12
Klux y el Bosque Azul
El clima hostil del bosque los tenía inquieto. La sensación de hastío y el frió repentino del lugar, hacía que se replanteen la idea de seguir adelante. Parecía un mensaje del bosque «¿Quieren continuar— parecía decirles —. ¿Seguros?». Pero era muy tarde para ellos, estaban decididos, no podían dar marcha atrás.
Harry pasó saliva, sentía su boca seca, escuchaba su respiración, la de Hermione y la de Bubu. Sentí el corazón latir en sus oídos, que se aceleraba en cada paso. El bosque, como ellos, estaba en silencio, expectante. De pronto se oyó crujir una rama. Se detuvieron.
Hermione sentía que los estaban observando. Respiraba agitadamente ¿Qué lo causaba? El bosque, aquel ruido, o algo más. El crujido consiguió paralizarla. Se aferró con más fuerza al brazo de Harry. Se miraron.
—¿Qué fue eso? —preguntó Hermione, atemorizada.
—No lo sé—respondió.
Querían reanudar la marcha, pero no podían, ¿o acaso no querían?
Sabían por dónde ir. Pero para Harry, la idea de no ser los únicos en el bosque, era más que un presentimiento. Ya se lo había dicho Snape (cuando apareció en el lago).
«— Acaso crees que nadie los sigue, que nadie los vigila.
—Lo que sea que estén buscando, Potter, no van a dejar que se lo lleven tan fácilmente.»
Pero si esas palabras eran ciertas. ¿Quién los seguí? O ¿Quién, tal vez, los estaba espetando a ellos? Sacudió la cabeza para salir de ese momento de letargo y continuaron avanzando.
El camino del mapa se terminó. Habían llegado.
Frente a ellos había una herrumbrosa casa de madera, vieja. Sus tablas estaban mohosas y ennegrecidas. En su entrada, sobre el porche, había hojas secas, marchitas, sin color. Las ventanas estaban cegadas con otro par de tablas horizontales clavadas sobre el marco, y sobre su techo de chapa había una veleta que giraba a merced del viento provocando un frívolo chirrido. Finalmente, sobre la estructura, se agrupaban una gran cantidad de nubes grises, tan grises que rozaban el color negro.
En la entrada un cartel leía «Bienvenido al Bosque Azul, entra si quieres, salí si puedes». Lo cual no fue indiferente para ellos.
Los escalones que llevaban a la puerta invitaban a entrar, como un verdugo con su hoz llamando a la víctima de turno.
Harry volvió a pasar saliva.
—Lista Hermione —dijo Harry.
—Si— contestó ella.
Ninguno se movió, querían demorar su entrada al lugar por algún motivo.
—Hermione—empezó a decir Harry y le sujetó fuertemente la mano.
—¿Si?
—No sé que pueda haber ahí dentro, no estoy seguro pero…
—Alguien nos espera —dijo interrumpiendo —, hace tiempo que tengo esa sensación. No estamos solos, ¿cierto?
Harry asintió levemente.
—No sé que pueda pasar, allí dentro —dijo con una voz firme y segura—. Pero quiero que sepas que te amo. No lo olvides nunca.
A Hermione se le escapó una lágrima.
—No vayas a morir— advirtió ella—. No quiero ser la señora Potter solo unos segundos. Quiero que sea para siempre.
Harry rió de lado.
—Si todo sale bien, quiero vivir con el amor de mi vida en Grimmus Place—Hermione lo miró a los ojos con todo el deseo de un futuro junto a él—, tener hijo, envejecer junto…
—Y hacerte feliz cada día. Eres lo más valioso en mi vida Hermione.
Esas palabras bastaron. Se besaron, con pasión. Ese bien podría ser su último beso, por eso lo disfrutaron con el único de sus vidas. Con ese gesto de amor, todo el temor que les generaba el Bosque Azul y la casa se diluyó, con sólo él rose de sus labios y el contacto de sus almas.
Al separarse volvieron a mirarse con seguridad y avanzaron.
