¡¿Qué tal?! Bueno, me animó que leyeran mi historia, en especial a las dos que me comentaron (también a quienes lo siguieron y marcaron como favorito), me alegraron el día así que me apure a transcribir en la computadora.

La segunda razón por la que me apuré es que ayer me di cuenta de que podía poner una portada, así que quiero mencionar de quien son los créditos de la imagen (¿han notado que la mayoría de los fanart de solangelo son preciosos?)Según yo el nombre de la/el artista es Minutko o Minutro o Minupro, sí alguien la ha visto en mejor calidad y puede ver bien su nombre le agradecería que me aclarara y sí saben sí le molesta que use su imagen me avisa y la quito.

Y pues lo que todos sabemos, la saga de Percy Jackson y todos sus personajes son de Rick Riordan, yo no gano nada con estos escritos (quizá odio o amor)

Will no era capaz de recordar que era lo que había estado hablando un minuto atrás, su mente había quedado en blanco al ver a Nico reír a carcajadas, creía haber estado contándole algo acerca de una misión y como terminó haciendo el ridículo, y de repente la bonita sonrisa de Nico se volvió una carcajada, fue increíble, quizá hasta mágico.

—Per-perdón —el pelinegro limpió sus lágrimas ocasionadas por la risa.

—¿Por qué?

—Bueno, no debí reír… supongo, tú no lo hiciste.

—Claro que no lo hice ¡reíste a carcajadas!

—¿Di miedo? —Nico se notó un poco preocupado.

—¿Miedo? ¡Fue maravilloso!

Las mejillas del hijo de Hades se sonrojaron. Ya había oscurecido, por lo que el rubio se levantó de la silla.

—Debes dormir.

—¿Te vas? —el italiano se vio sorprendido al darse cuenta de lo que dijo y parecía molesto consigo mismo.

—¿Quieres que me quede?

—Debes dormir ¿no?

—¿Eso es un no?

—Si no tienes nada que hacer… —Will sabía que eso era lo más cercano que obtendría a un "quédate", por lo que decidió sentarse y dejar de presionar.

—Pero tú si debes dormir.

—He estado durmiendo todo el día.

—Y sigues luciendo cansado, la última vez dormiste por tres días.

Nico palideció.

—¿Te dijeron por qué?

—No era necesario, viajes sombra ¿no?

—Sí —el pelinegro se vio aliviado, Will sabía que había algo más, pero no quiso insistir.

—Ahora duerme.

—No se sí podré hacerlo.

—¿Quieres que te cante algo?

Su comentario hizo reír al pelinegro, acostándose se cubrió con la sabana.

El rubio comenzó a tararear, lo que ocasionó una risilla en Nico.

···

—¡Ey! —Nico sacudió su hombro, haciéndolo despertar.

—¿Qué sucede?

—Sucede que te quedaste dormido, Idiota —se veía molesto y avergonzado.

—¿Amaneció?

—Hace un par de horas —el pelinegro se encontraba de pie frente a él, sonrió al ver sus bóxer negros.

—No me sorprende —murmuró para sí.

—¿Qué dices?

—Que posiblemente la bata te hubiera quedado menos grande —la camisa el chico de Hades usaba era al menos un par de tallas más grande.

—No me iba a poner la bata —miró el estampado del campamento mestizo— ¿de dónde la sacaste?

—Es mía, me gusta tener ropa aquí en caso de que me ensucie, pero no te preocupes, esa está limpia.

—Que tu ropa sea tan grande afecta mi orgullo —sus palabras no salieron con la seguridad que deseaba y sus mejillas se notaban sonrosadas— ¿Qué edad tienes?

—15

—¡¿15?! —el italiano se veía sorprendido— ¿Por qué eres tan grande?

—¿Cosa de familia? Dicen que me parezco a mi padre, lo conoces ¿no?

—Él era caliente —mencionó sin pensar— ¡Porque es el dios del sol, por supuesto! —aclaró de repente con las mejillas rojas.

—Me alegra que tengas esa impresión de la familia —río Will.

—¿Qué quieres de…?

—Buen día —Kayla los interrumpió llegando con el desayuno— Vaya, Will, estás aquí, te hemos estado buscando.

—¿Urgentemente? —el rubio se levantó.

—No, más bien como curiosidad, ya que no llegaste a dormir anoche.

