Que bello~
Ya, dejo la cursilería para después, ¿Qué opinan acerca del bebé en el frasco? Un lindo detalle ¿Cierto?
Y lo prometido, tenemos a Eren.
Agradecimientos a :
Hara mi Beta
Y a las bellas personitas que se dedica a leer.

Una bella explicación lo que está en cursiva es un recuerdo del Heichou~


¿Sabes algo acerca del hilo rojo del destino?

Yo desconozco mucho acerca de este tema, pero de lo que estoy completamente seguro es que hay un alguien predestinado a cada ser, el mío partió hace un tiempo, pero yo siglo aquí, con una razón para quedarme.


El olor a libros nuevos y viejos inundaba sus fosas nasales, no se podía quejar o decir que le desagradaba puesto que este funcionaba como el principal inhibidor de sus malestares continuos. Ya habían pasado dos meses después de su "casi aborto" y ahora se debatía entre el color azul o rosa. Volvió a dar vuelta a la pagina de aquella revista que "amablemente" le prestó Riko, una mujer de cabello rubio platinado y gafas, madre de un par de gemelos de nombre Kiev y Kiel.

—¡Levi! Piden el libro tres de Juego de Tronos.

La fuerte voz de Nanaba le hizo levantar la mirada, tal parecía que ese día la librería estaría llena y con bastantes ventas. Era época de verano, casi iniciando el otoño; a pesar de que el primer trimestre del embarazo no mostró cambios en su cuerpo, casi al iniciar el cuarto las cosas fueron diferentes, el hambre era cosa bastante persistente, su vientre se había comenzado a hinchar y los pies le comenzaban a doler. Pero aun así debía de ayudarle a esa persona que por ahora era su salvavidas.

Caminó hasta el estante de libros que estaban en apogeo y tomó el de gruesa pasta de color azul verdoso, últimamente esos libros eran los mas vendidos, mientras se encaminaba al mostrador para dárselo al cliente, la chica le dio una sonrisa coqueta, y tomó el libro.

— Veo que te estas esforzando mucho —un pequeño respingo fue dado cuando la voz de su jefe y salvador anunciaba que estaba demasiado cerca. La mano libre paseo por la cabeza calva del mismo y tras una enorme sonrisa enmarcada por un enorme mostacho.

— Perdón por la demora... Pixis.


Cuando Los exámenes físicos ordenados por el medico nuevo que llevaría el control del embarazo de Levi fueron alarmantes, el inicio de anemia ya estaba presente, si no se daban prisa podría tener una complicación a futuro, los exámenes de capacidad respiratoria habían sido buenos al igual que el de reflejos. Una cápsula de hierro y una de ácido fólico eran consumidas a diario; por mas que analizaba las cosas era notable que el dinero seria un problema demasiado fuerte, nadie le aceptaría en un trabajo teniendo un embarazo.

Era un jueves por la tarde, la clase de latín había terminado y la mayoría de los estudiantes guardaban sus cosas para volver a casa, Sasha, una castaña de ojos avellana estaba comiendo una bolsa de frituras cuando observó alarmada su reloj y gritó algo parecido a "Voy tarde al trabajo". Eso llamó su atención, si bien el embarazo de él no era notorio y podría cambiar de empleo cuando lo necesitara, el vientre de Sasha era colosal, acababa de cumplir siete meses y casi entraba en la línea final de su embarazo, había perdido a sus padres a los diez años y el sustento del gobierno no era suficiente para satisfacer el titánico apetito.

Braus...

La chica volteó su rostro al ser llamada y una sonrisa maternal, su mochila marrón estaba colgada en su hombro izquierdo y se movió un poco cuando giro para darle la cara, portaba un vestido de maternidad en color amarillo con flores estampadas.

Heichou, hola, ¿Puedo hacer algo por usted?

Y allí estaba el horrible apodo "Heichou" o "Comandante" ¿Por qué insistían en ponerle esos ridículos sobrenombres?. A esas alturas ya incluso se había resignado, solo suspiró antes de hacer su pregunta.

¿Dónde trabajas?

Había sido demasiado directo, pero a la vez se mostraba interesado.

Bueno, con mi condición es difícil —hablaba de manera avergonzada y una de sus manos se apoyaba en su barriga —un hombre mayor me ofreció hospedaje y alimento a cambio de ayudarle en su librería.

¿Eso es una broma?

¿Quien en su sano juicio ayudaría de esa manera a una madre sin pedir nada a cambio mas que ayuda en su librería?.

Veras, la hija del señor Pixis murió hace tres años cuando aun no tenia a su hijo, Creo que lo nace como una manera de redimir sus culpas.

Eso sí tenía sentido.

Ya veo...