Con su varita en la mano, Harry intento abrir la ruinosa puerta, pero ésta se abrió sola; incitándolos a pasar si así lo deseaba. Luego de cruzar una mirada, atravesaron el umbral sin vacilar. El primer sobresalto se lo llevaron en el momento que la puerta se cerró de un golpe tras ellos, haciendo caer restos de polvo en sus cabezas.
Apenas se veía en el interior, sólo los agonizantes rayos de luz, que entraban por la ranura de las ventanas, iluminaban tenuemente las paredes y el piso.
—¡Lumos!
Cada paso dado por ellos hacían rechinar las tablas de antiguo piso. Toda la casa se veía antigua, abandonada hacer doscientos, cuatrocientos años, o más. Una vieja biblioteca con libros dispersados fueron en algún tiempo un recibidor muy elegante, junto a ella se erigía una vieja armadura medieval de lata, con un hacha en su mano derecha y un escudo en la izquierda. Un candelabro colgaba del techo, pero no daba la impresión de funcionar.
Se escucho una risita aguda.
—Jijiji…
—Váyase, váyanse. Los ladrones no son recibidos aquí.
Bubu empezó a ladrar. Harry y Hermione intentaron averiguar de dónde provenía esa voz, pero parecía estar en sus cabezas y no en el ambiente.
—Váyanse, no tienen nada que buscar aquí.
La voz se tornó rasposa. La casa rechinaba, parecía moverse. Cada movimiento que hacían allí dentro la hacía tambalearse más y más.
—¿Quién anda ahí?—vociferó Harry.
—¡Salga!— ordenó Hermione.
Jijiji…
Jijiji…
Se oyó un chasquido. Luego unos pasos diminutos que hicieron sobresaltar a ambos. Ellos, comenzaron a buscar desesperadamente el causante de eso.
La sensación de ser observados le helaba la sangre a Harry. Estaba inquieto, quería buscar el elixir, pero aquello (fuese lo que fuese) no le dejaba bajar la guardia. ¿Dónde?
Se escuchó el eco de una lata arrastrándose, se oyó débil pero cercano. Parecía el ruido de varias chapas moviéndose a la par con un rimo constante. Comenzó a oírse con más intensidad. En ese momento Harry sintió que Hermione lo arrastraba de un tirón.
—¡CUIDADO HARRY!
Y él vio pasar frente a sus ojos el filo de un hacha que impactó en el suelo, destrozándolo, dejándolo con la cara pálida y el sudor frio. No sólo por lo inesperado del acto sino por quien o, mejor dicho que, lo hizo.
La inerte armadura, que decoraba la habitación, se estaba moviendo como una maquina por el lugar, cargando sobre su hombro el hacha y caminando hacia ellos con una obscura intención en su rostro sin ojos.
Un silbido ¡Paff!
Un segundo hachazo cayó frívolamente junto a Hermione. La armadura volvió a recargar el arma, acercándose cada vez más a su objetivo, ¡Paff! Sonó el tercer hachazo consiguiendo arrancar un grito de la garganta de Hermione, dejando una zanja de astillas en el lugar. Esta vez fue Harry quien arrastró a Hermione para alejarse del monstro metálico.
¡Paff! ¡Paff!
Hermione se ocultó bajo los brazos de Harry ante los intensos hachazos de esa cosa, él apuntó su varita hacia la armadura y con la mano temblorosa dijo:
—¡Reducto!
Y logró destrozarle el escudo.
—¡Reducto!—dijo nuevamente, y esta vez destrozó la armadura, convirtiéndola en chatarra que se dispersó por toda la habitación.
Jijiji…
Otra vez sonó esa irritante risita y un nuevo chasquido.
Ahora se empezó a oír un sonido pesado pero lejano, como si algo se moviera por debajo de ellos. Harry y Hermione se quedaron expectantes. Bubu ya no ladraba parecía estar igual de atento que ellos. El lúgubre rechinar de las escaleras llegó hasta sus oídos, de menos a más. Sintiendo como cada clavo se aflojaba de las maderas en las que fueron clavados. Súbitamente y con pasos de plomo, apareció otra armadura. Ésta llevaba un enorme martillo entre sus manos, su oxidado traje daba a entender que tenía más años de encierro que la anterior y además se veía más dura.
