Capítulo 26: Los hermanos Argentia.

Shuali Argentia hizo sentar a ambas delante suya, Korra tomó unos segundos para analizarla.

Era más joven que ellas dos, apenas debía cumplir los dieciocho, su pelo era grisaceo y le llegaba hasta los hombros, sus ojos dorados y su tez era increiblemente pálida, aunque Korra y Asami no conocieran el término, la palabra para definirla era caucásica, aunque su apellido ya lo dejaba claro, el parecido con el Centinela, quiero decir, Aurum Argentia, era tanto que no podía ser casualidad.

"¿Qué relación teneis los dos?" Preguntó Korra, él era su enemigo y no confiaba en ella, al menos de momento.

"Hermanos, se podría decir, he renegado de él, hace ya mucho tiempo."

"¿Por qué estás aquí?"

"He venido a buscaros, a las dos." Inhaló aire. "Quiero que os unáis a nuestro bando."

Les pilló por sorpresa, hasta ahora solo habían oído y visto un lado de la guerra, si lo que ella decía era cierto, podrían ver el otro al fin y en que consistía todo esto.

Shuali continuó.

"Se que habéis oído hablar de Deus, el devora-universos y/o crea-zombis, pero la verdad es muy diferente, no devora, salva. Estamos llevando la gente a la salvación, pero el no quiere aceptarla, por desgracia, me ha obligado a acabar con él, si lo hago todo se empezará a derrumbar y habremos ganado.

Asami, seguía escéptica.

"¿Y dónde entramos nosotros en todo esto?"

Volvió a inhalar y a lanzar una de sus risitas, si quería ponerlas nerviosas, lo hacía de maravilla.

"A lo largo de los últimos setenta años, ha ido desapareciendo y apareciendo de nuestra vista, hará seis años descubrimos que viajaba a vuestro universo, aun no sabemos porque, cuando fue a investigarlo, vi que había tomado el mundo más avanzado, el que residíais para si, y montado una dictadura, eso no hizo más que aumentar mis dudas, entonces noté algo... algo que jamás había sentido."

"¿Él que?" Preguntaron ambas a la vez.

En ese momento se abrió la puerta del bar, Shuali se dio la vuelta para ver quien era, abrió los ojos como platos, volvió a mirar de frente y se tapó con la capucha para ocultar el pelo.

Un hombre de metro noventa, musculado, y con una tez de piel ligeramente azulada entró en el bar.

Kalami debía de estar arriba, así que Asami se acercó a recibirle, aunque Kalami apenas hablaba de él, ellas dos sabían quien era.

Korra miró a Shuali.

"Se llama Jui, es el novio de Kalami, no debes preocuparte."

"No lo sabéis, ¿verdad? Mierda." Juró en voz baja. "Sé quien es, aparte del novio de la patrona, ese hombre, ser, lo que sea, es el segundo al mando, justo debajo de Aurum, Deus consumió todo su universo, siendo él el único restante, además, me ha visto la cara y me reconocería en cualquier parte, que mal momento."

Kalami bajó las escaleras al oír su voz, nada más verle, aceleró el paso y le dió un enorme abrazó que le pilló por sorpresa.

"¿Qué haces aquí?" Le preguntó Kalami. "No sueles visitarme al trabajo."

"Necesitaba un lugar tranquilo para hablar con Aurum sobre un tema que el dijo que era importante, y le propuse este lugar."

Las tres se miraron, la cosa no pintaba bien.

"¿Y cuándo viene?" Le preguntó Kalami al ver que estaba solo.

Señaló la puerta.

"Tenía que hablar con un capitán del ejército a una calle de aquí, viene en un minuto."

Kalami se dirigió a Asami.

"Asami, prepárales una mesa para dos, en donde puedan estar tranquilos.

Asami se dirigió a una de las mesas y la limpió y le puso las dos sillas más cómodas que tenían, en dos minutos ya estaba lista, por suerte para ellas, él no había venido todavía, Korra le hizo señas a su amiga, y se metieron en la pequeña cocina, disimulando que limpiaban, mientras Shuali se ajustó la capucha y se puso de espaldas a la mesa que tenían preparada.

En ese momento, se abrió la puerta y el ser al que habían conocido como el Centinela Dorado entró por la puerta, Korra y Asami asomaron la cabeza, ya no parecía débil y frágil, sino joven y resplandeciente, llevaba la ropa militar que tenían los soldados de la plataforma, pero más lujosa y con una pequeña capa a la espalda, su soberbia era legendaria en la plataforma, y su aspecto iba a la par. Volvieron a esconderse, para que no les viera.