—Lo lamento, me quedé dormido sin darme cuenta, iré a darle un vistazo a todos y aprovecharé para bañarme; ¿necesitas algo? —preguntó a Nico— ¿tu ropa?

—Yo… dormí bien con la camisa grande —se veía avergonzado y sonaba más como una excusa.

—Bien, vuelvo pronto.

—¡Will! —estaba desayunando cuando Percy y Annabeth se acercaron a él, el hijo de Poseidón traía una maleta— ¿cómo está Nico?

—Se encuentra bien, sólo cansado.

—Quirón mandó su ropa, ¿se la podrías dar de su parte?

—Claro, pero ¿no quieren verlo?

—Sí… bueno…—Annabeth río ante la incomodidad de Percy— no estoy muy seguro de cómo enfrentarlo.

—¿Sucedió algo?

—No le hagas caso —río Annabeth— Percy sólo tiene su orgullo herido.

—Tú eres guapo —dijo el chico de pronto, ocasionando que la rubia soltara una carcajada.

—Ammm ¿gracias?

—Crees que él sea su tipo —preguntó a su novia.

—Olvídalo, sesos de alga —la hija de Atenea pasó el brazo por el de su novio—. Nos vemos, Will.

···

—Quirón envió esto —le entregó la maleta a Nico, que al verla se notó decepcionado— te traje otra camisa mía para que puedas cambiarte después del baño.

—Gracias —los ojos de Nico mostraron la alegría que trato de ocultar su rostro— es cómodo

—Sí, lo sé —río Will— ¿quieres ayuda para bañarte?

—Estás loco, Solace —comentó levantándose y entrando al baño de prisa, la sonrisa del hijo de Apolo se hizo más amplia, podía jurar que vio a Nico sonrojándose.

···

—¿No tienes cosas que hacer? —el pelinegro salió del baño, en esa ocasión vestía con bóxer grises y la camisa que Will acababa de entregarle.

—¿Sólo un día y ya te has cansado de mí? —dramatizando su dolor.

—Me he cansado de dormir.

—Podemos salir ¿quieres ver a alguien?

—No, sólo salir está bien ¿ve-vendrás?

—A menos que no quieras que lo haga.

—¡Quiero!... es decir, a menos que tengas algo que hacer, después de todo te debía tres días.

El ojiazul le regaló una sonrisa, si se atrevía a decir que no era necesario buscar excusas para acompañarlo seguramente le daría un buen golpe y se desaparecería largo tiempo.

Se encontraban sentados a la sombra de Atenea Parthenos, Nico sólo se había puesto un pantalón y se había dejado su camisa, lo cual había ampliado las sonrisas a quienes los habían saludado al pasar, el hijo de Hades lucía menos sombrío que de costumbre, con esa camisa uno podía pensar que no se trataba más que de un chico de 14 años.

—¿Por qué quisiste venir aquí? —el pelinegro miraba fijamente al campo de batalla, ese era el último lugar al que Will lo hubiera llevado.

Después de casi 4 días comenzaba a volver a su estado original, pero las huellas de la reciente batalla aún seguían frescas y visibles; Nico se volvía a notar sombrío, algo que había desaparecido completamente al reír a carcajadas, la respuesta a su pregunta, evidentemente, nunca llegaría.

—¿Crees que soy espeluznante y repugnante?

—¿Cómo? —su pregunta lo tomó por sorpresa, creyó que se trataba de una broma, pero el rostro dolido de su paciente le demostró lo contrario.

—¿Por qué yo pensaría…? No, ¿por qué cualquiera pensaría algo así de ti?

—Por lo que le hice a Octavian.

—Ah, eso —obtuvo una mirada sorprendida por su respuesta, no es que no hubiera pensado en ello, pero realmente los días anteriores se habían dividido en pensar salvar gente y pensar en el niño de Hades, no había quedado nada de tiempo para Octavian— sería una hipocresía decirte que te culpo de su muerte siendo que yo deseaba atravesarlo con una flecha, además no había manera que pudiéramos detenerlo.

—Podríamos haber usado el viaje sombra, yo…

Will pasó su brazo por sus hombros, atrayéndolo a él en un abrazo, el pelinegro no lo correspondió, pero como un gran avance no lo apartó o se quejó.

