6

El Sr. y la Sra. Bremen

Cuando las primeras luces del amanecer salieron por el oriente Harry, Hermione y Bubu continuaron su camino hacia el sur. Un viaje que deberían proseguir a pie debido al terrible accidente se sufrió su vehículo tiempo atrás.

El sendero de tierra que los llevo hasta el pueblo de Elwen habían desaparecido. Ahora caminaba a la vera de una ruta asfaltada infinitamente larga donde ningún vehículo se asomaba de momento. El viento húmedo del alba golpeaba con sus frías caricias las caras de ellos, el rocío de la hierba mojaba sus calzados y el cielo seguía totalmente cubierto por aquellas densas nubes grises.

Hermione llevaba entre sus manos al pequeño Bubu, que aún mantenía sus ojos entre cerrados por la corta noche que paso y por lo plácido de viajar en los brazos de ella. A su lado Harry caminaba pesadamente, al ver su pálido rostro se podía percibir claramente que no había dormido más de dos o tres horas, lo ocurrido esa en la noche daba vueltas en su cabeza una y otras vez como un tornado. A Hermione, como a él, lo sucedido no la dejó descansar en paz, sus muchas vueltas en la cama consiguieron privarla de buenas horas de descanso también.

La caminata era lenta y pesada. A veces se sorprendían cuando algún automóvil pasaba a toda velocidad por su lado o cuando el ruido de las aves sonaba en la silenciosa carretera. Pero este silencio no era muy común entre ellos, tenía una textura diferente, un matiz distinto. Este particular silencio temían romperlo tanto el uno como el otro, porque luego de lo ocurrido, hasta ahora ni Harry ni Hermione habían cruzado palabra, tan solo unas pocas miradas. Ellos eran consientes del este hecho, pero no se atrevían a decir algo, aunque tarde o temprano deberían hablar de ello, aunque posponerlo usando el silencio como escudo les funcionaba muy bien.

Paso a pasa avanzaban entre piedras y pasto seco, cada tanto miraban hacia cielo deseando que no se desate una tormenta en ese lugar, donde estaban en medio de la nada. Junto a ellos pasó una vieja camioneta Chevrolet color verde que, a diferencia de los demás vehículos frenó y comenzó a dar marcha atrás hasta ponerse a la par de ellos.

La camioneta se detuvo, la ventanilla del acompañante descendió y de ella salió el rostro rechoncho y amigable de una anciana muggle. Ésta llevaba un gran sobrero claro y un vestido blanco estampado de flores rosas.

— ¿Hacia dónde van?—preguntó pregunto la anciana con una gran sonrisa.

Harry y Hermione se miraron un poco extrañados, no podían decirles a donde iban verdaderamente.

—Hacia el sur—respondió Harry.

—Mi esposo y yo vivimos en una pequeña granja unos kilómetros hacia el sur—dijo la señora del sombrero. Junta a ella conduciendo la camioneta un delgado anciano de espeso bigote y gruesos lentes agitaba la mano en señal de saludo. —Si gustan podríamos acercarlos gran parte del camino.

Harry volvió su mirada a Hermione buscando una respuesta, aceptar o no la propuestas de la anciana. Hermione le respondió con un casi imperceptible movimiento con la cabeza.

Habían caminado mucho, poco a poco sentían el desgaste de sus piernas y el cansancio en todo su cuerpo.

—De acuerdo— dijo Harry —, si no es molestia.

—Para nada —manifestó la señora —, será un placer llevarlos. Súbanse atrás en la caja, está limpia, les avisaremos cuando lleguemos.

—Gracias— dijeron a la par Hermione y Harry y subieron a la caja por la parte trasera de la camioneta.

Ahora se encontraban frente a frente, andando por la carretera, y al verse directamente a los ojos no podían evitar pensar que algo les había quedado pendiente y mientras marchaban las imágenes de la noche regresaban a sus cabezas.