¿Quieres ir?

Solo asintió en silencio permitiéndole a su compañera girar sobre su propio eje y encaminarse a la salida para dirigirlo a lo que ahora era su nuevo empleo.


— ¡Disculpen!

Una voz desde el fondo de la librería resonó; justamente cuando los pies comenzaban a punzarle, necesitaba tomar asiento pronto o su hijo amenazaría con querer matarlo de dolores. Bufó molesto y se dispuso a caminar hasta allá.

El área de cuentos infantiles.

Miles de libros se encontraban acomodados detrás de él... Pudo haberle llamado cuando terminaran de escoger. Bufó un tanto molesto al ver como una mujer de cabellera negra sacaba el cuento de "Ricitos de Oro" del estante. La mano izquierda sostenía el ejemplar y la derecha se acomodaba en la prominente barriga que esta poseía.

— Si tanto te molesta trabajar aquí déjame sola, puedo hacerlo.

Además de hacerle estar de pie en todo el día ahora era él quien daba un mal ejemplo.

— Tsk...

Ella giro la cabeza dejando ver su rostro molesto, el ceño fruncido y los ojos grises furiosos, algunos mechones negros caían algo desarreglados por su rostro de facciones asiáticas.

— ¿Perdón?

— Mikasa, encontré el cuento de "El conejo en la Luna".

Y así llegó aquel hombre; medía cerca de 1.70 mts., el cabello castaño algo largo y sus ojos verdes contrastaban con la sonrisa de comercial de pasta dental. La piel bronceada combinaba con su playera verde militar y los jeans negros no hacían nada más que acentuar la forma de aquel cuerpo.

Su cuerpo quería reaccionar ante esa persona, los colores amenazaban con subírsele al rostro.

Si, las hormonas lo estaban haciendo actuar como un mocoso inmaduro de doce años.

—Buenas tardes —saludó de manera educada el castaño mientras se acercaba a la mujer embarazada. Esta le extendió los brazos para recibir un abrazo, y así fue, los brazos de aquel le rodearon y sus labios se unieron en un casto beso.

La boca del estómago le dio una fiera punzada.


Capitulo 2: Mariposas


¿Cuántos meses de embarazo tendría la mujer que estaba frente a él? No lo sabía pero le gustaría tener el dato.

— Me gustaría llevarme este libro —un libro de pasta verde de cuero, letras bordadas con hilos de plata, de la colección "De lujo", el precio es un ojo de la cara. "Los hermanos Grimm-Reimpresión de la primera edición".

—¿Sólo esto?

— Por el momento sí —los ojos verdes por un momento chispearon en dorado y Levi no hizo más que fingir indiferencia para no hacer algo vergonzoso en público, o en el peor de los casos quedar embobado a mitad del pasillo.

Dándose vuelta se acercó al mostrador donde su compañera estaba usando la máquina registradora.

— Sasha cobra este…

— ¡¿Lo vas a pagar tú?! Levi, se que tu paga es mejor que la mía pero aún así ni en sueños podríamos comprar un libro como estos, es decir… No recibes nada de dinero extra además de la paga que nos da Pixis, esa es la ventaja de tener pareja.

Le faltaba el insulto del día, aquella oración que lo hacía sacar de quicio, y era el turno de Sasha de desquitarse, si ese comentario lo hacía por tirarle el pastel de chocolate a la basura ¿Qué le haría cuando se tratara de algo más drástico?.

— Deja de decir estupideces y cobra el libro, es para la empalagosa pareja que está en los libros de moda, por el área infantil.

— ¿El área infantil? —Sasha se acomodó los cabellos marrones que se salían de su cola de caballo y buscó con la mirada al futuro dueño de semejante libro. Su rostro comenzó a irradiar felicidad en el momento que encontró a esa persona y la reconoció.

— ¡Mikasa!

Y él pasó a segundo plano siendo ignorado de una manera descomunal por su compañera. Bueno, al menos ahora sabía que esa mujer asiática se llamaba Mikasa.

— Pffff… —Caminó hasta la puerta añadida al mostrador y la abrió para pasar, si Sasha lo ignoraba entonces él sería quien verificara aquellos datos del libro, una vez que estuvo en su lugar movió el cursor hacia la derecha y la pantalla se activó quitando la sosa foto donde todos los trabajadores de ese establecimiento y los hijos de Riko posaban para la fotografía. ¿Por qué aceptó tomarse esa fotografía? Ah, cierto, él no aceptó, fue obligado, culpa de Nanaba; incluso él tenía el ceño fruncido allí. Buscó el programa de precios y lo activó, comenzó a teclear el código que estaba adherido y esperó a que comenzara a buscar.

