Sorry por actualizar hasta ahora pero no he tenido mucho tiempo libre, exámenes y trabajo no tenía tiempo para nada. Bueno los dejo leer nos vemos xD

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En un cuarto tétrico y oscuro lleno de estatuas enormes con figuras de demonios alados y seres mitológicos, en medio de esta enorme habitación se distinguían dos figuras, una de ellas su presencia era poco amigable. Sentado en su gran trono de ébano, clavaba sus azules ojos sobre un hombre frente a él. Sobre su mano derecha sostenía un gran cetro que terminaba en dos puntas, ambos lados se encontraba rodeado de las Erinias, generadoras de los castigos infernales, y Las Moiras, en cuyas manos se hallaban la suerte de los mortales. Con un gesto y sin apartar su mirada del hombre, ordenó que sus acompañantes desapareciesen, y solo los dos se quedaron rodeados del más absoluto silencio. Y sin mover los labios el hombre sentado en el trono susurró mirando tan fijamente como siempre al otro.

-Y dime Tánatos ¿qué es lo que sucede?.

-Mi señor, hemos encontrado indicios que nos lleven a descubrir el paradero de la ambrosia.

-Y bien…

Vera mi señor como usted sabe encontramos el lugar donde se llevara a cabo la ceremonia para consagrar su divinidad, por eso hemos viajado a esta ciudad donde también revelan los destinos que se encuentran las otras dos piezas que nos faltan...

-Tánatos, dime algo que no sepa ya- dijo con voz firme el hombre de azul mirada.

-Si mi amo, bueno según los destinos esas piezas faltantes se encuentran en las personas que tengan el alma pura.

-Entonces buscarlas! Y traerme las piezas faltantes!!.- grito el hombre a Tánatos.

-Si mi amo.

-Si es toda la información que tienes, me retiro- se levanto del trono de ébano y se marcho del lugar.

Después de unos segundos, El otro hombre se atrevió a alzar la vista del suelo al escuchar una risa a sus espaldas.

- vaya Tánatos veo que nunca puedes hacer algo bien- dijo un hombre que se encontraba apoyado en una columna.

- Caronte.- dijo Tánatos levantándose y viendo fijamente al otro hombre.

-Que no te he dicho mil veces que primero tienes que informarme a mí de los avances, debes aprender a obedecer a tus superiores- diciendo esto le lanzo un rayo directo al pecho que ocasiono que el joven se convulsionara de dolor- tú no tienes derecho a estar en presencia de mi amo, solo eres un ser inferior.- y le lanzo otro ataque- a la otra ven directo a mi.- sin decir más desapareció.

-Maldito Caronte, me las pagara algún día.- Tánatos estaba furioso

Se encontraba leyendo tranquilamente en el sillón de su sala cuando escucha que llaman a la puerta, se levanta a abrir pero ya se imagina quien seria, como siempre puntal. Al abrir la puerta se sorprendió de ver que no venia solo.

-hola- lo saludo

- hola osita, ¿llego tarde?

-no, tu tan puntal como siempre Marcel, y dime quien es tu acompañante- dijo Michiru viéndolo con curiosidad.

- bueno veras se llama…- no pudo terminar la oración cuando escucharon unos pasos veloces descender la escalera y dirigirse a ellos.

- tío Marcel- la pequeña Hotaru se lanzo a los brazos de este, algo que ya se le estaba haciendo costumbre.

-Hola princesita ¿lista para irnos?

-Hay mira mama Michiru!!- grito de pronto la niña- ¿cómo se llama?

-Es lo mismo que me pregunto yo- dijo Michiru.

-Se llama cerbero- dijo el joven

-Es hermoso!!- dijo Hotaru mientras acariciaba al enorme perro negro que venía junto a su tío.- ¿es tuyo?

-Si

-Vaya nunca imagine que tuvieras un perro- comento Michiru al joven.

-Ni yo que tuvieras una familia, osita- soltó Marcel como si comentara el clima y solo atino a encogerse de hombros

-No me refería a eso, sino que siendo un "hombre tan ocupado"- cuando dijo esto lo acompaño con comillas hechas con sus manos- tuvieras tiempo para cuidar una mascota.

