Sus labios recorrían cada centímetro de su cuello. El se sentía en el cielo, ella lo volvía loco. Astrid se acomodo mejor entre las piernas de Hipo, y con sumo descaro empezó a moverse sobre la parte mas sensible de su amigo. Amigo. Se supone que son mejores amigos, pero no importa ya. Estaban sumergidos el uno en el otro.
Entre los dos convertían la casa en el lugar perfecto para que los amantes se profanaran entre ellos. Astrid estaba envuelta solo con dos finas prendas, uno cubría sus pechos y el otro el tesoro que Hipo estaba muy tentado a probar. Desde que empezaron los besos ella estaba decidida a ir mas allá.

-Hipo... oh... -le encanta como su amiga suspiraba entre su boca. Escucharla así era realmente único.-Quítate la ropa...
-¿Tanta insistencia?-pregunto con aires de burla.
Lo miro directo a los ojos.-Vamos Hipo, no querrás que te lo arranque, podría romper toda tu ropa.
-No me importaría.

Entonces con mucho ímpetu Astrid le quito la polera, como ya estaba desnudo al menos solo de la cintura para arriba, la rubia no dudo en besar todo el contorno de su pecho. El lo disfrutaba al máximo. Aunque a él también le gustaría hacerla perder el control, como ella lo hace.

¿Esto es un sueño? Porque si lo es, no quiero despertar.

-Tócame Hipo.-tomo la mano de su mano y lo condujo a uno de sus senos. Hizo que lo apretara haciendo que ella suelte un gemido.- Así... mas...Entonces la agarro de la cintura y la volteo quedando ella abajo de él. Como se lo había pedido tomo su seno otra vez y lo apretó, y empezó a besar encima de la tela.
-¿Así...?
-Ajam... oh... si.. Hipo...

Era increíble que tan solo un beso la hacia estremecer. Le encantaba como cada vez que absorbía uno de sus pezones ella jalaba de su cabellera para que él siguiera mas rápido, mucho mas rápido. En la forma de como movía sus caderas para poder encontrarse con esa parte de Hipo, que la haría llegar y desearía llegar mas allá de lo imposible.
Le quito la molestosa prenda de arriba y siguió deleitándose con ese par de deliciosas cerezas. Astrid gemía y se arqueaba de tanto placer.

Mejor que en mis sueños. Pensó.

Empezó a bajar entre besos. Sus caderas, hacia revoltijos de placer en esa parte sensible de su querida amiga. Pero ambos sabían lo que querían, así que bajo la única prenda que ella llevaba puesta y vio lo que de seguro lo haría llegar al mismísimo cielo.
Jamás me imagine que podría llegar a ver a un ángel, ahora se que lo logre. Eres todo lo que soñé y lo que a partir de ahora quiero conservar.

-¿Hipo...?-lo llamo, su amigo estaba contemplando la parte mas baja de ella. Sus ojos brillaban como par de estrellas en el cielo oscuro. Iluminando cada parte de su ser.
-No sabes... como me siento... Eres hermosa.-y la beso.
El recorrido de su cuerpo era como aventurarse en lo mas profundo del mundo. Un oasis prohibido. Llego a la cumbre en donde seria el punto en donde Astrid colapsaría y gritaría su nombre. Algo que no le gustaba a ella era que la hicieran esperar, él la besaba con cuidado pero ella quería que la succionar por completo. -Mas rápido Hipo... por favor...
Ella era su todo. Su reina, así que la complacería en lo que quisiera. Y fue mas rápido. Empezó a succionar ferozmente, con su lengua la penetro y Astrid dio un grito que para los oídos de Hipo fue la canción mas hermosa.

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Su cabellera alborotara reflejaba lo que habían hecho hace minutos. Su sonrojo era una de las pocas cosas que había pensado ver.

Es hermosa. Y ahora que la había visto desnuda y gritando su nombre debajo de él, ella es una diosa ante sus ojos.

-Mis papás ya van a llegar... Hipo, lo que paso, bueno... quisiera repetirlo.
-Yo igual.

Se vestían lentamente mientras el silencio cubrió la sala de aquella casa, y pedía callar a aquel sillón que había sido testigo de una acalorada pelea de sensaciones que llevaban al placer de dos jóvenes inexpertos. Porque ninguno de los dos había tenido un encuentro sexual en su vida. Aunque claro ella aun no había perdido su virginidad, no llegaron a tal encuentro en el cual los dos conocerían el cielo verdaderamente.
Lo veía de reojo, como se vestía con un rubor leve en sus mejillas, ya había crecido, y sin duda era hermoso. Ella pensó que jamás lo podría ver de esa manera, antes de que se diera cuenta de sus sentimientos hacia su mejor amigo, ella lo veía como un hermano. Uno que protegía y que la protegía. Lo quería, pero entonces cuando noto que lo quería mas allá de un simple amor de familia, no supo que hacer. Hasta hace pocos minutos que dejo que su lengua la penetrara.
Ya vestidos decidieron comer un poco para recuperar fuerzas. Después empezaron a besarse como si el mundo se les acabara. Hasta que llegaron los padres de Astrid y él tuvo que irse.

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Una de las cosas que le gustaba de la academia era que su asiento era junto a Astrid. Ahora que estaban mas unidos que nunca atesoraría ese recuerdo en su memoria para siempre. Las primeras horas de clase ya habían acabado, y daba paso al descanso que era lo que los alumnos, no tan sumergidos a la hora de estudiar, les gustaba mas.
Astrid e Hipo se fueron detrás de unos de los salones, la razón era simple, querían estar lo mas lejos posibles de los demás. Solo ellos dos. Hipo la observaba con mucho cuidado grabándose cada detalle de ella, claro que lo que paso en la casa de Astrid lo que mas pudo grabarse era los sonoros gemidos de la rubia. Y sus senos que lo volvían loco. Esta vez la rubia opto por trenzarse su cabellera, ponerse un polo manga larga que se atribuía a su cuerpo y un pantalón negro hacían resaltar su esbeltas piernas.
Hipo no le daba tanta importancia al vestirse, agarro lo primero que vio en su armario: un pantalón jean color azul, un polo gris y zapatillas blancas.

-¿Qué has traído para comer?
-Solo un simple sándwich. No soy de traer mucha comida.
-Yo igual, Hipo. Sabes ya que estamos solo los dos.
-¿Si...?
-Tal vez... podríamos aprovechar el poco tiempo fuera de los salones y...

Sabia lo que iba a decir, y le encantaba.

-Ya sabes a lo que me refiero.
-Lo sé.

La tomo por la cintura y la trajo hasta que sus labios se juntaron.


Hola, Konichiwa!

Estoy tan feliz, veo que les ha gustado. Pues para recalcar... NO ESCRIBO LEMON. No soy muy buena escribiendo eso, me gustaría pero creo que solo les daré poco en referencia a como Astrid e Hipo van mas allá, si me comprenden.

Me alegro que les parezca interesante mi fic, descuiden ya está. Así que déjenme reviews para saber que tal estuvo este capítulo.

Como pueden leer, nuestra parejita ya avanzo mucho, en tan solo dos caps. yo pues, ¿ya les dije que tengo la mente sexi? si no es así, ya lo saben.

Bye y nos leemos...