Hermione fue la primera en lazar un hechizo contra el cuerpo de metal oxidado, que se acercaba hacia ellos, pero apenas lo dañó. Harry la acompaño con otro hechizo. Cerca pero todavía no cesaba. Ambos comenzaron a lanzar una lluvia de ataques consiguiendo que la armadura se despedace poco a poco, pero antes de rendirse arrojó su pesado martillo hacia Harry que, si no se hubiese agachado, éste hubiera impactado de lleno en su cabeza.
La armadura cayó. Dentro, una corriente de aire dispersó todo el polvo del piso.
Jijiji…
—Bien hecho, bien hecho— dijo la voz rasposa. Y luego se encendió una luz, que dejo ver la Imagen de un elfo, que al parecer, estuvo todo el tiempo en la habitación.
El elfo llevaba unos obscuros harapos. Tenía el rostro ceñudo, se veía furioso. Sobre uno de sus ojos tenía una cicatriz que le atravesaba de la frente hasta el pómulo, ese ojo estaba totalmente blanco y rivalizaba un su otro sano color naranja. Sus manos no tenían dedos, sino garras, debido a la longitud de sus sucias uñas.
—¡Largo intrusos!— vociferó el elfo —¡Largo, no tienen nada que hacer aquí!
La criatura se veía muy enfadad.
—¡Hablen!—exclamó el elfo ante el silencio de los chico —. Vienen a profanar la noble casa del amo Lewis y se quedan cayado.
—¿Quién eres?—pregunto Harry.
—Malitos ladrones, no se llevaran ningún tesoro de mi amo ¡Largo de aquí!
—Dinos quien eres—ordenó Hermione.
—Maldita sangre sucia— respondió el elfo —, ya no respetan a los muertos.
Harry apretó con fuerza su varita para atacar, pero el elfo comenzó a caminar mirándolo con su aterrador ojo.
—Los vengo siguiendo desde que llegaron —comenzó a decir el elfo —, desde que pusieron un pie en este lugar no he dejado de vigilarlos. Pero ¿Cómo consiguieron llegar hasta el bosque azul?
En ese momento las palabras de Snape llegaron otra vez a Harry, haciéndolo recordar todo lo que les había pasado.
—Fuiste tú—acusó Harry—. Tú causante mi caída en aquel bosque, tú hiciste que la motocicleta cayese cuando veníamos para aquí.
El elfo dibujó una frívola sonrisa y dijo suavemente:
—No sólo eso, crees que esos muggles los secuestraron porque si, crees que eso bandidos pasaron por casualidad por allí—finalmente exploto en ira —¡CREES QUE ME VOY A QUEDAR DE BRAZOS CRUZADOS CUANDO DOS MALDITOS NIÑOS VIENEN A MI TERRITORIO A QUERER ROBAR LOS TESOROS DE MI AMO!
El elfo con toda su rabia y lanzó un potente hechizo que los hizo volar, a ambos, hasta golear la pared con sus cuerpos.
—¡No somos ladrones!—dijo Harry
—¡MIENTES!—y lanzó nuevamente el hechizo a Harry— ¿QUÉ ESTÁN BUSCANDO? ¿CÓMO CONSIGUIERON LLEGAR HASTA AQUÍ?
En ese momento Bubu que veía como atacaban a sus dueños, se lanzó contra el elfo y mordió el pie de éste con sus pequeños dientes afilados, causándole mucho dolor y haciendo lo retroceder. Lamentablemente el cachorro recibió una fuerte matada del elfo, que lo golpeo para quitárselo de encima, y lo lanzó inconsciente cerca de Hermione. La chica lo recogió.
Harry no esperó mas, estaba lleno de rabia por como el trato del elfo, con su varita apunto hacia él.
—Expelliarmus —dijo. Pero el hechizo fue fácilmente frenado por el elfo, con solo chasquear los dedos.
—Expelliarmus —lanzó nuevamente. No funcionó. La criatura horrenda detuvo su ataque sin transpirar.
