II. Where are your promises?

-¡Tom! – El grito se escuchó en bastantes habitaciones cercanas. El aludido volteó a ver a su hermano, quien se había despertado de golpe y ahora le estaba abrazando con fuerza. ¿Y eso?

– Tom… -repitió Bill, hundiendo la cabeza en su pecho, a la vez que susurros iguales salían de sus labios. Sorprendido, Tom devolvió el abrazo a su hermano. Seguramente había tenido una pesadilla…

-Shhh… -susurró el mayor acallando los sollozos del pelinegro, prefiriendo no preguntar aunque la curiosidad de por qué le estaba pasando eso a su hermano le carcomía por dentro.

-Calma…- murmuró, pero Bill seguía llamándole mientras lloraba, y Tom no aguantó más. Le separó un poco de él, lo suficiente para que le mirara los ojos y habló.

-Bill, ¿Qué ha pasado?

Al darse cuenta de lo que hacía, Bill palideció. ¿Ahora qué hacía? ¡Maldita sea! Había soñado con él… y cuando despertó su primer impulso fue abrazar a su hermano, rompiendo en llanto entre sus brazos. ¿Qué respondería? ¡Era un idiota!

-Nada…-

-Bill, acabas de despertarte llorando, ¿Y me dices que nada pasa? –indagó Tom. Ya no podía aguantarlo, algo serio le pasaba a su hermano y tenía que saber qué.

-Tom, no ha pasado nada. –

-Bill, dime la verdad.-exigió

-¡Tom, te he dicho que no ha pasado nada!- le gritó Bill sin poder contenerse. Si pudiera le diría, le quería decir todo a su hermano, se lo gritaría sin problemas, ¡Pero no podía!

-¡Por una pesadilla común y corriente no despiertas llorando! Bill, ¡Me preocupas! ¡Pero tú ya no me quieres contar nada de lo que te pasa! – explotó el castaño, haciendo que el menor frunciera el seño; Pero no estaba enojado con Tom, sino consigo mismo por la idiotez que acababa de hacer. Bill se llevó las manos a la cabeza.

-¡Contéstame!- decía, pero Bill ni siquiera le miraba. Le tomó del mentón y le obligó a mirarle.

Iba a repetirle que le respondiera con la verdad, pero al ver que Bill perdía poco a poco su mirada seria dando paso a una mueca triste, y que el labio inferior de este comenzaba a temblar, se detuvo. El pelinegro rompió en llanto aún con su rostro siendo sujetado por la mano de Tom. El guitarrista al ver esto retiró su mano y Bill escondió su rostro entre sus piernas. Con la escena que presenciaba, el mayor se arrepintió de todo.

-Bill…yo…-logró decir, pero solo recibió de respuesta los sollozos del chico. Era un imbécil. Ahora la persona que más quería estaba llorando y por su culpa. Como si su cuerpo se moviera solo, se acercó hasta la silueta de la cual provenían los sollozos, y con movimientos lentos le abrazó. Sorprendentemente, el pelinegro solo se dejó abrazar.

-…L…L-Lo siento… -logró decir entre sollozos el vocalista, volteando sólo lo suficiente para ver a su hermano mayor. –Tom…S-Si…..Si yo pudiera… -no pudo completar lo que iba decir, quebró nuevamente en llanto y abrazó con fuerza a Tom.

Con la cabeza en su hombro trató de decir algo, más no se le entendió nada. No fue necesario que lo repitiera, Tom le acalló mientras comenzaba a acariciar su pelo. Bill no tenía que disculparse de nada… él era un idiota por no comprender a su hermano, seguramente estaba en una situación sumamente difícil y él no hacía más que presionarlo. Le abrazó fuertemente, como para que sintiera por medio de ese abrazo que en realidad se arrepentía de lo que había hecho.


Ya habían pasado dos días desde aquello.

Y Estaban aún en el hotel. Al no haber mucha mejora de Bill, no se podían mover de ahí por temor a que empeorase, se seguía sintiendo mal, en las noches su fiebre empeoraba y en ocasiones despertaba en la madrugada con el sudor frío a causa de pesadillas. Pesadillas de las que aún Tom no sabía la causa.