"Cuanto tiempo Kalami." Dijo. "Se te ve genial." Miró a Jui. "¿Me lo prestas media hora?"

Esta sonrío y volvió a la barra, mientras ellos dos se sentaron en la mesa y se pusieron ha hablar de sus cosas, ni se fijó en Shuali.

Estuvieron hablando quince minutos, Shuali se levantó y se dirigió a la cocina, pasando la zona no autorizada, Shuali estaba arriba por lo que nadie se dio cuenta.

Entró y se dirigió a ambas.

"Vais a atacarle."

"¿Estás segura?" preguntó Korra. "Es fuerte."

"E inmortal, pero hay algo que tenéis que saber. Yo..."

En ese momento alguien abrió la puerta de la cocina.

"Korra, dice Jui, si puedes traerle algo fuerte."

Miró a las tres, en ese momento miró la cara a Shuali, las tres vieron como se abría su boca.

"Maldita sea." Pensó Korra. "Ahora todo se va a complicar."

Kalami intentó alcanzar el arma de su cintura, pero Shuali, en un movimiento casi instantáneo la golpeó en el abdomen, atravesando la puerta de la cocina y golpeándola contra la pared, Jui y Aurum se pusieron en pie, mientras que los clientes huían por la puerta, Jui corrió hacia Kalami, mientras que Aurum desenfundaba su pistola (había perdido el revólver en el océano blanco al volver), Shuali salió de la cocina, nada más verla, Aurum disparó tres veces en su dirección, Shuali prediciendo eso se dejó caer a la derecha, pasando a centímetros de las balas y ocultándose detrás de la barra del bar, se puso agachada y andó detrás de la barra, mientras que Aurum le disparaba a ciegas, Shuali oyó como la última bala salía del cargador, cogió una daga que llevaba guardada y se lanzó hacia él, Aurum logró terminar de cargar, intentó apuntar a Shuali, pero esta estaba ya demasiado cerca, le intentó pegar un puñetazo, pero él lo esquivó, aprovechó el momento para pegarle una patada baja, el se apoyó en la mesa para resistirla con la mano izquierda.

Shuali esperando que él hiciera eso, levantó la daga, y con todas sus fuerzas, la clavó en su mano, este emitió un sonido de dolor bastante más pequeño de lo que uno esperaría, levantó la pistola con su mano libre e intentó disparar, pero una ráfaga de aire descentró su manó, fallando el tiro, miró de donde venía el ataque y vió a Korra.

"No puedes andarte quieta. ¿No, Korra?" Le gritó. "Hasta aquí eres una maldita molestia."

Shuali aprovechó el momento de distracción, corrió hacia Korra y la agarró de la mano, luego corrió hacia Asami e hizo lo mismo, cerró los ojos, dijo unas palabras en voz baja que ambas no distinguieron y se desvanecieron en el aire, dejando a los tres en el bar.

Aparecieron en un campo verde, lleno de flores, Korra y Asami estaban exhaustas del viaje. Shuali se quitó la capa, dejando a la vista el impresionante uniforme blanco a la vista.

"No estabais preparadas." Dijo Shuali, reflexionando. "Necesitáis entrenamiento."

Las miró a la cara.

"Tengo un don, un... poder por asó llamarlo, puedo sentir el futuro, el futuro de una persona y como este afecta a otros, cuando llegué a vuestro universo, sentí algo que jamás había sentido, tuve una visión, vi a mi hermano de rodillas, al borde de la muerte, y una sombra detrás suya, esa persona fuera quien fuera, había matado ha Aurum, he intentado averiguar quien podía ser esa persona, ya que mi visión da resultados, no métodos, y entonces me di cuenta que eso no estaba escrito todavía, iba a ser alguien de tu universo Korra, por eso te he llamado, por eso te traje aquí, si te entreno quizás seas capaz de sobrepasar su supuesta inmortalidad y acabar con él, acabar con esto, cuando en mi visión aparezcas tú, sabré que lo podrás hacer y que él fin de esta guerra que lleva eones ocurriendo estará a la vista."

Se acercó a Korra la cual estaba sentada en la hierba y le extendió la mano.

"Por favor." Le dijo en un tono suplicante. "Ayúdanos."

Korra le dio la mano.