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Abrázame

Harry no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, se frotó incrédulo la vista preguntándose si era real o no lo estaba observando sobre el agua de aquel lago. Pensó que estaba delirando, tal vez el golpe en su cabeza fue más grave de lo que pensaba y estaba ante una alucinación de su mente dañada.

—¿Qué sucede Potter?—dijo la imagen de Severus, con un dejo de sarcasmo— Acaso, te comieron la lengua los ratones, ¿no saludas?

—S… Snape— Harry miró para todos lados tratando de buscarle una respuesta a esta situación sinsentido—¿Qué haces ahí? Tú no estabas…

—Muerto, sorprendido ¿verdad?

—Pero como…

—¿Qué hacen tu y la señorita Granger tan lejos de casa?—el reflejo ya comenzaba a sonar como el viejo y recordado Severus Snape, eso hizo entender a Harry que era verdaderamente él quien hablaba desde el lago—. ¿Te sigues metiendo en problemas señor Potter?—,Snape sonrió de lado—. No has cambiado nada parece ser.

— ¿Problemas?—Harry estaba cada vez más confundido—No me estoy metiendo en líos, solo estoy buscando algo para ayudar a… Hermione.

—Potter, no sé si eres estúpido o ingenuo—dijo Snape en tono austero—, acaso crees que nadie los sigue, que nadie los vigila

—A que se refiere.

—Dime Potter, puedes explicarme como entraron a este bosque. Acaso desde que llegaron a ti y a Granger no les pasaron cosa mmm… digamos extrañas.

Harry pensó unos momento, desde sus su llegada hasta allí las cosas no fueron muy tranquilas para ellos. Desde el averió la motocicleta, la locura en el bar La Comadreja ebrio y la captura de los señores Bremen; parecía que la mala suerte los seguía desde su llegada. También recordó la viga que casi los mata y su caída por el barranco.

Luego de unos segundos de meditación pensó que las palabras de Snape pudieran ser ciertas.

—Lo que sea que estén buscando, Potter, no van a dejar que se lo lleven tan fácilmente— concluyó seriamente Snape.

Harry dudaba ahora, no podía saber si esas palabras eran del difunto Severus Snape, o sólo una treta que su mente le jugaba. Si se trataba de un espejismo tenía muy bien aprendida la personalidad él. Sea real o no, Harry quería saciar algunas de sus dudas.

—Profesor Snape— dijo—¿Usted sabe algo acerca de un tal Lewis Veira o de algo llamado El Elixir del Recuerdo?

Snape lo miro perplejo.

—Con que de eso se trata—dijo el profesor con compostura —, tal vez sí, pero nada bueno.

—Dígame—replicó Harry.

—Fue un alquimista—dijo e hizo una pausa—, en la rama del ocultismo tiene o tuvo mucho adeptos. Por lo que se fue asesinado por su inclinación a desverdecer la autoridad y por abusar de la magia obscura.

—¿Nada mas?—inquirió Harry.

—Nada más que debas saber—le respondió

—Pero…

—Shh! Potter—Lo cayó de improviso —.Es extraño que la señorita Granger, siendo una sabelotodo, no sepa cómo recuperar la memoria de dos muggle.

Este comentario no le agradó nada a Harry que dijo:

—No esta tan fácil cuando se trata de los recuerdos de toda una vida, y de personas que uno ama.

—Nadie dijo que es fácil—replicó Snape soltando una sarcástica sonrisa—. La memoria es traicionera, recordar es fácil para el que tiene memoria, pero olvidar es difícil quien tiene corazón.

—¿Qué quieres decir con eso?—preguntó Harry confundido.

—No te daré la respuesta Potter, averígualo tú mismo—contestó Snape—. Cuando los descubras sabrás usar el Reditum Recordo.

En ese momento la cabeza de Harry estaba al borde del colapso, no entendía que quería decirle Snape. Estaba por pedirle que le explique el por qué de esas palabras pero no le dio tiempo para ello.

—El que está perdiendo la memoria eres tú Potter—dijo, dejando a Harry descolocado—Saluda a la señorita Granger de mi parte por su cumpleaños. Suerte, la vas a necesitar.

En ese momento la imagen de Snape desapareció del lago dejando nuevamente el confundido rostros de Harry reflejado en su quitas aguas.

Se puso de pie y sacó sus lentes para refregarse los ojos. Al regresar junto a Hermione, sentía como las palabras de Snap hacer eco en su cabeza.

Un tanto confundido se sentó junto a ella y se quedó completamente en silencio.

—Harry—exclamó Hermione, al verlo distraído—¿Con quién hablabas?

Harry se desconectó de sus pensamientos y la miró.

—Nada sólo…—dijo—, hablaba con el lago.

—¿El lago? Estás loco Harry.

Ella rió, a él le hizo un poco de gracia su expresión de risa. Recordó entonces las últimas palabras de Snape «¿Hoy es el cumpleaños de Hermione?—pensó»

Comenzó a hacer cuentas con los dedos. Calculó, contó y recontó, no lo podía creer. Será por el viaje o porque no han tenido ni un momento de tranquilidad que esa fecha se le había pasado por alto.

—¿Pasa algo?— preguntó ella.

—Sí—dijo Harry—¡Feliz cumpleaños Hermione!

Hermione estaba confundida ¿Su cumpleaños? Acaso el golpe que le causo la caída le había dañado la cabeza. Primero habla con el lago y ahora esto.

—Pero Harry hoy no es mí… ¿O sí?

Vaciló unos instantes hasta que se dio cuenta. Miró a Harry.