Harry atrapó con su labios los cálidos y subes labios de Hermione en un impulso impensado, solo lo hizo, como si estuviera bajo el hechizo Imperio. En él surgió algo que no puedo detener, su vientre parecía estar repleto de hadas intentado salir. Una sensación que nunca sintió lo embargó totalmente, su cuerpo se llenó de calor proveniente de Hermione. Su corazón tembló aún más cuando ella abrió su boca para profundizar aquel apasionado acto donde sus lenguas llevaban y traían el gozó de aquél encuentro. Hermione pensó «— ¿Harry me besó? O ¿soy yo la que lo besa?—». Pero toda duda se desvaneció cuando sintió la mano de su amigo pasar por su mejilla al acariciar su cabello. Todo en ella se revolucionó cuando Harry mordió su labio de manera tan tierna y sutil que casi suelta de su boca un alarido.

Pero como todo hechizo éste terminó dejándolos aturdidos frente con frente.

¿Qué estamos haciendo Harry?— interrogó con un suave susurro ahogado—Esto no es correcto.

Lo sé —dijo Harry igualmente tenue—, no… no… sé porque sucedió pero…—.Se levantó de la cómo posición en la que se encontraba para ponerse de pie—sé que no está bien—concluyó.

Entiendo —dije Hermione acomodándose dentro de su cama—, creo que es muy tarde debemos descansar, mañana aclara…

Sí— asintió Harry sin dejarla terminar —, será mejor dejarlo para mañana—. Y marcho a su cama en silencio.

En la parte trasera de la Chevrolet verde Harry nadaba en aquél momento, siempre sintió algo especial por Hermione, pero tanto como para besarla. No podía mentirse, lo que sintió con aquél beso no lo había sentido ante con nadie, nunca. Y esa pared invisible que se construyó entre ellos luego del beso no la soportaba más.

—Esto es un poco tonto ¿no lo crees?— mencionó Harry para cortar el silencio entre ambos—, me incomoda mas tenerte lejos que cerca.

—Lo sé Harry— dijo Hermione —, no creas que no me pasa lo mismo. Pero no sabía que decir luego de lo que sucedió anoche.

—No puedo explicar porque ocurrió— dijo Harry —, pero no volverá a ocurrir. Ven—. Y llamó a Hermione para que se acomode junto él.

—De acuerdo— dijo ella sentándose a su lado, acomodando su cabeza en el pecho de Harry para sentir nuevamente su calor luego de la fría distancia.

No volverá a ocurrir, eso era lo correcto, pensaba Hermione. Entonces, si era lo correcto, por qué quería que vulva a suceder. Estaba mal pensar eso ¿no? No podía negar que aquél beso le había gustado, en el momento que unió sus labios con los de Harry pudo sentir algo distinto y especial, puedo sentir una conexión con él.

Bubu dormía plácidamente entre los brazos de ella, Hermione casi se duerme al igual que el cachorro pero repentinamente la camioneta frenó en medio de un extenso campo de maíz. En medio de aquél campo había una casa de dos pisos y tejas en el techo. A un lado de la casa se levantaba un molino de viento y frente al hogar se distinguía un pequeño jardín de flores; rosas, claveles, margaritas y girasoles adornados con unos amigables duendes de porcelana.

De la camioneta bajaron los dos ancianos, la señora se acerco a Harry y Hermione y les dijo con una gran sonrisa:

—Llegamos, bajen.

— ¿Dónde estamos?—preguntó algo extrañado Harry— Y la carretera.

—A mí y a mi esposa se no escurrió traerlos hasta nuestra casa— dijo el señor de gruesos lentes con gran sonrisa bajo su bigote apareciendo por sorpresa detrás de ellos—, se veían muy cansados y pensamos que sería una buena idea que descansen aquí.

—Y miren el cielo, ¿Qué pasaría si una tormenta los agarra en medio de la ruta? —añadió la rechoncha señora.

—Pero… no queremos incomodar— replicó Hermione.

—Pero para nada hija— mencionó como quien no quiere la cosa la señora—, al contrario será un honor. Bajen.