Harry comenzó a lanzar el hechizo repetidas veces, con desesperación, esperando que alguno ellos alcance al maldito elfo y los deje en paz. Pero nada parecía afectarlo, parecía saber cada movimiento de él con antelación.
—Expelliarmus—. Esta vez el hechizo consiguió dar de lleno en el elfo. Pero no fue Harry quien consiguió acertar el tiro. Fue Hermione que, con el rostro enfadado, lanzó al ser de puntiagudas orejas contra la librería.
El elfo se vio herido, pero no físicamente, sino en su orgullo. Nadie, nunca, había conseguido ni siquiera tocarlo con una varita (salvo su amo, que era el mejor mago de la historia, según él) y ahora unos mocos consiguieron enviarlo a volar, unos malditos ladrones hicieron que él caiga de bruces al suelo. Eso no lo toleraba.
Se puso de pie, con el rostro lleno de obscuridad. Se sacudió su túnica con aíre de soberbia y dijo:
—Han hecho enfadar a Klux, protector del Bosque Azul y guidarían de los tesoros de Lewis. Merecen el peor de los castigos ¡INSOLENTES!
—¿Klux? —interrogó Harry.
—¡CÁLLATE! ASQUEROSO LADRON— gritó el elfo —.Te prohíbo decir mi nombre.
Klux, el elfo, comenzó a caminar alrededor de ellos, pensativo y expectante a la vez, como intentando descifrar un acertijo. Harry y Hermione se encontraban paralizados, se sentían impotentes. El elfo que los rodeaba parecía ser muy poderoso, inmune a su magia y parecía estar loco de ira.
Klux se detuvo y los contempló con su profunda mirada negra.
—Mi intuición nunca me falló— dijo —, me dijo que intrusos se acercaba. Hace casi cincuenta años que nadie se atrevía a robarme. Ahora díganme ¿Qué buscan?
Pero Harry y Hermione se negaban a hablar, en parte por el temor que generaba el elfo y también porque no sabían que podría pasar si se lo decían. Por eso, Kulx furioso, se acercó a Harry y lo abofeteó. Sus pupilas se dilataron cuando vio un papel envejecido sobresalir de un bolsillo de Harry. El elfo lo agarró y lo reconoció de inmediato.
—El mapa del amo Lewis— dijo sorprendido —¿De dónde lo sacaste?— El elfo apretó el cuello de Harry con furia —¡DIME!
Harry sentía las frías garras de Klux sobre su cuello, no podía respirar, pero aún asfixiándose negó con la cabeza y acercó con dificultad su varita hacia el elfo, pero éste de un manotazo se la sacó de encima.
—Supongo que tu tampoco me lo dirás—Klux, le dirigió una severa mirada a Hermione, consiguiéndola intimidar —.Entonces se lo sacaré a la fuerza—dijo. El elfo colocó su áspera mano sobre la cabeza de Harry y comenzó a susurrar algo, en una legua extraña. Klux entro en un trance, en un estado donde podía leer la mente de Harry y enterarse de todo.
—El elixir del recuerdo— dijo con una sonrisa soberbia —Interesante.
El elfo chasqueó sus dedos y en su mano apareció un frasco diminuto, no más grande que una uva, al cual le colgaba una cadena de su corcho. El contenido del frasco era verde y se podía sentir cierta energía proveniente de él.
Harry y Hermione miraron el pequeño frasco casi hipnotizado por su energía. Parecía llamarlos, daba la impresión que, con solo estirar la mano sería suyo. Klux lo agarró por su cadena y comenzó a balancearlo frente a ellos.
—Para que lo quieren—dijo de la manera más sínica Klux—, ¿Quién los necesita? Tú o ella—. La mirada del elfo viajaba de Harry a Hermione, al igual que el frasco.
Algo en Hermione la traicionó en ese momento, porque ante la pregunta del ermitaño desvió la mirada hacía Harry causando que toda la atención del elfo valla hacia ella.
—¿Tú, niña?—dijo Klux acercando de a ella. Hermione negaba con la cabeza constantemente.
