó viéndola a la distancia en medio de los escalones comprendiendo el sentir de ella. Cuando Hermione volvió su mirada hacia Harry guardó con ella la imagen, y éste retomó su marcha hacia abajo. En ese momento de claro entendimiento sobraban las palabras.

Decidieron partir luego del almorzar, por ello cerca de las dos de la tarde se encontraban listo para salir hacia su destino. Harry colocó sobre sus hombros la mochila y luego le alcanzó la otra a Hermione para que también lo hiciera. Contempló el mapa por última vez, antes de guardarlo en la mochila de Hermione, para saber qué dirección tomar. Montó sobre la motocicleta y la arrancó en un solo intento.

—Sube —le dijo Harry mientras giraba el acelerador para mantener encendido el vehículo.

Hermione tomo valor y con pasos lentos y temerarios subió detrás de él. Ella sentía su cuerpo tenso, nunca había viajado en aquella motocicleta y las dudas de su funcionamiento no la tranquilizaban, pero confiaba en el conductor.

— ¿Lista? —pregunto Harry

— ¡No!

Hermione se aferró a Harry por la cintura para no caerse, mientras él salió a toda velocidad de Grimmauld Place.

AHHH!

Se escucho el agudo y ensordecedor grito de Hermione luego de la sacudida causada por la aceleración repentina. Harry atinó a mirarla por un segundo y volvió la vista hacia el frente para comenzar a despegar. A medida que la motocicleta se elevaba Harry sentía que los brazos de Hermione le apretaban más y más fuerte la cintura hasta el punto de dificultarle la respiración.

Una vez arriba los músculos tensos de Hermione se relajaron un poco, pero seguía agarrada a la cintura de su amigo. El primer sacudón ya había pasado y la vista de la cuidad desde aquella altura era realmente impresionante. Desde allí los edificios y los automóviles parecían formar parte de una maqueta diminuta. A esa altura ni los muggles mas observadores serian capaz de verlos volar, no distinguirían una moto voladora, no tenían de que preocuparse.

— ¿Cómo vas? —preguntó de un grito Harry debido al ruido del viento que generaba su gran velocidad y al motor del vehículo.

— ¡Por ahora bien! — le respondió con una intensidad similar.

Harry giró en dirección sureste poniendo rumbo fijo hacia donde el mapa le indicó. Iba todo viento en popa cuando un rudo extraño salió de la motocicleta, esto llamó su atención, pero no pasaron ni dos segundos cuando el ciclomotor comenzó a oscilar de arriba abajo sin motivo.

Hermione entró en pánico, cerró sus ojos mientras se aferraba a Harry con todas sus fuerzas, mientras él se llenaba de un miedo nervioso al notar que perdía el equilibrio en el aire.

— ¡¿QUÉ SUCEDE HARRY?!

—NO LO SÉ, SUJÉTATE HERMIONE

La vieja motocicleta comenzó a caer en picada en dirección a Brick Lane a gran velocidad, ésta perecía que impactaría de lleno en la calle. Hermione se negaba a abrir los ojos, mientras sentía el terrible descenso al vacío con su corazón latiendo a mil revoluciones por minuto, el viento le alborotaba el cabello, su estomago se le contraía en la caída. Harry gritaba y maldecía mientras golpeaba la motocicleta para que reaccione porque veía cada vez más cerca a las personas y los vehículos que iban y venían por Brick Lane. A esta altura no les importaba ser visto por los muggles, lo realmente importante para ellos era sobrevivir. Estando a un palmo del duro suelo Harry fue capaz de recuperar el control sobre la motocicleta y apoyar sus ruedas sobre la cinta asfáltica. Ésta continuó avanzando a toda velocidad por la calle en dirección contraria, Harry no podía siquiera pestañar porque frente suyo un enorme camión de carga se acercaba a ellos haciendo sonar su bocina constantemente. Logró esquivarlo por una distancia milimétrica, si hubiera reaccionado un segundo más tarde otro hubiera sido el desenlace. Hermione abrió repentinamente sus ojos y se aterró al ver un colectivo yendo directamente hacia ellos.

— ¡CUIDADO HARRY! —gritó aterrada.

Harry enseguida dobló hacia la derecha para evitar el impacto, el colectivo paso a toda velocidad a un lado de ellos destrozando el espejo izquierdo de la moto dejando una estela de vidrio pulverizado en el aire.

