HOLA, KONICHIWA!

Me he debatido entre ser o no ser... no me hagan caso, estoy con hambre. Aquí esta el tercer cap. he leído un comentario por ayui (sip, así escribo) que me ha dicho que escribo poéticamente. Lo leí y salte como loca. Siempre pensé que era un asco en poesía, o en escribir lo que sea. Me encanta que les guste. Alimenta mi alma y levanta mi autoestima. Hoy he decidido joder a la vida. Tal vez el cap. de hoy este algo chacroso. Lo siento... Por cierto en los caps. anteriores me falto poner esto:

Los personajes no me pertenecen, son de Dreamworsk. Pero si me perteneciera haría que Hipo embarace a Astrid.


Su sonrisa no se borraría con nada. Tener a su amiga consigo era lo mejor que le pudo pasar. Sus manos se juntaron y enredaron sus dedos, tenerse así de cerca era un sueño para él y para ella. Las miradas se posaban en ellos, porque sabían que Hipo estaba enamorado de Astrid desde hace mucho tiempo, así como que ella solo lo veía como un amigo. Pero ahora ya no, ahora se habían perdido las últimas horas de clases en donde quien sabe. Ahora se iban tomados de la mano. Los cuchicheos no se hicieron esperar, ver de la noche a la mañana a ella y él tomados de las manos, juntos. Incluso compartiendo un pequeño beso.

Todos sabían cómo el pobre chico sufría porque ella solo lo quería como un hermano, e incluso uno de sus amigos ya estaba harto de escuchar las lamentaciones de Hipo por no poder quitarse a Astrid de la cabeza. Pero ahora ya no es así. Ahora están tomados de la mano yéndose a sus respectivas casas.

-¿Viste cómo nos miraban?-le pregunto Astrid cuando ya habían llegado a su casa.-No creo que pueda con tanta atención.

-Sí, los vi. Es que se sorprendieron vernos tomados de la mano.-soltó una risita.-Todos sabían que estaba enamorado de ti. Siempre en la friendzone.

Astrid puso los ojos en blanco.

-Exagerado.

-Es cierto, todos se dieron cuenta menos tú. Aunque yo no me di cuenta cuando te guste.

-Ni yo. Creo que fue de poco a poco. Mientras más tiempo pase contigo más sentimientos obtuve.

-¿En serio?

-Aggg… mi explicación da pena.

-Descuida, creo que ya me voy. ¿Nos esta nadie en tu casa?

-No, mis padres me dijeron que trabajarían hasta tarde. Hoy, mañana y pasado mañana… y todos los mañanas siguientes.

Vio cómo su amiga entristeció su mirada. Sus padres últimamente pasaban poco tiempo con ella. Es obvio que lo necesitaba, es por eso que él, su amigo estaría con ella siempre. Se acercó, la tomo de la cintura y le la beso. Sentía que había pasado tan solo minutos después de los besos desenfrenados que se habían dado en la academia.

Sus labios suaves, lo llevaban a tentar lo más prohibido. Pronto sus manos se deslizaron hacia los glúteos de ella. Estaba incitándola a perder la cordura, una caricia y salía un sonoro gemido de su boca. Ella lo tomo del cuello y lo atrajo dentro de su casa.

¿Cuál era el lugar favorito de Hipo desde ayer? Ah sí. El sillón.

Rápidamente la ropa fue un estorbo y como por arte de magia habían desaparecido, ahora ambos famélicos de hacer el amor, dejaron que sus labios, sus manos exploraran sus cuerpos. Ayer solamente Hipo disfruto de ver como Astrid gritaba y llegaba a lo más profundo del orgasmo. Esta vez ella quería mostrarle que lo mandaría al cielo. Bajo sus labios hasta llegar a la parte que haría gritar de placer a Hipo.

(N/A: Soy malaza narrando, ¿se dieron cuenta?, mi mente esta tirando chispas de desaprobación… o será mi estómago, tengo hambre.)

Tomo la parte más sensible de Hipo entre sus manos y empezó a masajearlo. Mientras que el daba suspiros de placer, ella estaba decidida en probarlo. Primero beso la punta, y después se lo metió entero en su boca.

-¡Astrid..!

Soltó una risita, su querido Hipo ya no podía más. Enredo sus manos entre su cabellera para guiar los movimientos.

-Así… más… oh, Astrid…

Entonces llego, a lo que llamaría El Cielo. Pero no, ambos aun no conocían el cielo de verdad.

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Como los padres de Astrid aun no llegaban, decidió quedarse. Astrid le sonreía mientras sacaba los cuadernos y los ponía en la mesita de noche. Habían decidido estudiar, además de que se tenían que poner al día, ya que faltaron las últimas clases. Menos mal que una de las amigas de Astrid le había prestado su cuaderno.

Astrid hizo un ademan para que su amigo se sentara junto a ella. El piso estaba limpio así que le pareció cómodo sentarse.

-¿Qué clase fue la que nos perdimos?

-Literatura, mi curso favorito.-hizo un puchero. Hipo abrazo a la rubia y le dio un tierno beso en los labios.

-Fue tu culpa… si no me hubieras asaltados con tantos besos.

-¿Qué? Bien, pues no te has quejado, te gusto.

-Claro que sí. Me gustan tus besos, me gusta todo de ti-se acercó y le susurro.-…Y me gusto lo de hace un rato.

Su sonrojo se prolongó por toda su cara, le dio un codazo a su amigo. Soltó una carcajada por ver a Astrid toda cohibida. La rubia le saco la lengua.

-Hay que concentrarnos.

-Está bien. Eres una mandona, pobre yo.

-Exagerado.

-En vez de tu amigo, parecía tu sirviente.

Astrid sonrió ante ese comentario. Pero algo la hizo darse cuenta de que lo que estaban haciendo seria como un acto de amigos con derecho… ¡Aun no eran enamorados! Hipo la miraba algo intrigado, de pronto Astrid estaba como ida. No sabía que le pasaba. Estaba pensativa.

-¿Estas bien?

La rubia no podía creerlo. ¿Cómo es que no se dio cuenta?

-Hipo, creo que algo está mal.

-¿De qué hablas? ¿Acaso te has arrepentido…

-No, no, no… es solo que.

-Dime.

-Pasamos de mejores amigos a… tener relaciones. Tú entiendes.

-Oh…-se rasco la cabeza algo nervioso.- Bueno… eh…

La rubia se acercó y le rodeo el cuello con ambos brazos. Le dio dos besos llenos de amor.

-No importa.

-1Calro que sí! Tienes razón, nos pasamos una fase.-sonríe nervioso.

-Bien, entonces pídemelo…-dice mientras se acomoda sobre su regazo.- vamos Hipo.

-Se me olvido lo que te iba a decir… eh… yo…

-Solo dilo y ya.

-Bien, Astrid… ¿quieres estar conmigo?

Se lanzó hacia sus labios. Eso era un rotundo, SI.


Las industrias... muevan las industrias... lalalala

Es muevan o vuelvan... nose, ayer me pase escuchando full canciones de Los prisioneros. Esos patas son unos lokillos, me encanta sus canciones porque son revolucionarias. Si nos los han oído, !LES ORDENO!... digo les recomiendo que los escuchen. Para que los atrapen escuchen Tren al sur, ese tema me encanta.

Bye y nos leemos...