El relato de la superviviente, Parte 3: Recuerdos.
Dicen que el tiempo es pura y dura perspectiva.
Según la teoría del Big Bang, antes de la gran explosión no había nada, ni siquiera tiempo. ¿Por qué iba a verlo? No había ninguna razón para que avanzara, cada instante era era igual que el anterior y en esencia eran todos mismo.
En este momento siento como si la puñetera explosión fuera aparecer en cualquier momento. Decenas de miles de años han pasado y ahora los años se me pasan en minutos, siento que me he vuelto loca, que todos nos hemos vuelto locos.
Rebusco en las memorias que he escrito, crónicas si prefieres llamarlas así, páginas y páginas, y casi todas ellas llenas de basura, basura que ni siquiera puede mantener su coherencia narrativa. Basura que habla de seres que vienen más allá de toda comprensión terrenal, máquinas, ángeles, demonios, IAs, un ejército de un números innombrable, y finalmente yo, metida en medio.
No, yo no cree al Centinela, no en esta línea temporal, yo no desperté a DEM, yo solo intenté salvar la Tierra, salvar a sus habitantes de un destino cruel e inmerecido, leo diferentes historias, todas escritas por mi, todas supuestamente verdaderas, pero ahora todo ha cambiado, el ciclo se termina, se estabiliza, todo se acaba aquí, quizá no lo entiendas ahora, pero pronto, a su debido tiempo lo acabarás entendiendo, verás la imagen completa, y todas las fichas encajarán por din en su sitio.
No sé quieres el que está leyendo estas crónicas, si eres tú, Aurum, por favor te pido que las guardes y atesores para evitar que ningún universo cometa la misma estupidez de nuevo, además te doy las gracias por todo lo que hiciste por mi, que sepas que siempre te he apreciado, sin importar lo que eras ni como fueran tus orígenes, de verdad gracias, si no lo eres, te pido que hagas lo mismo sumérgete en la historia pasada y difunde la palabra, nadie quiere más muertes, porque quizás seamos muchos, pero cada vida individual posee un valor incalculable y está en nuestro deber proteger cada una de ellas.
Finalmente, no creo que jamás llegues ha hacerlo, pero si eres tu, Joseph, quien me está leyendo, te maldigo, maldigo el día que fuiste a Islandia, maldigo el día que me arrastraste al proyecto con mentiras y medias verdades, maldigo el día que me hiciste entrar en la máquina, el día que condenaste mi mundo, y todo lo que quería.
Me destrozaste la vida, hijo de puta.