La motocicleta se elevó a escasos centímetros del suelo mientras zigzagueaba esquivando los vehículos que se les ponían delante. De pronto frente a ellos se le presento un obstáculo imposible de esquivar, delante había una enorme cantidad de personas cruzando la calle en ambas direcciones.

— ¡¿HARRY QUÉ VAS A HACER?! —vociferó la chica.

—AGÁRRATE FUERTE HERMIONE, NO TE VAYAS A SOLTAR —Gritó Harry.

—HARRY!

En ese momento Harry aceleró a toda velocidad rogando que esa maldita cosa se elevara. Su vista se nubló a causa de la velocidad con la que el viento golpeaba en sus ojos. Cuando estuvo a tres metros de aquellas personas, volanteó hacia arriba y la motocicleta se elevó pasando sus ruedas por encima de los peatones a poco más de medio metro.

Consiguieron elevarse a unos veinticinco metros de de altura. No tan alto como la primera vez, pero más que suficiente para que puedan continuar.

Su adrenalina disminuyó y sus pulsaciones regresaron a la normalidad una vez que se encontraron surcando el cielo fuera de peligro. Su respiración seguía agitada por el trajín de la calle Brick Lane, luego pasaron por debajo del Tower Bridge rozando el río Támesis con las ruedas hasta sentir la brisa marina y las diminutas gotas de agua salada en sus rostros. La bienvenida del océano al verlos llegar.

De improviso Harry empezó a reírse destartaladamente mientras volaban sobre aquel manto oleado. Hermione lo miraba indignada, cómo se puede estar riendo luego de lo que había pasado.

—De qué te ríes —dijo Hermione enojada mientras le golpeaba la espada con sus puños cerrados —, casi nos matamos.

—No lo sé —respondió Harry aún descostillándose de risa.

Hermione pensó que se había vuelto loco, pero aquella infundada risa se le contagió y al igual que Harry comenzó a reírse de manera descontrolada sin saber por qué.

Será por el milagroso escape de la calle Brick Lane o el hecho de estar viajando a través de un océano acompañado de las gaviotas y delfines, pero el temor de Hermione se perdió, ahora ella disfrutaba del vuelo contemplando las postales de aquel viaje.

Lejos en el horizonte la extensa alfombra oceánica terminaba dejando ver los acantilados de la costa frente a ellos. Cada vez estaban más cerca de su destino, Harry esperaba poder llegar antes que la motocicleta explote.

Esta vez largas extensiones de tierra pasaban debajo de ellos, sobrevolaban grandes ciudades y bosques. Luego de un par de horas de viaje el temor de Harry se hizo realidad, el motor de la motocicleta comenzó a largar humo negro haciendo detener el vuelo del vehículo obligándolos a un forzado aterrizaje.

— ¿Qué ocurre? —preguntó Hermione.

—Vamos a tener que saltar —respondió Harry —, a la cuenta de tres.

— ¡QUÉ!

—Uno… Dos... —Harry esperaba estar un poco más cerca de piso — tres, ¡AHORA!

Ambos saltaron de inmediato, caían hacia la hierba pronunciando un fuerte grito. Hermione rápidamente sacó su varita y con un hechizo logro frenar su caída antes de impactar de lleno con el suelo. Harry y Hermione quedaron jadeando acostados sobre hierba con la vista en el cielo grisáceo y nublado.

—Gracias Hermione —dijo Harry con la vos ahogada.

—Qué harías sin mí— rió ella.

—Nada.

Se pusieron de pie y miraron a su alrededor. Parecían estar dentro de un bosque, aquel lugar estaba rodeado por una variedad de arboles principalmente abetos, cedros y robles, la hierba a sus pies se encontraba húmeda y se podía escuchar a lo lejos un sonido similar al de un arroyo fluyendo. Un camino de tierra cruzaba por su derecha, daba el aspecto de ser usado con frecuencia porque se venían diversas marcas sobre su superficie. A cinco metros de su caída se encontraba la vieja motocicleta desparramada, con el volante torcido y una de sus ruedas aún girando lentamente.

Rápidamente trotaron hacia allí con el deseo de que todavía sirva el ciclomotor. Sinceramente no se veía muy bien, los golpes y las abolladuras no eran nada comparado al humo que largaba el motor hacia el aire.