Él colocó su mano en la cabeza de Hermione y repitió el mismo ritual, que hizo con Harry, para mirar dentro de su mente.
—Muggels —dijo Klux al finalizar—Interesante.
El elfo sin previo aviso le arrebató a Hermione la imagen de sus padres, que ella guardaba consigo, y se comenzó a observarla con los ojos llenos de perversidad. Con sus largas uñas, Klux recorría la superficie de la imagen, en un gesto de anhelo fingido.
—Devuélvemelo—dijo Hermione—, eso es mío.
Pero el elfo no hizo caso a sus exigencias, la ignoró y dijo:
—Cállate, niña muggel— la miró y echó a reír —. Veo que te gusta jugar en la mente humana, ¿sabes que eso puede ser peligros? ¿No pensaste en las consecuencias cuando lo hiciste?
A Hermione se le escapó una lágrima, recordar el momento cuando los sacó de su vida para siempre le hacía crecer un nudo en su garganta lleno de amargura.
—Por eso quieres el elixir—dijo señalando el frasco diminuto. Volvió a mirar la foto de los padreas de Hermione pensativo—. Porque no le hacemos una visita a estos muggels y nos dan su opinión.
La cara de Harry quedó pálida, no más que la de Hermione. ¿Qué quería hacer ese elfo? Acaso está tan loco como para meterse a la casa de los padres de Hermione ¿Para qué?
—¿Qué quieres?—vociferó Harry apuntando con su varita a Klux. Pero el elfo ermitaño no se inmuto por esa acción, parecía no ser una amenaza para él.
—Nada— respondió —Solo enseñarle. Enseñarle a no jugar con lo que no debe —y luego susurrando por lo bajo dijo—.Se les van a ir las ganas de robar lo que no es suyo.
El elfo chasqueó nuevamente los dedos y el mundo de Harry y Hermione, junto con el inconsciente Bubu en brazos, tembló. Todo a su alrededor se volvió turbio, las paredes parecían moverse a una velocidad tan exagerada, que solo se veían líneas deformándose a sus lados. Luego se oyó un grito y el torbellino en el que estaban comenzó a parar.
La imagen que vieron al aterrizar, no fue la de la herrumbrosa casa de madera en el Bosque Azul, sino la de una casa muggel. Una casa que los ojos de Hermione reconocieron al instante llenándola de nostalgia y horror. Vio al elfo acercarse a una señora, su madre. La señora gritaba aterrada, totalmente desconcertada señalando al intruso que apareció en su hogar. Junto a ella había un hombre que la protegía con los brazos, su padre, que con su única arma (un zapato de vestir) apuntaba al elfo y sacudía el zapato al grito de «Aléjate, monstro horrendo».
Hermione se sintió derrotada, el elfo estaba allí, frente a sus padres, y no sabía que era capaz de hacer, ese monstro desalmando, a ellos. Sintió la lagrimas recorrerle la mejilla, ya no tenía fuerzas.
Pero alguien si las tenía, alguien que siempre estuvo a su lado iba a luchar hasta el último instante, alguien llamado Harry Potter. Él, en ese memento corrió hacía el elfo y lo envistió con todo su cuerpo derribándolo, alejándolo de su objetivo y quedando frente con frete con él en el piso.
—Déjalos en paz— dijo Harry, sacando toda la furia acumulada de dentro suyo.
—No te cansa ¿verdad? —comentó Klux, forzando una carcajada.
Harry, sin decir nada más apuntó con su varita al elfo y lanzó el primer hechizo. Pero Kulx lo esquivó con un simple movimiento. El elfo era ágil, veloz y probablemente poseía grandes poderes, los cuales no eran necesarios usar (al parecer). Pero pese a esto Harry no se rendía, seguía atacándolo con fervor, aún sabiendo que cada ataque era inútil.
Hermione guardó al pequeño Bubu en un rincón y tomó su varita para ayudar a Harry. Pero un grito la detuvo. Fue el de su madre que la señalaba, oculta entre los brazos de su padre y decía con vos vacilante y entre llantos:
—Ella… la-la-la niña rara de-de-del otro día —.La señora Granger se veía aterrada.
