Capítulo 15: La otra Unión.
Si existe realmente una entidad superior, una para la cuales no somos más que su caja de juguetes, he de admitir que admiro en cierta manera su sentido del humor, si no es así, las coincidencias que hicieron falta para poner en marcha ciertos acontecimientos en la historia que estoy contando pondrían en guardia hasta el más escéptico, uno podría buscar soluciones racionales como que Lao basó los diseños de La Máquina en los diseños ya desarrollados por su padre y por Hiroshi Sato, los cuales poseían por una parte las prisas y desesperación por terminarla y por el otro unos conocimientos limitados sobre su funcionamiento, al fin y al cabo su existencia se basa en principios cuánticos no conocidos por un diseñador de vehículos, a veces pienso que la respuesta está delante de nuestras narices, pero como bien dice el dicho,'El tiempo lo dirá'.
Mako pudo sentir como la luz de la bombilla encima suya le cegaba, una vez pudo acostumbrarse al resplandor, se levantó y vio alrededor, estaba una cama en una habitación muy pequeña, había un escritorio, una especie de monitor, un par de sillas y nada más, una pequeña ventana dejaba entrar los tenues rayos del atardecer que se apagan lentamente.
La puerta de la habitación se abrió, y un chico joven, rubio y pálido entró con una taza de café en la mano.
"{Ah, estás despierto.}" Dijo el joven, por desgracia, Mako no había entendido ni una palabra. "{Tu amigo sigue durmiendo, mi amiga Alla está con él.}"
Mako empezó a gesticular, intentando hacerse entender.
"Lo siento, no entiendo lo que dices." Mako movía las manos y hacía signos, el muchacho suspiró.
"{Esto va a ser difícil.}" Dijo, entonces le ayudó a levantarse. "{Acompáñame}" Le dijo con gestos, Mako lo captó y le siguió.
Llegaron al salón, este era pequeño, y estaba desordenado, había una enorme ventana, libros y objetos que jamás había visto. Además un sofá donde Bumi estaba tumbado boca arriba con los ojos cerrados. Una chica al lado suyo le vigilaba. Esta se fijó en él.
"{¿Te encuentras bien?}" Dijo la chica. "{No llevabais tarjeta médica y nosotros no teníamos dinero, así que tuvimos que cuidaros aquí. Lo siento.}"
Mako se quedó petrificado en el sitio. El chico se acercó a ella y le murmuró que no le podía entender.
La chica se puso a pensar.
"{Vale, empecemos por el principio.}" Se señaló a si misma. "{Alla.}" Luego señaló a su amigo. "{Grisha. Ahora tú.}"
"Mako, Bumi." Dijo repitiendo los movimientos de Alla.
Alla sonrió. "{Es un comienzo, quizás debería tomar un café, parece cansado.}"
"{Voy a por el.}" Grisha fue a la cafetera y le sirvió una taza.
"{Siento que esté frío. Toma.}"Dijo Grisha. Este no se acostumbraba a que el receptor no podía oírle.
Mako cogió con las dos manos la taza y bebió un soro del café, era áspero y estaba frío, pero realmente habría tomado cualquier cosa, parecía una eternidad desde que Lao les había gritado al otro lado del cristal.
"{¿Les llevamos a la policía?}" Preguntó Alla. "{Parecen perdidos y no tienen pinta de ser mala gente.}"
"{La situación está jodida ahora mismo, Alla, si ven a un extranjero podrían acabar mal.}"
"{Ya, pero} ya sabes que no podemos tenerlos aquí eternamente." Alla levantó el tono de voz. "Eres estudiante, por el amor de Dios, no puedes tener aquí a dos personas que no conoces de nada."
"Os entiendo." Dijo Mako, ambos se giraron hacia él. "No sé porque, pero ahora puedo entenderos."
Alla sonrió.
"¿De dónde demonios habéis salido vosotros dos?" Mako se encogió de hombros.
"Una luz violeta, y cuando desperté estaba aquí, ¿En qué continente estoy? No me sonaba vuestro idioma y eso que he viajado mucho."
Grisha extendió las manos para darle un tono grandilocuente a su presentación.
"Estás, amigo mío, en Moscú, la hermosa capital de la Nueva Unión Soviética, en Continente de Europa, hoy es el 14 de Mayo de 2025, se que no soy la persona más adecuada para esto, pero bienvenido." Alla no pudo evitar soltar una risita ante la exageración de su amigo.
Mako se acercó a Bumi y rebuscó en los bolsillos de su chaqueta, encontró la tarjeta que Lao les había dado, la miró a la luz, pudo ver como finas líneas de metal recorrían la tarjeta perforada.
"Estoy en un lugar completamente distinto y probablemente completamente separado de mi mundo." Dijo Mako a sus anfitriones. "No sé como he llegado aquí exactamente o como volver. Lo único que tengo es esta tarjeta y una única pista para continuar."
"¿Y cuál es esa pista?" Preguntó Grisha.
"Joseph Richards." Dijo Mako. "He de encontrar a Joseph Richards antes de que sea demasiado tarde."