Más sin embargo, ya no preguntaría. Porque no tenía intención de ver nuevamente a su hermano llorar. No le quería ver sufrir ni con una expresión de miedo en el rostro. Era por eso que había decidido no moverse de la silla que estaba al lado de la cama de su hermano hasta que mejorara del todo, solamente se separaría de él para comer o informarles de su estado a los otros dos integrantes de la banda. Habían cancelado los conciertos que tenían en esa ciudad y otras hasta una fecha desconocida, tardarían todo lo necesario para que Bill estuviera en su mejor estado para continuar.

No le gustaba mucho estar en hoteles, prefería estar en el apartamento que tenía la banda, pero si Bill no mejoraba no podían irse allá. Al parecer había cogido algo que obviamente no era un resfrío, de ser así Bill ya estaría algo mejor. Seguramente era una especie de gripe, aunque no entendía cómo el vocalista podía haberse enfermado si siempre se cuidaba tanto…

-¡Hey Tom!- La voz de Gustav le sacó de sus pensamientos. Recordó que se encontraba hablando con Georg y Gustav sobre algo que les había dicho David a ambos, había estado tan sumido en sus pensamientos que ya ni recordaba qué.-

-Ah, ¿Qué?-

-Te preguntábamos cómo se encuentra Bill…

-Pues… no ha mostrado mucha mejora –contestó Tom, lanzando un suspiro- Espero que se ponga bien pronto…

-Nosotros también-contestaron al unísono-

-No entiendo como Bill se puede haber resfriado-decía Georg-Siempre está preocupado de no enfermarse.

-Últimamente anda bastante raro, no quiere comer y noto que ya no sonríe tanto como antes-comentó Gustav-Seguramente por lo de no comer le han bajado las defensas y ha enfermado.-Georg -quien estaba a su lado- asintió junto con Tom.

-Hm… Iré a ver si Bill ya ha despertado, son casi las una de la tarde- murmuró el guitarrista para luego dirigirse hacia el ascensor.

Al llegar a la habitación de su reflejo abrió la puerta despacio, para encontrarlo durmiendo pacíficamente. Sonrió un poco ante la imagen y cerró la puerta tras de si con suavidad. Luego se encaminó hasta la silla junto a la cama donde estaba Bill, para sentarse bastante cerca del pelinegro y acariciar suavemente sus cabellos. Notó que Bill sonrió en sueños con su acción.

Recordó que en los días en que Bill había estado en cama, habían aprovechado de componer algunas canciones que probablemente estarían en el álbum que tenían planeado lanzar dentro de un tiempo; Algunas con ayuda de Georg y Gustav y otras solo ellos dos, pero con planes de ser ayudados por los otros dos integrantes de la banda.

Miró la pequeña mesita de noche que estaba al lado de la cama donde el pelinegro dormía placidamente y tomó el cuaderno sobre ella. Ahí estaban las canciones que había escrito Bill en el último tiempo. Ojeó algunas, a veces tatareándolas mientras las leía, hasta que llegó a la última. Se disponía a cerrar el cuaderno cuando notó una hoja suelta al final del de este, que estaba algo arrugada y el titulo algo borroso, pero se podía leer la canción. Intrigado, comenzó:

"Déjame soñando en la cama,

Te veo mañana aquí otra vez,
Para la siguiente visita.

Guárdate esta escena dentro de tu cabeza,
conforme las magulladuras amarillean,
la hinchazón baja…
"

Se sorprendió un poco con el contenido de la primera estrofa. Más integrado que al comienzo, leyó la siguiente estrofa (o al menos intentó, la hoja estaba en muy mal estado).

"Y si alguna vez estás por aquí,
En la ciudad o en los suburbios
de esta ciudad,
Asegúrate de venir a verme
estaré hundiéndome en dolor,
con el ceño fruncido…
"

Se quedó sin palabras al leer aquello. "Estaré hundiéndome en dolor, con el ceño fruncido" Hundiéndose en dolor… ¿Esa canción tendría algo que ver con el estado de Bill? Recordó el primer trozo y palideció. ¿Qué estaría pasando…? No podía ser que Bill estuviera pasando por una situación así…

La canción hablaba -por lo que había entendido- de alguien a quien le hacían daño, o se hacía daño. Alguien a quien le hacían mucho daño…

Su sangre hirvió al imaginarse que alguien le podría estar haciendo ese daño a Bill. ¿Y si eso fuera cierto? Apretó los puños. Cabía la posibilidad de que sólo fuera una canción que salió de la nada, pero…

Cerró el cuaderno de golpe cuando sintió a su gemelo revolverse en la cama. Lo dejó rápidamente donde estaba y al ver que su hermano poco a poco despertaba sin enterarse de nada, suspiró aliviado. Por alguna razón, sentía que no debía haber leído eso.