—Nadie te hubiera perdonado por el augur romano, yo especialmente te hubiera odiado por toda la eternidad por hacer algo así ¿entiendes? Sí, me sorprendí por un instante cuando me dijiste que no lo podíamos detener, pero lo acepté más rápido que tú, que parecías seguir dudando a pesar de tus palabras.

—Pero su muerte fue horrible, y si tuvo que ver de alguna manera con la muerte de Leo entonces yo soy el responsable de su muerte —sus palabras salieron atropelladas, como sí las hubiera tenido largo tiempo ocultas en su mente y ahora explotaran de pronto.

—No —Will apretó su abrazo, atrayéndolo más a él, esta vez Nico correspondió el abrazo, rodeándolo por la cintura, ocultando su rostro en su pecho, no lloraba, pero temblaba de maneta incontrolable— no hay nada que podamos hacer, no podemos cambiar el pasado, sólo podemos aceptar las decisiones que tomamos; no fue enteramente tu culpa, si los dioses han de juzgar por la muerte de Valdez yo tomaré la mitad de la culpa, soy igual o quizá más responsable que tú, pude haber detenido a Octavian con un silbido, pero no lo hice.

—Porque te dije que no podíamos.

—No, porque a pesar de lo doloroso que te resultó yo decidí confiar en ti, sobre mí pesa el dolor que estás pasando, Nico ¿me odias por eso?

—Idiota, ¿cómo podía odiarte después de decir algo así?

El pelinegro ya no temblaba, pero no lo soltó ni se apartó.

···

Nico se vio confundido al encontrarse en su cama al despertar.

—¿Cuándo llegamos aquí?

—Te quedaste dormido y te traje —Will no quiso mencionar que medio campamento lo vio caminar cargando a Nico como princesa— Kayla te traerá la comida en un rato, te dejaré dormir mientras tanto, iré a ayudar un rato a mis hermanos.

—Sí… —el pelinegro pareció dudar un poco, pero después agregó— gracias por todo, Will.

El rubio le regaló la más radiante de sus sonrisas, el chico de Hades le resultaba encantador.

···

Esta vez encontró más trabajo que hacer, la rutina del campamento volvía a la normalidad, por lo que no fue extraño que campistas lastimados por los entrenamientos llegaran a lo largo del día. Al anochecer se asomó a ver a Nico, pero el pelinegro ya se encontraba dormido, lo miró por un rato pero decidió ir a dormir antes de pasar otra noche en su habitación y quedar como pervertido.

—Buenas noches —apartó con suavidad algunos mechones de cabello de su frente para después depositar un beso en ella.

Al darse la vuelta no vio que el pelinegro abrió sus ojos, cubrió su boca con una mano, se encontraba rojo hasta sus oídos.

···

Ir a visitar a Nico fue lo primero que hizo al levantarse al salir el sol, encontró al pelinegro aún dormido, pero sudaba y se revolvía como tratando de despertar.

—Nico —se sentó en la cama sujetando al hijo de Hades por los hombros— ¡Nico! —lo sacudió con suavidad.

El pelinegro abrió sus ojos, lucía aterrado, a pesar de que lo miraba no parecía reconocerlo, temblaba incontrolablemente.

—No, no, ¡NO! —trataba de soltarse, pero Will era más fuerte que él.

—¡NICO! —la sombras comenzaban a rodear al pequeño italiano.

—¿Wi…Will? —por fin pareció reconocerlo, las sombras desaparecieron de inmediato, siendo sustituida con lágrimas que se desbordaron por las mejillas.

—Hola —sintió el dolor de esas lágrimas, pero lo único que pudo hacer por él fue abrazarlo, mientras Nico lloraba con más fuerza "¿Qué había visto en sueños que lo había asustado de esa manera?"

—¿Te encuentras mejor? —se atrevió a preguntar cuando notó que había parado de llorar, pero aún se aferraba con fuerza a él.

—Puedes abrazarme un poco más… prometo que no volverá a suceder, sólo… sólo dura un poco más.

—¿Por qué no volvería a suceder?

—Es desagradable ¿no?

—Oye, tú eres el que no soporta el contacto, yo me encuentro bastante bien con los abrazos.

—¿A cualquiera? —Notó un ligero tono molesto en la voz de Nico.

—A ti, principalmente.

El pelinegro guardo silencio, pero no soltó a Will, cuando Kayla llegó con el desayuno el hijo de Hades dormía en sus brazos.