—No puede ser que lo haya olvidado—dijo y se lanzó para abrazarlo—.Muchas gracias Harry, lo recordaste.

—Me lo recordó el lago—confesó él.

—¿Enserio?—preguntó suspicazmente Hermione —¿Dijo algo más el lago?

Harry pensó un momento, no quería preocupaciones ese día y dijo:

—Que lo festejemos aquí.

Y sin más, Harry se encargó de armar allí, en ese bosque, lo más parecido a una fiesta de cumpleaños para Hermione.

No dejo que ella le reprochara nada, cuando Hermione se dio cuenta había globos flotando entre los árboles. Bubu tenía un sombrero de punta con un pompón en su cabeza y corría enloquecido alrededor de todo. Harry sacó de su mochila una pequeña radio para musicalizar el ambiente y con su varita conjuró una corona hecha de pequeñas margaritas sobre la cabeza de Hermione.

Ella sonreía como hace tiempo no lo hacía. Harry, sabiendo que no era un buen bailarín, sacó a bailar a Hermione y comenzaron a deslizarse por la improvisada pista de baile que habían creado.

No era el mejor danzante, eso Hermione lo sabía, pero le divertía moverse junto a los pasos torpes de Harry. No importaba si no movía los pies, con el tacto de él bastaba.

La tarde se iba con el último baile, uno lento, con una canción que ellos dos conocían bien, una canción que los acompañó en su último viaje dentro de una desoladora tienda.

We're happy, Ma, we're having fun

And the train ain't even left the station

Cuando las últimas notas dejaron de sonar Harry y Hermione se desplomaron en la hierba, exhaustos, mirando el cielo.

—Gracias con por este día Harry—dijo ella, con una sonrisa.

—No Hermione, gracias o vos por todos los días que estuviste conmigo—Y socó una rosa y se la entregó —Feliz cumpleaños, no es el mejor regalo, pero…

—Oh! Harry, es perfecto para mí.

Harry besó su frente, ella se acomodó sobre su pecho.

—Sabes—dijo Hermione melancólica—, cada año para mi cumpleaños papa cerraba el consultorio y pasaba a los pacientes para el día siguiente—. Ella no puedo evitar que ante estos recuerdos unas lágrimas cayeran de sus ojos —. Mamá siempre me hacía un pásate de chocolate y fresas, a mi me encantaba, era buenas repostera.

Harry se encontraba consternado, no podía verla llorar.

Él secó una de sus lágrimas con su pulgar.

—Sabes que es lo peor—mencionó ella.

—Que.

—Que para ellos soy una desconocida ahora, y para mi siguen siendo mis padres. Aunque ellos no me recuerden yo sí, y los recuerdo todo el tiempo—dijo derramando un sinfín de silenciosas lágrimas—, es muy duro eso.

Harry acarició sus cabellos para tranquilizarla.

—Tranquila—dijo él —, muy pronto los tendrá otra vez con vos.

—Abrázame Harry—pidió Hermione—, por favor abrázame y no me sueltes por nada en el mundo, lo necesito.

Harry la estrechó fuertemente con sus brazos haciéndole sentir con ese abrazo que jamás la dejaría nunca, que jamás la dejaría sola.

—Lo haremos—susurró Harry.

«—Si logramos salir de este bosque—pensó»

Nada hubo que hablar, solo disfrutar lo que les quedaba de luz en ese momento de magia y tranquilidad. Sin quererlo y por el cansancio acumulado Hermione quedó profundamente dormida entre los brazos de Harry que, ahora, la abrazaban con delicadeza.

Harry lo notó y pensó que sería mejor que descansara. La besó y se quedó mirándola dormir, con una mezcla de sentimientos en él.

En ese momento vio una luz blanca secar de lago. Al mirar por allí vio un patronus, un ciervo si astas que le hizo sonreír levemente.

Snape—dijo.

El siervo le indicó que lo siguiera, y así lo hizo. Cargó a Hermione sobre su espalda y caminó tras el ciervo con Bubu a su lado por el rosedal. Después de caminar entre rosas y helechos encontró al final del camino una estación de tren.

Allí un tren de carga se preparaba para salir. Harry no lo sabía pero tenía un presentimiento hasta donde lo llevaría, así que subió junto a Hermione y Bubu a un compartimiento vacío y se acomodó con ella en un rincón, con cautela para no despertarla.

Al cabo de unos minutos el tren comenzó a marchar, Harry no podía despegar la vista del rostros dormido de Hermione. Sacó una cobija y cubrió con ella a Hermione para que no sienta frio en la noche. Volvió a besar su frente.

—Te amo Hermione—dijo—, y creo que siempre lo he hecho.


Gracias por leerlo, espero que les haya gustado.

Aleksast Creo que me complique un poco ahi... jaja Perderse o perder a alguien debe ser desesperante, hasta me da escalofrió. Gracias por leerlo un saludo...

amestoy Bubu es un perro celoso no le gusta que no le presten atención, perro malo que siempre interrumpe :P Muchas gracias por leerlo, lo de Snape ni yo me lo esperaba, pero salio.. un saludo

AlePotterGranger No podía dormir, ¿decía donde esta Ale? No hay excusa para no leer el fic jajaja... Bueno Gracías por hacerlo leído, espero que te mejores y tenes razón no fue tan larga. Igual no hay que esperar mucho.

PD1: Pensé que me libraba :)

PD2: Enserio espero que te mejores, es Horrible estar enfermo, Un saludo.

Saludos a todos...