III. Remembered all the things you'd say...

"A veces estar rodeado de gente solo te hace sentir más solo…"

¿Lo entiendes, Tom? No… y tampoco espero que lo entiendas. Tú no sabes que yo me siento increíblemente solo aquí, al borde de saltar desde un barranco, de cuyo fondo no regresaré. Estoy a punto de darme por vencido en esta enorme soledad, en esta oscura habitación donde estamos solos él y yo. Dentro de estas cuatro paredes cada vez que él quiere puede hacerme sufrir, pero nadie lo sabe, ni espero que lo sepan.

"A veces, en estas situaciones, una leve brisa puede hacerte caer en la más profunda oscuridad, donde ya no hay escapatoria."

A este paso, estoy seguro de que luego no podré aguantarlo más y acabaré con mi vida. Pero claro que tú no sabes. Y tampoco tengo intención de que lo sepas. Porque principalmente solo estoy escondiendo esto por el bien de la banda, la felicidad de mis amigos. No sabes cuánto desearía contarte todo, gritarte "¡Sálvame!" y que luego todo se solucionara, cada vez que me dices "Me duele verte así". Como si fuese tan fácil. Me cuesta tragarme las lágrimas y los gritos cuando veo la expresión de tristeza que te provoca verme así… me siento la peor escoria sobre la tierra.

Lo siento mucho, Tomi. Pero ya estoy completamente envenenado, ya no puedo volver atrás sobre mis pasos y haberte dicho toda la verdad la primera vez que esto ocurrió. La primera vez que él abusó de mí.

"Puedo mentirte cuantas veces quiera… puedo decirte que nada me pasa una y otra vez… puedo tratar de engañarme a mi mismo en repetidas ocasiones…"

"Pero no puedo ocultar el dolor que me produce el escucharte decir "mientes"… y el saber que tienes toda la razón."


Luego de su conversación con el resto de la banda, el sueño le asaltó. Por alguna razón, los medicamentos que le hacían tomar le producían mucho sueño, por lo que Bill estaba durmiendo gran parte del día. Bostezó, y al darse cuenta la banda de esto decidieron dejarle para descansar, claramente Tom se negó a irse, pero los G's le reprocharon que tenía que comer algo.

Con un bufido de resignación abandonó la habitación despidiéndose de Bill e informándole que le despertaría cuando llegase David de los trámites que aún estaba haciendo con la gira que habían dejado a la mitad, Bill asintió sin ganas.

Bostezó nuevamente acurrucándose para tratar de dormir, cosa que probablemente no podría hacer gracias a los nervios de ver a David después de dos o tres días. Los nervios de saber que David no era idiota, y de seguro se había dado cuenta de que algo había pasado y no había querido verle, que Tom le había cubierto. Los nervios de saber que pagaría todo después.

Suspiró y nuevamente tenía ganas de llorar, su nariz picaba y sus ojos comenzaban a doler, pero simplemente no quería dejar esas lágrimas de impotencia caer. No quería seguir sintiéndose débil, tan débil que su hermano tenía que poner una excusa porque el idiota estaba llorando de terror, uno que después de tanto tiempo no dejaba de sentir. Sentir, sentir… Cómo deseaba no sentir.

Se llevó las manos a sus ojos cerrados y puso sus dedos sobre estos, tratando de reprimir las lágrimas que luchaban por rodar por sus mejillas.

Sin poder evitarlo, vino a su mente aquél día.

Ese día donde se marcó su destino, donde se marcó su pase al infierno.

El día en que la ingenuidad le llevó a donde estaba en el presente… O quizás… El día en que todo pareció ir bien, el día pasado que luego en algún momento y por alguna razón, cambió y para mal. Fuera como fuese… El pasado era pasado, y ya nada se podía hacer. ¿Verdad?

"Duele…Duele el paso del tiempo"

Flash back.

Caminaba sin rumbo fijo un día de invierno, abrigado hasta arriba con una bufanda, una chaqueta de color negro, guantes y un sombrero de lana algo gracioso bastante largo y a rayas con un pompón al final. Su vista estaba fija en una hoja de papel que sostenía entre sus manos. Estaba concentradísimo en ella, no había casi gente por el parque en el que caminaba y no había peligro de tropezar con alguien.

En la soledad del parque se escuchaba el suave tarareo que salía de los labios del chico y de vez en cuando las palabras sueltas que se le escapaban en medio de éste. A pesar del frío que calaba hasta los huesos y el fuerte viento, el chico seguía leyendo y releyendo el dichoso papel, hasta que pasó lo que tenía que pasar. Un objeto lo sacó de su estado de total concentración, una piedra en el camino que le hizo tropezar y al tratar de no caerse, le hizo botar al suelo el papel junto a otros que estaban detrás de este en un montón.