—Ella—dijo por lo bajo su padre—¿Que hace aquí?—Se vía atónito, creía que estaba en una pesadilla, no había otra explicación para lo que estaba ocurriendo. En unos momentos despertaría y sería solo eso, una terrible pesadilla.
Hermione los vio aterrados, señalando a una desconocida para ellos. Le hirió el corazón velos bordeando la locura. No quería hacerlo, pero no podía verlos en ese estado y que vieran como su hogar se destruía por una pela tan irreal para ellos. Y al igual que aquella vez apuntó hacia ellos su varita y dijo: «Desmaius». Cando el señor y la señora Granger quedaron inconscientes, cambió la dirección de su varita hacía el elfo.
—¡Desmaius!
Klux era muy hábil, y esta vez esquivó el hechizo lanzado por Hermione.
En ese momento el elfo la miró furioso, y en su interior supo que sería más complicado pelear contra dos magos.
Harry y Hermione lanzaban un hechizo tras otro, intentando, así, quitarle al elfo lo que tenía en su mano. Pero todos los hechizo eran eludidos y éstos daban contra las paredes, derrumbando adornos y cuadros, contra los mueble, destrozando su interior, o contra el techo, bañándolos en una lluvia de polvo y escombros.
Klux usaba todo lo que encontraba como un proyectil contra ellos, vasos, jarrones, libros y hasta utilizó un cojín del sillón. Corría trepándose a todo lo que había en su camino mientras esquivaba los hechizos los jóvenes magos y se reía de soslayos. Pero algo en sus cálculos falló, estaba por salir de la sala y subir las escaleras cuando alguien mordió con rabia su pie haciéndolo caer de bruces al suelo, haciendo que el pequeño frasco, que tenía en su mano, ruede por el piso alejándose de él. Cuando Klux levantó la mirada vio a Bubu, el pequeño perro que antes había pateado, atenazándole su pie derecho con su mandíbula.
—Accio— dijo Harry, atrapando en sus manos el pequeño frasco que rodaba en el piso.
Lo apretó con fuerza una vez estando en su poder.
El elfo seguí en el suelo, con sus uñas rasgaba su superficie creando surcos con sus dedos. Se veía furioso. La expresión de su rostro cambió rotundamente, su mirada se volvió turbia. De repente la tierra comenzó a templar. Todo se columpió en la casa.
—Se acabó el juego—dijo el elfo, levantándose y empujando a Bubu lejos con otra patada.
Harry apretó aún más el frasco con su mano al ver como el elfo caminaba hacia ellos con la decisión de un soldado en guerra.
Hermione apunto al elfo, pero él la desarmó con sólo chasquear los dedos y siguió caminando hacia ellos. Klux se detuvo a medio camino.
—La memoria es traicionera— dijo éste—, no recuerdo cuando fue la última vez que un ladrón logró hacerme enojar tanto.
«La memoria es traicionera» pensó Harry. Es frase la había escuchado tanta veces, la había dicho el señor Brown, Gabrielle y Snape. Ducha en ese momento la frase casi no tenía sentido.
—La memoria es algo muy valioso—continuó diciendo el elfo—, por eso no se debe jugar con los recuerdos de las personas—Ahora Klux miró severamente a Hermione—.El amo Lewis lo sabía muy bien, por eso creó el elixir, para que su sabiduría no se perdiera una vez sea viejo y senil. Lamentablemente no llegó a eso. Lo mataron.
El elfo quedó pensativo unos segundos. Luego señalo hacia donde se encontraban Harry y Hermione y murmuró unas palabras extrañas. En ese memento un hechizo golpeó a ambos, sintiendo una especie de asfixia y un ardor en su cuerpo, que los derribó mientras apretaban los dientes para aguantar el terrible dolor.
Klux chasqueó los dedos nuevamente, llamando al elixir, el cual abandonó las manos de Harry para viajar lentamente hacia la suya. Meciéndose sobre su dedo índice. Haciendo que todo el esfuerzo anterior sea totalmente en vano.
