No se quejen, por favor... Justo después de aterrizar, llegar a casa, soltar la maleta y achuchar a mi perro, lo primero que hago es publicar esto.
Gracias por sus reviews y comentarios, y por los nuevos favoritos y alertas de seguimiento. Los he leído todos. Poco a poco iré contestando. Besotes mil.
LA FIESTA DE AGRADECIMIENTO
La Fiesta de Agradecimiento de María estaba en todo su esplendor cuando hicieron su aparición. De inmediato cesaron las conversaciones y las cabezas giraron hacia ellos. Kyoko se agarró con más fuerza al brazo de Ren rezando para no tropezar con sus altos tacones y mantener un paso digno. Ren cubrió la mano que estaba en su brazo con la suya, prestándole valor.
Ella lleva el vestido con aire griego que habían adquirido juntos aquella tarde de compras, mucho más pausada y tranquila que las de los hermanos Heel.
Kyoko sentía mil ojos clavados en ella. Y justo cuando su pulso empezaba a acelerarse y amenazaba con perder el control, la voz de Ren en su oído le susurró:
- ¿Qué me decías de este vestido? ¿Calabaza? ¿Zanahoria?
Y maravilla de maravillas, Kyoko soltó una carcajada alegre que resonó entre las silenciosas filas.
- Ahora mismo te hubiera aceptado hasta naranja… Pero calabaza sí que no… -le replicó con una sonrisa resplandeciente.
Y como si un encantamiento se hubiera roto, la gente volvió a sus conversaciones sin prestarles mucha más atención que la de la novedad.
Kyoko apretó un poco el brazo de Ren para llamar su atención. Él inclinó la cabeza hacia ella, y Kyoko vocalizó un 'gracias' que nadie oyó. Ren le respondió con una sonrisa y un movimiento de cabeza del estilo 'no es nada'.
A partir de ahí, la fiesta fue sobre ruedas. Amigos y conocidos, todo el mundo, les felicitaban, les preguntaban por su futura boda, pronto, decían ellos, pero no soltaban prenda de cuándo sería. Que qué buena pareja hacían, que se les veía muy bien juntos, que buena fortuna en su matrimonio, y todos los mejores deseos y cumplidos típicos de estas situaciones.
María iba y venía saludando a los invitados, pero no se alejaba mucho de sus dos personas favoritas. Su abuelo ya había tenido la 'charla' con ella. Y aunque la pequeña lamentaba muchísimo no ser ella la futura novia, bien es cierto que solamente su Onee-san era merecedora de su adorado Ren-sama. Si tenía que perderlo ante alguien, ella era la mujer más digna que conocía.
- Ren, Mogami-kun… -se acercó Lory sonriendo como el gato que se comió al canario-. Quiero que saluden a unos amigos.
Tras él, venía la mujer más hermosa del mundo del brazo de su marido.
- Los Hizuri.
