Capítulo 16: Cuenta atrás.

Azula había vuelto al campamento base sin decir una palabra. Kiln quería saber que había estado haciendo los últimos días, pero sabía que iba a ser en vano, así que se dedicó a organizar la guerra de su lado, aunque a cada día que pasaba, le aumentaba la sensación de que, de su bando era al único que le importaba.

"¿Alguna novedad? Estoy seguro que has podido manejar esto sin que yo tuviera que llevarte de la mano." Le dijo Azula en tono burlón, dispuesta a mofarse de él un rato.

Kiln no cayó en la trampa.

"Seguimos en guerra, Azula, puede que ya te hayas enterado pero quiero asegurarme que estés despejada tras las vacaciones." Le respondió.

Azula se rió.

"¿Vacaciones, yo?" Le señaló con el dedo. "Mientras que tu estabas metido en medio de este ejército estancado, esperando al Centinela por refuerzos, yo he ganado la guerra por ti."

Kiln arqueó una ceja.

"Explícate."

"Eso estropearía la sorpresa, verás muy pronto como esta ciudad será nuestra, yo Azula, habré sido la única persona que la haya conquistado dos veces, algo que ni mi tío consiguió hacer."

"Muy bien, supongamos que llevas razón, es solo nos deshace del segundo problema más gordo."

"Ahora te toca explicarte a ti."

Kiln lanzó un montón de papeles sobre la mesa, Azula los recogió y les echó un ojo, pero la información era demasiado densa como para entender lo que ponía a primera vista.

"¿Qué me quieres decir con esto? "Azula los lanzó de nuevo sobre la mesa. "No veo mucha diferencia respecto a las mediciones anteriores."

"Los cambios son pequeños pero están ahí, no hay duda, la temperatura del agua ha empezado a subir, pequeños movimientos sísmicos irregulares se vuelven más y más frecuentes." Kiln se puso en pie y se puso a andar dando vueltas a la tienda de campaña. "Es como Aurum teme."

Azula se sorprendió al oír a Kiln decir ese nombre.

"Es la primera vez que te oigo llamarle así."

"Pronto el mundo tendrá que saber la verdad, Azula, como nos llamemos es lo de menos, llámale todavía Centinela si quieres, pero esta farsa se está apunto de derrumbar."

"¿Cuánto para que DEM aparezca?" Preguntó Azula. "Si esa abominación nos pilla desprevenidos, nadie sobrevivirá."

Él ya lo había calculado.

"Dos meses como mucho, esto ha de terminar ya."

"Solo queda lo que hemos ido a buscar a Ba Sing Se, y esto habrá terminado." Le tranquilizó Azula.

"Queda todo dicho." Kiln se levantó. "Hoy partiré hacia la tribu del Agua del Norte, las defensas han de estar preparadas."

Kiln se marchó de la tienda sin decir palabra, dejando a Azula sola. Esta se marchó poco después, ella también tenía preparativos que hacer.


Asami y Korra finalmente llegaron a su destino, Iroh ya sabía como llegaban y más o menos cuando, así que les había dejado vía libre para aterrizar en el aeródromo que el Ejército de la Nación del Fuego había preparado para sus tropas aéreas, cerca de él la mancha roja que señalaba el ejército de Iroh se extendía a lo largo del muro muy a lo lejos se podía distinguir una mancha blanca, la de su enemigo.

Asami logró realizar un aterrizaje perfecto, ambas se bajaron de la avioneta y se dirigieron hacia Mako, el cual esperaba a ambas a un lado de la pista, miraba hacia el suelo y no sonreía lo más mínimo. Ambas se dieron cuenta de que algo había pasado.

"Korra, lo siento de verdad."

"Iroh, ¿Qué ha pasado?" Preguntó Asami, ambas se temían cualquier cosa.

"Ayer, recibimos un mensaje de Lin, que llevaba incomunicada varios días." Iroh se atragantó con sus palabras, prácticamente incapaz de continuar. Bumi y Mako, tenían una misión de infiltrarse en La Guardiana, pero la persona que les iba a extraer dijo que no les llegó a ver salir. Hoy han mostrado en la televisión sus cuerpos."

Korra se llevó las manos a la boca, deseosa de llorar, no podía creer que estuvieran muertos.

"Lo siento." Dijo Iroh. "Bumi era un hombre al que admiraba y siempre consideré a Mako un joven valiente, son dos personas más por las que el Centinela, Azula y hasta el último de sus colaboradores pagarán por esta masacre sin sentido."

Korra apartó a un lado a Iroh y marchó en dirección al anillo interior.

"¿Adónde vas, Korra?" Preguntaba Asami, que le intentaba seguir el ritmo.

"Voy a por el Centinela, va a maldecir el día que puso un pie en Ciudad República."

Iroh corrió hacia ella y la agarró por un brazo.

"Korra, él no ha llegado aquí todavía, y si vas contra el ejército sola, estarás muerta antes de que llegues a su segunda línea, tranquilízate."

Ambos la estaban agarrando, Korra se tranquilizó y cayó de rodillas, se sentía impotente.

"¿Cuál es tu plan, Iroh?" Le preguntó Korra.

"Evitar que la Ciudad caiga en sus manos, cueste lo que cueste, la Unión no avanzará más."

Korra le extendió la mano.

"Cuenta conmigo." A Korra le brillaban los ojos. "Esto va a acabarse aquí."