-Ja ja ja muy chistosa- dijo irónicamente- pues si tengo una y no solo eso, sino que cerbero tiene conmigo desde que me fui a estudiar al extranjero, el es mi mejor amigo- viendo al perro con gran cariño.- y viendo que vamos al parque decidí llevarlo con nosotros, ya que desde que llegue no ha salido a pasear.

-Vaya me sorprende que allá vivido todos estos años con un amo como tu- comento burlonamente Michiru- pobrecito de ti cerbero- se dirigió al perro e imito a hotaru y empezó a acariciarlo.- dueño malo, dueño malo!!

-Michiru!! No me hables como a un animal!!- enojado al ver la actitud de su hermana. Las chicas empezaron a reír y Marcel se contagio con su risa- bueno ya estuvo de burlarse de mí, vamos al parque.

-Que les vaya bien- dijo Michiru a modo de despido.

-¿Que tu no iras con nosotros?- dijeron Marcel y hotaru viéndola con miradas tristes. Cerbero también volteo a verla ladeando su cabeza cómicamente.

-Jajaja son imposibles, dejen voy por mi bolso.

-Viva!!!- gritaron los dos y cerbero lanzo un ladrido.

Los cuatros se fueron juntos al parque central. Hotaru era la que llevaba a cerbero el cual al estar tan emocionado de por fin salir que llevaba arrastrando a la pobre niña. Recorrieron los alrededores, compraron helados y se sentaron en una banca para disfrutarlos. Michiru nunca había reído tanto en su vida, pero era imposible no hacerlo al ver a semejante trió. Hotaru hizo prácticamente que Marcel la acompañara a todos los juegos del parque, incluso al arenero donde en estos momentos estaban.

Toda la gente que pasaba los observaba atentamente y claro una escena así no se veía todos los días. Un elegante joven sentado en el arenero junto a una niña con ojos violetas haciendo castillos de arena y un enorme perro negro que brincaba sobre ellos haciendo que el castillo se derrumbara, pero no les importaba porque volvían a levantarlo. El joven se levanto sacudiendo sus pantalones y se dirigió a la banca donde estaba Michiru observándolos.

-veo que has perdido dones- le dijo la aguamarina al ver frente de ella al joven.- ni una sola torre has podido hacer.

- no es mi culpa es la arena- Marcel se sentó a un lado de ella.- aparte que está haciendo bastante calor.

- échale la culpa a la arena y a el sol.- divertida Michiru al ver que su hermano a veces era tan o más infantil que hotaru.- que yo recuerde en la playa era lo mismo, solo que debes en cuando hacías medio castillo ja,ja,ja.

- era culpa del mar, siempre llegaba y los destruía- Michiru lanzo una carcajada, al verla reír se acercaron hotaru y cerbero.

- ¿qué pasa mama Michiru?

- es que tu tío jajaja- la joven no podía parar de reír.

- bueno iré por algo de tomar, vamos cerbero.- decidió irse antes que Michiru empezara a contar las vergüenzas que paso en su infancia.

Estaban en un pequeño puesto que se encontraba a un lado de la fuente, mientras Marcel compraba algo, cerbero veía con gran interés las salchichas que giraban en una maquina mientras movía la cola en eso empezaron a escuchar gritos.

Vienen donde están Michiru y Hotaru- salió corriendo topando con un hombre haciendo que este tirara el hot dog que traía y sin pensarlo dos veces cerbero se lo comió de un bocado.

-Cerbero no es momento para eso!!!

Mientras en el otro lado del parque Michiru y Hotaru también escucharon gritos, voltearon a verse un momento y se dirigieron hacia donde provenían. Al llegar vieron como era atacada la gente por un joven de cabello negro vestido con lo que al parecer era una armadura griega. El peto estaba adornado por la imagen de dos pegasos al igual que los brazales y espinilleras eran de plata, una toga color escarlata y en su cintura estaba una espada de hoja curva con incrustaciones de rubí.

