8

La lluvia y su secreto

Los grandes maizales habían quedado atrás cuando las primeras gotas comenzaron a caer sobre las bajas hierbas de aquella desconocida zona rural. Harry con, Bubu en brazos, y Hermione aún corrían sin mirar hacia atrás. Al sentir la primera gota fría caer sobre sus cabezas, se detuvieron. Miraron hacia el obscuro cielo relampagueante y nublado; sus caras se llenaron de desesperación.

Harry agarró a Hermione de la mano, y comenzaron a correr, hacia delante sin saber a dónde estaban yendo. Corrían, las gotas caían cada vez más rápidas, cada vez más fuertes y cada vez más frías. Los espontáneos relámpagos y los inesperados truenos sobresaltaban a Hermione, que, cuando retumbaban se agachaba y cerraba los ojos creyendo que alguno podría caerle encima.

Al cabo de unos minutos, una intensa corriente de agua caía ferozmente del cielo. Golpeando con fuerza los cuerpo que corrían en busca de refugio. La piel del rostro estaba casi insensibilizada por los impactos del agua helada, los anteojos de Harry se encontraban completamente empeñados, podía ver más sin ello que usándolos; su pelo, aunque despeinado pero corto, no le acusaba problemas. De Hermione no se podía decir lo mismo, ya que su largo cabello, enteramente empapado, se pegaba en su frente obstaculizándole la visión. Cada cinco segundos tenía que hacer para un lado el pesado flequillo que se le formaba o tirar hacia atrás algún largo mechón que se colaba delante de ella. Bubu, por su parte, temblaba entre los brazos de Harry.

—¡Ahí!—exclamó Hermione señalado al frete.

—¡¿Qué?!— La intensa lluvia, no sólo no lo dejaba ver, tampoco lo dejaba oír.

— MIRA ALLÍ, EN FRENTE NUESTRO HARRY.

A aproximadamente cuatrocientos metros de ellos se podía ver lo que parecía una vieja granja derruida. Los restos de una casa, con el techo destruido y paredes derrumbadas se encontraban junto a lo que parecía un granero abandonado. Hasta allí arrastró Hermione a Harry para protegerse de la lluvia.

Llegaron hasta el portón de madera que mantenía cerrado el granero. Con las bisagras oxidadas y la madera hinchada, abrirla se dificultaba un poco. Harry consiguió abrir con esfuerzo un tramo de aquel portón, dejando un estrecho hueco para que Hermione entre junto a Bubu y luego pase él.

—AHHH!— gritó Harry, cuando la puerta se cerró detrás suyo.

Hermione se giró en la obscuridad inmediatamente cuando escucho el grito. Harry empezó a cojear, recogiendo su pie derecho.

Lumos.

—¿Qué ocurre Harry?— preguntó Hermione, jadeando, corriendo su cabello empapado de la cara. Él no aguanto más y se desmoronó sobre el sucio suelo del granero, con una mueca de dolor en el rostro y tomándose el pie derecho con ambas manos.

—No lo sé, ¡Arde!

—Déjame ver, Harry.

Hermione arremangó el empapa pantalón de Harry. Y lo que vio la estremeció.

—¿Que tengo?—preguntó él, mientras se retorcía agitado haciendo su cabeza para atrás cuando un dolor agudo le atravesó el pie.

—Un corte— dijo ella.

—¿Un corte?

—Un gran corte.

Harry levantó la vista y vio que en su pantorrilla tenía un profundo tajo de unos diez centímetros. Hizo nuevamente su cabeza hacia atrás chillando. Sentía palpitar la herida, sentía la cálida sangre sobre su pierna helada y un agudo ardor cuando las gotas del rostro de Hermione mojaban la herida.

—Quédate quieto, Harry ¿sí?— dijo Hermione, y sacó su varita. Él con dolor asintió.

Murmuró unas palabras y movió su varita a lo largo de la pierna de Harry. Al instante la herida se cerró dejando como nueva la pantorrilla.

—Gracias Hermione—dijo Harry.

Achis!—estornudó ella—No… lo menciones.

Hermione temblaba de frio, Harry también, él se dio cuenta de esto y busco unas tablas rotas para poder hacer fuego.

