A la mañana siguiente de la gran batalla, el cuerpo inerte del maestro de pociones comenzó a brillar. Y poco a poco fue despertando del sopor en que había sido recluido. La oscuridad comenzó a disiparse y se dio cuenta que no estaba muerto "maldito vejete" busco por todas partes la razón de su existencia, solo para venir a notar su ausencia total en el complejo. Nadie le había visto desde la batalla, ni siquiera el "maldito vejete" quien sonrió como disculpa a su cruel treta.
- Al menos me podrías haber dicho
- Decirte ¿decirte que? Hubieras muerto si el chico moría. No te íbamos a dejar sufrir un infierno sin nosotros. Además que no queríamos perderte si ganábamos, todos tus antiguos compañeros murieron junto con él, y los que no, no pueden siquiera sostener su cabeza o hablar algo mas que un balbuceo. Ven hijo mío busquemos a ese pillo, antes que haga algo malo.
- Albus ¿le dijiste que si ganaba yo despertaría? - silencio por parte del vejete -¿Albus?
- No lo hice. No sabía si el hechizo funcionaría. No quise darle falsas esperanzas.
- Exacto, ahora esta afuera, sin esperanzas. Ruega por que lo encontremos pronto – la voz agitada del maestro le hizo entender la ausencia del muchacho. Se había marchado para morir. "Malditasea malditasea malditasea malditaseaaaa" a su mente se le estaba haciendo costumbre gritar "Mas te vale Potter estar con vida, no puedes morir, no te doy permiso de hacerlo. Te juro que te mataré si lo haces" Rastreo el castillo entero, cada escondrijo en Hogsmeade, cada metro cuadrado de patio. Incluso rastreo la cabaña de Hagrid, hoy día en desuso, tras la fatídica muerte del gigante, el año anterior. Y su mente sagaz como siempre vio la respuesta al sentarse bajo un abeto – Albus - su voz tronó por todo el terreno escolar – el boque prohibido – y sin decir más se adentró en el oscuro lugar. Intentando detectar la mínima señal del chico. Siguió una línea recta, como la que seguiría cualquiera en estado de shock. Camino hasta el atardecer, y a punto de dejar la búsqueda, encontró el primer indicio. Un pedazo de tela atorado en un arbusto. Y mas allá los rastros de un campamento reciente. Lanzó luces rojas. Y en el acto un auror montado sobre una escoba descendió – busque información sobre este campamento, pudo haberse ido con ellos, o pudieron haberlo visto – el maestro continuo su camino, su intuición rara vez le fallaba y esperaba que esta no fuera una excepción a la regla.
Siguió su curso por entre montañas, siguiendo un rastro mínimo, que le mantenía con esperanza. Y justo cuando estaba por perder la cabeza, sucedía que encontraba algo, un indicio que le instaba a seguir su búsqueda a pesar de todo. Llevaba 4 días siguiendo un rastro desaparecido cuando escucho el mar "vaya que camina ese niño" olió la sal marina mucho antes de poder ver la playa. Y allí acurrucado en la orilla del agua, estaba lo que podría pasar por una estatua de sal y barro. ¡JA! Como si pudiera olvidar esa silueta, de ninguna manera. Se acerco lentamente esperando no sobresaltar al pequeño joven – no le parece un poco exagerado para una caminata – el joven no respondió. Ni siquiera dio señas de escuchar al maestro.
El maestro rápidamente acorto la distancia restante entre ambos y lanzó destellos verdes al cielo. El chico apenas tenía pulso, lo estaba perdiendo, su vida se extinguía frente a sus ojos, y no llevaba ni la más mínima poción encima, así que su sentido de supervivencia tomo presto control de la situación. Lo primero que había que tratar era la insolación y lo segundo la deshidratación. Armó rápidamente una enrama para hacer sombra sobre el muchacho, con otro hechizo transformo un casó, después vertió agua tibia y clara como el cristal en él y la dio de beber a sorbos pequeños al paciente. Debía ser cauteloso, mucha agua podría provocar una reacción debido a la insolación "donde demonios están los aurores" lanzó nuevamente chispas, y envió un mensaje con su patronus, " Harry no llegará al ocaso de seguir así", tenía que trasplanar con él, pero eso era casi tan arriesgado como dejarlo ahí. La ayuda no se vislumbraba por ninguna parte así que sin más retrasos tomó al chico en brazos y desapareció del lugar.