Cediendo a la hospitalidad de los señores Harry, Hermione y Bubu bajaron de la camioneta y observaron aquél lugar. Apenas se podía ver a la lejanía la carretera y las grandes plantaciones de maíz no dejaban ver más allá debido a la altura de estos. Hermione soltó a Bubu en el suelo y el cachorro comenzó a dar vueltas por todo el lugar inspeccionando el nuevo terreno al que había llegado.

—Déjenme prensárteme— dijo el señor —.Mi nombre es Vestían Bremen y ella— señalando a la señora que estaba a su lado —es mi esposa Margaret Bremen.

—Mucho gusto —dijo gentilmente Harry—Me llamo Harry Potter y ella…

—Soy Hermione Granger— se presentó Hermione —, un placer.

—El placer el nuestro—dijo la señora Bremen —, pasen por favor y dejen esa mochilas que se ven pesada.

Harry y Hermione entraron a la casa dejando a Bubu fuera para que siga investigando el lugar. Dentro, aquella casa estaba decorada como el típico hogar de ancianos muggels. Muchos cuadros colgaban de las paredes tapizadas de blanco con estampas de maíz, el piso de madera encerada tenía en medio, una pequeña mesa de cristal donde un florero llevaba dentro una margarita. Rodeaban la mesita unos grandes sillones acolchonados tapizados con flores de azalea rosadas.

—Pero no se queden ahí parados —dijo la señora Bremen tras ellos al entrar a la casa.

—Siéntanse como en su casa —agregó el señor Bremen —, Margaret, llévalos arriba para que dejen sus cosas en una habitación.

La señora Bremen no les dio tiempo para reprochar nada a Harry y a Hermione, porque de inmediato los tomó de las muñecas y se lo llevó escaleras arriba, dejándolos en un pasillo donde, en el cual, había dos habitaciones a su izquierda una al fondo y a la derecha se encontraba un baño.

—Pueden usar la habitación que deseen—le dijo la señora Bremen señalando las dos puertas de la izquierda con su gran sonrisa de oreja a oreja —, la habitación del fondo está cerrada, no intenten entrar ahí— al decir eso a Margaret Bremen por un breve segundo se le arrugó la cara y se le fue la sonrisa, pero al instante regresó a ser la misma —.Los llamaré para almorzar—dijo mientras descendía las escaleras.

Para Harry y Hermione la actitud de la señora le parecía muy extraña, sin siquiera conocerlos los habían adoptado en su casa. Algo extraño porque las personas no suelen tener tanta confianza con desconocidos, sea magos o muggels.

—Qué extraña señora ¿no te parece Harry?—dijo Hermione.

—Sí—respondió éste—, será así porque viven solos los dos en aquí —dijo él encogiéndose de hombros.

Harry se dispuso a abrir la puerta más cercana a ellos. La habitación a la que entraron era amplia pintada de un color rosa muy claro, pero lo que llamaba la atención de allí eran un gran estate escalonado lleno de muñecas. Había aproximadamente cien de ellas, todas de colores diferentes de pelo y piel, con una vestimenta distinta cada una y peinados peculiares. Parecía ser la habitación de una niña, pero en la habitación no había ninguna niña, estaba muy ordenada para que lo haya, y llamativamente en aquel cuarto de cortinas blancas sobre las ventanas no había ninguna cama.

—Esta debió ser la habitación donde dormía la hija de los señores Bremen cuando vivía aquí— sugirió Hermione dando un paso hacia atas mientras miraba las muñecas—. Me ponen un poco nerviosa esas muñecas.

—Tienes razón Hermione— dijo Harry— será mejor ir al otro cuarto.

Si la primera habitación los sorprendió, la segunda los desconcertó totalmente. En ella no había muebles, salvo por una solitaria cuna en medio de suelo alfombrado. Este cuarto tenía las paredes pintadas de color celeste. Dentro, en la cuna había un oso de peluche y unos cubos con letras en sus lados, bajo la cuna se ocultaban, una pelota de goma multicolor y un sonajero de plástico. Estaba claro que se trataba de la habitación de un bebé, sólo que no había ningún bebé allí y daba la impresión de que nunca lo hubo.

