5
Solos en la noche
Atrás había quedado aquel horrible bar. La noche les llegó una vez que escaparon de allí. Las nubes grises seguían sin abandonar el cielo nocturno.
Harry y Hermione consiguieron armar una tienda cerca de unas colinas al lado de la carretera para descansar y refugiarse de la noche. El lugar era perfecto, grandes árboles y profunda maleza recubrían la zona. Allí nadie los encontraría y podrían descansar tranquilos sin el temor de que alguien les apareciera de improviso, pero de igual manera añadieron algunos hechizos de protección por las dudas.
Pese a estar en una tienda mágica, ésta no era muy grande. Si, tenían los necesario, pero parecía ser para una persona y media, o dos personas, nada más. No era nada lujosa, en realidad la tienda era muy parecida a la que usaron aquella vez cuando buscaban los horrocrux.
Dentro Harry limpiaba su cara de unas pequeñas heridas que le había dejado la pelea en la Comadreja ebria. Se miró en el espejo buscando alguna herida perdida, pero antes vio en el reflejo a su amiga que miraba al pequeño animal con el rostro preocupado, esto llamó su atención y no tardo en llagar hasta ella para ver que sucedía.
—Tiene una pata rota— dijo Hermione mientras acariciaba el pequeño perro.
— ¿Puedes curarlo?– preguntó Harry mientras se inclinaba para ver la desafortunada patita del cachorro.
—Sí, creo si—dijo ésta—, seguro sufrió mucho estando allí—. Harry no pudo mirarla sin admirarla, sin dudas ella tenía un corazón muy noble y lleno de valor, siempre preocupándose por las criaturas más indefensas e inocentes. Eran ese tipo de cosa las que la hacían única.
Hermione sacó su varita y con un pequeño movimiento logró sanar al cachorro que, completamente sano comenzó a dar saltos a la vez que movía enérgicamente la cola y daba pequeños ladridos en señal de agradecimiento.
Harry y Hermione enternecidos miraban al pequeño ir de un lado a otro, recorriendo los rincones de la tienda mientras olfateaba todo lo que encontraba a su paso.
—Ahora tengo que curarte a ti—dijo Hermione volviéndose hacia el chico.
— ¿¡Que!? No—replicó Harry—, estoy bien, solo tengo unos raspones.
Hermione lo observó de cerca cuidadosamente y enarcó una ceja.
—De acuerdo— dijo ella —, solo déjame pasarte alcohol para desinfectar tus raspones.
Harry la miró con temor y negó con la cabeza una y otra vez, pero ella no se lo había preguntado, él solo tuvo que leer aquellos ojos color miel para entender que no iba a salvarse.
Se acostó sobre las piernas de su amiga, acomodando su cabeza en ellas, encontraba un placer intenso al estar en contacto con Hermione y poder sentir su piel junto a la suya. Poder sentir su aroma único, que el describía como aromo a Hermione porque esa hermosa mezcla de vainilla, hojas de libro y briza del bosque solo lo tenía ella y nadie más. Por alguna razón ajena a él, siempre se estremecía ante aquel singular perfume, el cual lo hacía viajar entre recuerdos en donde todos se encontraba ella con su fragancia única, porque cada vez que mira al pasado Hermione siempre estuvo a su lado, ya sea festejando la victoria de Gryffindor luego de una victoria en un partido de quidditch o en la enfermería después de una terrible caída. Creyéndole cuando nadie más lo hacía, a su lado en la búsqueda más peligrosa de su vida, liberando a su padrino de una terrible injusticia y fue con ella, y nadie más con quien visitó que visito a sus padres una fría noche en el Valle de Godric. Hermione fue la única persona en verlo en la más alta grandeza y en su intima vulnerabilidad.
Chilló levemente al sentir un pequeño ardor bajo su pómulo izquierdo causado por el algodón en alcoholizado que Hermione colocó sobre aquella herida.
—Lo siento— susurró ella en voz baja —, ¿Arde mucho?— Harry negó con la cabeza. Podría sentir como los rebeldes mechones de Hermione rozaban parte de su cara causándole un pequeño cosquilleo.
Otro gesto de dolor se pinto en su rostro forzándole a cerrar los ojos mientras las suaves manos de Hermione recorrían los rincones de su cara tan cuidadosamente que parecían caricias suyas.
—Falta poco— comentó con voz baja y suave ella.
Todos los bellos de Harry se erizaron al sentir la tibia voz recorrerle con suavidad todo su cuerpo. Poco a poco abrió sus ojos encontrándose con los orbes canela de su amiga que lo miraban fijamente. Por un minuto dejó de existir el mundo y solo veía aquellos ojos, algunos mechones castéanos y eso hermosos labios que lo llamaban, quería probarlos, sentirlos.
—Hermione…— susurró sin aliento.
—Si Harry…
Harry humedeció sus labios para impulsar sus palabras, pero el pequeño perrito saltó encima de él interrumpiéndolo dándole pequeños besitos en todo el rostro provocándole un continuo cosquilleo. Hermione comenzó a reír al ver como Harry se removía en ella entre las sonrisas que el cachorro saco son su hocico de él.
—Te está pidiendo quedarse con nosotros—dijo entre risas Hermione.
— ¿Enserio?— balbució Harry tomando al perrito para poder respirar un momento—, quieres quedarte con nosotros pequeño.