—Oh no—dijo Harry —,si Sirius siguiera vivo me mataría.

— ¿Crees que funcione? —preguntó Hermione.

—No lo sé, ¿Tú lo crees?

—No, tampoco sé donde estamos.

—Pásame el mapa Hermione —dijo Harry estirando la mano.

Hermione bajo su mochila, la abrió y sacó el mapa y lo dejo en la mano de Harry. Éste al abrirlo se sobresaltó al verlo.

— ¿Qué pasa? — pregunto Hermione.

—Nada… solo… —aún atónito le alcanzo el mapa —mira.

El asombre de Hermione fue muy similar al de Harry. Aquél mapa había cambiado, parecía expandirse a medida que se acercaban más a su objetivo. Ahora les mostraba el dibujo de Luxemburgo donde les indicaba que ellos se encobraban al norte y su destino se hallaba al sur.

—Entonces, ¿dónde estamos Harry?— preguntó Hermione.

—Lejos— dijo en un tono desairado —, tendremos que seguir a pie por aquel camino —. Señaló el sendero de tierra y al igual que Hermione bajo su mochila para descansar un rato, sacó una botella de agua y guardo el mapa en ella.

—Si conociéramos aquel lugar podríamos aparecernos— dijo Hermione luego de beber de la botella que Harry le alcanzó —, tampoco sabemos si es seguro aparecernos ahí.

—Tampoco sabemos si podemos aparecernos allí, puede que este protegido— añadió Harry.

En ese momento empezaron a escuchar un lejano traqueteo que parecía aumentar de intensidad. Daba la impresión que algo se acercaba velozmente hacia ellos. Harry y Hermione se quedaron en silencio y agudizaron el oído para percibir los que sucedía. A los intensos traqueteos se le agregó un relinche y luego varios. También un grito de « ¡Arre, Arre!» Se oyó en aquel bosque.

De la maleza tras ellos, repentinamente salieron cinco hombres montados en caballos. Al frente de la manda un extraño sujeto con un gran sombrero de punta adornado con una pluma montaba un gran caballo negro, a sus lados dos caballos pardos montados por, a su izquierda un pelado de barba espesa y a su derecha por un pelilargo con un pañuelo en su cabeza. Finalmente en la parte trasera una mujer peinada con dos trenzas montaba un caballo blanco con manches negras. Al lado de ella un hombre, al parecer, de pequeña estatura con rulos y barba extravagante galopaba en un caballo marón de manchas blancas.

Un fuerte alarido se escuchó proveniente de uno de aquellos hombres. Hermione y Harry se giraron para verlos, pero estas personas a todo galope se acercaron a ellos. De un solo movimiento y a toda velocidad uno de los jinetes se apropió de ambas mochilas y éstos siguieron su paso atreves del camino de tierra. Lo único que escucharon fue la aguda vos del sujeto más pequeño decirles. —Gracias por los regalos— y se perdieron de vista.

Un breve pero amargo silencio rondo aquél bosque.

— ¡Genial!— Exclamó Harry furioso —Nos han robado.

Hermione se derrumbó sobre la hierba húmeda, se recogió en sus rodillas y comenzó a sollozar. Intentó no hacer ruido, pero fue inútil, al instante comenzó a sentir lágrimas acariciando su suave rostro. Harry no pudo evitar fijarse en ella y una amarga sensación le recorrió el cuerpo.

— ¿Qué ocurre Hermione?— preguntó Harry acongojado sentándose junto a ella.

—Es que… tod… tod…— decía entre sollozos —todo está perdido.

Harry la miró tiernamente a los ojos y le regaló una pequeña sonrisa.

—No te preocupes—dijo acariciándole la mejilla —, sé que juntos vamos a llegar y lo encontraremos.

—Pero, nuestras cosas y el mapa. Todo estaba en las mochilas— dijo ella cabizbaja.

—Tenemos nuestras varitas y un camino —dijo Harry —.Todo va a estar bien, te conozco, conozco tu valor y sé que nunca te rendís —. Harry le dio el ánimo que Hermione necesitaba para continuar. Se puso de pie y tomó su mano para ayudarla a levantarse.

Con una firme decisión y ánimos renovados se encaminaron por el sendero de tierra camino hacia el sur para continuar su búsqueda.

