Quinto capítulo y subiendo, he decidido que la historia debería desarrollarse con más calma, y centrada un poco más en los diálogos, recordar dejar vuestra opinión si es posible, me gustaría saber si la historia os va gustando y en que partes necesita mejoría, para mejorar la calidad de los próximos capítulos. Y recordad que este fic sigue al prologo los Remanente, así que para entenderlo hay que leer ese antes.


Capítulo 4: El informe perdido.

El coche avanzaba despacio por las tranquilas calles de Libertad, antiguamente llamada Ciudad República, los restaurantes se estaban llenando, la gente paseaba tranquilamente por las calles, sin preocuparse de la guerra, de su líder tirana y su dirigente déspota por no hablar del peligro constante a una invasión, no, para ellos este estilo de vida había dejado de ser la excepción y se había vuelto la regla, ahora vivían cada día como si no fuera su problema.

Korra sentía la necesidad de preguntar, no había estado en la ciudad desde aquel trágico día hace 6 años, y aunque recibía noticia sueltas nunca tenía información de primera mano y era mejor ponerse al día.

"¿Cómo le va a la ciudad?" Preguntó Korra a nadie en concreto esperando que uno de los dos respondían.

"Tirando." Dijo Lai, sentada en el asiento del copiloto, su tono denotaba cansancio. "Si evitas que la policía se fije demasiado en ti, pagas los impuestos y haces lo que Los Remanentes te pidan que hagas no deberías tener problemas, mis chicos en el Norte me cuentan que los impuestos en el Norte están destrozando la población, pero bueno, es la guerra."

"¿Tus chicos?" Preguntó Korra con curiosidad.

"Té, comida, armas de baja calidad que compramos cuando el ejército ya no las quiere, si necesitas algo nosotros te lo conseguimos. Y nos ha ido bastante bien." Dijo la mujer con una sonrisa.

Korra decidió no ahondar más en el tema. Parecía que Lin se había buscado aliados en los lugares más inesperados.

Tan, que llevaba callado durante el viaje, centrado en las calles que tenía delante decidió hablar.

"¿Qué te ha hecho volver tras todos estos años, Korra?" Le preguntó.

"Creo que tenemos información sobre el origen del culto y también creo que podemos utilizarla a nuestro favor."

Tan lanzó una pequeña carcajada.

"El origen, su origen importa más bien poco ahora que se han extendido por medio continente. Si querías ayudar deberías haber ido al frente sur ha ayudar a la Nció del Fuego contra el ejército de Sang, o mejor al Norte donde están las tropas cultistas al mando de esa loca, te deshaces de uno de los dos dirigentes y dañas el enorme ego de esa estatua chapada en oro. Pero aquí las reglas son diferentes, y la última vez que lo intestaste saliste por patas, que lo vi yo."

"Algo se me ocurrirá." Dijo Korra. "Es la especialidad del Avatar.

Tan lanzó una carcajada casi inaudible y siguió conduciendo sin decir ninguna palabra más.

Avanzaron en silencio hasta un edificio de apartamentos en la zona residencial, era un edificio de cinco pisos como cualquier otro, y no había nada que lo delatara como una de las bases de los rebeldes.

Tan aparcó en una esquina y los cuatro ocupantes del coche se bajaron de este y subieron al cuarto piso, Lai llamó a la puerta y les mandó que se echaran para atrás para que pudieran verles por la mirilla.

Korra oyó el sonido de los cerrojos y vio como un guardia armado con una pistola y dos reciipientes de agua en el cinto le abría la puerta.

"Has tardado en llegar, Korra." Ella reconoció la inconfundible voz de Lin "Recuerdo la primera vez que nos vimos, en ese momento te detuve por intervenir demasiado pronto, como hecho de menos esos tiempos."

Korra entró por la puerta y la encontró sentada, junto a tres miembros de los rebeldes, ella llevaba su armadura de sus tiempos como Jefa de Policía mientras que ellos llevaban ropas de civil para asimilarse entre una multitud.

"Hola Lin, ha pasado mucho tiempo." Le respondió Korra.

"Demasiado, mientras tu construías esa ciudad, yo intentaba salvar esta, quizás si no te hubieras rendido tras una batalla fallida, ahora nos habríamos ahorrado estas estupideces." Las palabras de Lin eran duras como el metal, Korra intentaba no mostrar ninguna reacción.

"Venga Lin, no digas esas cosas." Bumi apareció por la puerta, documentos en mano.

"Hola Bumi, me alegro de verte." Dijo Lin en un tono más tranquilo. "Tu contacto nos informó de tu situación, siento que no hubiéramos podido ayudarte."

Bumi se rió.

"No pasa mujer, que ibas poder hacer tú. Además lo que estás haciendo aquí es mucho mas importante." Bumi seguía tan locuaz como siempre cosa que alegraba a Korra.

"Bien, bien." Dijo Lin mas tranquila. "Déjame ver los documentos."

Bumi le pasó la carpeta que podía contener la solución a este asunto, Lin se puso a leer atentamente los diferentes informes que aparecían en la carpeta, pasaron cinco minutos sin que nadie dijera nada, lo único que se oía era el pasar de las hojas, abría la subcarpeta del informe miraba lo que buscaba y la volvía a guardar dentro, parecía que no encontraría nada interesante y se le empezaba a cansar la vista hasta que se paró en seco, volvió a releer el informe incrédula y suspiró, lo apartó de los demás, cerró la carpeta con el grueso inútil de informes y la posó sobre la mesa.