—Perdona ¿interrumpí algo? —su hermana sonreía apenada, pero a la vez su sonrisa era un poco burlesca.

—Está dormido —colocó a Nico con cuidado en la cama, pasando su mano por el negro cabello para dejar al descubierto su rostro.

—Te gusta —Will dejó escapar un suspiro.

—¿Tan obvio es?

—Especialmente cuando lo miras —su gesto dolido no pasó desapercibido para Kayla— pero está bien, somos griegos, incluso entre los romanos la homosexualidad está bien vista.

—Realmente no me importa lo que piensen los demás, me encuentro bien con eso —sus ojos estaban fijos en el rostro de Nico— sólo me importa lo que piense él —miró a su hermana— ¿qué puedo esperar de un chico que vivió más de la mitad de su vida en una época homofóbica?

—Pero tampoco has tratado de ocultar lo que sientes por él.

—Es sólo que… lo que vaya a pasar, sólo quiero que pase pronto —volvió a soltar otro suspiro— no puedo permitirme caer más enamorado de lo que ya estoy.

—Quizá deberías tratar de confiar un poco más en Nico, después de todo él es completamente sorprendente.

Will le sonrió.

—Me quedaré aquí un rato, en caso de que tenga alguna pesadilla.

—Asegúrate que coma algo.

—Lo haré…

···

—¿Estás molesto? —que esas fueran las primeras palabras de Nico lo tomaron por sorpresa.

—¿Por qué lo dices?

—No tarareas.

—No tiene que ver —le sonrió cuando lo vio sentarse en la cama—, pensaba en algo que hable con Kayla.

—¿Trabajo?

—Más bien cosas de familia.

—Es cierto, eres el líder de tu cabaña.

—¿Por qué lo dices como si apenas te percataras? —su comentario hizo sonreír al pelinegro, lo que dejó a Will suspirar aliviado.

—Tu desayuno ya está frío, ¿quieres que vaya a buscarte otra cosa?

—No, está bien, he comido cosas peores, el desayuno está perfecto.

—Sobre tu pesadilla…

—¿Podríamos no hablarlo? —el rubio asintió, a pesar de no ser eso lo que quería.

—Sólo deseaba saber si no se repitió.

—No, he estado teniendo sueños agradables desde que llegué, a excepción de ese —una sombra de terror se asomó en sus ojos— uno puede escapar del Tártaro, pero el Tártaro no te dejará ir.

Will entrelazó sus dedos con los de Nico, pensó en la conversación con Kayla y cómo podía declararse y terminar con todo, pero al sentir los dedos de Nico entrelazándose con los suyos hacía la pérdida aún más aterradora. Di Angelo no dijo nada, sólo apretó con suavidad su agarre, sus manos temblaban y el hijo de Apolo sabía que no podía hacer nada para desaparecer todo por lo que Nico había pasado.

—Me temo que somos griegos, no puedo prometerte que nada malo sucederá de nuevo —sintió la mano del más bajito temblar— pero puedo prometerte que no estarás solo de nuevo cuando algo suceda, puedo jurarte que estaré ahí si algo malo ocurre.

—¿Tú?

—A menos que prefieras a alguien más.

—No —las mejillas de Nico se sonrojaron y su mano apretó más fuerte—, tú eres suficiente, pero no salvaré tu trasero siempre que te metas en problemas.

Will sonrió aliviado, su paciente se encontraba lo suficientemente mejor para bromear. Renuente soltó su mano, Nico también se vio reacio, o al menos eso quiso pensar.

Algunos comentario respecto al capítulo:

Quise que Will usara la frase caer más enamorado ya que la expresión en inglés me parece mona (Fall in love)

Espero que Nico no haya quedado muy fuera de personaje por llorar así frente a Will, es sólo que sentí que después de pasar todo lo del infierno solo tiene derecho a quebrarse frente a alguien que le de amor.

Lo de los griegos y romanos sobre la homosexualidad es cierto, los romanos especialmente eran muy liberales ante eso, bien por ellos, pero siguen siendo de infame memoria a lo que a mí se refiere

Había algo más, pero no puedo recordar qué...

El siguiente capítulo es el último, pero no puedo prometer que estará tan pronto, ya que aún no está escrito en libreta, pero dejen me inspiro y lo termino en una hora. Además que tengo un par de ideas para otras historias con estos dos.

Cualquier comentario se agradece, gracias por leer