La noche llegaría en algunas horas, el cielo cubierto de nubes grises anunciaban una posible lluvia. Harry y Hermione solo hicieron cien metros a pie y salieron del bosque. Lo primero que vieron delante de ellos fue un cartel de madera que decía "Elwen". Delante de ellos se vislumbraba un pequeño pueblo. Había muy pocas casas, tan pocos que se podían contar con los dedos de las manos. Todas ellas tenían la misma forma, puertas circulares y techos triangulares. Parecían estar echas de madera, a excepción de las chimeneas que, parecían ser de sólidos ladrillos.

Aquél pueblo se recorría solo con la vista, ocupaba solo cincuenta metros cuadrados, pero lo que llamó la atención de ambos, fueron los cincos caballos atados en las vallas de lo que parecía una choza a treinta metros a su izquierda.

Con curiosidad se acercaron hacia la choza y vieron un cartel que decía «Bar La Comadreja ebria» escrito con grandes letras sobre la puerta del lugar. Hermione cruzó una cómplice mirada con Harry, tenían claro lo que iban a hacer.

— ¿Crees que estén ahí?— preguntó Harry.

—Estoy segura —respondió Hermione —, vamos a entrar.

Harry inclino la cabeza en señal de aprobación y abrió la puerta de La Comadreja ebria. Una nube de humo los envolvió nada más cruzar el umbral y se podía escuchar el murmullo de las personas hablando entre ellas. Por el olor que despedía el humo, supieron de inmediato que no era un incendio sino que se trataba de tabaco quemándose.

La Comadreja ebria estaba llena casi en su totalidad. Si bien el lugar no era pequeño, ni tampoco era exageradamente grande, pero parecía albergar a todos los habitantes del pueblo de Elwen. Las mesas cuadradas rebalsaban de bebidas y el noventa por ciento de los clientes de allí se encontraban fumando. Incluso las meseras llevaban un cigarrillo con ellas.

Sobre la barra detrás de la caja registradora un pelado bigotón de grosa contextura, que al parecer era el dueño del lugar, gritaba a las meseras para que llevaran a las mesas los pedidos. Éstas con sus varitas hacían flotar las bandejas para llevarles los tragos a los clientes. En ese momento Harry y Hermione supieron que aquel era un bar mágico y que todos allí eran magos.

En un rincón del bar un grupo de ancianos apostaban mientras jugaban a las cartas con abanos en sus manos, junto a ellos otro señor mayor con un parche en el ojo y sombrero de pirata le cantaba totalmente borracho a su botella de vino una canción que decía «No me dejes, no te vayas a las mar…».En el centro un asqueroso señor toqueteaba descaradamente a una mesera cada vez que se acercaba a su mesa, primero disimuladamente tocó su trasero, luego sin vergüenza ni escrúpulos manoseó sus pechos y le pego una nalgada, esto no le gustaba nada a ella, lo dejaba ver en su cara de asco, pero el hombre gordo de la barra, sus jefe, la miraba severamente para que mantenga contento al cliente. Finalmente en el otro extremo, detrás de un solitario señor que leía el diario mientras fumaba una pipa, se encontraban las cinco personas que les habían robado en el bosque revisando sus mochilas.

Harry y Hermione decidieron sentarse en una mesa cercana a ellos. Iba a ser difícil recuperar sus cosas allí sin pasar desapercibos, el lugar no parecía ser muy amigable y no sabían cómo lo iban a hacer. Una vez sentados a espala de los cinco bandidos una mesera de peleo negro, seco y opaco se les acercó con cara de fastidio y un cigarrillo en su boca.

—Que van a pedir— dijo insulsamente la camarera.

—Eh… una cerev…— La mesera no dejó que Harry terminara su frase, ésta bruscamente colocó sobre la mesa una botella y dos vasos.

—Aquí todos tomas Whisky— recalcó ante la mirada de ambos —, así que beban eso.

La mujer se marcho de allí con dirección a la barra tirando las cenizas del cigarro al suelo. Hermione miro a Harry frunciendo el entrecejo. Harry miro la enorme botella de Whisky que tenia frente a él y se encogió de hombros.

—Harry— llamó Hermione—, ¿Cómo pagaremos esto?

—No lo sé— respondió —A lo que vinimos Hermione—. Harry le indico con el índice que haga silencio y con el mismo dedo le señalo que escuchara. Así que ella se quedó quieta y agudizó su oído para escuchar que decían aquellas cinco persona.