— ¿Cinco meses Mikasa?

La cabeza no se movió ni un solo centímetro pero los ojos hacían exactamente lo contrario, observaban con cuidado a su alrededor.

— Cinco meses, como yo…

Ahora ya conocía el dato, podría dormir en paz, cuando la pantalla le mostró el precio tomó un papelito y con la pluma que estaba rodando por allí en la mesa escribió el precio.

— ¿Y ya sabes que va a ser el bebé?

Si esas preguntas volvían a asaltar su cabeza estaba casi 100% seguro de que tendría que ir corriendo a un médico a realizarse los exámenes correspondientes para averiguar él también el sexo de su propio hijo.

— Va a ser un niño…

"¿Cómo sería tener un niño?"

La pregunta la arrojó en su propia mente, se suponía que era mejor no saberlo para no hacer alguna idiotez como por ejemplo pintar toda la habitación que comprendía su "Hogar" de un color del cual se arrepentiría un día y llenarlo con peluches del mismo color.

— Quizás un conejo amarillo no estaría mal.

Alarmado giró el rostro a la izquierda. Ahí estaba Nanaba mostrándole un nuevo catálogo que quizás una de sus amigas del café al cual solía asistir siempre en sus tiempos libres le había entregado con la esperanza de que comprara algo.

La hoja impresa de mil colores mostraba un esponjoso conejo amarillo con un moño en el cuello y además de eso usaba un plumero en vez de alguna niñería como adorno en su mano.

— No me gusta —y la verdad es que no mentía el lo absoluto; ese color amarillo chillón estaba diseñado para derretir las pupilas.

— Está también este —Nanaba señaló un conejo de color verde pistacho y en vez de tener ambos ojos de botón uno estaba cocido en forma de parche. Incluso los muñecos para niños pueden ser malvados. Pero el aspecto que este tenía se veía humilde, simple y…

— Lo quiero.

— ¿No está algo feo, Levi? Quizás uno de color melón o salmón sería más adecuado.

— Yo quiero este, se ve… ¿Lindo?

Esas palabras en boca de una persona como Levi definitivamente no quedan en el mismo cuadro.

— ¡Mikasa tenemos que vernos después!

La voz de Sasha resonó en toda la sala y más de uno de los presentes se giró a verla. Nanaba solo levantó una ceja confundida pero inmediatamente le restó importancia a todo eso, Levi con la cara apática le clavó la mirada al chico que estaba con la mujer llamada Mikasa que irradiaba felicidad a su lado.

"¿Así sería Erwin conmigo si estuviera aquí?" la pequeña voz de su cabeza le reclamó por la vez que él evadió el tema con respecto a la familia. Pero eso había sido siete meses atrás. Cuando su mirada iba de regreso al catálogo de peluches se detuvo un buen rato en el suelo meditando la infinidad de cosas que pudieron haber pasado si ambos hubieran seguido juntos.


El ya no está


— ¿Entonces que opinas Levi?

— Sí, claro, lo que digas Nanaba…

La verdad no le había puesto ni una pizca de atención a lo que su amiga le había dicho, pero quizás eso lo podría descubrir después.

— No te dije nada, ¿En que piensas?

Oh, eso tenía más sentido.

— En nada en especial.

— ¡Levi! ¡Trae el libro de Eren!

"¿Eren? Las cejas se fruncieron un poco en señal de desconfianza. ¿Quién era ese famoso Eren?. Tenía un solo encargo y estaba baboseando todavía con él chico de ojos verdes, ¿Sería ese su nombre?"

Los ojos verdes chocaron con los de él por una millonésima parte de segundo y el cosquilleo se instaló en su estómago.

"Concéntrate" se reprochó con el papel en la mano, saliendo para encontrarse con Sasha. Cuando estuvo a su altura solo se limitó a entregar el libro y el papel.

— Muchas gracias —la voz melodiosa de "Eren" bailó en sus tímpanos.

— Claro…

— ¿Tú también estás esperando un hijo Levi? —Y ahí estaba la pregunta incómoda de Eren hacia su persona.

— Sí —la respuesta fue más seca que calor de desierto.

— ¡Felicidades!

Por primera vez esas palabras le hacían sentir dichoso y desafortunado a la vez; no entendía la razón, pero si esa persona le hacía sentirse menos miserable, quizás, solo quizás, podría intentar hacerse su amigo.


¿Eso es lo que llaman "Estar enamorado"? Las mariposas no paran de bailar en el estómago, la única cura es tomar ácido para matarlas.

¿Te enamorarías de otra persona sin importar las circunstancias?


El próximo capítulo tendrá recuerdos de muchas personas, y esto hará que Levi saque su corazón de pollo ~

¿Review?