¡Incendio!—dijo, y gran parte del lugar se iluminó bajo una luz naranja y cálida.

Hermione vio que Harry se quitaba su remera. Al notar su torso desnudo, sus ojos se clavaron de inmediato en él. Observó cada detalle de aquella anatomía, cada marca abdominal hasta llegar al marcado y esbelto pecho de Harry.

Ella, embobada, no dio cuenta que él la observaba hacer algún tiempo.

—¿Pasa algo?—preguntó.

—No sólo que…—Hermione intentaba salir del estado hipnótico meneado la cabeza—¿Qué haces Harry?

—Lo siente Hermione, pero no quiero enfermarme por llevar la ropa mojada.

Achis!—Hermione estornudó nuevamente— Tienes razón.

Hermione abrió la mochila y sacó de ella unas prendas. Estaba por quitarse su ropa húmeda, cuando se percató que estaba frente a Harry. Se volteo ruborizada y dijo:

—Harry, voltéate.

Él se giró dándole la espalda.

—No vayas a mirar—advirtió ella.

—No te preocupes—respondió él.

Harry cambió su pantalón que, además de estar mojado, tenía un gran tajo en la parte inferior. Miró sobre su hombro y la vio. Hermione, con los hombros desnudos, desprendía su corpiño dejando a la vista su hermosa espalda al desnudo. Harry no podía despegar la vista de ella, esa piel lo llamaba y él quería responder ese llamado; ¿estaba loco si quería sentir el tacto de esa piel con la suya?, pensaba.

A pesar de observarla de soslayo, la apreciaba perfectamente, veía cada lunar en ella, cada húmedo mechón castañeo sobre esa delicada piel y hasta podía percibir (o creyó imaginar sentir) el aroma de su cuerpo.

—¡Harry! ¿Qué haces?— La voz de Hermione lo encontró distraído, mirando lo que no debía.

—L-lo s-s-siento, Hermione— dijo torpemente—, yo n-no quería…—La lengua solo se le trababa cuando quería explicarlo, así que solo volvió la cabeza son sus mejillas sonrojadas y se colocó una remera.

A Hermione el corazón parecía querer salirse del pecho, por uno segundo pensó que Harry se le lanzaría como una vampiro a su presa, tomándola por el cuello y dejándola prisionera entre sus brazos. Esto no la asustó, no. Algo dentro de ella quería eso, quería ser atrapada por los fuertes brazos de Harry y no hacer nada para liberarse. Meneó su cabeza «—Sólo son pensamientos todos—.» Se dijo para sus adentros.

Colocó su última prenda y se dio la vuelta. La ropa húmeda de Harry flotaba sobre la fogata y él seguía de espadas a ella.

—Listo—dijo Hermione—, ahora si puedes voltear.

Bubu se secaba a si mimo acostado cerca del fuego, se veía cómodo allí. Harry dio media vuelta y se sorprendió. Hermione, que se imaginó una sorpresa en él, rió.

—Es es mi camisa ¿cierto?

—Sí—dijo ella—, quería algo cómodo y te la saqué sin permiso ¿Te molestó?

—No, sólo me sorprendí al ver que la llevabas puesta—le respondió Harry—.Úsala, te queda muy bien.

La camisa le quedaba un poco grande, las mangas eran tan largas que ocultaban sus dedos. La prenda le llegaba hasta los mulos, pasando las caderas, y se podría decir que andaba en ropa interior, si no se observaran los bordes de su short bajo la línea donde la camisa terminaba. Finalmente Hermione había dejado los dos últimos botones de la camisa desprendidos.

Para los adentros de Harry la camisa le quedaba perfecta. La contempló unos segundos, esa imagen de ella lo noqueó. Empezó a recorrer las piernas de Hermione con la vista y… «—Que te pasa Harry—» pensó. «—No es lo correcto ¿cierto?—».

—Oye Harry, ¿tienes hambre?—dijo Hermione, regresándolo a tierra.

Él la miró y asintió.

Se sentaron en torno al ardiente fuego que calentaba sus cuerpos. Comían de una lata, cuyo contenido tenia gusto a carne. No sabían que era, pero era bastante rico. Al pequeño Bubu pareció gustarle mucho, ya que en un santiamén se comió dos porciones de éstas.