Lin cerró los ojos y se puso a reflexionar durante un minuto, una vez que tuvo ordenadas las ideas en la cabeza, habló.

"Durante la tregua." empezó a decir Lin, sopesando cada palabra con cuidado. "Me puso contacto con Raiko, cuando aún lo tenían en el gobierno en un puesto de oficina, nos trajo información, alguna era útil y otra no tanto, pero en una ocasión, me trajo una lista de militares que habían servido en la Unión de Naciones desde la formación oficial de su ejército hasta prácticamente el día de la convergencia."

Aparte de Lin, siete personas estaban en la base, todas tenían la totalidad de su atención centrada en ella y en lo que decía.

"Revisé una a una las fichas de miles de hombres, sabíamos que alguno de los altos cargos del Culto tenía un trasfondo militar, y estaba dispuesto a buscar quienes eran y que planeaban. Pues bien vi que lo importante no era lo que estaba escrito sino lo que no estaba escrito, basándome en los números de identificación de cada soldado pude determinar que faltaban varias fichas en diferentes fechas, unos diez cargos del ejército habían sido eliminados de los documentos del ejército entre el año 110 y el 150 después del genocidio. Pues bien, mira que fichas acabo de encontrar."

Lin abrió la pequeña subcarpeta que contenía el informe que separó a parte y puso dos hojas encima de la mesa, todos se quedaron helados al verlas, en cada una había una foto de color sepia que encabezaba los datos del militar.

La primera mostraba a un joven que no llegaba a los veinte, tenía el pelo marrón y recién cortado a la altura de las orejas y una mirada seria, debajo ponía su nombre: Yishuan. Nacido en 112 DG.

La segunda era de un joven ligeramente mayor, tenía el pelo corto y negro, no sonreía pero se le veía menos serio, su nombre era Xe Qi, nacido el 110 DG.

"Quizás ahora tengan el pelo de color gris y se vean bastante jóvenes para haber nacido diez años antes que yo, pero estoy seguro de que les reconocéis.

"Difícil no reconocerlos." Dijo Tan. "Básicamente dominan parte de la Sacra Unión."

La aparición de aquellos los que conocía como Kiln y Huang en estos informes militares no hacía más que complicar más una historia que parecía más compleja cada que intentaban darle luz.

"¿De qué trata el informe en el que aparecen?" Preguntó Lai, que parecía la menos impresionada por el tema.

Lin cogió el informe y lo abrió de nuevo.

"Es un resumen militar de una operación que ocurrió en el año 132, para la pacificación de unos núcleos urbanos rebeldes que buscaban la fragmentación de la Unión de Naciones, para pacificarlos se envió un grupo al mando... al mando tuyo Bumi." Dijo Lin sorprendida.

Bumi se llevó la mano a la cabeza, hacía esfuerzo para recordar algo, pero no se veía capaz.

"Lo siento, por mucho que lo intento, no me acuerdo. Tengo una laguna en la memoria." Bumi se sentía frustrado, él y seguramente los demás pensaban que la información olvidada era vital para descubrir la verdad."

Korra golpeó la mesa.

"Estábamos tan cerca, los cultistas debieron ocultar la información antes de que Raiko pudiera cogerla, se nos han vuelto ha adelantar." Korra soltó su frustración de golpe.

"No." Dijo Lin. "Es algo más complicado."

"¿A qué te refieres?" Preguntó Korra.

Cuando Raiko me dio el libro, lo encontró en el fondo de un fichero en una sala de archivos, es algo puramente político a pesar de su contenido, dudo que siquiera conocieran su existencia, creo que los Remanentes no borraron sus huellas, es más pienso que ni ellos se esperaban que la farsa duraría tanto.

"Solo alguien pudo haber conocido el libro y borrado los contenidos que le interesaban." Dijo Bumi, que ya empezaba a colocar las piezas en su sitio.

"El Loto Blanco." Dijo Lin. "Ellos ya conocían a Huang y a Kiln y quienes eran realmente y probablemente sabían quien era el Centinela antes de que atacara y no dijeron nada."

Korra estaba furiosa, el Loto Blanco le había ocultado demasiadas cosas durante su vida y era hora de obtener respuestas.

En ese momento alguien golpeó la puerta con fuerza.

"Soy yo abridme." Se oyó al otro lado. "Acabo de recibir noticias importantes por la radio."

"Déjale pasar." Dijo Lin a Tan, que era el que estaba más cerca de la puerta. "Es nuestro experto de radio."

Tan abrió la puerta y el chico entró corriendo, estaba sudando y jadeando por el esfuerzo de haber ido lo más rápido que pudo.

"Aca... aca... acabo de interceptar una comunicación importantísima dirigida al Centinela en persona. La envían desde el frente norte."

"Si, si que pasa." Dijo Lin que estaba pensando en otros asuntos.

"Lo han conseguido" Dijo el operador de la radio. "Han traspasado los muros de Ba Sing Se y la conquista acaba de empezar."