Vieron como este se acercaba a una muchacha y de sus manos salió una luz azul lanzaba directo al pecho de la chica.

-hay que transformarnos- saco su pluma y grito- ¡POR el poder del planeta Neptuno, transformacion!

-¡POR EL PODER DEL PLANETA SATURNO, TRANSFORMACION!

Después de lanzar la luz a la muchacha de su boca salió una especie de humo brillante para después transformarse en una esfera. En el momento que el joven la tomo esta cambio su color por uno negro.

-¡Por Zeus me equivoque!

-¡ Deep Submarge! – el joven esquivo el ataque y vio que sus atacantes eran dos jóvenes vestidas con traje de marinero.

¿Quién diablo son ustedes?

-Formo parte de una nueva era, Soy Sailor Neptune, y entrare en acción – dijo la joven de traje verde-azul.

-Todos me llaman la Sailor de la destrucción. Soy Sailor Saturn- dijo la otra chica.

-Pero que trajes mas ridículos llevan jajajaja- el chico se empezó a reír.

-Oye!! Qué te pasa!! No son ridículos!! Mas ridículo el tuyo!!Aparte tu llevas falda!!- le dijo enojada sailor saturn.

-Esto no es una falda!!!

En eso una risa malvada se escucho en el lugar capaz de erizar la piel a cualquier mortal. Todos voltearon a hacia la cima de un árbol donde estaba un hombre cubierto por las sombras, solo se veía un par de ojos azules.

-Tánatos deja de perder el tiempo y acaba con ellas – ordeno el hombre de las sombras.

-Si mi señor- solo se escucho otra risa por parte de aquel hombre misterioso y desapareció en una fracción de segundos.

Tanatos empezó atacarlas, las sailors muy apenas lograban esquivar los golpes. Uno de ellos le dio de lleno en el estomago a Neptune.

-Death Reborn Revolution!- lanzo Saturn su ataque directo a Tanatos, el cual solo sonrió y con una mano lo atrapo y se lo lanzo de nuevo a la sailor, haciendo que esta saliera disparada por los aires para después caer.

- no puede ser, como lo hizo- Saturn trataba de levantarse pero estaba muy mal herida.

- no son dignas oponentes para mí.

- ahora veras ¡Deep Submarge!

-¡pulsión de muerte!- grito el joven haciendo que un rayo saliera de su mano atravesando el poder de neptune y destruyéndolo.- no perderé mi tiempo con ustedes. ¡Hydra sal de tu lúgubre prisión!-

El Suelo se empezó a abrir del cual salió un liquido viscoso que se convirtió en un monstruo de tres cabezas con piel escamosa, que se trago la esfera de luz que Tánatos le quito a la muchacha.

- acaba con ellas!!

- hydra!!!- grito el ser, para después lanzarle su ataque- Aliento mortal!

El ataque roso el costado izquierdo de Neptune provocándole una quemadura.

-Maldita cosa me las pagaras!

Lucharon por varios minutos, hydra lanzo de nuevo su ataque y apenas alcanzaron a esquivarlo, entonces llego el turno de sailor saturn cortándole las cabezas a hydra.

-Lo vencimos- grito triunfante.

Neptune se sentó en el suelo, su respiración era agitada, estaba muy lastimada y débil. En eso escuchan un ruido y ven como el monstruo se levanta y donde antes había tres cabezas ahora había seis.

-No puede ser, ya habíamos terminado contigo-dijo una sorprendida Neptune.

-Aliento mortal!!- de cada una de las cabezas de hydra salió un ataque que esta vez no pudieron esquivar ocasionándoles quemaduras.

-¡World Shaking!- el ataque lanzo al monstruo diez metros de distancia-¿Necesitan ayuda?

-Sailor uranus!!- gritaron las otras dos sailor al verla aparecer a su lado.

-Eso me pareció un sí

El monstruo ataco a uranus, era una pelea muy pareja hasta que la sailor cansada lanzo su world shaking el cual fue absorbido por una de las cabezas de hydra.

