KYOKO

Enseguida supo qué estaba dando a entender el Presidente. Matrimonio.

Que Tsuruga-san ni siquiera fuera japonés ya no era una sorpresa. Desde sus tiempos del pollo, Bo, cada día lo tenía más claro. Americano, seguramente…

Bah, pero eso era lo de menos. Vuelve al tema, Kyoko…

Ah, sí.

Matrimonio.

Tsuruga Ren dejará el país. Se irá de Japón. Quién sabe por cuánto tiempo. A menos que se case…

Así que, mientras los hombres hablan, Kyoko está haciendo un rápido análisis de la situación:

1º Tenerlo lejos. Insoportable. Se moriría de pena. A ella le bastaba con tenerlo cerca. Verlo de vez en cuando... Charlar con él de cualquier tontería... Incluso que él se burlara de ella, como hacía cuando se ponía nerviosa… Pero no tener ni siquiera eso, sería terrible. Descartar el punto 1º.

2º Casarse con otra. Doloroso. Y no faltarían voluntarias… Los celos la matarían. Sus furias y rencores se multiplicarían. Se volvería una amargada. Un monstruo al que diera miedo mirar… Tachar, tachar, tachar el punto 2º.

3º Casarse con 'la otra'. Sí, esa chica de secundaria de la que él está enamorado. ¿Pero dónde está? Hace casi año y medio que Bo (ella) le enseñó que la quería. O al menos, que estaba empezando a quererla. Supone Kyoko que su relación con ella nunca llegó a funcionar. Yashiro le hubiera dicho a quien quisiera escucharle que Tsuruga Ren tenía novia. Además, está el hecho de que él ni siquiera ha considerado la posibilidad de casarse con ella. Así que ella no es una opción. Ella no está en esta ecuación. Borrar el punto 3º.

4º Casarse con ella. Kyoko. Doloroso. Muy doloroso.

Porque ¿cómo podría ella soportar estar casada con el hombre al que ama? ¿Cómo condenarlo a él, y a ella, a un matrimonio sin amor?

¿Pero qué otra opción tenía?

Por supuesto, todo sería un acto. Una magnífica actuación. Lo harían bien. Ya lo habían hecho antes…

¿Matrimonio sin amor? Claro. No quería perderlo. No quería que fuera de otra. Así que lo más sensato era casarse con él.

Era lo lógico…

Mogami Kyoko se casaría con Tsuruga Ren.