Al darse cuenta, enseguida se arrodilló para buscar las hojas esparcidas por la cerámica y algo de la vegetación del parque, pero se sorprendió al darse cuenta de que faltaba una: la más importante. Desesperado comenzó a buscar con la mirada el paradero de ésta, y su mirada se centró en una silueta al lado de una banca. Al mirar mejor pudo divisar a un hombre rubio con un papel en la mano derecha. ¡Bingo! Aparentemente él había encontrado su canción.

Se levantó del piso y se aproximó a él, algo cohibido por la torpeza con la que había perdido su canción y él la había encontrado.

-Eh, disculpe…-

-¿Esta canción es tuya?-cuestionó antes de que el pelinegro pudiera decir algo. Cohibido asintió y el hombre le extendió el objeto.

-David Jost. Tienes talento-se presentó con una sonrisa.

-Ah, Bill Kaulitz…-le devolvió una pequeña sonrisa.

End Flash back.

Luces descendían casi frenéticamente por sus mejillas, el llanto trataba de ser acallado con una ya húmeda almohada. Odiaba ese día. Odiaba el día en el que le conoció con todo su ser. ¿En qué momento cambió todo? David había parecido ser por mucho tiempo una gran persona… ¿O es que acaso siempre había planeado llegar a donde le tenía?

¿Era entonces, que David siempre había sido una persona con un corazón de hielo? ¿Siempre había buscado hacerle mal? No quería creerlo. Porque la verdad era que el tiempo después de que conoció a David, ese corto lapso de tiempo… fue feliz. Al menos si el rubio había aparentado todo el tiempo, si todas sus sonrisas y palabras de ánimo habían sido una simple mentira… mentía muy bien.

Tan bien, que no le costó ni un par de minutos hacer que Bill cayera en un juego del que no tenía salida.

El sonido de la puerta al ser tocada tres veces le sacó de sus pensamientos. Rápidamente se limpió las lágrimas, pero si era su hermano notaría que había estado llorando. Con fuerza se restregaba los ojos con las mangas de su pijama, hasta que las luces en su rostro dejaron de brillar.

Al no recibir respuesta desde el interior, la puerta se abrió dejando ver a Tom, quien era seguido por Georg, Gustav y al final de todos David. Al verles Bill desvió la mirada. De seguro notarían que había estado llorando.

-Ah, Bill-Tom se acercó a él-Estabas despierto. ¿Por qué no respondiste?

-Yo… lo siento. No escuché.-mintió huyendo de la mirada de Tom. Éste arrugó la frente. Por los pocos segundos que le había mirado había notado la tristeza en los ojos del menor y que éste había estado llorando.

-Hm…-murmuró. Entonces David se acercó a él y a la cama de Bill, sin notar el estremecimiento de éste con su acción. Por un momento quiso llorar nuevamente.

Con solo acercarse, le hizo recordar todas y cada una de las noches que le hacía pasar en el infierno, todo el dolor que sentía en solo un segundo, con una simple acción.

-¿Cómo te sientes Bill?-preguntó con ese típico tono 'simpático' que caracterizaba a David, ese tono que demostraba que el tipo era una persona amistosa… aunque aquello era solo una máscara…

-Uh…-dudó un poco-bien… bastante mejor, ya no tengo tanta fiebre-contestó no con toda la verdad y una sonrisa fingida. Oh, cómo deseaba gritarle en ese momento: "¡Estoy así por tu culpa, cínico!"

-Me alegro. Si mejoras un poco más podrás regresar a descansar en vez de estar en este hotel.-Una sonrisa algo extraña cursó su rostro, pero aparentemente nadie lo notó. Aparentemente…


Aún al haber notado una sonrisa que denotaba alguna intención no se imaginó que llegaría a su habitación el mismo día para "cobrar lo suyo".

Y nuevamente le haría caer en el mismo círculo vicioso.

Por favor, mira mi sonrisa
No te detengas a mirar
La tristeza en mis ojos.

Le había dejado de la misma forma que tantas otras veces, pero esta vez le había dicho algo que le dejó pasmado.

"No uses a tu hermano para cubrirte, Billy."

Sonrió al ver sus lágrimas y sin más se dispuso a irse. Podía que Bill empeorase, pero así podría aprovecharse un par de días más de él. Antes de irse, escuchó un sollozo poco audible.

-David… ¿alguna vez me amaste?- Cuestionó llorando. El aludido sonrió nuevamente.

