Gracias a los usuarios no registrados por sus comentarios. Por favor, 'vivi', contacta conmigo por PM.


SUEGROS

TAISHO Y OKAMI

Los habían dejado a solas. Las mujeres habían salido un momento para preparar el té.

Todo había ido bien hasta entonces. La Okami, atenta y cortés, había compensado con su naturaleza amable y gentil el comportamiento taciturno y casi hosco de su marido. Kyoko entendía esos silencios, y por eso le lanzaba miradas de ánimo a Ren.

Pero en el instante en que ellas salieron, la expresión del Taisho cambió.

Ren había sido intimidado muchas veces en su vida. Demasiadas. Y reconocía esa mirada. Una amenaza. Eso es lo que era. Una amenaza y una promesa. Los ojos del Taisho decían, más elocuentemente que si hubiera usado palabras, que en el mismo instante en que una lágrima saliera de Kyoko, él tendría un cuchillo al cuello.

Vale, algo exagerado, quizás... Pero la esencia del mensaje era la misma…

Él sufriría a manos del Taisho si Kyoko sufría a causa de él…

Ren cruzó las manos ante él. Adoptó una postura firme y formal y empezó a hablar:

- No todos somos abiertos en nuestros afectos, señor. Puede que yo no lo haya hecho manifiesto antes, pero le aseguro que siempre he respetado a Kyoko y que siento por ella el mayor de los afectos. Solo quiero hacerla feliz, señor.

El Taisho asintió. Ren sintió cómo un escalofrío de alivio le recorría la espalda. Una prueba. Había superado esa prueba. Cuando las mujeres regresaron, ambos sonrieron. El Taisho, apenas, pero era una sonrisa. Ren, más abiertamente. Las dos sonrisas decían lo mismo. "Todo está bien".


LOS HIZURI

- ¿Por qué me siento como si tuviera cuatro suegros?

- Ren…

- Mi padre me matará por casarme contigo…

- ¿Qué?

- Le estoy robando a su otro hijo…

- Ya será menos… Exageras… Anda, toma el teléfono.

- ¿Tengo que hacer esto?

- ¿Estás de broma?

- No estoy listo para volver a ser su hijo. Al menos no públicamente.

- Pues se lo dices. Ellos respetarán tu decisión.

- ¿Y tú cómo lo sabes?

Kyoko suspiró como si le estuviera explicando algo a un niño…

- Porque llevan haciéndolo casi siete años…

Ren cierra los ojos, como para apartar malos recuerdos.

- Mi padre te adora, lo sabes ¿no?

Kyoko sonríe tímidamente.

- Solo porque hice de ti…

- No, Kyoko. Te equivocas. Te adora solo por ser tú.

- Ya, claro.

- Lo digo en serio.

- Sí, sí… Toma. Ya marqué el número.

Ren inspira, toma aliento, y lo deja salir lentamente. Acerca su otra mano a la de Kyoko, solo un momento, nada más. Para cobrar fuerzas, se dicen sin hablar.

- ¿Papá? … Sí, soy yo… Sí, mucho tiempo, es cierto… Sí, sí… Verás, tengo algo que contarte…