Aquella escena divertía mucho a Hermione, estaba muy sorprendida al ver que el cachorro los había adoptado desde el primer momento, se sentía feliz porque Harry lo había tomado muy bien. Recordó en ese momento que él nunca tuvo otra mascota a excepción de Hedwig, y ésta desgraciadamente pereció tiempo atrás.
—Deberíamos ponerle un nombre— dijo Hermione mientras acariciaba su obscuro cabello.
—Un nombre…— dudó Harry mientras el perrito se acostaba sobre su vientre— ¿Qué nombre le pondrías Hermione?
Ella comenzó a pensar, —un nombre… un nombre… un nombre…—
—Que te parece Bubu.
El nombre elegido por su amiga le causó mucha gracia y aunque mordía su labio inferior para no reírse le fue imposible contener las carcajadas. Por supuesto a Hermione no le hizo ninguna gracias la reacción de su amigo, arrugó el entrecejo y golpeó su cabeza como castigo.
—Ah!... eso dolió Hermione.
—No tiene nada de malo el ese nombre—dijo ella relajándose un poco.
—Lo sé— dijo Harry, tomó al perro entre sus manos y le habló —, pequeño desde ahora te llamarás Bubu—. Hermione se ablandó y rió junto a Harry en el momento que bautizó al can. Volvió a golpear su cabeza, esta vez un poco más suave que antes, por meterla en su espirar le risa al que también entró el pequeño Bubu, que movía su cola y sacaba la lengua uniéndose a ello.
Hermione apenas podía dormir, había algo en aquella tienda que le traía recuerdos. La nostalgia la llevaba a esos días cuando buscan los Horrocrux. En esos obscuros meses llegó a perder las esperanzas por un tiempo, fue un momento de flaqueza en el cual pensó abandonar aquella misión. Pero no lo hizo. No lo hizo porque una persona muy especial en ese momento le tendió su mano, cuando aquel guardapelo consumía la poca luz que quedaba aun en su corazón fue Harry quien la rescató de aquel peligros abismo.
Cuantas veces él la había protegido, no era capaz de contarlas en aquél momento. Pero siempre que pensaba en ellos una sensación cálida bajaba por su pecho. Desde el momento en el que vio al delgado niño en aquel tren hasta el momento en el que acabó con el señor obscuro esa extraña calidez podía sentirla intensamente. También, en cada abraza dado con fuerza. Hasta ese último dado en la batalla de Hogwarts, en el cual no quería soltarlo, no quería dejarlo ir sabiendo a quien se enfrentaría.
Miró al cachorro que dormía plácidamente sobre las sabanas en un rincón y sonrió. Buscó a su amigo pero éste no se encontraba acostado. Harry estaba sentado en una silla mirando fijamente al horizonte. — ¿En que estará pensado?— se pregunto a sí misma.
Hermione se acercó por la espalda al pensativo Harry y apoyó el mentón en su hombro.
— ¿En qué piensas Harry?— preguntó ella mientras inhalaba el aroma de aquél hermoso perfume que le hacía temblar los pies.
Harry ante el contacto de Hermione cerró los ojos y respiró con calma.
—Tampoco puedes dormir—dijo apaciblemente. Hermione negó con la cabeza y se separó de él.
—No— susurró ella — ¿Quieres hablarlo?— Dijo yendo hasta su cama para luego sentarse —Aquí vamos a estar más cómodos.
Harry se levanto del asiento y se colocó allí posando su cabeza sobre las piernas de Hermione, donde se sentía más cómodo, mientras ella acariciaba suavemente su cabello.
—Sabes Hermione— comentó Harry —, este lugar me trae recuerdos ¿No te sucede lo mismo?
—Sí, me hace recordar muchas cosas.
—Tuvimos suerte aquella vez.
—Fuiste muy valiente Harry—susurró ella —, luchaste con ímpetu.
— Hermione, sin ti a mi lado no hubiese conseguido nada.
Harry miró directamente los ojos de ella haciéndole entender la gran importancia de ella en su vida.
—Sacrificaste mucho al acompañarme y por eso estamos aquí —añadió el chico.
Hermione acariciaba su rostro mirando los profundos cristales verdes que tenía frente a ella, la sensación cálida volvió a recorrerle toda su anatomía. Se perdió en aquel océano llamado Harry Potter viendo cada detalle de su hermoso rostro, acarició suavemente su labios luchando contra el impulso de probar aquél vergel prohibido.
Todo atisbo de resistencia se anuló cuando Harry corriéndole unos pocos mechones de pelo le acarició sus mejillas pasando cuidadosamente las yemas de sus dedos por los suaves labios de ella consiguiendo dificultar su respiración.
—Harry...
Pero no hubo más palabras, comenzaron a besarse en medio de la silenciosa noche.
...
Gracias por haberlo leído...
Espero le guste, también quiero agradecerle a todos los que siguen la historia.
La verdad no soy de contestar en el fic las reviewes que dejan, al principio le respondía por MP pero como algunos no están logeados no puedo contestarles, así que puede que responda de esta forma.
Para anita675 ,se dio cuenta de mi intención con le cachorro. Nunca esta de mas otro pasajero el viaje.
Y AlePotterGranger le estoy empezando a tomar cariño, En verdad la idea de actualizar bastante seguido, tratando de hacerlo una vez a la semana, es solo que al seguir una historia me gusta que tenga continuidad y no esperar medio año para un nuevo capitulo.
Un saludo...