— ¡¿Qué haces con ese perro en la mesa?!— preguntó severamente el tipo con el sombrero de punta y rostro pálido al hombre de pequeña estatura y barba extravagante.

—Es un cachorro, lo atrape antes de entrar al bar Frank —dijo el petizo con su aguda voz tratando de retener un pequeño labrador negro —, podríamos venderlos a buen precio.

—De acuerdo Tuerca —dijo Frank, que parecía ser el líder de la banda —, pero átalo bajo la mesa, molesta cuando ladra— parecía fastidiado por el cachorro —.Sombra, Niky, hay algo en esas mochilas que nos pueda servir—dijo dirigiéndose a las mujer de trenzas y al hombre de pelo largo y pañuelo en la cabeza.

—En esta… nada interesante, aunque algunas cosas se podrían vender—dijo la mujer llamada Niky hurgando en la mochila aún.

—Aquí…—dijo el otro llamado Sombra— un papel viejo y arrugado, un libro roto y…— dijo Sombra sacando una bolsa de tela del interior de la mochila. — ¿Qué tenemos aquí?— El hombre abrió la bolsa y encontró una cantidad considerable de Galeones de Oro y Sickles de Plata.

—Muy bien Sombra— dijo Frank tomando la bolsa—, este sí que es un buen hallazgo.

Todos en la mesa rieron y Sombrea y Frank brindaron con un trago de Vodka Búlgaro por el botín hallado.

—AHHHH!— Gritó en enano Tuerca cuando el pequeño perro le mordió un dedo mientras intentaba atarlo a la pata de la mesa —Maldito perro —dijo éste y castigó al cachorro con una fuerte patada en las costillas que lo lanzó lejos de allí y provocó que el can lanzara un alarido.

El petizo Tuerca intentó levantarse para buscar al perro, pero Frank con una mano sobre su pecho lo frenó y con un movimiento de cabeza le indico que mire al último de los integrantes de la mesas, al tipo pelado con barba espesa que miraba fijamente hacia Harry y Hermione.

— ¿Qué ocurre Ruel?— preguntó Frank —, ves algo interesante.

El barbón llamado Ruel se giro hacia Frank y dijo:

—Eso dos chicos —señalado a Hermione y a Harry —, en algún lado creo haberlos visto —. Al terminar la oración todos en la mesa se quedaron pensando. Por otra parte a Harry y Hermione se les heló la sangre al saber que estaban hablando de ellos.

—Mmm… no lo sé— dijo Frank dubitativo—, Sombra llama a Comadreja, le preguntaremos si sabe algo—. Ordenó este y Sombra levanto su mano derecha, que, con un simple gesto llamó al gordo bigotón que se hallaba en la barra. Éste a toda prisa corrió hacia la mesa.

—Que quieren Frank —dijo toscamente el dueño del bar.

—Comadreja, ¿Alguna vez viste a esos chicos por aquí?— preguntó Frank señalando la mesa en donde estaban Harry y Hermione.

—Jamás —dijo Comadreja—, deben ser forastero, parecen estar perdidos.

—No parecen ser de aquí— añadió Niky —, mírenlos.

—La chica se ve bien buena— comentó Tuerca —, el otro es solo un tonto con gafas.

El gordo bigotón regreso a su lugar en la barra, dejando al grupo que miraban con mirada depredadora a los dos chicos.

Frank se acerco a Ruel e intercambiaron una maliciosa sonrisa, este último asintió con la cabeza y se encaminaron hacia la mesa de los extraños chicos.

— ¿Qué van a hacer?— inquirió Niky de manera jocosa.

—Ruel quiere a la mujer— dejó caer Frank mientras se iban.

Harry y Hermione, que habían escuchado toda la charla, vieron como los dos sujetos se acercaron hacia ellos. Fran llegó primero y se paró frente a ellos con Ruel a su lado.

—Esto es lo quera haremos— dijo de forma arrogante Frank —, la chica se queda con nosotros y tú te irás.

—Claro, si no quieres terminar lastimado o muerto niño—aclaró Ruel.

—Están locos—dijo seriamente Harry mientras Hermione le tomaba fuertemente el brazo —, ella no se irá con ustedes.

Al parecer esas palabras enfadaron mucho los dos hombres que, arrugando la cara sacaron sus varitas de un solo movimiento. Frank apuntaba firmemente hacia Harry mientras que Ruel arrancó a Hermione de su lado llevándosela a hacia un rincón.