Una vez que terminaron de cenar, Harry se puso de pie y agarró su varita.

—¿Pasa algo?—preguntó Hermione extrañada.

—No—dijo Harry—, sólo quiero ver que hay en este granero.

—Ah, de acuerdo.

El primero lugar al que se dirigió Harry fue hacia la gran puerta de madera por la que entraron. Pese a que la fogata iluminaba el lugar, la luz era muy tenue para ver bien.

¡Lúmso!—dijo.

Cuando su varita iluminó aquel lugar, puedo ver por qué, o mejor dicho con que, se había lastimado el pie. Allí, un enorme y oxidado clavo sobresalía con la punta hacia afuera doblado en forma de" L". Suspiró. Cualquiera pudo haberse herido en ese maldito clavo, «—Por suerte no fue Hermione—»Pensó.

Continuó explorando el lugar, observando cada rincón. El techo parecía estar en buen estado porque las gotas de lluvia no se filtraban hacia dentro, el piso estaba algo sucio y de vez en cuando encontraba cuerdas viejas tiradas o maderas desparramadas allí. Al fondo encontró un gran montículo de paja, lo palpó, se veía limpio. Pensó que pasar la noche ahí no sería tan malo. Así que improvisó allí una pequeña fogata y regresó junto a Hermione y Bubu.

Al llegar encontró a Hermione contemplando la fotografía de sus padres, la misma que miraba aquella vez en Grimmauld Place antes de partir.

—¿Está bien?—preguntó él sentándose junta a ella.

—Si—respondió —, sólo se mojo un poco.

—Sabes que los recuperaremos —dijo Harry acariciándole el hombro.

—Eso espero—murmuró ella, con aire de deseo—, a veces miro esta fotografía y me pregunto ¿Qué les diré cuando recuperen sus recuerdos? ¿Qué me dirán? ¿Cómo actuaré? ¿Sabrán todo lo que paso en este tiempo?

Ella se apoyó en Harry, él la abrazó y le besó la frente.

—¿Regresarás con ellos?—preguntó él—a su casa.

—Tal vez—respondió—, puede que me quede un tiempo con ellos. No quiero seguir estando con los Weasley.

—¿Si?

—Ellos son muy buenos…

—Pero…

—Pero, no estoy cómoda allí—suspiró—.Ron no acepta mi decisión de ser solo amigos como antes. Se lo expliqué, le dije que estaba confundida, que tal vez me apuré al aceptar su propuesta de ser novio cuando terminó la guerra —Comenzó a templar con un dejo de melancolía—.Me persigue todo el tiempo, para que arreglemos los nuestro según él, pero yo no quiero saber nada de eso. Me la paso escondiéndome de él, es algo desgastante… Y también está Ginny que…

—Ginny…—esta vez fue él quien suspiró.

—¿Por qué?—preguntó Hermione.

—No lo sé—contestó Harry—, creo que no podía seguir fingiendo que la quería.

—Ella aún piensa en ti ¿sabías?

—Los sé, me llegan una lechuza suya a veces — Harry volvió a suspirar.

—¿La quieres aún?—esa pregunta, Hermione, quería hacerla hace mucho tiempo.

—Sí—dijo él con la mirada hacia el suelo—, pero no como novia, no para amarla.

Esa respuesta, que era mala para su amiga Ginny, a Hermione le causó extraña felicidad dentro. Como si ella deseara eso ¿A caso sentía cosas por Harry?

—Fue buena conmigo—continuó diciendo él—, por eso no quería ser malo con ella—Harry hizo una pausa, levantó la vista, se quitó los lentes, se frotó los ojos y volvió a colocárselos—.Cuando nos separamos se volvió un poco loca. Seguía tratándome y creyendo se era su novio. Eso me incomodaba, por eso deje de ir a La Madriguera tan seguido. ¿Sabes que fue lo peor de eso?

—¿Qué?—inquirió ella.

—Que no podía verte todos los días.

Se miraron a los ojos por un instante, Prolongando un cálido silencio acompañado con el caer de la fuerte lluvia.