-Bill… yo te quise. Pero jamás te amé, ni te amaré.- Y retomando camino, se marchó.

Piensa que estoy feliz
Que esta sonrisa es sólo para ti.

¿Para qué había preguntado si ya sabía la respuesta? Aún así no quería creerlo. Deseaba creer que David sólo había cambiado, que alguna vez sí le había amado… pero se estaba engañando. Porque en el fondo sabía que ello era mentira, que todo el tiempo había estado planeando dejarle así. Solo... Sintiéndose sucio, teniendo miedo a cada movimiento que hacía.

Piensa en que mi sonrisa
Es por que nuestros sueños de niños
Están hoy frente a nuestros ojos.

Después de haber caído en su trampa, ya nada podía hacer. Solo someterse a la tortura diaria quizás hasta el fin de sus días… ¿Triste, No? Aún así, podía ser que lo merecía. Tal vez algo hecho en su vida pasada o algo así… O al menos eso quería creer. Quería creer tantas cosas…

Mírame, nada me pasa, estoy feliz
Nada me atormenta,
Solo tengo una sonrisa para ti.

Sentado en su cama recordaba cada segundo de esa tortura vivida hace no más de unas horas. Estaba ahí luego de haberse duchado repetidas veces, aún así se sentía sucio. Recordaba sus palabras, la verdad que en el fondo ya sabía. Con una sonrisa triste escribía en un papel ya mojado por sus lágrimas sus sentimientos y pensamientos.

Quizás algún día te des cuenta…
De que esto es una simple mentira.
Pero hasta entonces no te lo diré
Sólo te dedicaré esta triste, triste sonrisa.

Unos pensamientos que giraban en torno a una persona, a esa persona por quien soportaba todo, por quien no se dejaba morir. Por quien no dejaría de soportar ese martirio constante… Quien le daba la fuerza para seguir adelante con solo un "te quiero".

No te preguntes nada
Cuando te pida que me abraces,
Cuando te diga "Dime que me quieres"

A él le debía todo, absolutamente todo. Porque sin su hermano no podía sonreir, hace muchos años ya estaría… sí, muerto. Siempre venía a su cabeza aquél día hace tantos años, donde Tom impidió su muerte. Ese día en que sentía que todo su entorno le odiaba, que no servía para nada en el mundo. A los trece años de edad, había estado a punto de acabar con su vida.

En esa época en su escuela se metían con él, y un día toda la escuela llevó una camiseta que ponía "KILL BILL". Sintió que después de los repetidos abusos de sus compañeros, la aún no recuperada herida del divorcio de sus padres y luego eso, ya no podía más.

Había tomado un tip top y luego de haberse escrito a lo largo de todo el brazo derecho e izquierdo con él la frase "Keine Zukunft" (Al inglés "No future" y al español "Sin futuro") había tratado de suicidarse. Y casi lo habría logrado si no fuese porque su hermano había conseguido -en medio de su desesperación- abrir su puerta y luego hacerle una venda improvisada, para inmediatamente llevarle en brazos corriendo al hospital más cercano.
Una sonrisa amarga cursó su rostro. Le había causado muchos problemas… y aún así, su hermano seguía diciéndole que le quería.

No te preguntes a qué me refiero
Cuando te diga "Por favor, nunca me dejes"
Sólo tengo miedo a que cuando descubras esto
No quieras nunca más verme...

El tiempo pasaba y las palabras escritas eran cada vez más, ya de madrugada y cansado de llorar el sueño comenzó a dominarle. Con movimientos suaves guardó la hoja dentro de un cuaderno y posteriormente guardó éste en el cajón de la mesita de noche al lado de la cama. Se dispuso a dormir, aunque era obvio que no dormiría tranquilamente.

"Solamente… mira a mi sonrisa, Tom. No te preocupes del dolor de mi alma, porque ya has hecho demasiado por mi."

***

NOTAS DE LA AUTORA: Yep, subí tres capítulos al hilo. Este fanfic es el mismo que puede hayan visto con anterioridad, lo he re subido por reclamos por el nickname "Billichu" (nada de plagios o algo así, sólo el nickname). Muchas gracias a quienes leyeron mi fanfic siempre, subí los que ya habían leído y el que debía.

Quizás me demore un poco en actualizar porque en este momento no tengo computadora (mi cuñado la está arreglando), pero actualizaré si o si. Tengo escrito hasta el capítulo seis hasta el momento ^^.

ESTE FANFIC FUE ORIGINALMENTE SUBIDO A SLASHEAVEN, CON EL TITULO DE "MY LIES & MY PAIN", EN MI CUENTA CON EL NICKNAME DE 'RUKI'.