—Tranquilo, mi amigo la cuidara— dijo Frank con una sonrisa obscura—. Deja que se diviertan.

Harry intentaba sacar su varita, pero era imposible con aquel tipo apuntándole.

—Que pasa, no puedes ayudar a tu novia niño— dijo con sarcasmo Frank.

Harry rió por lo bajo. —Ella no necesita ayuda—dijo mientras lo miraba fijamente a los ojos.

La desafiante tención en las miradas de ambos se hacía extremadamente palpable, cuando se escuchó a la lejanía.

¡Expelliarmus!

Y la imagen de un pelado cuzo el bar volando a toda velocidad cayendo en el otro extremo de este partiendo en dos una mesa en la caída. Harry y Frank giraron la cabeza y vieron que Hermione empuñaba su varita. Aprovechando la distracción que esto provoco Harry sacó la suya y la apunto en dirección al hombre que tenía enfrente.

¡Desmaius!— dijo inmediatamente sin dejar que Frank reaccione y éste voló hacia la barra, golpeando contra una vitrina llena de vinos destrozándola en mil pedazo.

El ambiente en el bar ser volvió turbio, Ruel se levantó mareado y calló sobre la mesa donde los ancianos jugaban cartas. Esto los hizo enojar y los ancianos partieron los vasos llenos en la cabeza de Ruel. Todo se convirtió en un caos. Todos los clientes en el bar se descontrolaron y comenzaron a atacarse unos con otros. El señor del parche en el ojo rompió una silla en la espalda de un tipo que volcó su vino. La camarera que era manoseada por el horrible señor aprovecho el lío para romperle una dura botella de Whisky en la cabeza al hombre en venganza.

En la otra parte del bar Hermione había paralizado a Niky y aprovecho para tomas sus mochilas mientras Harry luchaba con Sombra. Ella, escuchó el fuerte llanto de un perro, parecía que lo habían pisado, por ello se dedico a buscarlo entre el piso del salvaje bar. Había tantas piernas moviéndose que no podía ver al cachorro, aunque si lo podía escuchar. En su búsqueda halló en el piso el saco con Galeones de Harry, ella los tomó y siguió buscado.

Comadreja, el dueño del bar se ocultaba bajo la barra llorando mientras veía como su negocio se caía a pedazos.

Harry logró desarmar a Sombra, pero cuando iba a darle la puntada final, Tuerca llegó corriendo hacia él con una meza en sus manos y la estampó de lleno sobre Harry que por el impacto voló hasta donde se encontraba el señor que leía el diario. El señor de la pipa lo sintió caer y bajo el periódico para verlo, lo observó subió otra vez el diario indiferente y lo volvió a bajar exaltado.

—Oh Dios, ¡Es Harry Potter!— dijo este.

El bar quedo completamente es silencio ante esta revelación, Harry Potter el salvador del mundo, el que derrotó al señor Tenebroso se encontraba allí. Hermione aprovecho la conmoción para recoger al pequeño cachorrito del piso mientras miraba atentamente la escena.

— ¡ATRÁPENLO!— gritó Tuerca y el bar volvió a convertirse en un campo de batalla donde todos peleaban contra todos.

Hermione con el cachorro en brazos esquivaba las botellas que volaban sobre ella mientras se acercaba sigilosamente hacia Harry. Éste seguía luchando contras Sombra y Tuerca que no lo dejaban tranquilo. Cuando llegó Hermione se deshizo fácilmente del enano con el hechizo Desmaius, permitiéndole a Harry vencer sin dificultad al último de estos.

— ¿Estás bien?— preguntó a Hermione mientras se agachaba esquivando una silla que voló por encima suyo.

—Si— respondió ella —, ¿Tu?

—Un poco dolorido ¿Cómo saldremos?

—Aléjate— indicó Hermione mientras apuntaba su varita hacia la pared — ¡Bombarda!

El Hechizo lanzado por la chica provocó una lluvia de escombros y astillas dejando un gran hoyo sobre la pared más cercana que les permitió escapar a toda prisa del bar hasta por fin perderlo de vista.


Espero que les haya gustado...

Gracias a los que siguen el fic, siempre se agradecen las Reviews...

Un saludo...

PD: Me hizo mucha gracia las PD de AlePotterGranger