Harry y Hermione retrocedieron silenciosamente, perturbados por lo que vieron dentro de ese cuarto, y cerraron la puerta con temor al salir de ella. Se miraron extrañados, no tenían una respuesta razonable para ello.

— ¿Qué fue eso?— preguntó Harry traumado.

—No lo sé— respondió Hermione —, es muy raro ¿no lo crees?

— ¿Qué habrá detrás de aquella puerta?—señaló Harry a la puerta del fondo.

—No quiero imaginármelo.

La habitación cerrada al final del pasillo llamó su atención completamente, la intriga de saber que había dentro de ella era mucho mayor al temor que generaba. Y estaban por ir a averiguarlo pero unas frías manos se posaron en sus hombros impidiéndoles el avance.

—El almuerzo está listo—dijo el señor Bremen apareciendo repentinamente tras ellos —, serian tan amables de bajar, Margaret los espera —. Concluyó con una sonrisa grande.

Sí— dijeron a la par ambos y comenzaron a descender lentamente por las rechinantes escaleras para luego dejar sus mochilas en el recibidor.

El aroma de aquella comida era realmente delicioso. En ese momento las ganas de comer algo rico ocultó la incertidumbre del cuarto al final del pasillo.

Cuando llegaron al comedor la señora Bremen se encontraba allí esperándolos con su ya característica sonrisa y los platos llenos en una gran mesa de madera rectangular. Junto a ella se sentó el señor Bremen y ambos esperaron a que Hermione y Harry tomen asiento.

Para sorpresa de ellos el almuerzo fue muy silencioso, no hablaban ni una sola palabra, y eso fue extraño por Harry pensó que le comenzarían a hacerles preguntas como; ¿Hacia dónde iba? o ¿De donde eran? Pero ninguna de estas preguntas parecía inquietar al señor y la señora Bremen.

Una vez que terminó el almuerzo, Harry se dirigió hacia el recibidor, donde habían dejado las mochilas, porque quería saber cuánto faltaba para llegar hacia donde tenían que ir.

Allí se acomodó en el sillón de flores y comenzó a buscar entre sus cosas, pero de repente empezó a sentirse mareado, —Tal vez será por cansancio— pensó Harry, y es que la noche anterior había dormido muy poco. No ayudaba mucho al estar sobre ese cómodo sillón de la casa de los Bremen. Y sin quererlo, por una fuerza superior a él, cayó profundamente inconsciente sobre los cómodos cojines del floreado sillón.


Muchas gracias por leerlo, espero que les haya gustado.

Estoy muy agradecido a todos lo que siguen el fic y muy feliz porque le este gustando. Me da alegría leer las Reviews que dejan, me alienta a escribir seguido.

A Yessypacheco decirle que gracias a ella por leer, la verdad me la paso bien escribiendo esta historia. Me pone contento leer que le gusta mi forma de escribir ¡Gracias! Como fan, me encanta el Harmony y cada idea que se me ocurre la anoto para el fic.

Guest Type your review for this chapter here... (?¡)

Sigo, AlePotterGranger la persona de las posdatas que le empiezo a tener cariño. Primero encantado que el fic te guste y sea un escape o mejor dicho una distracción para estrés colegial. Y segundo, si, fue mi intención dejar el capitulo anterior así para crear expectación (Muajajaja) cuando comino por la calle y ando en bicicleta y pienso en esa cosas. Aveces sale otras no.

Continuamos con anita675,una incondicional de la historia, que sigue paso a paso el camino de los personajes. Muchas gracias por seguir semana a semana leyendo el fic, también me estoy encariñando con vos. Un saludo

Y finalizo con amestoy que una persona muy querida, es la primera que comento este fic. Cuando me llegó el primer comentario me alegré mucho, estaba ansioso por saber si la historia iba a gustar, si iban a comentar o a seguirla. Decirle que mas adelante veremos que va pasara con Ron. Muchas Gracias por leerme, no pienso dejarlo me gusta mucho escribirlo.

Un saludo a todos!