—El amo Lewis murió, si —dijo Klux—. Pero siempre vivirá mientras alguien lo recuerde.
Harry, por como hablaba el elfo de su amo, pensó que Klux quiso mucho a su amo, y éste sentimiento era reciproco.
En ese momento oyó la vos de Snape en su cabeza: «La memoria es traicionera, recordar es fácil para el que tiene memoria, pero olvidar es difícil para quien tiene corazón.» Pero ¿Qué le quiso decir en ese memento?
El elfo miró a Hermione y se acercó a ella.
—Debería darte vergüenza—dijo—, borrar algo tan preciado para ellos. Tienen surte, porque para ellos no eres nadie. Solo una extraña.
Las palabras del elfo le agujereaban el corazón a Hermione. No pudo contenerse y comenzó a llorar. Cada lágrima que caída era más amagar que la anterior. En parte el elfo tenía razón y eso la hacía sentir aún peor.
Klux arrojó con desprecio la fotografía que anteriormente había quitado a Hermione. Ella la tomó y la apretó contra su pecho.
—Lo siento—murmuró entre lágrimas.
El elfo colocó su mano en la cabeza de la chica. Con expresión austera le dijo:
—Debería borrarlos de tu mente ¿quieres?
—No, no, es lo único que me queda de ellos—rogó Hermione. Sus lágrimas caían al suelo—. Por favor no lo hagas.
«Es lo único que me queda de ellos» Esas palabras hicieron eco en Harry y recordó lo que Snape le dijo nuevamente « pero olvidar es difícil para quien tiene corazón».
Algo dentro de Harry hizo un click. Fue como ver una luz en medio de la noche.
—Debería hacerlo—dijo Klux con ira—, pero sería hacerte un favor. Como el amo Lewis no podre envejecer ya no necesitará el elixir.
Luego de estas palabras, el elfo, azotó contra el suelo el pequeño frasco. Destrozándolo, convirtiéndolo en millones de diminutos trocitos de vidrios, derramando su contenido en el piso para darle fin a su existencia.
—¡No! ¡No!—gritó Hermione con desesperación. Cuando quiso darse cuenta todo estaba perdido. El elfo chasqueó sus dedos para desaparecer de allí, dejando a Hermione ahogada en un llanto inconsolable, tirada sobre el suelo.
Olvidar es difícil para quien tiene corazón.
Para Harry no todo estaba perdido.
Era cierto que sus padres no la recordaban, pero ella sí. Esos recuerdos, el de los padres de Hermione, nunca desaparecieron, siempre estuvieron guardados en su corazón. Siempre siguieron con ella, allí. Siempre la acompañaron.
—No está todo perdido— dijo Harry.
Hermione lo miró incrédulamente, mientras él con su varita recogía una de sus lágrimas.
—Ven— dijo Harry y la tomó de la mano—, confía en mí.
Él la llevó hasta donde estaban el señor y la señora Granger desmayados. Hermione se dejó llevar, ella miró a Harry con ojos de intriga e inseguridad. Una vez frente a ellos, Harry y colocó su varita, con la lágrima de Hermione brillando en su punta, y dijo:
— Reditum Recordo.
En ese memento un a luz dorada destelló de la varita del mago. Ésta bañó con su luz a las dos personas que estaban inconscientes, rodeándolas de pies a cabeza. Una cálida sensación abrazaba el ambiente, tan familiar como una chimenea en navidad o un café por la tarde.
La luz cesó.
Poco a poco, el señor y la señora Granger abrieron los ojos. Algo confundidos miraron al chico y a la chica que tenían frente a ellos.
—¿Hermione?—dijo la señora—¿Qué haces aquí?
—Hija ¿qué ocurrió?—preguntó su padre.
La cara de Hermione se iluminó. Su labio inferior tembló hasta romper en llanto, éste, a diferencia de todos los anteriores, era de alegría. No tardo en salta encima de ellos y abrazarlos con ganas. Tenía tantos deseos de hacerlo desde hace tanto tiempo, que una vez los tuvo entre sus brazos con quería soltarlos nunca.
