HIZURI KUON
- Por supuesto, debes casarte con tu verdadero nombre…
Ni una bomba lanzada en medio de la habitación habría causado el mismo efecto.
Ren se había quedado petrificado. No estaba preparado para revelarle a Kyoko su pasado. O al menos, parte de ese pasado. Pero ella tenía todo el derecho a saber con quién se casaba…
Y Kyoko también estaba paralizada, porque sabía que si no fuera por el hecho de que iba a ser su esposa, no sería digna de tal secreto.
- Solo ante el papel. No te preocupes, Ren. Ante los medios, el que se casa es Tsuruga Ren. Pero hay que hacerlo todo legal. Que en Inmigración no haya por dónde tirar. No es Tsuruga Ren, el nombre artístico, el que tiene problemas legales. No. Eres tú. Perdóname por forzar así las cosas, pero Mogami-kun, como tu futura esposa…
- Sí, sí… Lo sé… Tienes razón… -interrumpió Ren.
- ¿Tsuruga-san? No pasa nada. No es necesario… -intervino Kyoko.
- No. Debo decírtelo. Pero…
- Déjalo. No tienes por qué… -dijo bajito Kyoko.
- ¿Que no tengo por qué? -replicó molesto, con el ceño fruncido-. Mogami-san. Escúchame. Si vamos a casarnos hay ciertas cosas que tienes que tener claras. Vas a llevar mi apellido. Mis asuntos son tus asuntos. Y los tuyos, míos. Somos iguales. Tú puedes exigir de mí en la misma medida que yo de ti. Así que no digas que no tengo por qué. Sí. Tengo por qué. Si no entiendes esto, que tenemos que funcionar como un equipo -Ren no se atrevió a decir 'pareja'-, en igualdad de condiciones, este arreglo no funcionará. ¿Me explico, Mogami-san?
Ren odiaba recurrir a ese tono de senpai enojado, pero cuando Kyoko entraba en la espiral de autodesprecio había que sacarla con alguna conmoción que sacudiera su ánimo.
- Perfectamente, Tsuruga-san.
- ¿Y entonces?
Kyoko inspiró.
- Y entonces…, ¿cómo te llamas?
Él suspiró.
- Hizuri Kuon.
Kyoko abrió los ojos como platos. Su boca siguió el mismo camino. Luego parpadeó dos veces y finalmente recuperó el habla.
- ¿El Kuon de Otou-san?
Ren/Kuon asiente sin hablar.
- ¿Mi Kuon eras tú?
- Sí… -Ren sonríe ante el ligero arrebol de su futura esposa.
- ¿Yo hice de ti?
- Y muy bien además. Hiciste a mi padre feliz, Mogami-san. Te lo agradezco…