-¿Qué? !!!Se lo trago!!!- entonces saco su talismán- ¡Espada, elimina!- y le corto las cabezas.- esto está mejor.

Pero cuál fue su sorpresa al ver que las cabezas se regeneraban y ahora había doce de ellas. Seguía cortando cabezas y volvían a salir el doble.

-Deja de hacer eso!!- grito neptune

Entonces ella y sailor saturn lanzaron un ataque doble que termino con el monstruo. Tomaron la esfera de luz y se la devolvieron a la muchacha. Cuando se dieron cuenta ya no había rastro de Tánatos.

Gravemente heridas se fueron a su hogar, el monstruo había sido muy fuerte, las tres juntas apenas habían podido terminar con él. Se sentían cansadas, adoloridas y sobre todo humilladas. Al llegar Setsuna y no podía creer lo que veía, estaban todas tiradas en una cama aun transformadas con quemaduras y heridas graves.

- setsuna tenemos graves problemas.- le dijo Haruka.

Así empezaron a narrarle todo lo sucedido en el parque.

-¿Cómo lo llamo el hombre de las sombras?- pregunto la señora del tiempo.

-Tánatos- contesto Michiru.

-Mmm… no sé porque tengo el presentimiento de haber escuchado antes ese nombre, bueno lo mejor es que vaya a la puerta del tiempo a investigar, ustedes descansen y avisarle a las chicas, nos vemos- y se marcho.

-Marcel!!- grita Michiru al recordar a su hermano- ¡por dios lo dejamos en el parque!

-Que mala hermana eres, olvidaste a tu hermanito- bromea Haruka.

-Este no es momento para tus bromas- con dificultada saca de su bolsa su celular y marca el numero del joven.

-Michiru ¿donde están? las estoy buscando, ya no las encontré en el parque- dice Marcel por el otro lado del teléfono.

-Lo siento, es que huimos al escuchar los gritos.

-¿Pero están bien?- les pregunta preocupado.

-Si, si no nos paso nada ya estamos en la casa.

-Qué gran alivio, bueno no puedo ir en estos momentos pero después paso a verlas, te parece.

-Si no te apures Marcel, nos vemos- y cuelga.

Estaba en una enorme habitación circular decorada con exquisitas telas e iluminada con antorchas, llena de nichos donde había estatuas de piedra donde se representaba a varios dioses griegos. En medio del cuarto había una pila de piedra, estaba hecha de una sola pieza y colocada en una columna retorcida, alrededor de esto un polígono amplio recibía el agua que caía desde arriba. Tánatos estaba observando las imágenes que se formaban en el agua, recreando la batalla vivida hace unos momentos, Tánatos no podía creer que esas tres chicas vencieran a hydra.

-Por Zeus, mi señor se pondrá furioso.

-Claro que me pondré furioso Tánatos, no solo no encontraste alguna pieza faltante, sino que también has hecho que destruyan a una de mis mascotas.

Tánatos recorrió la habitación en busca de su señor, pero no logro verlo. Hasta que detrás de una estatua salió un joven vestido con armadura griega que a diferencia de Tánatos el peto estaba adornado por la imagen de llamas al igual que los brazales y espinilleras todo hecho de oro puro e incrustaciones de diamantes, una toga color azul petróleo al igual que la capa. No dejaba de ver a Tánatos con sus fríos ojos azules.

-Cometiste un grave error, ahora por tu impertinencia ya saben de nuestra presencia en esta ciudad.- el hombre se acerco a la pila observando que en ese momento estaba la imagen de cómo terminaron con hydra.- serán un estorbo.

-Tranquilo mi señor, no son oponentes para nosotros.

-ENTONCES PORQUE VENCIERON A HYDRA!- grito el hombre molesto haciendo que su cabello se convirtiera en llamas azules.

Tánatos sintió gran temor al ver a su amo en ese estado, nunca lo había visto tan molesto. Después de unos momento aquel joven volvió a la normalidad pero dejando esa mirada fiera.

-Averigua quien son y termina con ellas.- y en un abrir y cerrar de ojos desapareció.