—Los extrañe, los extrañé muchísimo—decía una y otra vez.
Aunque sus padres se sentían mareados, por tantos hechizos recibidos, lograron entender los sentimientos de su hija y cuanto los necesitaba ahora. Entre los besos y los abrazos, desgastaban a Hermione, a ella le encantó volver a sentir ese amor, el amor de su familia era único en verdad.
Ella giró su cabeza buscando a su otro amor, a Harry, el amor de su vida. Y lo vio parado tras ella, con una gran sonrisa en su cara, secándose las lagrimas con el puño de su camisa.
En ese momento Hermione se sintió la persona más feliz del mundo.
Luego de toda la emoción causada por el recuentro, Hermione buscaba a alguien por toda la casa pero no lo encontraba. Entre tanta conmoción lo había perdió de vista, lo extrañaba y quería tenerlo con ella, abrazarlo, besarlo «¿Dónde se habrá metido? » pensó.
Corrió la cortina de daba a la calle y por fin encontró a Harry, afuera, acariciando a Bubu mientras miraba al cielo.
— ¿Qué haces aquí?—preguntó Hermione—. Hace frió.
Harry sopló una suave risa.
—Quería ver las estrellas—dijo—, hace días que solo veía nubes grises sobre el cielo. Parece ser que se despejó.
—La noche está hermosa—dijo Hermione acercándose a él. Lo abrazó con fuerza y acomodó su cabeza sobre el pecho de Harry.
—Gracias—susurró ella—. Sin ti Harry, no hubiera conseguido esto.
—Sin ti tampoco lo hubiera hecho—confesó Harry—. Gracias a los recuerdos tuyos, los que guardaste de ellos en tu corazón, conseguí hacer el hechizo.
—Siempre tienes que ser tan Harry Potter.
—Siempre.
Rieron.
Hermione acarició rostro y lo beso. No pudo esperar más para tenerlo entre sus labios.
—Supongo que te quedarás aquí—manifestó Harry, luego del beso.
—Si—contestó Hermione—, y tú te quedaras conmigo.
—¿Yo?
—Si Harry, no pretenderás que me aleje de ti ahora.
—Per…
—Harry, te amo—dijo Hermione mirándolo a los ojos—. No quiero tenerte lejos, eres la persona más importante de mi vida. Mis padres siempre te quisieron.
Harry no puedo evitar formar una gran sonrisa.
—Donde estés voy a estar—dijo.
Y volvieron a besarse. Esta vez por un largo rato, dejándose llevar por las caricias y los abrazos. Por esa necesidad de tenerse cerca y sentir su cuerpo con el del otro, sentir su calor, su aroma, mientras sus bocas juegan a encontrarse bajo el paño de la noche.
—Te amo Hermione.
—Te amo Harry
FIN
Hay un epilogo, lo subí junto con este capitulo.
Espero que les haya gustado. Muchas gracias por leerlo.
La verdad me costó mucho escribir este último capitulo (ojalá no la haya cagado), por eso me demoré en subirlo, además quería subirlo con el epílogo al final.
Aleksast Perdón, por ahí se me pasan algunos errores, cuando termino los capitulos y los leo para verificar que esté bien escrito, se me escapa siempre algo y me doy cuenta cuando esta subido o nuca aveces. Quiero agradecerte por haber leído este fic y por comentarlo
Un saludo :)
amestoy Hola, bueno, intento mejorar cada vez que escribo. Aveces las historias quedan mejor o pero, pero siempre quiero hacer lo mejor. Muchas gracias por hacer seguido este fic, siempre comentaste y eso se valora mucho.
Un saludo
pd: Espero te haya gustado el final
AlePotterGranger Hola, no importa yo también me demoré en subir el último capitulo. Mejor tarde que nunca :) Un placer que hayas leía el fic, me alegras siempre con tus divertidos comentarios y pds. Esta es última actualización (además del epilogo que lo subí al mismo tiempo). Tal vez nos volvamos a ver en otra historia. Jaja
pd: Muchas gracias por leer este fic
pd2: Un saludo :)
Un saludo a todos.