—Te extrañé mucho eso días—dijo en un suave susurro Hermione.

Harry le tomó las manos y comenzó a acariciar las palmas de ella, lento y con cuidado. La miraba fijamente, escuchaba su respiración, sentía el aroma de su piel. Eso lo descontrolaba. Se acercó hasta quedar a una nariz de distancia uno del otro y le susurró:

—¿De verdad?

Hermione asintió mientras caía presa en los verdes orbes de Harry. Lo tenía tan cerca que la piel se le erizaba y la respiración se le agitaba.

Ella sacó una de sus manos y con el índice comenzó a dibujar figuras invisibles sobre la cara de él. Harry sonrió. Ella sacó su otra mano para posarla sobre la nuca de Harry y lo besó. Lo besó con la intensidad de haberlo deseo tanto, con la necesidad esperar una eternidad para ello. Lo besó como nadie jamás lo había besado.

Las manos de él cedieron al impulso del placer acariciando el delicado cuerpo de Hermione. Harry, al suave contacto de los duces labios de ella, puedo sentir ese tibio ardor que le generaba Hermione cada vez que lo poseía.

La lluvia golpeaba con furia el techo del granero, truenos sonaba a lo lejos de ese lugar, y allí, en medio de esa tormenta, dos almas se separaron confundidas; aunque deseaban no hacerlo.

—No, otra vez no Harry —dijo Hermione, levantándose de ahí. El instintivamente se paró y fue tras ella.

—Espera Hermione—la detuvo—, no me digas que no sentiste nada.

—Pero… esto no volvería a ocurrir dijimos—le recordó ella—¿Qué nos pasa?

—Esto es una locura—dijo Harry. Llegó hasta Hermione y la abraso por la espalda, tomó una de sus manos y le susurró al oído—¿Es un locura querer que esto continúe? Dime, ¿lo sentiste tu también, cierto?

¿Qué si lo sintió? Como no lo va sentir, aquello fue tan intenso que creyó estar en el cielo. Cada nervio de su cuerpo se llenó de aquella mágica sensación, cada musculo de ella se entregó al calor de las caricias de sus manos. Eso si era una locura, pero una locura hermosa.

Ella se dio la vuelta y le dijo;

—Harry, lo que sentí fue algo increíble. Pero no podemos seguir con esto.

—Dime—expuso él—, ¿querías continuarlo al igual que yo?

—Sí pero…

— Hermione, solo esta noche —dijo él—. Esta noche, dejémonos llevar por esta sensación y hagamos lo que queramos.

—Lo que decíamos—agregó ella.

—Se quedará aquí—continuó Harry—, será un secreto entre tu, yo y esta lluvia ¿quieres?

Ella sonrió apasionadamente y mordió su labio inferior, sin dejar de mirar sus bellos ojos y dijo.

—Sí, sí quiero Harry.

Rápidamente Hermione se colgó de cuello de Harry y lo arrinconó contra la pared. Empezó a besarlo de manera loca. Brincó y con sus piernas se abrazó a la cintura de él. Podía sentir las intrépidas manos de Harry recorrerle desde los hombros hasta la espalda baja, pasando por sus pechos y su abdomen.

La lluvia caía cada vez más fuerte. Harry no resistió más, y sin interrumpir el apasionado beso, llevó a Hermione hasta el montículo de paja que había al fondo. La acostó sobre aquel suave colchón y se colocó encima de ella, aún sin perderse ni por un segundo el sabor de aquellos tibios labios, sin tampoco dejar de explorar ni un centímetro aquella maravillosa piel.

La camisa de Harry le quedaba perfecta, pero a esa altura voló por los aires hasta caer al suelo.


Gracias por leerlo, espero que les halla gustado.

Muchas gracias, también, a los que siguen en fic. A los desde el comienzo y a los que se van sumando.

AlePotterGranger Me encanta cuando comentas, me me llega el mail de las reviews digo a que esta es Ale, jaja. Esta genial que te guste la Historia.

Pd; Un beso!

DanoninoPeace encantado de que te guste, agradecido por que lo hayas leído. ¿estas en el grupo de FB, cierto?

Saludos a todos...