Capítulo 2: El viejo Comandante.
Shuali ancló el barco en la base del acantilado que gobernaba el templo del Aíre, el templo apenas se veía desde donde estaban.
"Tu turno." Dijo Shuali a Korra. "Recoge a Bumi en donde te dije y tráelo al barco de nuevo, la tripulación seguirá tus órdenes. Me he hecho cargo de ello."
Korra asintió, miró hacia arriba, respiró hondo, concentrándose en su poder, abrió los ojos y liberó su fuerza, creando una corriente de aire bajo los pies con la que se elevó suavemente hacia el templo.
Shuali miró como Korra desparecía, decidió no perder más el tiempo y usando su maestría del agua se marchó de allí. Tenía cosas importantes que hacer.
Korra llegó hasta el tejado del templo y observó con discreción desde allí, no solo había miembros del Loto Blanco, soldados de La Nación del Fuego estaban apostados a lo largo del templo.
"No me extraña." Pensó Korra para si misma. "Esta zona forma parte de la zona conquistada por Iroh, como el resto del Sur del continente, esto complica las cosas."
Korra bajó con cuidado de que no la vieran, miró hacia los lados y entró en una de las alas del templo.
El lugar parecía vacío pero ella no pensaba tomar riesgos, andó rápido y a paso seguro directamente hacia la habitación que le habían indicado.
Llegó ante la puerta de la habitación, Korra se echó a un lado y llamó a la puerta.
"Adelante." Reconoció la voz de Bumi.
Korra suspiró y abrió la puerta.
"Hola Bumi, soy yo Ko..." Korra paró de hablar en el momento que vio que Bumi no estaba solo. Un alto cargo del Loto Blanco, más dos de sus guardias estaban hablando con Bumi.
La habitación se quedó en silencio durante varios segundos ante el estupor de los presentes, Korra reacciono antes que los demás, agarró a Bumi po rel brazo y ambos salieron corriendo de allí.
"Alarma, alarma" Gritó uno de los guardias. "Hay un intruso e el templo."
Korra y Iroh corría tan rápido como podían.
"Shuali me dijo que estarías preparado."
Bumi se encogió de hombros.
Si tuviera el poder de saber en todo momento cuando ibas a llegar, probablemente no me habría dejado capturar para comenzar."
Korra se golpeó la cabeza con la mano, intentando no perder el ritmo.
Finalmente, llegaron al acantilado que había subido minutos antes. El barco se veía por lo menos quinientos metros debajo de su posición.
"¿Preparado para saltar?" Le preguntó Korra a Bumi.
"No" Respondió este al instante.
Korra miró hacia atrás. Sus perseguidores recortaban distancias y estarían cerca muy pronto.
"Me vale." Korra saltó al vacío de cabeza, Bumi dio un pequeño salto y cayó detrás de ella.
Korra lanzó llamas hacia abajo en un intento de contrarrestar la gravedad, lanzó llamas cada vez más fuertes hasta que finalmente pudo flotar a veinte metros sobre el agua.
"¡NO, NO, NO! *pchaff*"
Bumi no tuvo tanta suerte, tras intentar crear una corriente de aire, bajo sus pies, luego una esfera y finalmente un tornado iba ya demasiado rápido y solo pudo frenar la caída, cayendo resonadamente en el agua.
Los tripulantes del barco lo movieron cerca de el para recogerle mientras que Korra se posaba cuidadosamente en la cubierta.
"¿Te encuentras bien?" Le preguntó Korra intentando y fracasando estrepitosamente en el intento de no reírse.
Bumi empezó a cacarear del frío y le llevaron al interior para que se calentara, Korra le acompañó.
El barco estaba en marcha, habían decidido de momento alejarse antes de que pudieran seguirles, Korra y Bumi se encontraban en la sala de la caldera para que este entrara en calor.
"¿Qué hacemos ahora?" Preguntó Bumi.
Korra lo estuvo pensando, pero sin saber que podía conocer Bumi que era tan importante lo único que iba a conseguir era dar palos de ciego.
"Bumi." Korra se puso seria, tenía que estarlo. "Dime todo lo creas saber sobre el conflicto."
"Cuando estalló la rebelión, yo estaba en el templo del Aire norte, si las fechas son correctas." Dijo Bumi, pensando en lo que había ocurrido durante los últimos seis años, luego me dijeron que tenía que ir a este templo, supongo que por la invasión cultista, y no me he movido de aquí, todo lo que se de la guerra fue gracias a Shuali."
"¿Cómo le conociste? Shuali podría tener cualquier intención."
"Se acercó a mi, me contó el porque situación, me dijo que lo hacía como beneficio mutuo, solo sé que quiere acabar con esta guerra. No creo ni que realmente sea un miembro del Loto Blanco."
"Tras el comienzo de la guerra, muchas personas aprovecharon la oportunidad para ganar poder para si mismos: Mercenarios, pequeños políticos, mafias, la anarquía golpeó muchos lugares, pero esta no duró mucho tiempo, el vacío de poder atrajo a bastante gente peligrosa, con sus propios intereses, Shuali seguramente es solo uno más de ellos."
"Sabes algo, estoy seguro." Dijo Korra.
"¿Y cómo lo averiguaremos?" Le preguntó Bumi.
"Yendo al corazón de todo." Le respondió Korra.
Korra fue al puesto del timonel a hablar con el capitán.
"Lo he decidido. Marchamos hacia Libertad." Le dijo Korra.
"Entendido." El capitán giró noventa grados hacia la izquierda y puso rumbo a la capital de la Sacra Unión.
Mientras a un kilómetro de la muralla exterior de Ba Sing Se.
El centro de mando era una tienda de campaña de tamaño medio, había una mesa con el mapa del mundo, aparatos de radio y sillas para los presentes. las dos personal al cargo del frente norte del lado de la Sacra Unión debatían sobre el siguiente paso.
"El batallón de la muralla ha aumentado la presión sobre nuestras tropas de asalto por aquí." Le dijo Kiln a Azula señalando un punto en el mapa. "Y por aquí."
"Pretenden atacar los flancos para aislar nuestro grueso de tropas y atacarlo por ambos lados." Dijo Azula mirando el mapa.
"Con toda probabilidad, nuestros exploradores han visto un aumento en las tropas de refuerzo enemigas, son demasiados." Kiln se estaba preocupando por la posible derrota, al Centinela le importaba Ba Sing Se más que ninguna otra ciudad y tenía una buena razón para hacerlo.
"Está bien, está bien. Ordenaremos a nuestras tropas que retrocedan y se hagan fuertes aquí, el enemigo intentará atacar y nosotros responderemos." Dijo Azula tras pensar en el plan. "Kiln, dejo que te encargues de montar la base, yo voy a encargarme de montar el contraataque."
Kiln asistió y se marchaba para dar las ordenes necesarias cuando un joven mensajero entro corriendo en la tienda.
"Tra...traigo un mensaje para la Gran Pontífice Azula y el General Mayor Kiln, es del Centinela en persona, con su sello personal." Dijo el mensadero jadeando del cansancio
Azula le arrancó el sobre de las manos y lo leyó rápidamente, tras hacerlo, se sentó en la silla y apretó el sobre quemándolo entre las manos.
"¿Qué ocurre?" Preguntó Kiln preocupado.
"En la carta pone que la máquina ha sido completada con éxito." Le dijo Azula, en un tono extrañamente tranquilo. "Nos pide que conquistemos rápidamente Ba Sing Se y terminemos con esta guerra de una vez."
Kiln se sentó también, y no pudo evitar esbozar una sonrisa.
"Como si no tuviéramos ya bastante presión."
