HASTA MAÑANA

La fiesta ha terminado. Desde el coche pueden ver aquellos que aún están en las calles celebrando la víspera de Navidad.

- Tus padres son magníficos…

- Sí, sí que lo son…

Kyoko vuelve a sumirse en el silencio, reuniendo las palabras para lo que va a decirle.

- Sé que esta noche tiene que haber sido especialmente dura para ti, Ren… Enfrentarte a ellos después de tanto tiempo. Pero mira…, los has hecho felices, y aunque sea con falsos pretextos, han podido verte. Han podido abrazar a su hijo.

Ren suspira… Kyoko tiene razón, como casi siempre, y replica:

- A sus dos hijos, Kyoko…

- Sí, bueno… Es que tus padres son muy amables…

- ¿Amables? Te quieren, Kyoko… Y mucho… Aunque mi madre te haya acabado de conocer, te puedo decir que ya te quiere como si fueras suya…

Callan… El tema de las madres sigue siendo bastante delicado y doloroso para Kyoko…

Ren no quiere que la sombra de Saena se interponga entre ellos y cambia de tema.

- Mi padre sospecha, por supuesto. Pero creo no lo tiene claro…

Ante la interrogación en el rostro de Kyoko, Ren continúa.

- No sé hasta qué punto el Presidente le habrá dicho la verdad.

- Ah…

Silencio. Ren se maldice a sí mismo por haber sacado a relucir el arreglo. Solo ha logrado que Kyoko se retraiga más y más en sí misma…

¿Cómo puede hacerle esto? ¿Cómo puede atarla a él así y privarla de vivir su propia vida? ¿Cómo puede ser tan egoísta?

- Aún estás a tiempo, Kyoko…

- ¿Disculpa?

- De cancelar todo esto…

- No -y suspira-. Nadie se tragaría un segundo compromiso, Ren. Tendrías que irte…

- Kyoko… -él quería decirle la verdad. Quería decirle que la amaba. Que quería casarse con ella por amor. No así. Con mentiras. Pero, claro, eso no fue lo que dijo-. Gracias. De corazón.

Ella solo sonrió. Una sonrisa triste, pero una sonrisa.

Y por última vez, ante las puertas vacías del Darumaya, ese sitio que un día fue su salvación cuando se quedó sola y rota, dos corazones dolientes se despiden, desconocedores del otro.

En unas horas serán marido y mujer.

- Nos vemos mañana, Ren.

- Nos vemos mañana, Kyoko.