DE ARMARIOS Y OTRAS DISPOSICIONES
- ¿Qué haces? -pregunta Ren al encontrarla en el dormitorio.
- Poner mi ropa en el armario.
- Pero tienes el del otro dormitorio para ti sola.
Ella niega con la cabeza, con el mismo gesto que se le hace a un niño que no entiende lo que se le está diciendo…
- El armario del dormitorio principal debe tener ropa de los dos. Tu ropa de verano se irá al otro cuarto -Ren, desconcertado, ve cómo ella coge su ropa y la va poniendo sobre la cama-. Mis cosas del baño, geles, champús y todo eso, han de estar con las tuyas, en el mismo baño. El del dormitorio. ¿Ren? ¿Me estás escuchando?
Ren vuelve de dondequiera que estuviera y responde:
- ¿Eh? Sí… Sí.
- Ninguna señal de que el otro cuarto pueda estarse utilizando.
- ¿Vas a dormir aquí? -pregunta por fin.
- Claro.
- No.
- Ren… -suspira Kyoko-. Ten en cuenta que las inspecciones suelen ser sin avisar. Me he informado de esto. No sería la primera vez que aparecieran temprano únicamente para comprobar que las parejas duermen juntas, en el mismo dormitorio y en la misma cama. Es como en las películas…, con la excusa de '¿puedo ir al lavabo?', fisgonean en la casa. ¿Entiendes, Ren?
- Pero yo pensé… -Ren aún no asimila lo que Kyoko le dice.
- Lamento tener que imponerte esta situación, pero no queda otro remedio.
- De acuerdo -dice dándose por vencido-. Tienes razón...
- Y si no es abusar, ¿me podrías acompañar después al Darumaya a recoger el resto de mis cosas?
- Claro. Y no es abuso, Kyoko.
Y empieza a tomar la ropa que hay en la cama para llevarla al otro dormitorio.
"Que no queda otro remedio, dices… ¿Cómo haré yo…? ¿Cómo voy a sobrevivir a esto?". Porque la luna de miel fue peor para Ren que cuando vivió con ella como Setsu. Porque en aquel entonces no dormía con ella en la misma cama (bueno, solo una vez, pero él estaba tan mal, que ni fuerzas tuvo para pensamientos pecaminosos…). Porque nunca probó la boca de Setsu… Y ahora que lo ha hecho, tener que seguir durmiendo con ella…, cuando todo él se moría por devorarla de pies a cabeza, y adorarla como se adora a un ser superior. No. No podía sobrevivir a esto… A sus noches de espalda con espalda. Al olor de Kyoko entre las sábanas…
