Capítulo 17: El secreto de Ba Sing Se.
A Iroh le había llegado a sus oídos que el ejército estaba realzando actividades extrañas en cierto punto del anillo exterior y que habían expulsado a decenas de personas de sus casas para que no les molestaran.
A Korra eso le pareció tan buena pista como a cualquier otra.
Esperaron a que la noche estuviera cerrada y entre las sombras se acercaron con cuidado a la zona donde se estaban realizando extrañas actividades.
Las calles estaban estaban sucias y únicamente soldados las ocupaban, así que Korra y Asami fueron por los tejados, asegurándose que no las vieran. No habían demasiados soldados, pero si veían al Avatar podrían tener medio ejército encima en nada, así que decidieron no molestarles y apartarse de su vista de momento.
Podían oír a lo lejos el sonido de una excavación que procedía del punto, el sonido era fuerte y camuflaba el de ambas, siguieron el sonido hasta encontrar el origen
Llegaron a una especie de pequeño campamento, habían ocupado una plaza entera, en el centro varios maestros de la tierra del ejército de la Unión estaban excavando poco a poco en un punto de esta, el campamento se formaba alrededor del agujero que habían formado.
"¿Qué estarán excavando?" Le preguntó Asami a Korra.
"Ni idea." Korra entonces se fijo en una de las tiendas y le dio un golpecito a Asami para que se fijara.
Azula se encontraba en el campamento, parecía enfadada, entró en la tienda que tenía enfrente, dos segundos después, tres guardias salieron de ella.
Ambas se miraron y Korra asintió con la cabeza.
Saltaron del tejado al suelo y se acercaron entre las sombras hacia donde Azula había entrado, fueron a la parte trasera y acercaron a la tela. Podían oír voces tenues entre el estruendo de la excavación.
"No hay tiempo, Azula." Era la voz del Centinela, estaba sonaba débil y distante "Le noto, cada vez más fuerte, y yo me siento cada vez más débil, si bajo y sale bien, hoy se acabará todo."
"Y si no sale bien, tu acabarás mal. Y nosotros tendremos demasiados problemas como para preocuparnos." Era Kiln quien estaba hablando. "Tenía planeado partir hoy, pero lo mejor será que baje yo ahí. Entiendo bien como funciona la máquina y podría activarla sin problemas."
"No." Dijo el Centinela. "Os necesito a los dos aquí, tu partirás hacia al Norte y recibirás a Él como es debido. Y tú, Azula, tu te encargarás del resto."
En ese momento el ruido paró, el Centinela salió de la tienda. Korra y Asami pudieron verle al asomarlo por un lado, estaba pálido y necesitaba un bastón para andar.
"¿Habéis terminado?" Gritó a los obreros.
"Si." dijo uno de ellos. "Hemos llegado hasta donde nos indicó, hemos encontrado el portal."
El Centinela se giró hacia Kiln.
"Prepárame una escolta. Voy a bajar."
En menos de un minuto, cinco soldados se encontraban en formación delante suya.
"Dejo el resto en vuestras manos." Les hizo el saludo militar y saltó por el agujero, los soldados le siguieron.
Kiln suspiró.
"Me iré ya al Norte, aquí no se me necesita."
Azula asintió y entró en la tienda y él se marchó.
Korra y Asami viendo que la costa estaba clara, saltaron al agujero, dispuestos a detener al Centinela.