Esa semana había sido muy estresante para el aprendiz de medimago Longbottom. A penas se daban a basto en urgencias durante vacaciones, y ahora con la gran guerra llegando a su fin abruptamente, la sala de urgencias para los aurores heridos había pasado de ser sala a ser piso. Todo el piso inferior y algunos cuartos del 1er piso fueron ocupados con los recién llegados. Había tenido la mala fortuna de perder 3 de los 5 pacientes que había atendido ese día – maldiciones oscuras, que cosa mas impredecible y espantosa es - murmuraba por lo bajo, estaba por dar por terminada su jornada cuando lo vio. Entrando como una tromba, su temido ex profesor de pociones. Estuvo a punto de salir pitando, cuando noto que llevaba en brazos a Harry – pro… Profesor
Longbottom. Ayúdeme. Potter necesita tratamiento urgente. Lleva sin comer desde el día anterior a la batalla, esta deshidratado e insolado – Neville hizo una floritura con la varita y apareció una camilla. Ayudo a recostar a Harry en ella y comenzó la ocultación. Era verdad, su amigo venía grave. Prontamente inicio el tratamiento para contrarrestar los efectos de la insolación y le aplico un suero vía intravenosa. Le preocupaba la tonalidad púrpura en los labios del moreno. Indicaban que había problemas internos, tal ves falta de oxigeno
Profesor necesitare que me ayude. Tengo que intubar a Harry, para desbloquear sus vías respiratorias – el muchacho tomo el equipo esterilizado – cuando le diga sujete firmemente a Harry – el medico tomo posición – ahora sujételo bien – el procedimiento fue corto y eficaz. Pues, aunque Harry seguía inconsciente, la tonalidad en sus labios volvió a la normalidad relativa de un insolado, el pecho subía y bajaba de forma trabajosa, luchando por mantenerse en funcionamiento "bien, sigue así, lucha, no te rindas" – estamos cortos de personal y material. Si usted quiere puede quedarse como voluntario y ayudar con el cuidado de Harry – El maestro solo asintió con la cabeza. Estaba extenuado, pero no dejaría solo a su niño. Albus arribó cuando Harry fue instalado en una habitación privada
No te encontrábamos Severus. Perdimos tu rastro hace 2 días. Temí lo peor – se disculpo el anciano, que al parecer había envejecido lo de un siglo en una semana. Se le notaba cansado. Y eso fue justo lo que evitó que Severus despotricará en su contra.
Harry llevaba 3 días en Sn Mungo, su cuerpo había recuperado la vitalidad de siempre, pero su mente se hallaba perdida en el horizonte que vislumbró por última vez. Su corazón soñaba alegremente que era mimado por su querido profesor, que tenían una casa en la playa y se sentaban juntos a ver morir el día. Su mente divagaba en la posibilidad de encontrar a Severus en la eternidad, y los cálculos le sabían fríos. Sin saber como, o porque, sintió una opresión muy fuerte en el pecho, algo le había ocurrido a Severus, su intuición se lo gritaba, el dolor no disminuía, hasta el punto de hacerlo despertar. Observó detenidamente a su alrededor, un cuarto en Sn Mungo, definitivamente eso no pintaba bien. Justo cuando iba a ponerse de pie escucho pasos y cerró los ojos. No deseaba ver a nadie. Le debieron dejar morir.
- ¿Estás bien? - la eterna voz del director lleno los oídos del joven
- Si, cállate ya, Albus, no fue nada – esa voz la podría reconocer donde y cuando fuera, ese timbre aterciopelado, que en un instante puede decirte alma mía y al siguiente darte muerte
- Debes descansar – se esforzó el anciano
- No hasta que él despierte – La terquedad era una característica muy propia de un Slytherin
- Sev – El anciano de nuevo. No se daría por vencido tan fácil.
- Dije que no – Un slytherin perfecto. Necio y arrogante. Si, definitivamente ese era Severus Snape.
El maestro regreso a su asiento junto a la cama de Harry y reposo descuidadamente una mano sobre su pecho. El mejor que nadie sabía que estaba rozando el límite de su cuerpo, una semana y fracción sin dormir. Definitivamente su cerebro se tostaría para antes del anochecer. Su pecho ya estaba queriendo pasar la cuenta, y las extremidades estaban agarrotadas a tiempo completo. Se movía por fuerza de voluntad y por que el es y seguirá siendo el mejor espía que haya existido. Albus salió siguiendo a un medimago que le llevaba a identificar el cadáver de Fillius Flitwick, esa guerra había cobrado más vidas de las estimadas en un principio. Severus siguió con la vista al "maldito vejete" y cuando decidió posarla de nuevo sobre el rostro de su amado, unos brillantes ojos verdes le sonrieron abiertos. Severus sonrió devolviendo la sonrisa y cayó en la inconsciencia.
Severus pasó 2 días durmiendo como bendito. Soñando con su futuro, creyendo en el mañana y pensando en un chico de ojos verdes. Su felicidad era una realidad, mientras el joven viviera, nada mas importaba. Sus sueños después de todo no eran un imposible. Y al despertar lo primero que vio fueron las esmeraldas de sus sueños, llenas de vida y calidez como siempre habían estado. Estrecho a Harry entre sus brazos y susurro 2 simples palabras que aunque poderosas no bastaban para abarcar todo lo que sentía. Estaría demás decir que palabras fueron. Pero forman la única frase poderosa lo suficiente para reunir a 2 personas a través de la distancia, de la edad, de la cultura o por sobre los prejuicios.
¿Que les pareció? ¿Bueno? ¿Malo? ¿Soso? ¿Ñoño? ¿Espantoso? ¿Definitivamente dejo de escribir? Cuéntamelo en un review ^o^. Por favor nada anti-yaoi, yo respeto tus gustos, has lo mismo por mi ¿si?
