Capítulo 23: El despertar.
El Gran General subió hacia la cubierta de su barco lo más rápido posible, una vez llegó a esta intentó ver lo que estaba ocurriendo.
El ataque había provenido de la capa de hielo que flotaba sobre el océano y separaba sus barcos de la tribu del Norte, dos figuras solitarias se encontraban impasibles entre la tribu y él, Kiln les reconoció, eran los gemelos al cargo de la tribu del Norte.
"Maldita sea." Se dijo entre dientes. "¿Que querrán?"
El capitán del barco se acercó.
"Gran General." El hombre parecía nervioso, no le extrañaba, esta era la primera agresión desde la formación del perímetro. "Han lanzado una andanada a este barco, y no se ha detectado más actividad."
"¿Han dañado el barco con el ataque?"
"No, Gran General, el casco está intacto."
Cerró los ojos durante un instante para pensar.
"Manda que preparen la pista y un avión. Voy hacia ellos."
El hombre estaba confuso.
"Han mandado un mensaje. Y yo voy a responder."
Quince minutos después había una avioneta preparada para él,la habían cargado con armamento, solo por si acaso."
Kiln miró el asiento del copiloto y vio a lo que se refería, asintió al capitán y cubrió el compartimento con una lona.
"Que como mínimo dos barcos los tengan en la mira en todo momento, estamos en una situación muy delicada y no queremos hundirnos. ¿Entendido?"
El capitán asintió, entonces Kiln subió al avión, cerró su compuerta, encendió el motor y utilizando la cubierta como pista de despegue, salió volando en dirección al encuentro.
Eska y Desna vieron como una avioneta despegaba y se acercaba hacia ellos, parecía que habían captado el mensaje, ahora ambos bandos tenían que actuar co delicadeza si no querían acabar mal.
La avioneta se colocó al nivel del hielo y se deslizó sobre él, pasando a ambos de largo y finalmente parando a unos veinte metros de ellos, vieron a un único hombre bajarse de ella.
Ambos se acercaron, pero este hizo una señal con la mano para indicar que prefería mantener las distancias.
"¿Me llamasteis, verdad?" Dijo Kiln. "¿Puede saberse por qué?"
"¿Tu presencia nos incomoda?" Empezó Desna. "Os queremos lejos de nuestra tribu."
"Habéis matado a tres amigos nuestros." Siguió Eska. "Tú y tus aliados sois nuestros enemigos."
Kiln se río.
"¿Y por qué debería hacerlo?" Soltó una carcajada cargada de sarcasmo. "No creéis que los que tienen la ventaja somos nosotros en este momento."
Desna lanzó otra carcajada en respuesta, esta hizo en el acto sentir a su enemigo incómodo.
"Sabemos que posees maestrías, lo cual ya te pone en desventaja."
"No solo eso." Continuó Eska. "Te encuentras ante dos experimentados maestros del agua, y estás totalmente rodeado de agua y hielo. Tenemos ventaja."
"¿Y qué queréis hacer con ella?"
"Te vas a ir con nosotros." Dijo Desna. "Sabemos lo que vales ante ambos Centinelas, y si te usamos como moneda de cambio, estoy seguro que tus barcos no estarán por aquí mucho más tiempo."
El Gran General no cambió de expresión, simplemente explicó tranquilamente su lado de la situación.
"Yo pensaba que íbamos a resolver esto de forma diplomática, aunque supongo que me toca mostrar lo que yo veo."
Se aclaró la garganta.
"Lo que yo veo son a dos idiotas a veinte metros de mi, los cuales necesitan una hora o dos de clases de negociación."
Señaló sus barcos.
"En este momento hay aquí estacionadas en los barcos una guarnición de infantería de dos mil de mis hombres, las cuales podrían machacar tu tribu sin problema y no solo eso si no que además en este mismo momento una docena de cañones está apuntándoos ahora mismo."
"¿Crees que unos cañones y unos soldados pueden contra nosotros?" Le respondió Desna.
"¿Crees que tu agua y un poco de hielo pueden contra mi?"
Eska se puso al frente.
"Hagamos un trato."
"Te escucho."
"Te retamos a un duelo, si ganas, no molestaremos más, si ganamos, tendréis que iros."
Kiln sonrió.
"Acepto."
Se dio la vuelta y rebuscó en su avioneta, tras unos segundos sacó de ella una pistolera con su senda pistola.
"¿Hay que igualar las condiciones, no?"
Desde los barcos la gente se había acumulado en las cubiertas al ver lo que estaba sucediendo, entre ellos el capitán.
"Maldita sea, van a luchar ¡Qué alguien se ponga en contacto con la Centinela! ¡Tenemos que informarle de esto!"
Un soldado fue corriendo en dirección a la sala de radio, el capitán volvió a mirar el combate esperando que no hiciera ninguna estupidez.
Kiln fue el primero en atacar, sacó el arma y disparó dos tiros en la dirección de ambos gemelos, estos respondieron creando un muro de hielo de sus alturas que paró las balas e inmediatamente empujaron dicho muro hacia su enemigo.
Este reaccionó igual de rápido y con una mano se impulsó por encima del muro mientras que con la otra seguía disparándoles, Ambos esquivaban las balas sin problemas y contrarrestaban con ataques en todas las direcciones, incapaces de impactar ningún golpe.
Mientras en el barco.
"¿Cómo que no lográis contactar con Ba Sing Se?" Dijo el capitán.
"No solo con Ba Sing Se." Le respondió uno de los técnico de la radio. "Las radios no funcionan, estamos aislados."