-mh…Tom…-susurró Bill mientras se restregaba un poco los ojos. -¿Qué hacías?

-hum, nada… solamente revisaba las canciones nuevas…-respondió con una sonrisa nerviosa. Al escuchar esto Bill se tensó.

¿Habría leído aquella canción…?

Todo quedó tenso por unos segundos que a Tom se le hicieron eternos, le pareció que la tensión del momento se podía cortar con tijeras. Decidió romper el silencio con algo.

-ahm, bueno… ¿Cómo te sientes Billy?- cambió de tema

-Ah, mejor…-contestó con una sonrisa-gracias.- Al escuchar esta respuesta Tom colocó su mano en la frente de Bill para revisar como estaba la fiebre. Se alivió al saber que había disminuido un poco.

-La fiebre te ha disminuido… que bien-comentó aliviado Tom, Bill le sonrió nuevamente.

En los últimos días a pesar de que Bill estuviera enfermo, con la presencia de Tom había recuperado sus sonrisas. Sabía que luego ya no las tendría más pero... aún así, prefería ser feliz esos días, aprovechar que podía sonreír.

El sonido de la puerta le hizo reaccionar y mover un poco su cabeza, para luego decir un suave "Pase" encontrándose a Gustav y Georg en la puerta de su habitación, el primero con una bandeja en manos.

-¡Hey! Ya estás despierto-le dijo con una gran sonrisa Gustav, acercándose a su lecho para entregarle la bandeja que traía en las manos con alimento. Bill hizo una pequeña mueca, pero Tom le miró con cara de "tienes que comértelo". Asintió y junto a un suspiro dejó salir de sus labios un pequeño 'gracias'.

Luego de ver a Bill comer una cucharada de su sopa -aunque no precisamente eufórico-, sonrió.

-¿Cómo te sientes Bill?- cuestionó Georg, adivinando lo que quería preguntar el rubio su lado.

-Mejor, gracias por preguntar-respondió con una pequeña sonrisa, mientras seguía (con bastante pesar) en lo suyo.

Y es que después de tanto tiempo comiendo casi nada ya estaba acostumbrado a comer poco, a veces llegándole a dar arcadas ver mucha comida junta en un solo lugar.

-Ah, por cierto-cambió de tema Tom-David me llamó y dijo que vendría esta tarde.-

Al escuchar esto Bill con la impresión se atragantó con lo que estaba ingiriendo y comenzó a toser; Tom enseguida paró con lo que estaba diciendo y se posicionó a un lado de Bill para darle pequeñas palmadas en la espalda, hasta que en unos segundos el vocalista dejó de toser.

-L-lo siento-se disculpó Bill tosiendo por última vez. Estaba impresionado.

Por un segundo, solo por uno, se había olvidado de Jost, y ahora se enteraba que esa misma tarde llegaría al hotel para 'ver como estaba'. "Cínico…" pensó. Pero esta vez no podía armar un espectáculo haciendo que su hermano se apiadara de él y le cubriera diciendo que estaba dormido y no quería despertarle. Todo quedó en silencio un momento hasta que Gustav lo rompió.

-Bueno, entonces… ¿A que hora vendrá?-

-A eso de las cuatro o cinco-respondió Tom mirando a Bill, quien ahora miraba a Gustav con una mirada algo ausente, como perdido en sus pensamientos. Se preguntó qué estaría pasado por la cabeza de su hermano.

-Ah…-

-¡Hey!-recordó Georg-¿Cómo van con eso de las nuevas canciones? ¿Hay alguna nueva en que necesiten nuestra ayuda?-cuestionó cambiando de tema. Estuvieron hablando de ello un rato, rieron con algunos comentarios que salían de por ahí y lograron sacarle sonrisas a Bill, lo más importante para todos.

Pero claro, todo buen momento tiene que terminar. Y entonces, solo quedaba esperar… Solo quedaba esperar a David, volver al infierno en donde él era quien le hacía sufrir su castigo.

***