"¡CAPITÁN!" Un técnico entró corriendo en la sala y lanzó un fajo de papeles sobre la mesa mientras que intentaba recobrar el aliento.
"¿Qué ocurre?"
"Desde... desde que empezó el combate la actividad ha empezado a aumentar de manera exponencial, hay 15 veces más movimientos subterráneos que hace tres minutos. Esto es malo."
"Avisadme si podéis contactar. Tenéis que avisar al General, tiene que salir de allí ya." Dijo el hombre mientras salía corriendo en dirección al puente.
En dos minutos se encontraba allí. Activó la sirena que alertaría a los barcos de la emergencia que El Centinela estaba esperando fuera cual fuera y dió la orden de preparar todos los cañones para el ataque inminente.
Mientras el combate se volvía cada vez más y más violento.
"No puedes derrotarnos. Te vas a quedar sin balas pronto." Dijo Desna.
Kiln logró acercarse a él e intentó acercarse para darle un culatazo pero justo cuando iba a impactar un geiser de vapor que atravesó de repente el hielo le golpeó en la cara tirándole en el suelo, Eska intentó aprovechar la ocasión para golpearle pero un temblor tiró a los tres al suelo, un sonoro bang se oyó cuando Kiln se cayó al suelo.
"No es posible." Dijo Kiln. "Es demasiado pronto."
El hielo seguía rompiéndose ante ellos, el calor aumentaba de forma insoportable, Kiln miró la avioneta, tenía que salir de allí ya pensó este.
Corrió hacia ella y tras un par de segundos tensos logró ponerla en marcha.
"Venga, chica, podemos hacerlo." Le dijo preparando los mandos.
Las hélices empezaron a girar, la avioneta lentamente avanzó, por suerte para él aun quedaba bastante suelo estable para alzarse al vuelo, la avioneta se elevó unos centímetros y cuando el hielo se acababa y aparecía el océano ya estaba a unos seguros 3 metros sobre este.
Mientras tantos Eska y Desna estaban teniendo problemas.
"Venga, tenemos que salir de aquí." Dijo Eska a su hermano.
Este intentó levantarse antes de caer al suelo, estaba sangrando.
"Me ha conseguido dar, ¡Agh!, duele."
Eska recordó el disparo que había oído antes, la bala le había impactado en el pulmón, necesitaba ir a un curandero o se desangraría.
Sin pensarlo Eska hizo como hizo hace seis años y agarró a su hermano por el hombro para sacarle de allí.
Nadie de los que estaban allí estaban preparados para ver lo que vieron ese día
Un enorme tentáculo de metal salió entre el hielo a escasos diez metros de los gemelos, este era irregular, formado por piezas de diferentes formas y tamaños ensambladas torpemente, luego apareció otro, y otro, y otros diez más, eran enormes, de mas de veinte metros y se retorcían intentando liberarse de la capa de hielo que parecía entorpecer sus movimientos.
De repente una enorme explosión ocurrió en medio de la capa de hielo, una enorme sacudida que tiró ambos al suelo, haciendo que Desna gritara de dolor.
Entonces vieron el cuerpo.
Una enorme masa grotesca de la que surgían los dichos apéndices, esta masa a pesar de ser de metal su aspecto era como una que parecía rellena de líquido y se movía como tal, era realmente gigantesca, solo el núcleo medía unos ochenta metros.
Todos se habían quedado paralizados, lo único que Kiln musitó fue un casi inaudible 'DEM'.
Antes de que pudieran reaccionar, una enorme andanada de tiros la impactó, haciendo que hiciera un crujido que causaba un dolor de cabeza a todo aquel que lo oyera.
La bestia estaba extremadamente cerca a ambos y esta podría aplastarles con solo moverse ligeramente.
Eska se levantó y agarró de nuevo a su hermano, tenían que salir de allí ya, y ambos estaban muy débiles como para usar el agua de forma fiable. En ese momento uno de los tentáculos se levanto a mas de quince metros sobre sus cabezas, a punto de aplastarles.
"Lo siento, hermana."
"¿Qué vas ha...?"
En ese momento Desna hizo acopio de todas las fuerzas que le quedaban y con un movimiento dirigido al estómago de Eska, esta salió volando mas de cincuenta metros de espaldas, alejándola del monstruo y de él. En ese momento Desna se levantó y lo último que jamás llegó a ver ella de él, fue como se miraban a los ojos antes de que el enorme tentáculo lo aplastara. En ese momento en un transcurso de varios segundos ella se desmayó y los barcos lanzaron una segunda andanada, obligando a la abominación a hundirse para escapar de sus atacantes.
Eska flotaba en el agua, desmayada, catatónica.
La radio dejó de sonar estática y oyeron la voz de Kiln el cual seguía en su avioneta.
"Capitán." Dijo este en tono tranquilo. "Póngame en la frecuencia pública. Tengo que enviar un mensaje al mundo.
Los operarios obedecieron al instante y le dieron la señal de que estaba todo preparado.
Kiln tomó aire y empezó a hablar.
"Gente de todo el mundo, aquí el Gran General Kiln de la Unión de Naciones. Hoy es un trágico día. Una abominación, un monstruo cuya forma nos resulta alien en todo el sentido de la palabra, un ser cuya única misión es aniquilarnos y no parar hasta terminarla, este ser ha empezado hoy su invasión, nosotros, la Unión y la sociedad de los Remanentes, al mando del difunto Centinela Dorado fue creada para detenerlo, para destruirlo para que su siguiente víctima fuera la última. Por eso os pido en su nombre que luchemos contra él, nuestro auténtico enemigo."
Una pausa.
"Tenemos que destruir a DEM, cueste lo que cueste."
